Después de una larga, pero muuuyyy laaargaaa ausencia, al fin actualizo este fic.
No creo tardarme más de dos semanas con el próximo capítulo. Ése ya lo tengo planeado y está basado en un capítulo que vi en la antigua serie de los X-men. Una que pasaban cuando Jetix todavía era Fox Kids.
Hace siglos.
Disclaimer: No es mío.
Árbol Genealógico:
Ascendente.
Capítulo Dos.
Fíjate Bien.
Juanes.
Despojado de tu casa
Vas sin rumbo en la ciudad,
Sos el hijo de la nada,
Sos la vida que se va.
Wanda se cubrió la cabeza con la almohada e intentó dormir un poco más.
Había pasado una noche horrible; despertando a cada paso, víctima, de pesadillas que no conseguía recordar y con una sensación extraña.
Ahora, las sienes le palpitaban aceleradamente y tenía una migraña infernal.
-¡Buenos días, dormilona!
Justo lo que necesitaba.
-¡Vete de aquí, Sapo!
-¡El sol ya salió, los pajarillos cantan! –anunció Todd Tolansky alegremente-. ¡Comienza un nuevo día! Mira, te traje el desayuno. Necesitarás toda tu energía para cazar a tu padre y a tu hermano.
Wanda se quitó la almohada de la cabeza y abrió la boca para explicarle lo que podía hacer con el desayuno, pero el chico verde y baboso fue más rápido y le colocó la bandeja justo frente a la cara.
-¡Está feliz de verte!
Y, en efecto, los ojos de huevo estrellado, y la sonriente boca de tocino causaban esa impresión.
La Bruja Escarlata respiró hondo, varias veces, tratando de tranquilizarse. Vislumbró su ira cómo un gran globo rojo que se elevaba veloz, atravesando el cielo azul, con Sapo atado al cordel, desapareciendo para siempre…
-Sapo, te lo diré una sola vez –anunció Wanda con voz contenida-. ¡¡¡SAL DE MI HABITACIÓN¡¡¡AHORA!!!
Sin poder replicar, Sapo salió volando a través de la puerta (no por la puerta, A TRAVÉS de ella), rodó por las escaleras y, a juzgar por los gritos aterrizó encima de Mystique.
Wanda se levantó y abrió la ventana.
Fuera hacia un día precioso; el sol brillaba en lo alto, no había nubes en el cielo, el viento era fresco, los pajarillos cantaban, Pietro estaba parado a unos metros de allí observando la casa, el chico del periódico era perseguido por un doberman, un niño estaba siendo educado por su hermana con puño de hierro…
REGRESAR: sol, nubes, viento, pájaros, Pietro, chico del periódico, niño vs. hermana…
Algo no cuadraba…
Pero¿qué?
-¡¡¡PIETRO!!!
Con un rugido de rabia, Wanda salió de su habitación, bajó disparada las escaleras y salió de la casona a toda velocidad.
No fue una buena idea.
-¡¡¡PIETRO!!!
Gritarle… tampoco fue muy brillante que digamos.
-¡¡¡Wanda!!! –exclamó Pietro antes de desaparecer a toda velocidad.
-¡Argh!
Dentro de la casa explotó la instalación eléctrica.
Lance suspiró resignado frente al televisor humeante.
Una mañana cómo cualquier otra.
Rogue apartó el plato a medias y sopló un mechón de cabello que le picaba la nariz.
-Deberías acabar de comer, ma chérie –comentó Remy.
-No tengo hambre –murmuró la chica del cabello bicolor.
Gambito se sentó a su lado y comenzó a barajar sus cartas.
Rogue lo observó en silencio por varios minutos.
-¿No tienes nada más que hacer? –preguntó al fin.
-Mi prioridad en estos momentos, ma petite enfante, eres tú –contestó el chico-. Incluso si eso significa perderme uno de los magníficos entrenamientos de monsieur Logan.
Rogue enarcó una ceja.
-De acuerdo –aceptó el ladrón-, no es un gran sacrificio. Menos aún si con ello puedo disfrutar del placer de tu compañía.
La chica sureña suspiró. Tenía que admitirle eso a Remy: no se daba por vencido fácilmente.
-No voy a salir contigo.
-Pero si no te lo he pedido aún.
-Para que te ahorres la pregunta.
-Tarde o temprano accederás, Rogue –advirtió Gambito guiñando el ojo.
-Espera sentado.
-Eso es lo que haré –avisó Remy acomodándose en su asiento-. ¿Juegas Siete Loco?
El mutante de los ojos como teas repartió sin esperar respuesta. Rogue tomó las cartas y revisó su mano.
Frunció el ceño.
Ese chico, además de ser mutante, tenía que ser tahúr.
Pietro se dejó caer en una banca y se estiró lo más que pudo.
Estaba molido.
Había pasado todo el día vigilando a Wanda. Y Wanda se había dado cuenta de que la estaba vigilando demasiadas veces para que fuera bueno. La última vez había tenido suerte de poder escapar.
-¡Hola Speedy!
Pietro levantó la cabeza mientras una alegre rubia se sentaba a su lado.
Boom-Boom se inclinó hacia el frente y preguntó:
-¿Dónde están los tres chiflados?
-No tengo idea –respondió el mutante veloz-. Me fui del basurero ayer.
-¿Y dónde te estás quedando¿En el otro basurero?
-… Estás sentada en mi cama.
-¿Bromeas? –preguntó Tabitha riendo-. ¡Esto es genial!
-¿Qué tiene de genial dormir en una banca en el parque?
-Genial para mi, no para ti –aclaró la chica-. ¿Qué pasó?
-Wanda recordó lo mal hermano que soy y lo mucho que quiere destruirme.
-Mal día¿eh?
-Horrible.
-Algo me dice que se va a poner peor –comentó la rubia.
-¿Por qué lo dices?
Antes de que Boom-Boom pudiera responderle, uno de los faroles cercanos se dobló a su alrededor de forma antinatural, cómo si estuviese poseído.
Mercurio dejó escapar un grito. Magneto debía estar furioso por su desobediencia.
-¡¡¡PIETRO!!!
Mercurio volvió a gritar. ¡No eran Magneto y su magnetismo, eran Wanda y su magia del caos!
-¡Puedo explicarlo todo!
-¡No me interesa!
La Bruja Escarlata aumentó la presión sobre su presa. Pietro gimió de dolor. Sus costillas emitieron un alarmante crujido y le costaba horrores continuar respirando.
-Wanda… -logró decir entre jadeos-. Por favor…
Su hermana no lo escuchó, o en todo caso, lo ignoró. Al fin lo tenía a su merced. Podía vengarse…
O al menos eso pensó hasta que una pequeña esfera amarilla explotó a sus pies, destrozando su concentración y liberando así a su hermano.
-¡Huye, Speedy! –ordenó Boom-Boom a la par que creaba más explosivos.
Antes de que Pietro pudiera hacer algo, un chorro de líquido verde bañó a los tres mutantes. Los adolescentes se desplomaron en el suelo, tosiendo y jadeando, tratando de respirar.
Lo último que Wanda vio antes de desmayarse, fue una cabra montés hablando con un tigre.
Pietro despertó con un dolor de cabeza monstruoso.
Trató de levantarse pero estaba firmemente sujeto a una mesa de metal. Alguien le había puesto una máscara de oxígeno y una intravenosa salía de su brazo.
Gimió adolorido; su conciencia yendo y viniendo como la marea.
Unas figuras borrosas se movían a su alrededor, diciendo algo que él no podía entender.
Pero tenía algo bien en claro; no tenía la menor oportunidad de escapar. Se había dejado atrapar y nadie lo ayudaría.
Si también habían capturado a Wanda…
Cerró los ojos y se desmayó nuevamente.
Porque ellos
No van a buscarte,
Ellos no van a salvarte,
Ellos no van,
Ellos no van, no, no,
Y tú no lo vas a creer.
Dudas, comentarios, sugerencias y demás en la caja de sugerencias.
Sino la encuentran dejen un review.
