Árbol Genealógico:

Ascendente.

Capítulo Cuatro.

Mis Latidos.

La Oreja de Van Gogh.

Son tan fuertes

Mis latidos,

Que el sonido de mi voz

No se escucha

Cuando a gritos,

Puede que

Me haga mayor.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Rogue salió de la enfermería, seguida de cerca por Remy.

-¡No deberías estar corriendo, chérie! –dijo el cajún al llegar a su altura.

Si Rogue se hubiese detenido para contestarle, tal vez no habría chocado con Kitty, y si no hubiera chocado con Kitty, ésta no hubiera salido volando a través del muro.

-¿Cuál es tu problema? –espetó Sombra enfadada al tiempo que salía de la pared.

-Magneto está en la mansión –contestó Rogue sin detenerse.

-¿Quién está en la mansión? –preguntó una voz con acento alemán, proveniente de una nube de humo.

-Magneto –respondió Kitty quedamente.

-Eso pensé –replicó Kurt-. ¿Vamos a ver?

Kitty asintió y lo tomó del brazo. Hubo un estallido y un fuerte olor a azufre y ambos desaparecieron.

-o-o-o-

Mientras tanto, en el estudio del profesor, las luces titilaron y los muros se estremecieron. Antes de que el empapelado se llenara de grietas, Magneto entrecerró los ojos y la ventana a sus espaldas se abrió de golpe.

Para cuando Wanda entró, él ya se había ido.

-¡¿Dónde está?!

El profesor entrecruzó sus dedos y se recargó en el respaldo de su silla.

-Ya se ha marchado, Wanda –dijo tranquilamente.

-¿Y usted lo dejó marchar? –preguntó la Bruja Escarlata, incrédula. Su tono advertía que la respuesta debía ser de su agrado.

Pero no lo fue.

-Sí, lo dejé marchar.

-¡¿POR QUÉ?!

El Profesor X suspiró profundamente.

Antes de que hablara nuevamente Sombra y Nocturno aparecieron en el estudio, Rogue y Gambito cruzaron la puerta, siendo seguidos por Guepardo, Cíclope y Jean.

-Magneto vino aquí a pedir ayuda.

-¿Planea asesinar al Presidente y los inútiles de la Hermandad no encuentran la Casa Blanca? –preguntó Rogue con sarcasmo.

Xavier la miró con severidad y la adolescente guardó silencio a regañadientes.

-Los seres que te atacaron hace unas horas –explicó dirigiéndose a Wanda-, se llaman a si mismos "Caballeros de Wandagor". Fueron creados por un hombre conocido como Alto Evolucionario a partir de una serie de experimentos en los que mezcló ADN humano con ADN animal.

Wanda frunció el ceño. Todo eso le sonaba… sabía que lo había escuchado antes, pero no lograba precisar dónde.

-Hace unos años, el Alto Evolucionario decidió que había llegado el momento de cambiar el enfoque de sus investigaciones y experimentar con mutantes.

Kitty contuvo el aliento.

Experimentar con mutantes… eso era terrible.

Pensamientos similares debieron aparecer en las mentes de los demás, ya que sus semblantes se ensombrecieron.

El Profesor continuó:

-Por azares del destino, fueron Pietro y tú los elegidos –dijo el Profesor-. Es por ello que el Alto Evolucionario envió a los Caballeros de Wandagor tras ustedes y el motivo por el que Magneto vino hoy aquí en busca de ayuda…

-o-o-o-

El Ave Negra aterrizó con suavidad en un amplio valle cercano a las montañas.

De la nave descendió un variado grupo de mutantes, listos para entrar en acción.

El Profesor X, Guepardo, Cíclope, Jean, Rogue, Gambito, Nocturno y Sombras…

Y la Bruja Escarlata.

Claro está que Wanda no había acompañado a los X-Men para ayudar a su padre a rescatar a su mellizo…

En todo caso ayudaría al tal Evolucionario a destruirlos.

El grupo avanzó hacia la montaña, Guepardo a la cabeza. Repentinamente, el canadiense se detuvo, olfateando el aire a su alrededor.

Snikt.

-Tenemos compañía –gruñó Logan.

El Profesor apoyó sus dedos en sus sienes y procedió a realizar un escaneo mental del área.

-No detectó nada –anunció el telépata.

-Están aquí, Charles –replicó Guepardo-. Son siete, y su olor es repugnante; me recuerda a ese idiota de Creed.

-Te creo, Guepardo –dijo Xavier-. Hombres-X, estén alerta.

Pasaron varios minutos a la expectativa. Wanda daba claras muestras de impaciencia de la especie "Peligro". Cuando la Bruja Escarlata estaba a punto de mandarlos a todos a la porra e ir en busca de sus familiares ella misma, a un gesto del Profesor X, Nocturno desapareció en una voluta de humo, reaparecieron a los pocos segundos tratando de aplicarle una llave a un musculoso hombre-cabra, ataviado con una extraña armadura y un aro azul en la cabeza.

A la vista del híbrido genético, Wanda Maximoff retrocedió en total confusión.

Ella ya había visto antes a esa cosa, estaba segura, pero ¿cuándo?

¿Y por qué su presencia le causaba tanta desesperación?

El hombre-cabra se deshizo del agarre del azulito y aventó al chico sin miramientos. Guepardo corrió a someterlo mientras Kitty se aseguraba de que el alemán estuviese bien.

-¡Viene el resto! –informó Guepardo al tiempo que esquivaba un puñetazo y propinaba una patada.

Segundos después apareció media docena de hombres-bestia ataviados como el cabra, pero, a diferencia de éste, los otros portaban armas.

La Bruja Escarlata cayó al suelo de rodillas, sujetándose la cabeza y gruñendo de dolor.

Una mujer-rata atacó a Sombras y a Nocturno, siendo evadido su ataque gracias al poder de la fémina. Cíclope recibió a una mujer-oso con un potente rayo rojo. Gambito, al lado de Rogue, les repartió una mano de Poker a los restantes, mientras la sureña esperaba el momento propicio para intervenir. Con su telequinesia, Jean les arrancó las armas de las manos y las mandó a volar.

Logan ya habían terminado con la cabra y ahora se encontraban luchando con un tigre y un toro.

Mientras la acción tenía lugar a su alrededor, el Profesor había estudiado la situación con detenimiento hasta llegar a una conclusión, una idea que valía la pena probar.

Xavier dictó una orden mental. Jean hizo lo indicado por su mentor y los aros de metal azul salieron volando de las cabezas de las bestias. El hombre en la silla de ruedas se concentró y las creaciones del Alto Evolucionario cayeron al suelo, completamente fuera de combate.

Scott tomó uno de los aros y miró al Profesor.

-Son similares a los cascos que usan Magneto y Leviatán –asintió él-; bloquean las ondas telepáticas, haciendo imposible rastrear a quien los usa.

-¿Está completamente seguro de qué todo esto no es una trampa de Magneto? –preguntó Cíclope.

-Completamente.

-¡¿Y dónde está él?! –espetó Wanda, abrazándose a si misma y obligándose a no mirar en dirección a los caídos.

Guepardo se cubrió los oídos instintivamente y gruñó.

Sombras se acercó a él, con un aturdido Nocturno apoyado en sus hombros.

-¿Logan? ¿Qué sucede? –inquirió Kitty, preocupada.

Kurt se llevó la mano a la cabeza, el rostro contorsionado de dolor.

-¿Pero qué…?

Scott ni siquiera había terminado la pregunta cuando el cristal de su visor estalló; su poder, inesperadamente libre, golpeó a Remy y a Kitty antes de que Cíclope cerrara su ojo.

Una chica de unos veinte años hizo su aparición sin dar tiempo a los Hombres-X para recobrarse de la sorpresa.

Las manos de Wanda brillaron envueltas en luz azul y los árboles cercanos a la recién llegada comenzaron a retorcerse hacia ella. Se escuchó el retumbar del trueno cuando la mujer estiró sus dedos y unas extrañas ondas salieron disparadas hacia los árboles, distorsionando el aire a su paso. La corteza se cuarteó hasta que los troncos estallaron, llenándolo todo de astillas y aserrín. Acto seguido, la mujer envió su poder hacia los demás mutantes.

Las ondas sonoras embistieron con la fuerza de un huracán.

Y eso fue lo último que supieron…

-o-o-o-

Los Hombres X no supieron cuanto tiempo estuvieron inconcientes. Todos ellos, sin excepción, despertaron con una jaqueca de campeonato y el cuerpo extrañamente entumecido.

Una sustancia azul, similar a la que había utilizado el primer Centinela para capturar a la mitad de los mutantes de Bayville el día que el secreto quedo al descubierto, los cubría del cuello para abajo, impidiéndoles llevar a cabo el menor movimiento.

El Profesor X miró a su alrededor, analizando la situación.

Frunció el seño al constatar que Wanda no estaba con ellos, pero, en cambio, gozaban de la compañía de Magneto… quien se hallaba en las mismas condiciones de cautiverio.

Por eso cada noche me muero

Después me encuentra un rayo de sol

Se quedan en la cama mis sueños

Y me salgo yo