Como era de costumbre en aquella isla que parecía un infierno, las temperaturas eran elevadas. Ikki sufría no solo a causa del entrenamiento sino de las temperaturas extremas, causándole daño físico y psicológico.

"Shun…" Divagaba y solía llamar a su hermano entre sueños.

"¿Ikki, te encuentras bien?" Chilló la joven de cabellos dorados quien corrió rápidamente a su lado, a esa habitación inhóspita que carecía de una cama.

"Shun…" Decía mientras abría lentamente sus ojos, y veía a Esmeralda con la preocupación enmarcada en su rostro.

"Déjame cambiarte las vendas. ¿Sabes? Eventualmente te acostumbraras a esto. Sé que es difícil al principio…" Pero fue interrumpida por el joven quien la abrazó con fuerza.

"Lamento que tengas que hacer todo esto por mí." Decía algo apenado, ella se parecía tanto a su hermano que le era imposible ser duro con ella. Diligentemente la chica le cambio los vendajes, sabía que él la veía como una fotografía de su hermano, pero no le molestaba, sabía que de esa manera solo ella conocía al verdadero Ikki, y con ello se sentía retribuida.

"No lo lamentes, lo hago con gusto. Pero…"

"¿Pero?" Jamás había alguna petición por parte de Esmeralda solo le rogaba que se cuidara en sus entrenamientos pero no era una petición propiamente tal.

"Podríamos ir a la playa, mañana hay luna llena. Quisiera verla." Dijo la joven escondida tras su cabello, no le gustaba sonrojarse.

"Es lo menos que podría hacer por ti." Dijo el futuro caballero del fénix.

-.-.-

Jamás se había imaginado que a pesar de ser un lugar tan extremo hubiese cabida para cosas tan delicadas como la misma chica de cabellos dorados.

"Ikki… ven, apresúrate" La chica agarro las manos de él y lo guío cerca de unas rocas donde podrían observar mejor la luna.

"Es… impresionante, ahora entiendo porque nunca te veo por los alrededores." Dijo el chico mientras estaba siendo hipnotizado por la belleza de la luna. La chica rio, eran esos pequeños detalles que la hacían única.

"¿Sabes Ikki? Me parece muy noble lo que haces."

"¿De qué hablas?" pregunto contrariado el joven de cabellos azules.

"Pues… haces todo esto por tu hermano, te has sacrificado por él. Lo has hecho por amor y eso es lo más valioso, nunca lo olvides." La chica se recostaba contra la roca que estaba aun tibia.

"Supongo que tienes razón, pero has sido tú quien me ha ayudado a superar todo esto, sin ti no sé como hubiese sobrevivido hasta este día." La joven volvió a reír.

"Ikki, gracias aunque sé que lo dices por mi parecido con Shun." Dijo apenada por confesar lo que más temía.

"No digas tonterías Esmeralda, tú y mi hermano son lo que más quiero." La mirada de la chica se ilumino.

"¿De verdad?"

"De verdad." Y mientras seguían observando la luna, atrajo a Esmeralda contra sí para abrazarla.

"Ikki… Quédate conmigo, siempre." Soltó ella como un susurro.

"Hn, es una promesa."

490 palabras.

Nota de la autora:

¡Un reto menos por cumplir! A ver si les gusta, la verdad es que recuerdo ese capítulo con tanta claridad, realmente Esmeralda era muy dulce e Ikki muy cándido. Y a decir verdad es que me ha faltado algo de inspiración, pero bueno~ a ver si luego me animo y escribo otro.

Agradezco de corazón los reviews que me dejan. Yap~ sigo recibiendo retos, intentaré cumplir con la mayoría! _ así entreno a mi mente y amplio mi vocabulario (con el fin de escribir cada vez mejor *-*).