Capitulo 7
Al principio, el no supo donde estaba… solo veía una extraña luz frente a sus ojos, ya no recordaba ni donde había estado antes de esto. Poco a poco, la luz se fue disipando y el pudo ver…pudo ver ¡Era Sango! Pero antes de que el pudiera hacer nada…
¡MIROKU! –
¡Ahí estaba! ¡De verdad era el! Sango no aguanto mas, todos esos meses habían sido suficientes así que lo primero que hizo al verlo fue abalanzarse encima de Miroku para reclamar ese beso tan esperado.
Miroku tan pronto pudo ver claramente a Sango sintió como sus brazos se deslizaban sobre sus propios hombros y a continuación sintió los labios de Sango contra los suyos ¡¿Que pasaba, era esto otro sueño?! ¡Sango lo estaba besando! Miroku esta tan sorprendido que solo pudo quedarse ahí, parado sin saber ni como moverse. Sango lo noto y apenada, se separo de el y empezó a darle la espalda rápidamente.
Espera…- dijo Miroku mientras la tomaba rápidamente del brazo, reaccionando.
Con fuerza la volteo para quedar cara a cara y, sin dudar tomo las todavía coloradas mejillas de Sango y la jaló hacia su propio rostro.
Sango estaba ¡tan apenada!, ella, por impulso se lanzó así como así hacia Miroku, pero el no le respondió…ella solo pudo voltearse rápidamente pero tan rápido como empezó a escapar el la volvió con fuerza y lo siguiente que sintió fue sus labios chocando de nuevo. Pero esta vez, no fue incomodo ni extraño, se sintió perfecto…como si sus labios fueran piezas de rompecabezas que se encontraban por fin y encajaban perfectamente.
Sango empezó a sentir sus lágrimas mojar de nuevo sus mejillas, después de tanto tiempo, volvía a sentir …
Tanta espera… y por fin estaban juntos. Aunque podría haber parecido un simple beso para otros, para ellos significó el mundo… su mundo, su amor, su vida y esta apenas empezaba…
PROLOGO
Ya empezaba el clima a calentar, las hojas secas desaparecían poco a poco de las calles de Tokio y todo indicaba que sería un buen verano. Kagome ya había podido retomar hacia poco sus estudios e Inuyasha intentaba ayudarla, aunque solo la incomodara, ella lo apreciaba.
Aunque habían pasado varios, por no decir muchos meses desde su regreso definitivo, Kagome no había querido acercarse mucho al pozo, pero ya era tiempo de sellarlo de nuevo, lo sabia pero no podía evitar posponerlo como si algo le dijera que debía esperar un poco más. Sin embargo, el dia fijado se acercaba a pasos agigantados, y ella no podía evitarlo.
Esa mañana fue normal, tan normal que Kagome ya extrañaba las batallas con monstruos, sin embargo no se arrepentía de su decisión. Seguro Sango y Miroku habrían podido tener una maravillosa vida juntos, además…ella estaba con su querido Inuyasha. Quien, a propósito ya se acercaba caminando a través del extenso jardín y junto al árbol del tiempo cargando las tablas con las cuales iban a sellar por segunda vez el pozo.
Bien, aquí las tienes…es mejor prevenir que alguien más caiga por ese maldito pozo –
Aunque….yo fui bastante suertuda – le respondió Kagome guiñándole el ojo pícaramente provocando que Inuyasha se sonrojara.
¡Feh! Ay si tu, deja de decir tonterías – le respondió Inuyasha sonriéndole.
Los dos rieron y se dispusieron a caminar hacia el pozo, cuando estaban a unos pocos metros no pudieron evitar que los recuerdos los invadieran, aquel mundo ya estaba fuera de su alcance, pero pensar en ello todavía les enviaba escalofríos a lo largo de su espalda.
Bueno…creo que será mejor terminarlo de una vez por todas… - suspiró Kagome.
Cuando entraron, encontraron al abuelo poniendo unos cuantos de sus pergaminos por todos lados alrededor del pozo, habían tratado de convencerlo de que aquello no serviría de nada…sin embargo el no les escuchó y empezó su "gran ritual" que esta vez si sellaría efectivamente el pozo… según el.
Hola chicos, creo que el abuelo ya termino – les dijo Souta al verlos parados en la puerta.
Así es, ¡esta vez los monstruos no pasaran! – afirmó el abuelo con cara de suficiencia.
Si… lo que digas abuelo – le contestó Kagome, escéptica.
Bueno, pues creo que lo mejor será empezar a clavar esto – dijo Inuyasha bajando unos escalones.
Kagome afirmó con la cabeza y caminó hasta el lado contrario del pozo para ayudarle a fijar las tablas cuando…
Mira Inuyasha, ¿Qué es eso? – comentó Kagome señalando algo al interior del lado de Inuyasha. Inuyasha se inclinó ligeramente para poder ver lo que le señalaban.
Vaya… no se, parece un pergamino –
¡Oh! ¿Podría ser un antiguo tesoro Nacional? – comentó el abuelo emocionado mientras le empezaban a brillar los ojos de emoción.
Kagome caminó hasta pararse junto a Inuyasha y se inclinó alargando su brazo para recoger el extraño pergamino, escuchando como las viejas tablas crujían, lo jaló con toda la delicadeza que pudo y cuando lo tuvo en sus manos, abrió una pequeña sección. Se veía pesado y ya estaba muy amarillento por su antigüedad…Al leerlo, la sorpresa cruzó por el rostro de Kagome.
¿Qué? ¿Qué es? – pregunto Inuyasha notando su sorpresa.
El se acercó para leer por encima del hombro de Kagome, la primera línea rezaba…
Querida Kagome:
¿Por qué habría ahí una carta dirigida a ti hermana? – preguntó Souta leyendo desde el lado de su hermana.
Oh… entonces… ¿no es un tesoro nacional? - concluyó el abuelo decepcionado para luego salir del lugar quejándose de su "mala suerte"
Inuyasha…esto es…es la letra de…Sango – le dijo Kagome volviéndose para ser esta vez ella quien notaba la sorpresa en el rostro de Inuyasha.
"Querida Kagome:
Aunque no se si alguna vez leerás esta carta, la verdad, no supe como más podría hacértela llegar. Además, fue idea de Miroku ponerla ahí…Hay tantas cosas que me gustaría poder decirte en este momento pero no se ni como escribirlas, ¡No sabes cuanto te extraño! En todos estos años, no los he olvidado ni por un minuto, siempre me sorprendo a mi misma pensando en que harían ustedes o que habrían dicho de haber escuchado todas las ocurrencias del pequeño Kohaku"
Kagome desenrolló un poco más el pergamino para encontrar una pequeña foto instantánea que reconoció de la cámara que pensó haber perdido en la vuelta al presente.
Estaban de izquierda a derecha Miroku, abrazando a un pequeño de unos siete años con los ojos azules de su padre y la hermosa cabellera de su madre, Shippo (aunque ya se veía mas crecido de unos dieciocho años), Sango cargando a una pequeña con hermoso cabello negro y los ojos de su madre en sus brazos, además parecía estar embarazada, y finalmente la anciana Kaede viéndose un poco cansada, cargando a la pequeña Kirara. Como le hubiera gustado poder verlos crecer…Kagome volteó la fotografía y vio escrito:
Miroku, Kohaku, Shippo, Kagome y el pequeño Akitoki ¡viene en camino!, Kaede y Kirara.
Kagome no pudo evitar sonreír al ver la foto, como le habría gustado conocerlos…y abrazar a Sango y Miroku una vez mas.
"Todo ha salido muy bien, encontrarme con Miroku fue muy emocionante después de tanto tiempo… fue tan feliz saber que el todavía me aceptaría. Lo único que se me ocurrió al verlo la primera vez, fue abalanzarme a sus brazos. Siempre que me imagino lo que dirías de haberlo visto, me río mucho recordando todas nuestras conversaciones. A cerca de Shippo, le tomó un tiempo recuperarse de su partida pero ahora está muy feliz y tiene muchos amigos, sin decir pretendientes"
Kagome se rió al leer esto pero no pudo evitar las pequeñas lágrimas que se formaban en sus ojos poco a poco.
"A Miroku le ha ido muy bien desde que puso su propio templo y ahora todos vivimos muy cómodamente aunque la anciana Kaede nunca aceptó venir a vivir con nosotros, nunca ha perdido su gran vitalidad, pero finalmente dejó que Miroku reformara su casa un poco, ya estaba muy vieja y para el momento en que la pequeña Kagome nació se empezaba a caer a pedazos.
Espero que todo haya ido muy bien con ustedes y que ahora sean tan felices como nosotros. Te debo decir que aunque al principio no estuve muy segura, me alegré de que hubieras dejado tu cámara instantánea, nos hemos divertido mucho con ella. Dale nuestros saludos a Inuyasha y dile que lo queremos mucho y lo extrañamos. Los chicos les mandaron unos dibujos y mandan decir que les hubiera gustado conocerlos por más que una pintura, Además Kaede les envía sus recuerdos y Shippo los extraña mucho, dice que extraña hasta los golpes de Inuyasha. También Miroku les envía las gracias y muchos abrazos.
Cuéntale a Inuyasha que ya se ha conseguido nuevos admiradores ya que, gracias a las historias del anciano Myouga y Toutosai. Akitoki y Kohaku se la pasan practicando el viento cortante con sus pequeñas espadas de madera aunque la pequeña Kagome se ha inclinado por aprender a usar el Hiraikotsu y el arco y flechas, se parece mucho a ti y le encanta escuchar las historias que le cuentan sobre ti también, es una romántica incurable, le encantan las historias sobre ti e Inuyasha y se exaspera de pensar en que el no te hubiera escogido rápido desde un principio, también le gusta escuchar de aquella vez en esa aldea…¿recuerdas? La que llamaban "aldea de mujeres ogro" cuando Miroku me salvó y le prometí que le esperaría hasta el fin de la guerra.
Hablando de el, está un poco decepcionado por que parece que ninguno de los niños seguirá sus pasos, pero dice que es mejor que construyan su propio futuro y sean felices.
Últimamente nos hemos visto mucho con la pequeña Rin aunque ya no es tan pequeña, se ha convertido en una hermosa jovencita y sin embargo, no hemos sabido de Sesshomaru. Supongo que eso le alegrará a Inuyasha.
Ya no se que mas podría contarte, desde que se fueron, la vida se ha vuelto muy tranquila, por no decir monótona. Sin embargo, aprovechamos cada momento aunque a veces extraño todos nuestros viajes y batallas y no he podido levantar mi Hiraikotsu en años.
Me pregunto, ¿Cómo están ustedes? Como me gustaría saberlo…y aunque no creo que puedas responderme y ni siquiera estoy segura de que puedas leer esto, te deseo todo lo mejor, que seas feliz junto a Inuyasha, después de tanto tiempo me alegra que estén juntos, aunque no podamos felicitarlos como se debe; estamos seguros de que estarán muy bien.
Mi querida amiga, como me gustaría volver a hablar contigo aunque fuera por pocos minutos… pero me temo que ya me debo marchar, con todo el pesar de mi corazón, me despido.
Con amor,
Sango, Miroku, Kohaku, Kagome, Akitoki, Shippo, Kirara y Kaede.
P.S. Espero que te gusten los recuerdos que te mandamos."
Kagome desenrollo el resto del pergamino para encontrar mas fotografías de lo que parecía ser el recién nacido Akitoki, la nueva casa de Kaede la cual a propósito se veía
muy bien, los niños con lo que parecían disfraces de Inuyasha, una foto de Toutosai y el anciano Myouga, una de Rin quien ya estaba bastante crecida al igual que Shippo, Sango estaba en lo cierto, era una joven muy bonita y los dibujos de los pequeños, parecían haberlos dibujado a ella y a Inuyasha.
Entonces Kagome encontró una hermosa fotografía, Sango se veía más radiante que nunca y a su lado, abrazandola estaba Miroku…nunca lo había visto tan feliz.
FIN.
