Capitulo 2

Por fin llegamos a Corea. Siento mariposas en el estómago, creo que estoy emocionada. Después de tantas horas de viaje siento que es momento de relajarme y disfrutar. Aquí la gente es muy bonita, aunque apenas puedo ver sus ojos, son tan pequeñitos que pareciera que caminan con los ojos cerrados.

Acabamos de subirnos al auto que nos llevará de un lado para otro en nuestra estadía en este país. La gente nos mira de forma extraña. Yo espero que nos miren por el hecho de que nuestras minifaldas son casi inexistentes y no porque piensen que somos feas. ¡Hell no!! Somos hermosas…

Tuvimos que irnos directo al primer desfile, no nos dio tiempo de llegar al hotel. Nuestros asientos estaban reservados en la primera fila y no era para menos. El trabajar en Vogue siempre nos ayuda a tener buenos asientos. Todos hablaban de lo especial de éste desfile. Además de ser el primero también modelaría una persona famosa de aquí de Corea. ¡Wow!! ¿Por qué todos los famosos creen que pueden modelar?? Así que hoy veríamos a alguien con mucho ego sobre la pasarela. Como que mi experiencia ya había comenzado con el pie izquierdo. Vamos a ver qué tanto este famosito puede hacer.

Comenzó el desfile y la verdad es que las prendas están hermosas y muy bien combinadas con los accesorios. Cuando termine el desfile iré donde los encargados de estilo para felicitarlos, quizás podría tomar prestadas algunas de sus ideas. Y lo ví por primera vez. Anunciaron su nombre y entró adueñándose de la pasarela. Actor, cantante y modelo que acababa de cumplir su servicio militar de dos años. Kim Jeong Hoon, ese era su nombre. Cuerpo espectacular, cabello negro y brilloso, ojos pequeños y un rostro de niño tan hermoso que podría adornar cualquier portada de revista o incluso hasta detener el tráfico con un espectacular colocado estratégicamente en Times Square en NY. Sí chicas tengo que tragarme mis palabras, este famosito vino a engalanar la pasarela y no como yo lo había pensado. Pero no lo voy a pensar mucho, lo más probable es que no lo vuelva a ver en toda mi vida, así que pensaré que es sólo un sueño, un muy bonito sueño de ojos pequeños.

- ¿Angie te gustó el desfile??

- Claro girl y me dí cuenta de cómo no podias quitarle los ojos de encima al tal Kim. Aunque tengo que confesar que es muy bonito, eso no se puede negar.

- Sí amiga, pero ya me lo saqué de la cabeza. Vamos al backstage que quiero felicitar a la diseñadora y a todo su equipo, el desfile estuvo increíble.

- OK vamos y aprovechamos una que otra copa de champagne.

- Y, ¿Quién es la que siempre piensa en alcohol??

Ya estando en el backstage y a pesar del tumulto que había, pude felicitar a la diseñadora y a su equipo. Nos tomaron algunas fotos y algunos canales de moda hasta se acercaron a entrevistarnos y fue un maravilloso placer. En verdad todos son muy amables y nos han tratado como verdaderas reinas. Entre tantas personas y con sólo champagne en mi estómago comencé a sentirme un poco mareada. No me dí cuenta y choqué contra una persona a la cual lamentablemente se le cayó todo lo que tenía en sus manos.

- Lo siento, no fue mi intención. Creo que tanta emoción no me ha hecho bien.

- No te preocupes, ¿quieres sentarte??

- No, no gracias. Creo que es mejor que vaya al hotel y descanse un poco.

- ¿Estás segura?? Te ves un poco pálida.

- Sí gracias. Sólo busco a mi amiga y nos vamos.

- Disculpa, ¿pero nos habíamos conocido antes?? Te me haces algo familiar. Por cierto mi nombre es Kim, Kim Jeong Hoon.

- No, no nos conocemos en lo absoluto. Es mi primera vez en este país y lo siento ya tengo que irme.

- Bueno yo siento que te conozco de antes, pero no te quito más tu tiempo. Espero que te mejores, por cierto tu nombre es…

No escuché nada más. Me sentía muy mal y me urgía llegar al hotel a comer y recuperar algunas horas de sueño. Intercambié números y correos e inmediatamente Angela y yo nos subimos al auto y nos dirigimos al hotel.

Aún en mi cabeza daba vueltas lo que me había dicho Kim. No podía entender por qué él aseguraba que nos conocíamos de antes, si yo jamás lo había visto y tan siquiera había viajado al oriente. Quizás el champagne había hecho más efecto de lo que yo pensaba y sólo había imaginado sus palabras. Sí de seguro eso había pasado, sólo llevaba aquí unas horas y ya me estaba volviendo loca…