VIII

Luna empezaba a sentir falta del chico misterioso, los ruidos de pisadas detrás de ella aumentaban cada vez más, y ella se empezaba a asustar.

Gato, saltando de árbol en árbol preocupado, viendo las pisadas de la muchacha seguidas de tantas otras, ¿como había conseguido hacer tantos amigos en tan poco tiempo? En parte era su culpa, ya la llevaba siguiendo 1 día, y no habían habido problemas hasta que ella se detuvo para comer y empezó a cantar una música lenta mientras preparaba la comida, con un movimiento sutil en sus ademanes que parecían pasos de un baile, él quedó atrapado mirándola, y en poco tiempo cayó en un sueño profundo y relajado, del que despertó tiempo después, confuso al principio, furioso luego, con su falta de control.

"Ha pasado por acá hace poco tiempo, puedo olerlo, el apestoso hedor orc y el de flores" su mente no se atrevió a dar adjetivos al segundo.

Luna estaba acorralada, un río caudaloso cortaba su camino, el puente demasiado lejos como para alcanzarlo, orcs la rodeaban, buscó su látigo y un nombre que gritar, tomada por el miedo. Solo encontró el látigo, ya que no podía imaginar a nadie de los que había conocido en Comodo salvándola de una situación como aquella, y el que sí podía imaginar estaba en Geffen posiblemente, además de que no conocía su nombre, lo que no la impidió de gritar "AAA"

"La oigo, vamos, ¡vamos Arad!" Estaba perdiendo la calma, eso no era bueno, la retomó, volvió a su ritmo normal de carrera, si eran tantos como veía estar cansado no lo ayudaría y ella aguantaría hasta su llegada, basándose en sus aptitudes físicas… pero sus mayores impedimentos eran sicológicos…, sacó una pócima de su ropaje, esto lo mantendría más rápido y atento por un tiempo, la volvió a guardar, usar eso demasiado podría hacerlo dependiente de ello a la hora de concentrarse, su cuerpo se acostumbraría a la sustancia y reaccionaría peor sin ella, lo usaría si fuera sumamente necesario, tenia que ser racional.

Ella usaba bien el látigo, pero nunca había tenido que hacerlo para defenderse, su primer ataque derrumbó al primer orc, pero eran demasiados, y no tenía tiempo de concentrarse en un atacante, estaba perdida, gotas gélidas tocaron sus espaldas, las olas golpeaban las bordas del río avisando la suerte que le esperaba si perdía el equilibrio. Pero las gotas la espabilaron, permitiéndole moverse hacia la derecha a tiempo de esquivar el ataque de un enemigo que investía con su hacha, eran demasiados, retrocedió un paso con Syn entre sus piernas, temaroso, piedras sonaron chocando las tempestuosas aguas del rio, ella cerró los ojos.

Dagas de lanzar impactaron los orcs más cercanos a Luna que cayeron al río, una sombra se interpuso entre ella y la masa de agresores.

Gato estaba calmado, su pecho se movía levemente más rápido por la corrida, pero no era más que una buena entrada en calor, todos los problemas o preocupaciones se desvanecieron, atacó.

Luna abrió los ojos al no sentir el golpe de gracia, y vio una sombra moviéndose de orc en orc, en un radio cada vez más amplio, hasta que se oyó un rugido en el bosque, la sombra dejó sus enemigos y corrió hacia ella, tomándola en brazos y corriendo por la orilla.

"Héroe Orc, el alboroto lo debe haber atraído, no puedo con tanto, tengo que sacarla de acá… y al bicho también"

La adrenalina se disipó, y Luna cayó, rendida, en un sueño plagado de pesadillas en brazos de Gato.

IX

Luna abrió los ojos en un campo verde, rodeado de árboles, con el sol alto, un fuego que calentaba una cobra de algún tipo insertada en una estaca, y a su lado el chico que había encontrado en el bosque.

Gato se encontraba a una distancia que cualquier asesino hubiera encontrado imprudente, la verdad es que la proximidad era, aunque él aún no estuviera dispuesto a admitirlo, de preocupación, había examinado en búsqueda de heridas hasta donde Syn le permitió, sin encontrar mayores magulladuras que las producidas por la vegetación, y su respiración no mostraba la presencia de lesiones o daños graves, pero aún así no podía dejar de preocuparse.

El chico estaba un poco apartado, a una distancia que cualquier persona hubiera encontrado demasiada, mirando fijamente al fuego, ¿Estría enojado? ¿Por qué? Luna trató de recordar que había pasado, y las imágenes de la persecución empezaron a aparecer en su mente, el miedo, la desesperación, la seguridad de la muerte, sensaciones que dejan su rastro.

- ¿Estás mejor Luna? Le preguntó Gato usando, sin fijarse, su nombre de pila, sin dejar de mirar el fuego, para que no se intuyeran sus inquietudes en su rostro, pero Luna lo tomó como una afirmación de sus temores

- Bien Gracias…- Respondió sin mucha efusividad, mirando ella también el fuego, tan avergonzada como Gato que, sintiendo su incomodidad, creyendo que era por el episodio con los orcs, se acercó un poco más

- No te preocupes, este lugar no tiene ningún peligro, estamos a 2 días de Prontera, lo más temible de acá hasta allá es un aprendiz que esté practicando con algo filoso, llegaremos pronto- Dijo Gato forzando una sonrisa.

¡"Llegaremos"! ¡Él seguiría con ella! Antes del episodio de los orcs Luna no le hubiera dado tanta importancia, pero muchas de las cosas que ella consideraba vitales antes ya no parecían tan importantes y viceversa, aunque Luna siempre sería Luna.

Esa frase funcionó mejor de lo que Gato esperaba, la muchacha le saltó al cuello, él se inmovilizó sorprendido, ella se retiró un poco al ver su reacción y miró el suelo

- Gracias- Murmuró

-D-d-de nada- Respondió Gato mirándola sorprendido, ahora por primera vez sin el filtro de un asesino, era… linda… muy linda, tenía los cabellos de oro vertiendo por sus hombros hasta su cadera, una piel blanca con mejillas coloradas, un olor a rosas mezclado con el de quemado… quemado?

"La carne"

- ¡Argh! En un salto Gato estaba sobre el fuego preparando la carne, Luna lo tomó como una grosería, asustarla de esa manera para cuidar de la comida, pero ver a alguien que ella veía como alguien poderoso y misterioso peleando a muerte con un pedazo de carne de cobra no dejó de hacerle gracia.

- Nunca me dijiste tu nombre- Dijo Luna divertida

- Arad, aunque me llaman Gato

- ¡Gatiiitooo! – Dijo luna aún divertida con el contraste

-Gato… y mejor ponte a comer- Le dijo Arad ofreciéndole un pedazo de carne

Luna recibió la carne un poco asqueada, pero era mejor que nada, ella había dejado sus víveres al huir de los orcs y tenía bastante hambre.

Gato se sentó a la sombra de un árbol y bajó la cabeza para pensar en lo que hacer ahora que sus planes habían cambiado, no le gustaba avanzar a ciegas y…

- ¿De donde eres Gatito?

"¿¡Gatito?!"

- Gato… de Morroc

- ¿Y que eres? Debe ser algo muy poderoso ya que…

- Prefiero no hablar de eso- Antes cualquier cosa que la apartara era bueno, pero ya no.

- Vamos, tengo que saber con quien viajo- Dijo Luna fingiendo indignación

"Ella tiene razón"

- Asesino- respondió Arad sin levantar la cabeza, pero no necesitaba hacerlo, el corte en la respiración de Luna y su exclamación fueron suficientes. Eso molestó un poco a Gato, pero guardó silencio.

Luna estaba chocada, su salvador, la persona a la que en este momento más admiraba e incluso… ¡Era un asesino! Incluso en Comodo los padres advertían a sus hijos de esos personajes, se tenían como sanguinarios y despiadados. Si era un asesino entonces…

- Y… ya…has…- Preguntó Luna entre espantada y amedrentada.

-Sí he matado, pero por venganza nunca por dinero- A Gato esto le pareció suficiente, no se arrepentía de ese acto en particular.

- Emm…- Empezó Luna temerosa, recordando historias horripilantes, sucesos verdaderos, sangrientos, se detuvo, los puños de Gato estaban apretados, y los ojos emanaban rabia. Él había leído las intenciones de Luna en su cara.

"¡¿Como?! Después de todo lo que hice, lo que me arriesgué, ¿Me tiene miedo? ¿Ahora quiere apartarse? Maldita…"

La ausencia de una segunda respiración lo devolvió de sus pensamientos, vio a Luna petrificada, mirándolo con miedo, sin atreverse a respirar.

-Disculpa, haz lo que quieras – Dijo Gato, levantándose y desapareciendo en el bosque los puños cerrados, la mente bulliciosa, y más que ira.

X

-Ahh… El olor de una posada en Prontera, siempre una sorpresa. Ahora vender unos productos, visitar unos ba…. unas Iglesias.

- Recuerda Wölf…

- Si, si, si, lo que sea, voy a vender, recuerda: Nunca muestres dinero, ni te metas en callejones sin mí para guiarte y mantén los ojos abiertos, Prontera está llena de ladrones, legales e ilegales. Dijo Wölf saliendo de la pequeña posada, con su carrito lleno de cosas. Él conocía bien este lugar, había viajado muchas veces y su padre lo instruyó antes de morir en el que hacer en su ciudad natal. Alan había planificado su día, iba a visitar el gremio local de caballeros para encontrar a Sheld, luego planeaba entrenar allí y discutir con él que hacer en el viaje a Geffen, no planeaba estar mucho tiempo en Prontera. Cuando salió del edificio, vio la gran cantidad de tiendas, incluso mayor que cuando llegaron, con variados productos, des de pociones a espadas legendarias, de monstruos como el Edga, o el Garm. Les preguntó a unos caballeros donde quedaba el gremio y en poco tiempo estaba delante de una enorme construcción en el noroeste de la ciudad. Se sentía bastante inferior con tantos caballeros en el edificio.

- Chiquillo, el jefe del gremio es aquel allá- Le dijo un caballero alto des de una de las mesas.

- Gracias- Respondió Alan dirigiéndose al caballero en cuestión, que llevaba una armadura mucho más pesada, pero parecía no pesarle en absoluto

- ¿Chico, quieres hacer el test de caballero?

- No, aún no, vengo a buscar un amigo, Sheld, ¿ha estado por acá?

- Emm… oí historias de ese caballero, en la batalla de Geffen, y algunas incluso antes de eso, pero nada después- Dijo el que Alan descubriría ser un Grán Caballero, y luego más bajo- Creo que renació en esa batalla, dicen haber sido un muy buen caballero… Si te dijeron que estaba aquí, puede ser el que se ha hecho llamar Kraus, era Gran caballero como yo, supongo que esté en la ciudad, búscalo por ahí.

- Muchas gracias, lo voy a buscar- Se despidió Alan con una corta reverencia tocando el pomo de la espada, en señal de respeto.

-Suerte.

Un par de ojos lo siguieron hasta la salida, eran los de Pierre.

- Ea, Alan, por acá- Le gritó Wölf des de una tienda, llena de armas y metales- ¿Encontraste a Sheld?

- No, pero está en la ciudad, ahora se hace llamar Kraus y parece haber renacido

- Mmm, oí ese nombre, pero dijeron que era un pobre diablo maltrecho que hacían luchar por dinero, entre eso y un Gran Caballero hay mucho ¿eh? Jeje. Wölf estaba feliz, había vendido la mayoría de sus productos, sus bolsillos solo no sonaban por las separaciones de flufs que les puso a los zenys.

- Que raro, ¿sabes algo más de ese Kraus? No creo que sean la misma persona.

- Pues, que lleva una espada enorme, pero sin filo…

- Mmm, talvez sea el mismo, deberíamos buscarlo por si acaso.

- OK, estaba cansado ya de ganar tanto dinero, dijeron que estaba al Sur de la fuente, vamos a ver. Dijo Wölf guardando animadamente y mirando altivo a sus competidores, que parecían haber tenido menos suerte que él.

Cruzaron la ciudad, Wölf compró algunos materiales de forja y una armadura para Alan, de buena calidad, y estuvo unos cinco minutos mirando fijamente un letrero "Bar el poring borracho" antes de seguir su camino.

- Con que dejando la bebida eh Wölf- Una voz femenina dulzona dijo des de la puerta del bar.

- Hola Ágata- Respondió Wölf enojado- ¿No has robado lo suficiente aún ladrona?

- No digas eso Wölfie, me ofendes- Dijo saliendo de las sombras Ágata, tenía acento de Morroc, y llevaba un traje corto, rojo que dejaban a vista unas largas medias negras, tenia un caminar provocador, una pícara de Morroc. Los que después de ser ladrones no tenían la disciplina para ser asesinos, o simplemente no querían serlo seguían la vida de pícaro, vivían de forma, según muchos, inmoral, aprovechándose de todo y todos, sin preocuparse del mañana, pero eran muy hábiles con armas cortas e incluso algunos con espadas y hachas.- Déjame al menos invitarte una cerveza- Susurró apretando su cuerpo contra el de Wölf- Por favor. Wölf atrapó la mano que Ágata teníaya casi en el bolsillo en el que llevaba el dinero.

- ¿Cuantas veces creíste queiba a funcionar ese truco?

- Dímelo tú Wölfie.

Ágata se apartó con una sonrisa pícara, mandando un beso por el aire, que Wölf pretendió esquivar, de lo que ella se rió entrando nuevamente en el bar.

- Nunca caigas en las telarañas de una de esas, cuando despiertas no sabes donde estas tú, ni tu ropa, es muy decepcionante.

- Sabes que esas cosas funcionan con tigo, mi orgullo, rectitud…

- Bah, eso no te sirve de nada delante del par de… de… razones que te da ella.

Con esas pláticas cruzaron el pequeño espacio que les separaba de su destino, donde vieron a Sheld, sin nada cubriéndole la parte superior, a modo de vagabundo, con su espada en la mano, delante de lo que Wölf rápidamente reconoció como un asesino, apretó los puños alrededor de su hacha, odiaba asesinos.

XI

Luna al ver desaparecer a Gato había corrido hacia Prontera, con miedo de su reacción, pero la imagen del asesino sangriento que había despertado con las palabras de Arad no encajaban con él. Cuando era pequeña había ocurrido un asesinato en Comodo, que atemorizó a todos sus habitantes, y también había dejado su marca en la juventud. Habían asesinado a la familia de un niño extranjero, e historias aterrorizantes rondaban acerca del como. Las imágenes que tenía de Gato luchando eran aterradoras, pero no malvadas, ya que todas habían sido para protegerla. Luna cayó de rodillas.

- ¿Crees que él sea peligroso Syn?

Syn se movió afirmativamente, como alguien que asiente con la cabeza rápidamente.

- ¿Para mí?

Syn la miró, miró el suelo y se movió negativamente, como quien no tiene otra opción.

- ¿Crees que fui una estúpida al tener miedo y enojarlo, y que el tuvo razón al irse y que nunca más voy a verlo? Y que… y que…

Syn la miró confusa (Syn era una poring por si las moscas, aunque tenga que admitir que no sé exactamente cual es la diferencia, eso dejarlo a los alquimistas) y se arrimó a Luna, que había caído en el llanto.

En el bosque, al otro lado del río se oían aullidos y más aullidos de orcs, que caían como moscas

"Otro, otro, otro"

Gato cazaba para mantener su mente en blanco, atacaba y se defendía mecánicamente, rasgando gargantas, una tras otra, miró a su siguiente victima, pero no fue ira lo que vio, si no miedo.

"Mira"

Miró, a su alrededor, cadáveres y más cadáveres, esparramados por la pequeña villa orc, se dio asco, estaba matando por matar, no era mejor que ninguno de ellos. Guardó sus katares y se fue caminando normalmente, sin que ningún orc se atreviera a seguirlo.

"Tiene razón de tenerme miedo, fui entrenado para matar, debería vivir de eso… ¿Pero es que nada de lo que haga cuenta?... Claro que fue muy repentino…"

Sus emociones y dudas no se reflejaban en su exterior, su postura seguía confiada, su expresión inmutable, más características de un arma mortal.

"Pero Prontera es una ciudad peligrosa, y ella probablemente no esté preparada para eso… Yo no represento ninguna amenaza para ella aunque ella me tenga miedo, debería asegurarme de que esté bien"

Esas razones, aunque en parte excusas, eran acertadas, Prontera era peligrosa y ella no estaba preparada para eso. Gato encontró un lago en el cual limpiarse la sangre ya coagulada de los orcs y descansó esperando que su ropa se secara, luego emprendió camino, corriendo a una velocidad que pudiera sostener lo que quedaba de día y durante la noche.

Luna caminaba cabizbaja, había llamado a Arad, quería disculparse y decirle que confiaba en él, que no le tenía miedo pero nadie había respondido. Pensar en lo que iba a hacer en Prontera la animó un poco, pero tenía que darse prisa, las puertas se cerraban durante la noche para controlar el tráfico ilegal. Cuando llegó las puertas ya se estaban cerrando, y se terminaron de cerrar a sus espaldas, dejando a Gato afuera.

Luna nunca había estado en Prontera, y tenía que encontrar una hostelería, por la noche, una combinación muy peligrosa.

- Hola Nena, ¿que haces acá a estas horas? Dijo un hombre vistiendo farrapos, seguido de dos compañeros.

- Si, mejor te encontramos un lugar donde dormir bombón – Los 3 se rieron, Luna buscó su látigo, lo había dejado en el prado al salir corriendo, Syn se puso delante de ella, aunque nadie lo notó.

- Ya dejen eso ladronzuelos, que no tenéis donde dormir ni ustedes- Esta vez era una mujer la que hablaba, Luna estaba muda, lista para salir corriendo, lo que probablemente no funcionaría, tomando en cuenta que no conocía la ciudad.

- Bah, vete de aquí Ágata, déjanos divertirnos un poco.

- Porque no me divierto yo un poco con ustedes- Dijo la que llamaron Ágata sacando un cuchillo de su funda, acercándose casi hasta tocarlos- ¿Que debo cortar primero?

- N-n-no hay q-q-que lleg-g-gar a extremos ¿Vale? Nos vamos, haz lo que quieras con ella, nosotros ya nos vamos ¿verdad? Sus compañeros asintieron, y los tres salieron corriendo

- Ladrones, bah, no se como algunos son tan despreciables- Dijo Ágata, mientras los veía correr- ¿Cual es tu nombre chiquilla?

- Lu-luna señora, soy Luna- Aún estaba aterrada

- ¿Vienes sola? ¿Sin armas?- Eso hizo que ella recordara a Gato

- Si - Respondió mirando al suelo para contener las lágrimas

- Tuviste suerte de encontrarme entonces, aunque me resultaría más provechoso robarte creo que seré piadosa y te ayudaré, pero tendrás que invitarme una cerveza- Dijo señalando una puerta, con una sonrisa. Luna la miró un poco confusa pero asintió y la siguió, acompañada por Syn.

Aunque Luna ya había bebido alcohol en ocasiones, en fiestas principalmente, nunca se había emborrachado pero aquella amenazaba ser la primera vez, entre las copas de cerveza muy grandes, la insistencia de Ágata, los problemas con Arad… Le había contado gran parte de su vida, y todo lo que pasó en el viaje a su protectora, incluso lloró al final. La ingenuidad de Luna impresionó a Ágata tanto como a Gato, era bastante inteligente, pero le faltaba mundo.

- Bah, los asesinos son muy fríos, siempre buscan una distancia de cualquier otra persona, para sentirse cómodos y nunca expresan lo que sienten, una perdida de tiempo…

- ¿Por eso siempre que lo abrazaba o me acercaba él se petrificaba como si estuviera incómodo?

- Sipi sip- Ágata tampoco había contado los vasos- Aunque le debes de agradar, la mayoría salta hacia tras.

-Bueno… El hacía eso antes, pero…

- Ammm… Entonces tenemos a un asesino enamorado ¿eh?- Luna se ruborizó

- Pero… pero… ahora se fue- Y cayó en un lloro inconsolable, que después se transformó en hipos y luego en un sueño pesado. Ágata la llevó donde ella se hospedaba y la puso en la cama, la miró dormir pensando en como Luna había sin quererlo ganado el corazón de un asesino y los cuidados de una pícara usando su ingenuidad como única arma, bueno, para el primero su belleza debe de haber ayudado.

"Los asesinos son muy protectores, estoy segura que si no está en la ciudad hoy es por que cerraron las puertas, mañana la estará buscando, sabe muy bien que su princesa no puede estar aquí sola…"

Toc toc

- Entra Arad

- Luna tiene una gran boca ¿no?

-Si, pero creo que no es en lo primero que te fijaste- Gato desvió la mirada hacia la cama, ella dormía placidamente.

- Para un asesino eres muy obvio

- Y tú muy caritativa para una pícara, estamos a mano- Ágata rió de ese comentario, ella también lo estuviera pensando

- ¿Como entraste?

- Saltando- Respondió Gato sacándole importancia al hecho, como si las murallas de Prontera fueran un castillo de arena – ¿Puedo confiar en ti?

- ¿No lo hiciste ya?

- ¿Qué me costará?

- ¿Cuánto quieres confiar?

- ¿Cuánto puedo confiar?

Ágata rió, no pretendía cobrarle nada a Romeo, pero si eso lo hacia más interesante…

- 10K y plenamente

- Cerrado- y Gato desapareció por la puerta

XII

Gato no llevaba mucho dinero, tenia que encontrar una manera de conseguir más. Después de dormir en una posada barata, salió por la ciudad, buscando una manera de ganar dinero, no perderlo.

- ¡Luchador de la destruida Glast Heim! ¡Vénzalo y gane 100k! ¡Inscripción 5k! ¡si lo toca le devolvemos la inscripción!

"Fuerte, probablemente un luchador destacado, pero lleva la espada en una mano, aún si fuera el hombre mas fuerte de Rune no puede tener mucha velocidad con aquello, está cansado y siendo obligado a luchar, probablemente pueda con él"

Gato pagó los 5k y se preparó para atacar a su oponente, pero la postura de este había cambiado completamente, no aparentaba más cansancio, la ausencia de venas destacando sobre su piel mostraba que, ahora que sostenía la espada con dos manos, no tenía ningún problema, y probablemente pudiera blandirla fácilmente, y sus ojos mostraban el fuego de un guerrero, Gato había subestimado a su oponente, pero su cara no lo demostró

"No puedo detener esa espada, y mi única chance es la velocidad, él conoce la manera de los asesinos de escoger sus oponentes, probablemente sepa como luchan, tengo que sorprenderlo"

Gato saltó entre la multitud de espectadores, desapareciendo

Sheld no hizo ningún movimiento si no que esperó pacientemente, mirando la multitud a su alrededor, buscando la figura de su oponente, giró rápidamente la espada deteniendo una daga que tenía por objetivo su nuca, no tenía filo, Sheld se sorprendió de que el asesino no quisiera matarlo, esbozó una sonrisa. Una persona entró en su campo de visión, giró la espada, pero se detuvo al ver una cara aterrada, había sido empujada, Sheld pasó la lámina por encima de su cabeza desviando un katar que buscaba su espalda, se agachó para evitar el otro, golpeó con la cabeza el cuerpo del asesino, pero este minimizó el golpe girando su cuerpo y cayó rodando al otro lado de Sheld.

"Es muy rápido, y muy bueno, no necesita estar aquí para ganar dinero, esto es una trampa, ¿pero para que? Debo concentrarme en tocarlo.

Sheld estaba impresionado con el chaval, aparentaba tener menos de 20 años y luchaba como un profesional.

- Vamos chico, que esto está divertido

"Ningún rastro de sarcasmo o relajo, lucha con la cabeza fría"

Esta vez el que atacó fue Sheld, quería ver si el chaval reaccionaba así de bien bajo presión. Esquvó sus ataques, estaba esperando algo, ese algo llegó, un ataque vertical de Sheld obligó a gato a girarse, este pretendió perder el equilibrio, Sheld vio su verdadera intención salió de la trayectoria de la daga de tiro, pero cuando esa pasó al lado de los pies Sheld Gato tiró de la punta de un hilo, enredando las piernas de Sheld, que perdió el equilibrio por una fracción de segundo, la que Gato aprovechó para atacar, logrando rozar el pecho de su contrincante antes que este saltara para tras. –Sheld estaba impresionado, se preparó para volver a atacar pero Gato guardo sus katares.

- Lo toqué, me retiro con 5k.

- Vamos chico, pelea hasta el final- Dijo el que pregonaba

- No, mi contrincante está usando mano y pie contrarios a los que se siente confortable con, además, está aprendiendo como peleo, no tengo ninguna ventaja, me retiro

- Muy observador- Dijo Sheld guardando su espada- ¿Algo que añadir?

- ¿Cual es tu propósito?

Pero la respuesta tuvo que esperar, un herrero avanzó hacia Gato blandiendo su hacha amenazadoramente, Gato suspiró, estaba muy cansado por la concentración que había necesitado para tocar al luchador, se dispuso a marcharse, Sheld le tiró un saco de monedas con la dirección de una posada, Gato inclinó levemente la cabeza y desapareció entre las personas.

Luna despertó en la posada con una jaqueca terrible, encontró un té al lado de la cama que la ayudó un poco, y volvió a hundir la cabeza en la almohada. Los recuerdos de la noche anterior la empezaron a asaltar. Se desnudó y fue a bañarse con el agua fría de la posada, al cabo de lo cual encontró a Ágata sobre la cama.

- Tu asesino vino a visitarte ayer- Dijo ella divertida

- ¡¿Si?!... digo… ¿que dijo?

- Que te cuidara, pero no creo que te vaya a despegar ojo mientras camines por la ciudad, muy buen partido él ¿eh? Después a mí me llaman pícara…

- ¡Gracias!- Dijo Luna radiante, abrazándola y saliendo por la puerta, seguida de su inseparable poring.

"Quiere perderse para encontrarlo… Estos críos de hoy…. Proteger a alguien que busca el peligro es inútil"

Con eso Ágata se echó en la cama para dormir un poco.

Gato se movía fugaz entre los tejados de los edificios, siguiendo a Luna que se empeñaba en adentrar los callejones de Prontera, había vuelto a la hospedaría y encontrado a Ágata durmiendo, que le contó las intenciones de Luna.

- ¡Luna! ¡Que haces!

Ella se detuvo en seco

- ¡Gato!

- Si, soy yo, pero no temas, solo…

Luna lo abrazó, Gato se quedó sin palabras

- No tengo miedo- Le susurró al oído con lagrimas en los ojos, Gato la abrazó devuelta.

"Gente trata de aproximarse sin ser notada, pero es muy mala en eso, 3 personas"

Gato se despegó lentamente de Luna y se puso delante de ella

- Que bonito, los dos enamorados, pena que escogieron el lugar equivocado

- Eso, pasen el dinero y todo lo que tengan de valor.

Gato no necesitaba sus katares, aunque ya había subestimado una persona hoy estaba seguro de no subestimar ese bando, era muy fácil leer sus expresiones.

Saltó hacia los atacantes, el primero trató de apuñalarlo con un golpe horizontal, pero Gato lo esquivó girando su cuerpo de lado, prendió la mano con la daga entre su brazo y su hombro y usó su balance para controlarlo, tirándolo sobre uno de sus camaradas y avanzando hacia el otro, dejó que la daga pasara y usó el desequilibrio de su oponente, fruto del ataque frustrado, para, con una patada en la parte de atrás de su rodilla, derribarlo sobre los dos ya caídos.

- Vámonos, puede haber alguien más peligroso por acá.

Luna asintió y ambos fueron a la posada donde estaba Ágata, una para agradecerle, otro para matarla, metafóricamente hablando.