INVITACION

El poblado pasillo resultaba muy estrecho para toda la gente que se encontraba abultada ahí. El fuerte agarré de su mano me tenía flotando, tanto así que ni sentí cuando golpeé a Mike Newton en el camino. Mis ojos estaban puestos fijamente en su ancha espalda y su caminar era tan perfecto que cualquier modelo lo podía envidiar. Al llegar a la enfermería, me abrió la puerta cortésmente para que pasará antes que el y su penetrante mirada parecía taladrar mi corazón, volviéndolo gelatina al igual que mis rodillas.

No hablamos mucho en la enfermería, sólo con algunos monosílabos para contestar alguna pregunta formulada por la enfermera. Al terminar la revisión nos sugirió poner un poco de hielo en mi mano así no se hincharía y nos informó que no tenía nada grave. Edward le sonrió encantadoramente a la mujer en agradecimiento y ella se ruborizó al instante.

Fruncí el ceño mientras salíamos y nos dirigimos en silencio a mi clase. Ya frente a la puerta le agradecí y me volví para entrar a mi salón pero su pálida mano la mantuvo cerrada, impidiéndome entrar. Su duro pecho estaba muy pegado a mí y su respiración estaba rozando mi oreja, haciéndome leves cosquillas. Cerré los ojos, perdiéndome en la deliciosa sensación de tener su cuerpo tan cerca del mío, por lo que tuvo que repetir mi nombre para llamar mi atención.

"Bella" Susurró "Sigo sin entender porque expandiste ese rumor, pero sólo para que tengas las cosas claras, ven el próximo sábado a comer con nosotros. Así tal vez confirmes tus sospechas" Mis cabellos se movieron por el aire que exhalo y no me dio tiempo de responder ya que en dos segundos el chico había desaparecido del pasillo.

Sintiéndome como si me hubieran sedado, pase todo el día como zombi. ¿Confirmar mis sospechas? Acaso... Oh NO! Pretendían hacer alguna escena melosita en mi cara... Sobre MI cadáver, pensé con voz de ultratumba.

Llego el sábado y llame a Ángela temprano para que salgamos. Ella casi se desmaya de la emoción cuando le dije que era para hacer compras y grito como si la estuvieran lanzando a un mar lleno de tiburones pro el teléfono. Lo aleje de mi oído y solo le dije que no se demore y que nos encontremos en 10 minutos en el mal.

No les dije nada a mis amigas acerca del almuerzo al que Edward me había invitado, pero si le pedí a Ángela que me ayude a buscar ropa adecuada para salir, con la triste excusa de que estaba harta de estar sin novio y era hora en que tenga uno así que me debía empeñar en conseguir uno y que mejor que empezar por la ropa.

Ella se mostro encantada y pasamos por todas las tiendas posibles, buscando y probándonos incontables veces conjuntos. Ángela insistía que debía ser mas reveladora para captar mas la intención de los chicos pero le dije que estaba dispuesta a exhibir un poco pero no iba a andar por ahí con mini faldas y tops. Había comprado mas ropa de la que tenia en mi closet y tenia tantas fundas que se me hacia difícil caminar rápido con ellas, a pesar de que mi amiga tenia una buena cantidad en las manos también.

Ya eran las dos de la tarde cuando decidimos parar esa locura para ir a comer un helado en el parque y descansar un rato. Nos sentamos en una banquita y saboree el frio dulce, que se hacia agua en mi boca.

"Vaya, tuvimos suerte que hoy haya habido un solazo" Comento Ángela mirando al cielo.

"Ah? Solazo?" mire a mi alrededor y todo el parque estaba iluminado como nunca antes lo había estado. El cielo estaba libre las molestosas nubes y hacia un agradable calor. ·No lo había notado" murmure

"No?" Estaba totalmente sorprendida "Eso es aun mas desconcertante. Tu eres la que siempre chillas por que nunca hace sol y ahora que se te cumple tu deseo no lo notas"

"Es verdad" Mi voz era baja y parecía que se la llevaba el viento "Es que e estado pensando"

"Creo que lo de la ropa no es para conquistar a cualquiera.. Tienes a alguien en mente verdad?" Mis ojos se abrieron pero no me digne a verla a la cara, solo me concentré en los niños a unos metros de nosotras corriendo cubiertos de barro felices.

"A alguien en mente?" Repetí un poco ida. Ella no dijo nada y yo no quería hablar ya que sabía que le terminaría contando todo y eso aumentaría inconscientemente mis ilusiones, ya que yo la conozco a Ángela y es de las que ni bien el que te gusta te habla y esta cien por ciento convencida que esta muerto de amor por ti. Antes de que me pueda ir de largo con mis pensamientos un fuerte ruido me saco del trance.

Me sobre salte y mire a ambos lados buscando de donde salió ese horrible ruido pero las carcajadas de Ángela hicieron que toda mi atención sea para ella. De sus ojos salían lágrimas por la risa que trataba de callar aunque no estaba haciendo mucho trabajo por reprimir tremendas risotadas. Mi ceño se frunció profundamente y en ese momento si al causante del estruendoso ruido. Un globo, o lo que quedaba de el, descansaba en su mano derecha mientras que en la otra tenia uno de sus aretes, artefacto con el que reventó el inflado objeto. La mire seria y luego le preste atención a todos los paquetes que estaban a nuestro alrededor en todo el piso.

"Charlie me va a matar"

"Por que? No hemos hecho nada malo" Ángela trato de buscar si habíamos hecho algo malo pero se rindió a los pocos segundos. "no hemos hecho nada malo" Repitió como para tranquilizarme.

"Lo único que hemos hecho es comprar como locas compulsivas y ahora puedo donar la mitad de mi ropa y seguiría teniendo suficiente para no repetir ni una sola camisa en lo que resta del año"

"Puede ser pero no creo que se enoje tanto" Quisiera estar tan segura como ella, pensé.

Al terminar fuimos a mi casa y antes de entrar por la puerta escuchamos como algo se rompía adentro. Ángela se asusto y me pregunto si había alguien en mi casa. Yo solo negué con la cabeza y me puse a la defensiva, quien quiera que fuera el idiota de atreverse a robar la casa de un policía debiera estar realmente mal de la cabeza. Con furia agarre un masetero que había en la entrada y, con Ángela prácticamente trepada en mi espalda, atravesé la puerta con un movimiento rápido y antes de que pueda atacar sentí un agudo dolor en el cuello y mas que nada en la frente. Caí al piso y escuche como Ángela gritaba aterrada. Sus manos tocaron mi cuello y mi frente.

"Es eso saa..sangre?" Fue lo ultimo que escuche ya que el cuerpo de Ángela callo sobre el mío, golpeándome nuevamente la cabeza, haciéndome perder el conocimiento.

CONTINUARA…