Aquí el siguiente capitulo. Estos días estrasidisima, pero me he obligado a terminar este chap. La verdad es que la música me ha ayudado muchisimo para concentrarme y brindarme algo de inspiración. Estoy algo ... embotada por culpa del sindrome primaveral.

La canción es ALWAYS, de Bon Jovi. Vale la pena que escucheis esa canción, sobretodo a partir del momento en que Jacob y Bella estan en la playa .

!Espero que os guste este chap!


4.- La semilla de la duda


El día anterior fue demasiado duro para mí, no solo por que tuve que volver a discutir con Jacob después de estar tanto tiempo sin él a mi lado, sino porque también tuve que hacer feliz a Alice. Lo prometí. Tenía que dejar las cosas lo mejor posible antes de dos semanas, y una de esas cosas era hacer feliz a mi futura cuñada con sus alocadas ideas y a su cargante manía de organizarlo todo... de la manera más llamativa, escandalosa y cool que pudiese.
Edward vino a recogerme por la mañana para despejarme, para pasear por nuestro prado, como hacíamos todos los fines de semana desde hace un par de meses, y sobretodo estos días de vacaciones después de la graduación. Ahora las cosas debían ir más deprisa. Edward no parecía enfadado cuando vino a buscarme, supongo que Alice lo tranquilizó al verme de una pieza. Era extraño, ya que esa noche no la pasó conmigo en mi cuarto, como hacía cada noche, y me esperaba cualquier reacción menos esa incoherente tranquilidad en él. Aunque ya adivinase todas sus señales para saber si estaba o no nervioso, hoy estaba especialmente inexpresivo. Al llegar a nuestro prado, empezamos a disfrutar de nosotros mismos, de nuestras caricias y de nuestros besos, que cada vez se me hacían más complicados frenar. Edward seguía con su "entrenamiento" para estar seguro de que llegado el momento, no me haría daño y podríamos disfrutar ambos del momento.

Toda aquella situación me ponía también a prueba: Edward conseguía persuadirme de una forma casi adictiva a todas sus caricias, cada beso, cada gesto me hacían desear más y más hasta que Edward, cortaba de repente su retahíla de besos de golpe, cosa que me exasperaba en sobre manera. Y él sonreía, con su perfecta dentadura y sus perfectos labios enmarcando aquel gesto tan humano y tan dulce, y a la vez tan sexy, que me hacía perdonarle, casi completamente esas interrupciones.

Después de estar un rato admirando el paisaje entre sus brazos, me aventuré a preguntar:

- Edward, tengo que preguntarte algo, quizás sea una tontería pero espero que puedas entenderme. – Edward se tensó.

- Dime.

- Esta noche, me gustaría ir a la Push, con los chicos. Jacob… me invitó a algo así como una fiesta… espero. - Edward miró al cielo y calló unos segundos. Su respuesta me supo a gloria.

- No me importa, a estas alturas me parece una imbecilidad negarme o ponerte pegas. – Alargó su mano hasta acariciar la mía, acariciando y mirando el reluciente anillo en mi dedo anular. – Pero al menos déjame…

- Ni sueñes con llevarme allí tú como si fueses mi niñera… - me miró contrariado.

- ¿Desde cuando me lees la mente? Vamos, así me quedaré más tranquilo.

- De acuerdo, Edward, pero ni escenitas, ni nada de marcar terreno ni nada de guerras mentales. Jacob lo ha pasado muy mal estos meses.

Edward asintió sin mucho entusiasmo, pero satisfecho, y visiblemente menos tenso. Estuvimos hablando de cosas sin importancia aparente, pero para mi eran sobretodo emocionantes. Nuestro viaje de novios: nunca había visto castillos medievales, quería conocer la antigua Europa, y que mejor que visitarla con Edward. Tras pasar toda la mañana allí, avisé a Jacob y a Charlie de los planes de esta noche. Charlie parecía preocupado, temía que Jacob pudiese recaer, no quería volver a verlo como hace dos meses. En cuanto a su desaparición, la versión oficial es que Jacob se marchó a hacer un cursillo de mecánica en Aberdeen. Lo tranquilicé y Edward me montó en su coche. Fuimos hacia la frontera, para encontrarme con Jacob. Realmente las fronteras, mientras fuesen los Cullen o los lobos amigos de Jacob ya no se tenían muy en cuenta, ya que la relación era más distendida desde que Carlisle ayudó a Jacob en su curación. Era más una costumbre que una realidad.

Tras despedirme debidamente de Edward, y coger mis cosas, bajé corriendo hasta el límite de la frontera. Jacob me esperaba con una moto y un par de cascos en las manos.

- No me funciona el coche, además, lo echaba de menos.

Sonreí y subimos a la moto. Fue más precavido y condujo más lentamente que otras veces, disfrutando de la conducción. Lo notaba tan diferente…

Al llegar a la Push, la mayoría estaban esperándonos con una sonrisa, junto a otras motos, que por lo que pude comprobar era ya una moda entre la manada, supongo que por influencia de mi amigo lobuno. Me sentí completa otra vez, y melancólica, ya que sería esta una de las últimas veces que estaría cerca de ellos.

No todo fueron sonrisas, Leah me miraba con desdén, pero no fui a la única, noté inmediatamente que no podía ni mirar a Jacob si no era con una mirada de asco. Aún le guardaba rencor por haberse ido por culpa de una traidora, como supe años más tarde, ya que me había decantado por una vida junto a su mayor enemigo: un vampiro.

Estar entre mis amigos, escuchando a Bill, riendo con Quil bromear con Embry y con otros chicos que aún no conocía, me reí muchísimo, aunque me sentía algo incomoda al lado de Jacob. Se preocupaba en sobremanera por mi, me vigilaba cuando nos pusimos a jugar en la playa por la tarde, después del almuerzo, ya que temía que me cayese, o procuraba incluso que no me quemase mientras cenábamos alrededor de la hoguera cuando llegó la noche.

Sonreía pero parecía ido. Supuse que era por el tiempo que llevaba separado de sus amigos. Después de cenar, Quil se puso a contar chistes y no lo pude soportar, no tenía gracia ninguna y la verdad las miradas de Leah me estaban poniendo realmente de los nervios, Jacob parecía aburrido y al notar que yo tampoco estaba muy a gusto, me susurró al oído si quería que fuésemos a dar una vuelta y yo acepté. Nos levantamos, y todos nos miraron extrañados, aunque todos entendieron la forma de actuar de Jacob. Leah nos volvió a mirar con mala cara. Nadie parecía aprobar del todo el estado anímico de Jacob y mi presencia junto a él. Pero podía entenderlo y no podíra objetar nada.

Empezamos a andar por la playa sin decirnos nada. Nos sentamos al poco tiempo en nuestro árbol, que seguía allí, inexorable ante el paso del tiempo y de la insistente lluvia perpetua, allí en Forks. El mar susurraba frente a nosotros, reflejando la luz de la luna en cada golpe. La luna brillaba entre las nubes, que débiles, seguían su curso. Jacob se sentó a mi lado sin decir nada, mirando como yo al cielo. El roce de su brazo caliente contra el mío hizo estremecerme. Y él lo notó.

- Perdona, ¿te he asustado? –comprendí que se refería a su alta temperatura, que ahora en verano parecía aun más caliente.

- No, no… tranquilo. Es solo que…

- ¿Calentito?

- Más bien quemas.

- ¡Jajaja! deberías saberlo tú más que nadie. – Al fin vi su sonrisa, la verdadera, aunque escondía una segunda intención.

- Jacob, tengamos la fiesta en paz… - me detuve, esto olía a posible bronca, así que suspiré con resignación -. Aunque, sí, lo sé.

Jacob sonrió y volvió a mirar hacia el cielo, visiblemente más relajado, pero un tinte de pesar dibujado en su rostro. Me acerqué instintivamente más a él, que me rodeó con su brazo pensando que lo hacía por frío.

- ¿En que piensas?

- En nada realmente, estoy realmente tranquilo. Cosa que me sorprende, teniéndote tan cerca.

- Jacob, no empieces.

- No, enserio. Tenerte aquí me trae muy buenos recuerdos.

Empezó a recordar nuestro primer encuentro tras instalarme aquí en Forks. Las historias de quileute que me contó, mis visitas a su casa, nuestro verano juntos… nos reímos mucho recordando viejas aventuras que pasamos juntos. Pero de repente enmudeció. Lo miré extraña frente a su repentino cambio de actitud.

- Y sobretodo… recuerdo cuando me besaste. – Intenté reprobarle que recordara eso, pero su expresión me hizo frenar ante ese pensamiento. – Fui muy egoísta y jugué sucio, pero no sabía que otra opción tenía. Me moría por que me besases, por luchar por ti.

- Jacob, olvídalo, ¿vale? Todos tuvimos errores, disfrutemos del momento. – Jacob me miró con una mueca en los labios, sonriéndome de una manera provocadora.

- Ojalá fuese tan fácil. – Suspiró, y arrodillándose ante mí susurró – Ojalá pudiese besarte… pero me conformaré con un abrazo… ¿Puedo?

Sonreí y dejé que me abrazase. Estuvimos un rato así, y pasados unos 5 minutos, mis brazos estaban entumecidos por no cambiar de posición durante tanto tiempo. Jacob me susurró que le dejase unos minutos más, quería recordar perfectamente mi olor. Solo quería eso,perpetuar mi aroma en su mente; lo noté temblar, y de repente se puso a cantar una canción, con su voz ronca. Always… de Bon Jovi, si no recuerdo mal. Su voz estaba rota de tristeza, me abrazó apretándome más a él, aplastándome. Escondió su cara en mi cuello, sin dejar de susurrar esa maldita canción, como una banda sonora de una película, como la perfecta melodía de ese momento, de nuestro silencio, debajo de la luna que nos miraba desde lo alto, llorando también con la pena de mi amigo. Cuando calló, noté como sus labios se curvaban en mi cuello, formando una sonrisa.

- Siempre, te esperaré. Bella. Sé que tu destino está con él. Pero no perderé la esperanza. – Se separó de mí, y cogiéndome las manos, me miró a los ojos. Sus labios temblaban aún- . Bella, solo piénsalo, cásate con él si es lo que quieres… pero, piensa sobretodo en preservar un tiempo más tu condición humana – fui a contestarle pero puso sobre mis labios su índice, frenando cualquier contestación-. Solo piénsatelo bien, ¿vale? Ganas la inmortalidad… pero, ¿Y qué es la inmortalidad? Vas a vernos morir a todos, vas a sufrir la muerte y vivirás en la mentira, como vampira. El amor sólo no basta para vivir, Bella.

Su contestación me dejó muda. No sabía que contestarle. Sabía bien que tenía razón, sabía que la eternidad iba a ser muy dura, iban a ser muchas experiencias que ganaría, pero sobretodo había mucho que perder. Pero, grandes hazañas requieren grandes sacrificios, ¿no?

- Jacob me miró dulcemente, acariciándome el pelo, acercándose a mí, besando mi frente, suspirando sobre mi nariz. Me estremecí. Jacob sonrió.

- Vamos, es tarde, y te estará esperando. Mañana… emmm… ¿volverás?

Sus ojos suplicantes fueron suficientes para no dudar en mi respuesta.

- Por supuesto. A la misma hora, ¿Vale?

Jacob sonrió satisfecho. Mataría, sinceramente, por ver esa sonrisa siempre en sus labios. Me cogió de la mano, como si fuésemos una pareja. Paseando por la playa, hasta el comienzo del camino que nos devolvería a la reserva. Jacob no dejaba de cantar en susurros esa canción. "Always". Siempre. Ahora tenía una visión más clara de esa palabra. Significaba "Sacrificio". La eternidad era mucho tiempo. Amaba a Edward. Lo sabía y no había nada que me hiciese cambiar de opinión sobre eso, pero, ¿Realmente lo amaba tanto como para arriesgarse a la equivocación? ¿Y si Edward, después de transformarla perdía su interés en ella? Mi esencia podría desaparecer, y él podría cambiar su forma de amarla. ¿Cómo podía estar segura que Edward la amaría después? Sería muy mezquino por su parte abandonarla, pues estaría sola, ya que con su transformación todos corrían peligro, y sobretodo, Jacob no estaría allí para sacarla de entre la maleza, abandonada a su suerte, llorando lágrimas de sangre, por que probablemente querríamos matarnos mutuamente.

Miré a Jacob, que miraba al frente, sin realmente mirar hacia ningún punto en concreto, tarareando melancólicas melodías, sin dejar soltar mi mano. ¿Sería posible volver a su lado, volver a rozar su mano después de convertida?

Cuando llegamos a la reserva, no quedaba nadie alrededor del sitio de reunión. Jacob se acercó, terminando de apagar el fuego, que todavía alumbraba con sus ascuas el centro del círculo de la asamblea. Jacob me volvió a coger de la mano, guiándome hacia la moto. Recorrimos los fangosos caminos hasta llegar a la frontera. Fui a llamar a Edward con el móvil pero Jacob me frenó:

- Esta viniendo, ha leído mi mente.

Asentí confusa. Edward apareció en un par de minutos. Sonrió al verme, aunque hizo una mueca rara al ver que Jacob me tenía cogida por la mano. Jacob me soltó y me besó la frente. Saludó a Edward con la mano, y metiéndose las manos en los bolsillos dio media vuelta y se fue hacia su moto, sin girarse.
Cuando me cercioré de que tenía la mano extendida, en la misma posición en que Jacob me había dejado, sentí una angustia extraña en la boca del estómago. Me sentí… abandonada. Aún tenía la calidez de la mano de Jacob en la mía propia, y el no notar su calor, sus dedos aprisionando los míos me sentí realmente mal. Como cuando somos pequeños y nos llevan al colegio, dejándonos a merced de unas personas que no conocemos y que pretenden cuidarnos mientras nosotros solo queremos estar cerca de nuestros padres.

Edward no me preguntó, se acercó a mi, y cogiéndome de la misma mano, ahuyentando cualquier recuerdo táctil de la calidez de la piel del lobo, me besó en la frente, arrugando momentáneamente la nariz al notar el olor que probablemente Jacob había dejado en mi. Edward sonrió y me acercó hasta el lugar donde había aparcado el Volvo. No quiso decir nada aunque sé que se moría por hacerlo. Las preguntas y las reflexiones sobre todo lo que mi querido amigo me había dicho aquella noche se agolpaban en mi cabeza. Pero no sacaba nada en claro. Miré a Edward que permanecía casi estático conduciendo. Su imágen casi angelical, y su distante mirada sobre la carretera, hizo que me volviese a preguntar si él seguiría queriéndome después de convertirme en una de ellos. Sé que le había formulado esa pregunta otras veces, pero me conformé con su retorica y sus besos. La eternidad… el amor eterno… ¿realmente eran posibles? ¿Realmente eso era lo que me esperaba? ¿O volvería a sentirme tan sola… como aquella vez?

Tras unos 10 minutos de marcha, Edward paró en seco el coche, mirándome después de ello con furia. Me apreté hacia mi asiento, encogiéndome ante sus ojos que escrutaban mi cara, me preguntó:

- ¡Por Dios, Bella! Haz el favor de decir algo, este silencio se está convirtiendo en una tortura. ¿Qué ha pasado entre vosotros hoy? ¿Qué tal ha ido? Habla, por favor… - su voz era suplicante, su mirada denotaba tristeza, desesperación, duda…

Mis labios se relajaron, y mi cuerpo se destensó, aunque la angustia no desaparecida de la boca de mi estómago. Quería preguntarle, quería saber, quería volverlo a escuchar, porque por primera vez estaba asustada, aterrada ante la visión de una muerte en vida, perenne, y que aunque estuviese toda la eternidad junto a Edward, ¿Quién me aseguraba el amor, la felicidad, una vida realmente feliz, para "siempre"?

Sin vacilar, las palabras salieron como una exhalación de mi garganta. Los ojos de Edward me miraron sorprendidos. Algo en mi expresión le hizo ver que no quería una respuesta de "Edward", el vampiro de principios de siglo, sino de Edward, mi novio. No quería retorica, quería garantías. Y eso lo reflejé en mi voz.

- Edward, ¿estás seguro que me amarás toda la eternidad, cuando me convierta?


XAAAAN!! Bella como siempre, tan clara y concisa! XD Esta vez no fue la pregunta de "¿Me querrás después de convertirme?" Fue algo así como "ESTAS SEGURO de ello?"
Es la pregunta que muchs fans nos hacemos constantemente. ¿Qué creeis que le dirá Edward?
Por cierto, ¿Verdad que JAcob a madurado mucho? En el proximo capitulo, volverá a comportarse como un crio, lo juro XDDDDDDDDDD ME encanta este pj!
¿Que pasará con Bella? ¿Que decidirá? NO LO SE NI YO!! Así que dadme animos, a ver si viene mi musa y me canta una nana ;)

Así que para llamar a mi musa, dadle al GO
Para que JAcob nos cante "It's me" de Alice Cooper, desnudo en vuestra cama, dadle al GO
Si queréis que Jasper nos enseñe TODAS Y CADA UNA DE SUS CICATRICES, ESTEN DONDE ESTEN, dadle al GO
Si queréis que los actores de la pelicula (LOS actores, eh?) os hagan un masaje erótico, dadle al GO
si en cambio queréis esta vez teñirle el pelo a rosalie de Rosa chicle con extensiones verdes de leopardo, dadle al GO
en cualquier caso, para lo bueno, lo malo y lo peor, por caridad... DADLE AL GO!