SEGUNDAS OPORTUNIDADES

By: Percival Ignatius Wood

N/A: Me alegra saber que me historia este gustando, y quisiera hacer una aclaración, este cuento tiene autor, no autora jejeje, una vez aclarado prosigamos.

Tercer Capítulo:

Lunes

La alarma del despertador sonaba con insistencia por segunda vez, en cinco minutos, y en por debajo de las sabanas, una figura de deslizaba con pereza para poder apagarla, una mano se estira para agarrar el reloj al mismo tiempo que una maraña de cabellos pelirrojos también aparece.

"Lunes, odio los lunes". Fue lo primero en que pudo pensar Percy Prewett, anteriormente conocido como Percy Weasley.

Con una velocidad que solo el ex prefecto podría alcanzar, se levanto de la cama, y se dirigió al baño, luego de una media hora de ducharse y cambiarse, fue a la su cocina para preparar el desayuno para él y para su hijo, y hablando del enano...

¡¡¡THOMASS!!! , ya levántate hijo tenemos que irnos pronto!.

Cinco minutos después Percy pudo escuchar unos pequeños piececitos acercándosele por detrás y de pronto un par de pequeños pero fuertes brazos se aferraron a sus piernas.

"Buenos días, papi".

Percy bajo la mirada y pudo ver entre sus piernas como su hijo le daba los buenos días con una sonrisa, que provocaba que su corazón se derrita de felicidad. Y le devolvió el saludo con una sonrisa igual de grande.

"Buenos días, hijo dormiste bien". Percy se dio media vuelta y tomo a su hijo entre sus brazos para darle su abrazo y su besito en la frente de buenos días, mientras que Thomas aprovechaba y le daba uno en la mejilla.

"Si papi, pero ahora tengo muchaaaa hammbree" Dijo Thomas entre risitas mientras su papa lo sentaba, y le servía un vaso de jugo de naranja y un platón de su cereal favorito. Mientras que Percy, se sirvió una taza de café, con algunos biscochos.

" Eso es todo lo que desayunaras papi?". Thomas miro con el ceño fruncido, a veces pensaba que su papá no comía lo suficiente en las mañanas. Percy no pudo sonreír ante la preocupación de su hijo, y rápidamente tomo un poco del cereal de su hijo para no molestarlo. Thomas podría ser muy terco cuando él se lo proponía.

Pasado el desayuno, Percy baño a Thomas y lo ayudo a alistarse para el jardín de niños. Padre e hijo salieron de su apartamento que quedaba cerca del centro del pueblo parroquial de Falmouth, Corwal, el cual era conocido por su gran belleza de sus casas antiguas, por sus hermosas playas y la actividad pesquera de la zona.

Padre e hijo iban tomados de la mano mientras Thomas le contaba a su papá de las últimas noticias del mundo del futbol, Percy escuchaba atentamente y con genuino interés a su hijo, tal y como lo hacía con cierto jugador de Quidditch hace ya tanto tiempo.

"Bien Thomas, recuerda que tienes que obedecer a tu maestra, y que vendré por ti a las tres de acuerdo" Dijo Percy.

"a las tres, si papi" Dijo Thomas mirando su gran reloj de spider man.

"Bien Thomas cuídate" Percy se agacho y despidió a su hijo con un abrazo, al que su hijo correspondió.

Mientras que Thomas se preparaba para su día en el jardín de niños, Percy se apresuro a esconderse detrás de unos arbustos.

"Mierda, creo que esta vez si se me hizo tarde, y sin mi bicicleta, no tengo otra opción más que aparecerme en el campus".

Percy se aseguro de que nadie lo estuviese viendo, y con un pop se desvaneció en el aire, para aparecer en el campus de la universidad de Falmouth, una vez se seguro de que nadie lo vio aparecerse, se dirigió velozmente y con la mayor dignidad posible hacia la oficina del decano de matemáticas, el señor Christian Simmons, en donde Percy trabajaba como su ayudante.

"Buenos días, señor Percy". Saludo el señor Simmons, un hombre ya entrado a mas de los sesenta años, medio calvo, aunque con un cuerpo robusto y alto de más de los uno ochenta. Y de buen carácter aunque estricto.

"Buenos días señor Simmons, espero no haber llegado tarde" Dijo Percy con una sonrisa algo culpable por haberse dormido esa mañana.

" Para nada, muchacho, llegas justo a tiempo, necesito que me alistes el informe de contabilidad del anterior trimestre y prepares copias para los miembros del comité, de acuerdo?". Dijo el señor Simmons.

"Claro señor lo tendrá listo en su escritorio en un momento". Dijo Percy, sin dejar de sentir la misma emoción cada vez que la presión de un buen trabajo le hace sentir.

Percy se sentó en su escritorio y se preparo para entregar el informe en el que había estado trabajando los últimos días, claro sin dejar de lado a su hijo.

Las horas pasaron y Percy siguió haciendo su rutina diaria, de preparar y archivar informes, aunque en varias ocasiones algunos catedráticos de la universidad le pedían su colaboración en algunas materias, para revisar exámenes, o para dar tutela a los alumnos. Un trabajo que Percy ya estaba acostumbrado desde hace mucho tiempo. Aunque al principio no estaba seguro de que pudiese llevar el trabajo, pero luego de un tiempo se dio cuenta de que las matemáticas muggles universitarias no eran más difíciles que las de los magos y cuando se dio cuenta de eso, se alegro de haber llevado el estudio del mundo muggles y aritmancia en su colegio.

El reloj ya marcaba las dos y media, y Percy pensó que ya era hora de ir por Thomas.

"Disculpe, señor Simmons, ya son las tres". Aviso Percy a su jefe desde la puerta de su oficina.

"Bueno muchacho, ve y trae a ese pequeño demonio que tienes por hijo, que aun me debe un juego de ajedrez." Dijo el señor Simmons con una cara de ligera irritación con la idea de que un cinco añero lo derrote tantas veces en un juego en el que hasta hace poco se consideraba invicto.

"Si señor en seguida". Dijo Percy con una sonrisa, y se apresuro a la salida del edificio, por suerte ese día, Anastasia, una compañera de trabajo a la que la había prestado su bicicleta, hace durante el fin de semana, por fin se la devolvió, aunque Percy no pudo evitar una mueca de fastidio al ver que aun estaba algo sucia, a pesar de haberla limpiado ya esa mañana. Y la tonta excusa que le dio Ana de la razón de esto.

" Pero, pero,… que diablos estuviste haciendo con mi bicicleta, Anastasia!!!" Grito Percy, al mirar el lamentable estado en la que se encontraba su bicicleta, tenía una capa gruesa de lodo encima, ramas y hasta banderines, además que la cadena estaba suelta, y el asiento parecía colgar.

"Lo siento mucho Percy, querido, fue un accidente en serio" Dijo apenada Anastasia Boyle, una muchacha de unos veintidós años, de una estatura de unos metro setenta, ojos color miel y cabello castaño corto, muy guapetona por cierto.

" Como que un accidente, explícate?!" Dijo más irritado todavía Percy.

"Lo que pasa es que deje la bicicleta en mi jardín y mis hermanitos se pusieron a jugar con ella, y cuando los pille, estaban armando un tanque con ella, y no me quedo tiempo para limpiarla, lo siento mucho" Dijo una vez más esperando que su voz sonara tan apenada como se sentía.

A Percy no le dio de otra más que resignarse y esperar a que nadie lo viera para arreglarla con un poco de magia, estos muggles, les das la mano y te toman del cuello, pensó.

Percy ya había llegado a las puertas del jardín de niño, donde ya varios padres se iban con sus hijos a casa, Percy avisto a su hijo colgando de uno de los columpios riendo alegremente con su amigo Josh.

" Papi!" Dijo feliz Thomas al ver a su papá llegar, y salto del columpio para ir a abrasarlo.

"Llegaste a tiempo papi, tengo hambre" Dijo Thomas.

"Pero muchacho, tu siempre tienes hambre" Dijo Percy fingiendo asombro por el apetito de su hijo.

"Si papi, pero recuerda que soy un niño en crecimiento". Respondió Thomas con una sonrisa picara.

" Pequeño bribón" Pensó Percy.

"Buenos tardes señor Percy" Dijo Josh, saludando respetuosamente al papá de su amigo.

" Buenas tardes Joshy, se divirtieron mucho hoy'? Pregunto con amabilidad Percy.

" Sip, mucho".

"me alegro, dime ya llego tu mamá por ti, Josh".

"No aun no," Respondió Josh.

"Si quieres, nos podemos quedar contigo hasta que llegue, dijo Percy, sabiendo que a veces la mamá de Josh salía tarde de su trabajo.

"Me gustaría mucho, señor Percy". Dijo aliviado de la compañía, Josh.

"Ven a jugar con nosotros papi" Dijo Thomas, tomando a su papá del brazo para llevarlo hasta el subí y baja.

Percy solo una carcajada de alegría con la emoción de los dos niños de jugar con él, después de todo, quien iba a pensar que terminaría siendo tan buen compañero de juegos.

Percy empezó a jugar con los niños, sin imaginar que muy pronto su vida y la de su hijo, estaba a punto de dar un gran vuelco, con la llegada de Oliver Wood, al pueblo.

Continuara….