Me tardè màs de lo que dije, lo sè y lo siento. Tuve que subir este capìtulo en un cafè de internet porque llevo màs de siete meses sin internet en mi casa, Y ME ESTOY VOLVIENDO LOCA.
Disclaimer. X-Men: Evolution Marca Registrada.
Gracias a quienes mandaron review: Valdemar, Maika-LunaRota y Pack 2x1.
Y a quienes no mandaron ni el saludo... ¡Hay un Dios que todo lo ve!
Árbol Genealógico:
Ascendente.
Capítulo Tres.
Odio el Silencio.
Bacilos.
En el silencio escucho tu voz,
Cuando estoy solo te siento regresar.
No, oh, oh.
En el silencio escucho tu voz,
Por eso es que odio el silencio,
Por eso es que odio estar solo.
El profesor Xavier salió de la enfermería y enfiló hacia su habitación.
Wanda y Tabitha se repondrían pronto. Por fortuna habían estado expuestas al Power8 por muy poco tiempo.
De no haber sido así…
No quería pensarlo.
Cómo tampoco quería pensar en lo que podría haber sucedido con tiempo.
Lograron salvar a las dos chicas, pero no habían podido hacer nada por Mercurio.
Esos seres se lo habían llevado.
Y Charles estaba preocupado.
Seriamente preocupado por el chico, así como por las repercusiones que su secuestro ocasionaría.
Entró a su habitación, cerrando la puerta tras de si. Se detuvo y cerró los ojos.
Se sentía tan cansado…
Suspiró y dijo en voz alta:
-No te esperaba tan pronto.
La figura roja y púrpura de Magneto había entrado por el ventanal abierto y miraba a su viejo amigo con una expresión inescrutable.
-¿Cómo lograste burlar las defensas? –inquirió el profesor-. Logan está de guardia.
-No me subestimes, Charles.
Xavier abrió los ojos y observó al Amo del Magnetismo, intrigado.
Había algo anormal en su tono de voz.
Algo que no había escuchado en años.
-Necesito tu ayuda, Charles.
El profesor dio un respingo. No para nada normal escuchar esas palabras de labios de Magneto.
-Debo rescatar a Pietro y no puedo hacerlo solo –explicó Eric Lennsherr con voz pausada-. La última vez no pude hacerlo solo. Y perdí a Wanda.
El fundador de los Hombres X esperó pacientemente a que su amigo continuara.
-Tú ya sabes lo que pasó después de que perdí a Magda, después de que ella se fue.
La busqué durante meses sin encontrar el menor rastro de su paradero o de lo que había sido de ella.
Magneto guardó silencio, recordando su pasado: la hija que había perdido, la venganza contra quienes él consideraba culpables de la muerte de su pequeña Anya, el horror de su esposa, su huída, las últimas palabras que le había dirigido…
"Eres un monstruo."
Sacudió la cabeza, tratando de apartar los recuerdos. Pero él sabía que seguían allí. Y allí seguirían por siempre.
Esos recuerdos eran su condena.
-Fue mucho tiempo, Charles. Mucho tiempo. Demasiado. Pero encontré una pista de su paradero. Y esa pista me llevó a la ciudadela de un hombre que se hacía llamar "El Alto Evolucionario".
El profesor enarcó una ceja.
Ya había escuchado rumores sobre aquel hombre: un brillante genetista que había enloquecido y se había retirado a algún lugar de Europa para continuar con sus poco ortodoxos experimentos con animales… y seres humanos.
-No me fue fácil llegar hasta su guarida. Era difícil de custodiar y estaba bien vigilada por sus creaciones. Los resultados de sus abominables experimentos.
He hecho muchas cosas terribles, viejo amigo, pero nunca, nunca he llegado a los extremos a los que ha llegado ese hombre.
En la voz del mutante había un tono lleno de ira, de horror, de un odio inmensurable…
-No encontré a Magda. Cuando llegué, ella ya se había ido…
Pero encontré a Pietro y a Wanda. Encontré a mis hijos, Charles.
-o-o-o-
Rogue contemplaba el techo fijamente. Sin pestañear.
Aparte de ella, había otras dos personas en la enfermería: Tabitha, alias Boom-Boom, y Wanda, la Bruja Escarlata.
¡La sorpresa que se había llevado cuando esas dos fueron introducidas al lugar!
Es decir¿qué demonios hacía Wanda allí?
Cerró los ojos y gimió.
Le dolía la cabeza.
Le había estado doliendo horrores desde aquella pelea con Mary Marvell. Y no parecía estar mejorando en lo más mínimo.
Un gruñido en una de las camas ocupadas la hizo voltear.
Wanda estaba despertando.
-¿Qué sucedió? –preguntó la chica, frotándose la cabeza y mirando a su alrededor.
-No tengo idea de que les haya pasado –contestó la mutante con el cabello de dos colores-. No me dijeron nada cuando las trajeron aquí.
-Estaba en el parque –gruñó la hechicera del caos-. Tenía atrapado a Pietro y luego esas cosas… no sé que eran, pero si sé que no eran humanos… aparecieron… hicieron algo…
¡¿DÓNDE ESTÁ PIETRO?!
-No lo sé –contestó Rogue-. Sólo las trajeron a ti y a Boom-Boom.
Wanda saltó de la cama y caminó rumbo a la puerta.
-¿A dónde vas? –inquirió Rogue.
-¡Voy a buscar a esa alimaña! –exclamó Wanda-. ¡No va a escaparse! No otra vez.
La puerta se abrió y Remy entró.
-Veo que has despertado –comentó al ver a Wanda de pie-. Pensé que te gustaría saber que son cher père mantiene una entrevista con monsieur le proffeseur en estos momentos.
-¡¿QUÉ?!
Wanda salió disparada de la enfermería. Rogue le dirigió una mirada de reproche al mutante de habla francesa al tiempo que se levantaba de la cama.
-¿Acaso he hecho algo que no debía, cherie?
-¿Qué demonios sucede contigo? –espetó Rogue furiosa-. ¿Qué crees que vaya a hacer Wanda¡Podría lastimar a alguien!
-Mais oui: a Magneto.
-¡Ya sabes a que me refiero! –gruñó la chica-. Lo que no entiendo es como logró entrar sin que nadie se enterara.
-Logan se enteró, cherie –comentó Gambito-. Él estaba de guardia y la última vez que lo vi, Jean y Scott le estaban quitando un gran aro de acero que lo mantenía inmovilizado.
