N.A.- Sorry a tods TT la verdad es que el fin de curso me ha matado un poco y tenía muy atrasado este chap. Obviamente no me ha quedado tan bien como esperaba pero no daba más de mí. Y menos que ahora tambien trabajo TT. Ya os puedo adelantar que el fic tendra 10 chaps (a no ser que cambie la cosa) pues ya tengo el guión general. Así que me costará menos hacer los deberes.

Poco más que añadír. Gracias a todos los que me seguís y me animais y los que me favoritean, critican, me dejan reviews, etc. Un beso a todos. Pronto nos veremos.


6 – Corazones rotos.


Los días pasaban y la idea de casarme cada vez me aterrorizaba más. No por no querer casarme con Edward, eso era impensable siquiera dudar lo más mínimo, sino por los extras. Acompañar a mi padre a buscar un smoking, soportar las interminables pruebas de peinado, vestido, etc. a las que me sometía Alice, recibir llamadas y cartas confirmando asistencias, inclusive aguantar las pruebas para la elección del vestido de mis... damas de honor. El único motivo para no tirarme por un puente, lo único que me daba fuerzas era que Edward estaba a mi lado dándome ánimos y, por qué no decirlo, consolándome ante la tortura a la que me sometía mi futura hermana.

Solo faltaban unos días y los nervios me tenían agotada, no por la boda en sí, como he dicho sino por todo lo que la estaba precediendo. Jacob me llamaba todos los días, o lo llamaba yo, pero hacía unos cuantos días que no nos veíamos. Su impaciencia iba transformándose en rabia. No hacía falta que me dijese nada. Solo con escuchar su voz tenía bastante para comprenderlo. Pero aunque siempre me excusaba en los preparativos, sabía que tenía miedo de verlo, o para ser sinceros, era pánico pero no por él, sino por mi propia reacción.

La última tarde que pasamos juntos no me dejaba relajarme, me carcomía por dentro: ese tímido beso y sobretodo los pensamientos y sensaciones que despertaba en mí me llenaban de dudas, que obviamente solo desaparecían cuando estaba con Edward, pero que volvían tan pronto como mi novio desaparecía por la ventana.

Intentaba pensar que era por que me sentía culpable, o por que me dolía separarme de él, o para que engañarnos, lo quería y no solo por ser mi Jacob, sino por el envoltorio de mi amigo. Guapo, alto, moreno, muy sexy, fuerte, protector. Lo tenía todo para hacerme feliz, por muy egoísta que pueda parecer. Y obviamente me gustaba más de lo que me podía permitir. Tenía miedo a no poder frenar mis hormonas y dejarme llevar en un momento de flaqueza. No soportaría engañar a ninguno de los dos, porque si lo hiciese, si me dejase llevar, estaría complicando las cosas en extremo: temía engañar a Edward otra vez y temía que Jacob pensase lo que no era. Porque por mucho que lo quisiera, lo que me rondaba por la cabeza últimamente no era precisamente hablar con él de amor.

Llamé a Ángela. Necesitaba algo de compañía amiga y sensata. Nos escapamos de las garras de Alice, que se moría por llevársela de compras (jodida vampira amante de las cosas monas) y nos fuimos a tomarnos un respiro a Seattle. Estuvimos hablando mientras tomábamos batidos.

- ¡Dios, Bella! Dentro de nada serás la señora Cullen... va todo tan deprisa...

- Lo sé, no te creas que para mí es fácil.

- Yo pensaba que ...

- No, no! No vayas por ahí. Claro que quiero a Edward, pero él... está chapado a la antigua, y quiere que todo sea "correcto" . Quiere boda para asegurarse de... bueno, y yo...

Me quedé pensativa. Sinceramente creo que últimamente lo único que me importa es el estado de mis hormonas. Supongo que me puse colorada.

- ¡Bella! Me estas diciendo que Edward... y tú... bueno, hasta la boda...

- Exacto. Pero no lo digas. Suena fatal.

Por muy extraño que parezca, empezamos a reír. Era tan fácil hablar con ella. Las horas pasaban y no dejamos de hablar de nuestros planes para la universidad, aunque dudaba mucho que el año siguiente pudiese siquiera ir a Alaska a estudiar. De repente mi móvil sonó. Me disculpé con una sonrisa y Ángela me hizo una señal para que lo cogiese. Se levantó y se fue hacia la barra.

- ¿Diga?

- Bella, soy Jacob.

- ¿Cómo tienes mi número?

- No por ti precisamente. Me lo dio Charlie. - Unos segundos de silencio pararon el tiempo, miré hacia la barra.- ¿Qué coño te pasa, Bella? Hace días que no te veo. Lo único que haces es darme largas o escabullirte con lo de los preparativos, no creas que no me he dado cuenta. Recuerda que te conozco casi más que tú misma.

- Lo... lo siento Jacob... pero...

- ¿Qué he echo mal, Bella? ¿Te han prohibido acercarte a mí?¿Ha sido el chupasangres? ¿Qué ocurre?

- No, no... Jacob... no es eso. Solo...

- ¿Solo qué, Bella?

- Solo soy yo... últimamente estoy rara. - Jacob tardó unos segundos en contestar.

- ¿Dónde estás?

- En Seattle.

- Eso ya lo sé. Me refiero, dónde estás concretamente.

- En la heladería de...

- Vale.

Un corto clic se escuchó por mi auricular. Mi expresión de pánico tuvo que alertar a Ángela que estaba en la barra, ya que se acercó a mí a toda prisa.

- ¿Qué pasa, Bella? Parece que hayas visto un fantasma.

- Ojalá fuese el problema... Jacob viene hacia aquí. - Mi voz sonó quebrada. Los nervios me oprimían el pecho y tuve que contarle todas mis dudas, todo lo que me carcomía, lo que sentía. Y al finalizar, ella simplemente me abrazó.

- Bella... habla con él. Si realmente quieres a Edward podrás superar esto. Quizás estés confundiendo amor con amistad... o atracción. Si has decidido casarte con Edward, será por que realmente estás convencida de que lo amas, ¿no? Díselo a Jacob.

Las lágrimas empezaban a agolparse en mis ojos y las palabras no querían salir de mi boca. Asentí limpiándome las lágrimas.

Escuchamos un estruendoso ruido proveniente de la calle. Nos giramos y vimos a jacob derrapando frente la heladería. Miré a Ángela y me sonrió.

- Yo llevaré tu coche a mi casa. Te esperaré allí, ¿vale? - Asentí y le di un abrazo. Cogí mi bolso y mi chaqueta y salí corriendo. Me acerqué a Jacob que me miraba impaciente, sin bajarse de la moto. Me dio un casco y me monté sin rechistar.

No cruzamos palabra hasta llegar cerca de un riachuelo a las afueras de Seattle. Bajé de la moto y me quité el casco vi a Jacob con el casco en la mano, de espaldas a mí, mirando hacia el río. La tormenta estaba a punto de estallar y yo sabía que me lo merecía por haberle ignorado estos últimos días.

- No te entiendo Bella... dijimos que aprovecharíamos estos últimos días para estar juntos, para... tener un buen recuerdo. ¡Dios! No sabes lo que he sufrido estos días sin verte, sin poder acercarme a tí por que siempre estabas rodeada de tus chupasangres – fui a corregirle, pero pensé que no era lo mejor en ese momento- No he dejado de darle vueltas. ¡¿Qué he hecho ahora?! He respetado tus decisiones, tus toques de queda... No te he forzado a nada, pese... pese a que me muero por besarte, - lanzó el casco contra el suelo - por raptarte y pasarme horas acariciándote y diciéndote lo mucho que te quiero, por... por arrodillarme y rogarte que me elijas a mí... - se dejó caer encima de un tocón de árbol y hundió su cabeza entre las manos. Me acerqué a él con el impulso irrefrenable de abrazarlo. El escuchó mis pasos y me miró con los ojos brillantes y húmedos por las lágrimas. Y no lo dudé un momento. Me arrodillé frente a él y lo besé. Me disculpe con Edward mentalmente y lo estreché entre mis brazos... o almenos lo intenté. Jacob no se movió, sorprendido ante mi reacción. Al separarme de él, me dejé caer y me senté sobre mis piernas sin dejar de mirarlo.

- Esto... nos esta haciendo daño a todos. Éste beso es el último Jacob. Amo a Edward y quererte como te quiero debería estar prohibido. Te quiero, Jacob Black, te quiero muchísimo y lo sabes, pero a él lo amo. Aunque me muera por besarte o por abrazarte, no puedo ni debo hacerlo por que tú te mereces un amor absoluto, no un amor relativo. Sé que tú serías la elección más acertada o sensata, se que contigo sería feliz Jacob, pero a él estoy dispuesta a darle mi existencia Jacob... Además, aunque me quieras, aunque me ames... nadie me asegura que un día de estos aparezca una chica y te imprimas de ella.

- Bella eso no tiene por que pasar...

- Pero no es seguro, Jake. Tendremos que... separarnos. Quería haber estado estos últimos días contigo, pero tenía tanto miedo a dejarme llevar por ...

- Espera, espera, tenías miedo de dejarte llevar, ¿conmigo? - Me puse roja y agaché la cabeza ante la confesión que estaba a punto de hacerle.

- Jacob... soy humana, y es normal que me atraigas más allá de lo emocional... ¡Dios, solo hay que mirarte!

Jacob se quedó pasmado ante mi confesión, incluso se puso colorado ante mi reacción. Se apartó el pelo de la cara llevando su mano hacia la nuca, mientras miraba hacia un lado, visiblemente avergonzado.

- !!Jake, por Dios, si siempre estas presumiendo de ser irresistible!! Y una vez que te lo digo, te pones como un pimiento.

- ¡Hey!, lo siento, no es lo mismo pensarlo que la chica que te gusta te lo diga. - Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios – Así que te... atraigo más allá de lo emocional.

- Jake, por Dios, estábamos hablando de temas serios, no me cambies de tema.

- Bella, no eres muy propensa a decir este tipo de cosas, déjame recrearme en mi fantasía, hazlo por mi ego.

Empezamos a reír, y vi que Jacob reía y grandes lagrimones recorrían sus mejillas. Lo abracé.

- Te quiero Jacob, te voy a echar de menos, toda mi vida. Espero que en un futuro no muy lejano, podamos estar en la misma habitación sin matarnos. - dije con ironía.

- Yo también te quiero, te amo. Daría mi vida por ti, siempre te amaré. Lo sabes.

- Lo sé.

Nos separamos lentamente, y le sonreí con tristeza, él me revolvió el pelo y con eso fue suficiente. Sin decir nada nos acercamos a la moto y Jake arrancó. Llamé a Ángela para preguntarle si podría quedarme a dormir en su casa esa noche: lo último que tenía ganas de hacer era llegar a casa y ver a Charlie, y quizás encontrar a Edward esperándome en mi habitación. Ángela aceptó encantada y llamé a Charlie, que parecía feliz ante la expectativa de verme lejos del ambiente de la boda que últimamente era el único tema de todas las conversaciones y situaciones. Me despedí de Jacob con un beso en la mejilla y un fraternal choque de manos. Nuestros ojos hablaban más que nuestras torpes palabras. Ángela no me preguntó nada solo me abrazó por la noche mientras yo lloraba en silencio. Resultaba tan fácil ser su amiga… Tras varias horas de sollozos entre silencio y oscuridad, conseguí dormirme. Mi amiga no se separó de mí en toda la noche.

La luz y los ruidos provenientes de la cocina nos despertaron. Tenía los ojos cansados aun por llorar tanto la noche anterior. Los sonidos de la calle se mezclaban con los graznidos de los patos y el de los platos. Después de cambiarnos de ropa, bajamos a desayunar y estuvimos hablando del día anterior con la madre de Ángela, sin mencionar mi pequeña escapada con Jake. Tras un rato de charla sin sentido, el timbre de la puerta sonó. Ángela sonrió y salió a recibir al invitado.

- Bella – dijo la madre de mi amiga tan pronto como ésta salía por la puerta – Gracias por estar tanto con Ángela, su ruptura con Ben me tenían preocupada...No la he visto llorar… pero… la he escuchado tantas noches...

Sonreí con comprensión y miré hacia mi plato ya vacío. Si, Ángela y Ben habían cortado hacía unas semanas, pocas en realidad. El motivo oficial: eran demasiado dependientes y se agobiaban mutuamente; el motivo real: Ben quería libertad. El resultado: Ben en California, preparándose para el nuevo curso y Ángela destrozada en Forks. Quizás fue porque ella me apoyó tras mi crisis con Edward, o quizás fue por que la entendía. Quizás por que a ambas nos sangraba o nos había sangrado el alma por amor, ella ahora era mi mejor amiga, sin lugar a dudas.

Ángela vino corriendo desde la puerta de la casa hasta la cocina.

- Bella, han venido a recogerte.

Me sorprendí pues realmente no esperaba a nadie. Me levanté pensando que quizás era Charlie o incluso Edward que había regresado antes de tiempo de cazar, así que el ver a Alice debajo del dintel de la puerta con una sonrisa demasiado perfecta para esconder nada bueno, más que sorprenderme, me asustó.

- ¡Hey, dormilona! Tenemos que aprovechar el día, hoy toca sesión de peluquería y spa para relajarte.

Intenté sonreír y parecer sincera, pero estaba temerosa por esa exaltación de alegría tan extraña. Miré a Ángela mostrando una mueca de desagrado. Ella me disculpó y me abrazó dándome ánimos. Me despedí de la madre de Ángela, corrí a por mi bolso y mi chaqueta y salí nerviosamente de la casa rumbo al coche de Alice, ese discreto deportivo amarillo. Me abrió la puerta y tras entrar ambas, la tormenta descargó:

- ¿Me vas a explicar Isabella Swan, porqué a partir de que te vistes con el traje de novia, lo único que veo son fogonazos?

Me quedé sin habla. El rugido del motor parecía aprobar el tono frío de Alice, y la tormenta que se avecinaba empezó a dibujarse con más claridad en el cielo. No tenía claro el porqué de sus visiones: se supone que iba a casarme con Edward… ¿no?

- Bella, contéstame. ¿Por qué ahora no te veo en un futuro ni siquiera como humana? ¿Por qué dudas ahora? ¿Qué ha cambiado?

Mientras las líneas de la carretera pasaban rápidas por mi ventanilla. Respiré hondo…

- A…Alice. Realmente, no sé porque ves solo fogonazos. Sabes que yo… amo a Edward.

- Pero tienes dudas.

- ¿No es normal los días antes de la boda? - intenté escaparme por la tangente, pero obviamente no funcionó.

- Bella, no te hagas la lista conmigo. – Aflojó el pedal del acelerador, cosa que me relajó. - ¿Qué ha ocurrido? Sabes que no me puedes engañar, no a mí.

Miré hacia la carretera. Íbamos dirección Seattle. Estaba claro que lo que había dicho frente a la casa de Ángela era totalmente cierto. Así que me resigné e intenté poner en orden mis pensamientos y explicárselo todo, por que Alice enfadada o interrogándome todo un día mientras aguantaba una estúpida prueba de peinado, podría convertirse en una tortura doblemente grave. La miré y vi su expresión fría frente al volante, mientras no apartaba los ojos de la carretera. Sabía que intentaba visualizar mi futuro y sabía que no lograba hacerlo. Me giré y observé la carretera. Quizás Alice pudiese darme un consejo. Ella no había tenido dudas, pero estaba enamorada. Suspiré y moví los labios para empezar a hablar.


Chaaaaan! otro chap más ya sabeis, dadle al go para ver a Edward, Jasper, Carlisle, Jacob y a Emmet bailando la conga disfrazados de bomberos... ñaaaaaam!
Y de paso, me dejáis algun review, carta bomba, etc. Os quiero!