¡Por petición! Hice la venganza de Ichigo. Espero que lo disfruten. Ya saben, tomatazos y reviews serán bienvenidos xD
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es de Tite Kubo-sensei.
-Maldita niña...- Dijo el pelinaranja antes de entregarse a los brazos de Morfeo.
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Rukia entró al baño y se miró al espejo. Estaba desnuda y sonrojada, pero al menos no terminó dormida como su novio.
-¡Ja! Kurosaki Ichigo, ¡no aguantas nada! Se dijo para sí misma mientras en su rostro se dibujaba una gran sonrisa de satisfacción.
Abrió la llave del agua caliente y esperó un momento a que saliera caliente. Estaba recordando todo lo que le había hecho a Ichigo cuando de pronto le llegó un recuerdo del momento en que casi le ganaba.
-Por un momento pensé que perdería mi virginidad...
Por la mente de Rukia pasaron algunas imágenes de como hubiera sido ese momento en que el la penetrara con su nada pequeño miembro. La pelinegra se sonrojó y sintió como un escalofrío le recorría la espalda y su entrepierna comenzaba a humedecerse. Se estaba comenzando a excitar con su imaginación. De pronto sintió la necesidad de cambiar el agua caliente por fría y darse una ducha cuanto antes.
Abrió la llave de agua fría y se metió a duchar. Recargó su mano derecha en la pared y bajó la mirada. El sonido del agua cayendo en el suelo y la sensación de las gotas recorriéndola logró tranquilizarla. Su cuerpo estaba empapado de pequeñas perlas de agua y su cabello se le pegaba a la cara delineando sus finas facciones. Se veía simplemente deliciosa, como la más hermosa de las diosas del Olimpo.
-Tal vez sea mejor dejar de pensar en eso, como si fuera despertar en este momento.-Cerró los ojos mientras dejaba salir un gran suspiro.
Pero no se dio cuenta de que unos ojos la miraban con tremendo deseo desde el marco de la puerta, ya que había olvidado por completo cerrar las cortinas del baño.
Cerró la llave y, de pronto, sintió un roce cálido en su cintura que le hizo abrir de golpe los ojos para descubrir a unos ágiles pero delicados dedos masculinos deslizándose por lo ancho de su cintura hasta atraparla en unos fuertes y marcados brazos masculinos; un aliento fresco rozaba su mejilla mientras su piel se erizaba al entrar en contacto con la piel del hombre que la había aprisionado.
-¿Crees que se quedará así, niña? -Le susurró al oído con una voz ronca de la excitación.
-I...chigo…
El pelinaranja comenzó a darle pequeños mordiscos en la oreja arrancándole pequeños suspiros a la shinigami, lamió la parte trasera de su oído trazando un camino hasta llegar a su cuello. Ahí, empezó a pellizcarlo con los dientes para luego darle pequeños lengüetazos con maestría propia de un seductor. Rukia gimió lo suficientemente fuerte para que su hombre lo oyera, él inevitablemente comenzaba a excitarse haciendo que su miembro creciera. La ojiazul lo sentía haciendo que su intimidad se humedeciera y la temperatura de su cuerpo subiera.
Se dio la vuelta liberándose lentamente de su prisión carnal poniendo sus brazos detrás de la nuca del joven, se quedaron mirando a los ojos y con la simple mirada supieron lo que querían. Lentamente la pelinegra lo atrajo a su rostro besándolo apasionadamente mientras él con sus fuertes brazos la atraía a su cuerpo con necesidad. En el baño, solo podían escucharse los suspiros de la pareja que se olvidaron completamente de donde se encontraban y de que el tiempo corría. Su deseo mutuo era más inmenso que la incomodidad.
-Rukia…te… deseo… tanto…- Alcanzó a pronunciar entre besos el shinigami sustituto.
-Tómame… si es lo que... quieres…- Le susurró ella.
Ichigo no lo pensó y se separó de sus labios para explorar otras zonas del cuerpo de la chica. Comenzó de descender por el cuello hasta llegar a sus pechos. Eran pequeños, pero a él le parecían perfectos. Los contempló unos segundos para después tomar uno y masajearlo mientras que atendía al otro lamiendo el pezón arrebatándole así varios gemidos a Rukia, lo que lo volvía loco.
Siguió así por unos minutos hasta que descendió por su abdomen lamiéndolo con su cálida lengua y delineando con sus manos la fina cintura de la chica, siguió más abajo hasta llegar a su pelvis hasta detenerse, lo que hizo que Rukia lo mirara confundida. Ichigo la miró con picardía mientras introducía una de sus manos a la entrepierna de la chica buscando la zona de placer de toda mujer, la cual no tardó en encontrar y comenzó a masajearla arrancando unos sonoros suspiros de la mujer. Él sentía como se humedecía bajo sus dedos, sabiendo que estaba a punto de llegar a su clímax, introdujo dos de sus dedos en su cavidad haciendo que la shinigami gritara de placer y que arqueara todo su cuerpo. Siguió así hasta que sintió que sus dedos eran aprisionados en el interior de Rukia y escuchó que gritaba su nombre: había llegado al orgasmo. Después de eso, sacó sus dedos de su vagina llevándose los jugos de Rukia a la boca saboreándolos.
-Aún no acaba, pequeña.
L e sonrió y la tomó de la cintura para cargarla. Ella llevó sus brazos a su cuello mientras lo besaba con delicadeza en los labios, se dirigían de nuevo a la habitación del muchacho. Entraron y él la depositó suavemente en la cama. Sonrojada y algo exhausta, le sonrió dándole a entender que siguiera. Él se poso con delicadeza entre sus piernas y lentamente fue introduciendo su miembro en ella. Rukia se aferró a la espalda del shinigami marcándole unos pequeños rasguños, gimió de dolor y una lágrima comenzó a resbalar por su mejilla, Ichigo acalló su queja con un beso amoroso y terminó de entrar en ella.
Comenzó un ritmo lento de adentro hacia afuera para que ella pudiera acostumbrarse. Sus gemidos cambiaron por unos llenos de placer a medida que las embestidas iban aumentando su ritmo. Abrazó con sus finas piernas las caderas del chico dando así un mayor placer a su novio mientras él se aferraba de los pequeños sus pequeños pechos. La habitación estaba sumergida en gemidos de ambos. Era lo que tanto deseaban y ahora, estaban por llegar al orgasmo los dos juntos. Rukia comenzó a sentir escalofríos en la espalda y comenzaba a arañar la espalda de Ichigo, él sabía lo que significaba. Hizo sus embestidas más fuertes lo que culminó en el orgasmo de la ahora mujer que estaba tomando. Su vagina se contrajo atrapando a su miembro y dándole una dosis extra de placer. Dio unas embestidas más y se vino dentro de ella. Sentían cómo se escurrían uno dentro del otro hasta que se separaron con lentitud y el chico se tumbó a lado de ella.
Rukia lo abrazó y poso su cabeza en el fuerte pecho de su novio. Él acariciaba con lentitud la cabellera aún mojada de la chica mientras la miraba con satsifacción.
-No es fácil salirse con la tuya. –Habló Ichigo con voz somnolienta
-En realidad, me salí con la mía. Lo deseaba. –Levantó su cabeza y lo vio a los ojos. –Gracias, me has dado las mejores vacaciones de mi vida.
-Y para que no lo olvides… -Ichigo se acercó al cuello de la chica y lo mordió fuertmente haciendo que Rukia gritara y le dejó una marca roja.
-¡¿Qué te sucede!?- Le gritó Rukia con lo que le quedaba de voz.
-Eres mía, mía y de nadie más ¿Entendiste? –Le sonrió antes de quedarce dormido.
-Baka…
Rukia se acomodó sobre el pecho de su amado, lo abrazó y se quedó dormida con una sonrisa en los labios.
¡Ooh! Bueno pues, aquí concluye mi trabajo con este fic. Espero lo hayan disfrutado.
Ja-nne!
