Capitulo 8
Necesitaba hablar con Jeong Hoon, urgente. Y si era en persona, mucho mejor. Pero no me atrevía llamar a Lim, la diseñadora que nos invitó a la cena. No se que pensaría de mi si le preguntaba su número, en este país la gente es muy conservadora. Piensa Sophie, piensa…
Cuando me levanté de la cama vi un papel en el piso. Imaginé que era una nota de Angela y aunque seguía muy enojada con ella decidí leerla. Y ahí encontré la solución a mi problema…
'' Sophie, sé que estas muy enojada y te comprendo. Por eso voy a darte tu espacio, pero necesito que sepas algo. Cuando te fuiste del consultorio Kim parecía muy afectado. Puedes pensar que le afectaba el hecho de que no quisieras hacer la sesión, pero no es así. Lo que a él le duele es que tú salieras afectada en todo esto. Porque eso era lo menos que el quería. Por alguna razón que desconozco tú le importas demasiado. Puedes pensar que es otra de mis mentiras, lo entiendo. Pero por los años que llevamos siendo mejores amigas te juro q es cierto.
Le ofrecí llevarlo a su casa y me di cuenta de lo solitaria que es su vida. No tiene novia y los pocos amigos que tiene casi no los frecuenta por su apretada agenda. Vive solo y se preocupa mucho por sus padres. Los ayuda económicamente porque ya son personas mayores. Eso dice mucho de él.
Kim me explico lo de la sesión de hipnosis y tengo que confesarte que lo que dijo tiene bastante sentido. Yo no puedo decirte nada porque no me toca. Solo te pido que abras tu corazón e intentes entender. Porque esto solo el corazón puede entenderlo.
Al parecer una de tus alas está defectuosa y alguien está dispuesto a reemplazarla…
XOXO''
Sus palabras me ayudaron a decidir. El reloj marcaba las 9:15pm así que no era tan tarde. Busqué lo primero que encontré y me lo puse. Me hice una cola de caballo, me puse los zapatos y agarré mi bolso. Salí del cuarto y encontré a Angela usando la computadora. La abracé, le di un beso, le dije que la quería y salí corriendo.
Le pedí al chofer que me llevara a la dirección donde había llevado a Jeong Hoon unas horas atrás. Mi corazón palpitaba muy fuerte y el auto se detuvo. Era un edificio muy alto, esperen, ¿dije edificio? Pero Sophie, ¿Cómo puedes ser tan tonta? ¿Sabes cuántos apartamentos puede tener este edificio? El blackberry comenzó a sonar y cuando respondí solo se escuchó: ''Numero 502'' y colgaron. ¿Ya entienden por qué es mi mejor amiga? Tendria que pensar en una buena forma de recompensarla, pero primero tenía que cumplir con mi objetivo. Le pedí al chofer que regresara al hotel, pediría un taxi cuando fuera el momento.
Entré al edificio y para mi buena suerte las puertas del elevador estaban abiertas. Como el apartamento era el 502 pensé q era lógico que viviera en el piso 5, así que pulsé el número y se cerraron las puertas. No tuve tiempo de pensar qué decir, diría lo primero que viniera a mi mente. En un momento llegue a pensar que quizás debería elaborar un buen discurso, pero ya era muy tarde. Las puertas se abrieron y me encontré en el vestíbulo del quinto piso. Había solo dos puertas, no tendría problema en encontrar el 502. ¿Suerte?, quien sabe. Inhalé, exhalé y toqué el timbre. Esperé un momento, pero nadie respondió. Lo intenté de nuevo y nada. Al parecer el destino nos estaba jugando una mala pasada. Miré con tristeza la puerta y caminé al elevador. Toqué el botón para que subiera y me fijé que iba por el segundo piso. Desde donde estaba podía ver la puerta y deseé con toda el alma que se abriera. Pero no lo hizo, el elevador si. Cuando se abrieron las puertas Jeong Hoon apareció frente a mí. No esperaba verlo y el tampoco a mi, nuestras caras lo decían todo. El sonrió y sus ojos brillaban.
- Hola- solo pude decir.
Él salio del elevador y las puertas se cerraron. Se detuvo frente a mí y se quitó la gorra que traía. Pasó una mano por su cabello e imaginen todo lo que pasó por mi cabeza.
- ¿Puedo preguntar que haces aquí?
- ¿Me perdí?
- ¿Te perdiste? ¿Y coincidentalmente llegaste a mi edificio y a mi piso?
- Lo siento, no me perdí, ya te diste cuenta. Vamos por pasos, primero necesito disculparme. Y segundo necesito que respondas mis preguntas. Puede ser que esta mañana no haya sido la persona más amable, lo reconozco, pero tú también tienes que reconocer que tienes parte de la culpa.
Mientras miles de palabras salían de mi boca, él se limitaba a escuchar, sin moverse y sin tener alguna expresión en el rostro. Me di cuenta que traía comida en una bolsa, lo sé ya había llenado mi estómago pero necesitaba romper el hielo. ¿O es que nos quedaríamos toda la noche en el vestíbulo?
- Toqué varias veces el timbre, pero nadie respondió.
Y por fin su cara se relajó.
- Estaba cenando. ¿Tienes hambre? No comí mucho, así que me traje lo demás, si quieres lo caliento.
- Gracias, pero ya cené. Solo quería hablar contigo.
- Entonces entremos. No podemos quedarnos aquí toda la noche o si tu prefieres…
- Esta bien. Mejor entremos- y lo seguí mientras abría la puerta.
Entramos y se quitó los zapatos en la entrada. Yo hice lo mismo y sin que se diera cuenta me aseguré que mis pies olieran bien y para mi suerte pasaron la prueba. Caminé por un pasillo y llegué al lugar que parecía ser la sala. La decoración era muy moderna y muy elegante. Desde la cocina me preguntó si estaba segura que no tenía hambre y me dijo que guardaría la comida por si cambiaba de idea. Me pidió que lo siguiera y entramos juntos a su habitación. Era hermosa, definitivamente el chico tenia buen gusto. Me senté en la cama y me pidió que lo disculpara un momento y se metió al baño. Mientras esperaba recorrí la habitación con los ojos y sonreí al percatar que todo olía a él. Escuché la ducha así que me levante y fui al escritorio. La computadora estaba encendida, pero no me fijé mucho en ella. Observé las fotos que tenia y me parecieron muy bonitas. No escuché mas la ducha, me senté de nuevo en la cama y esperé a que saliera del baño. No tardó mucho y salió con el cabello húmedo, un pantalón de pijama y una camisa de algodón para dormir. Fue al closet, un enorme closet, y regresó con dos pares de calcetines. Se puso un par y me pidió que subiera los pies a la cama. Me puso el otro par de calcetines y me explicó que por la noche hacia mucho frío y no quería que me resfriara. Cuando su piel rozaba con mi pie, sentía escalofríos. Por suerte él no se dió cuenta y cuando terminó se acomodó en la cama y comenzó a hablar.
- Soy budista y muy creyente de la reencarnación. Por eso fui a ver al doctor q me hipnotizó. Necesitaba encontrarme conmigo mismo, con mi interior. En esos días había tenido mucho trabajo y me encontraba agotado. Pensé que en esa sesión podría sacar algo de mi fuerza interna para que me ayudara a fortalecer mi espíritu cansado.
- Pero, ¿Qué tengo que ver yo en todo esto?
- La primera vez que te vi fué cuando salí a la pasarela. Tú no te diste cuenta porque estabas escribiendo. En ese momento algo dentro de mí como que despertó, no sé explicarlo. Y sentí que te conocía de antes. Por eso cuando volví a verte en el backstage te lo dije. Porque eso nunca me había pasado. Y lo siento mucho si te asusté y que llegaras a pensar que estoy loco. Pero por alguna razón necesito estar cerca de ti. Te necesito.
Por mi cabeza pasaban muchas cosas, pero como decía Angie tenía que entender con el corazón. El tomó mi cola de caballo y comenzó a jugar con mi cabello. Yo necesitaba hablar pero las palabras no salían de mi boca. Prefería mirarlo a abrir la boca y dañar el momento.
- ¿Puedo abrazarte?- preguntó mirándome fijamente a los ojos
No necesitó que le respondiera. Me acerqué a él y puse mi cabeza en su hombro. Inmediatamente rodeó mi cuerpo con sus brazos. El calor de su cuerpo me hizo recordar el frío que se siente cuando tienes dos alas y vuelas solo. No pude evitarlo y lloré, lloré como nunca. Me apretó más a su cuerpo y así permanecimos hasta q dejé de llorar como 30 minutos después. Levanté la cabeza y nos separamos.
- Lo siento, no sé qué me pasó.
- No tienes que disculparte, aunque no me gustó verte llorar. Vamos a la cocina, yo sé de algo que te va a hacer sonreír de nuevo.
Y me agarró de la mano y me llevó hasta la cocina. Me sirvió un poco de helado en un tazón y aunque no era Macadamia Nut de Haagen Dazs, la sonrisa regresó a mi rostro. Cuando terminé regresamos a su habitación y mientras el ponía algo de música yo me senté en la cama.
- Jeong Hoon, quiero hacer la sesión. Quiero entender por qué también te necesito.
Acaba de enterarse de lo que yo siento. No logro saber su reacción porque sigue de espaldas a mí. Puede ser que no me haya escuchado y por eso me levanto de la cama y me acerco a él. Me toma de la cintura y hace que me acerque a su cuerpo. ¿Imaginan como palpita mi corazón? Sin esperar más tiempo acerca sus hermosos labios a mi boca y me besa tiernamente. Mi reacción era de esperarse. Subí mis manos y las entrelacé con su cabello. Parecía que estuviera tocando seda. Nuestros labios no se separaban y el beso se intensificaba. Llegó el momento en que ambos necesitamos aire así que separamos nuestras bocas pero dejamos nuestras frentes pegadas. Al separarnos besó mi frente y me fijé en el reloj que ya habían pasado varias horas. ¿No le estaría quitando horas de sueño?
- Jeong, ¿no tienes sueño?
- No, pero si te quieres dormir…
- No, no es por mí. Lo digo por la hora que es y no quiero que estés despierto por mí.
- Padezco de insomnio y hasta las dos o tres de la mañana es que me puedo dormir. A veces llegan las cinco y yo sigo despierto.
- Eso no es saludable, ¿lo sabias?
- Creo que ya me acostumbré, son varios años los que llevo así.
- El reloj marca las doce, hoy intentaremos algo diferente.
Bajé el volumen de la música y le pedí a Jeong que se fuera a la cama. Me acosté junto a él y apagó las luces. Le pedí que cerrara los ojos y así lo hizo. Comencé a acariciar su cabello, era tan suave que podía volverse adictivo. Poco a poco su respiración fue haciéndose cada vez más lenta, hasta que aproximadamente 45 minutos después estaba completamente dormido.
