CAPITULO 3. DE PIC NIC
Habían pasado un par de días después de aquel penoso incidente donde habían catalogado a Alfred de pervertido y a Arthur de desvergonzada. Ahora ambos se habían adaptado al hecho que el ingles fuera mujer. Para bien o para mal, muchas de las cosas que hacían ambos se vieron modificadas.
Ahora Alfred quien deporsi siempre había sido alto, lo era mucho más para los ojos de Inglaterra y este, para los ojos del americano, se había transformado en una persona delicada, frágil y extrañamente ¿femenina?. Lo único que nunca cambio fueron las discusiones llenas de "idiota", "estúpido" y "mocoso" y la comida de sabor terrible.
-¡iggy apúrate o se nos hará tarde!- gritaba el joven de gafas desde la puerta.
Desde el segundo piso de aquella mansión se escucho la aguda voz de la inglesa –¡espera un momento! ¡ya casi termino!-.
Y después de varios minutos de espera, la joven bajo luciendo un short demasiado sugestivo, un rompe vientos y una gorra –listo, vámonos- ordeno.
Alfred se comió con la mirada a la inglesa -¿seguro que quieres ir al pic nic vestido así?- pregunto.
-por supuesto, ¿Qué tiene de malo?- cuestiono volteándose a ver el conjunto intentando buscarle algo indebido.
-no se… creo que el viejo Arthur no aceptaría vestirse así- menciono.
Arthur volteo a verlo –pero esto es lo que usan las chicas, bueno eso fue lo que investigue- comento –además si tú te transformaras en chica, estoy seguro que usarías ropas mas provocativas-.
El americano quien estaba en ese momento cerrando la puerta, se asombro por lo bien informado que estaba el ingles respecto a las vestimentas y dentro, muy dentro de el, tenía que admitir que definitivamente si se transformara en chica haría lo mismo.
Después de aquella pequeña discusión y tras varias horas de camino, por fin habían llegado al lugar donde pensaban hacer el pic nic, aquel lugar se trataba ni nada más ni nada menos que Hyde Park, uno de los parques más hermosos de Londres y el de mayor fama para hacer un pic nic.
-vaya, si que está lleno- hablo Alfred un poco asombrado por la multitud de personas que se hallaban.
La inglesa se encogió de hombros y empezó a buscar con la mirada un sitio donde colocarse –es normal que hayan tantas personas- hablo –es extraño tener un día tan soleado como es hoy, además ir de pic nic es de lo más natural aquí-.
-mira iggy, ahí hay sitio- interrumpió el joven de gafas señalando hacia un gran y frondoso árbol que miraba hacia una prominente fuente –¡corramos a instalarnos antes que nos lo ganen!- exclamo tomando a la inglesa de la muñeca y jalándola.
Cuando llegaron al prominente árbol, ambos se dedicaron a instalarse, Arthur extendía la manta mientras Alfred traía la cesta con los alimentos -¿¡iggy, donde pongo la parrilla!?- pregunto.
Arthur quien estaba terminando de acomodar la manta, volteo a ver al mayor -¿parrilla?- pregunto y observo que este cargaba una gran cosa metálica color rojo -¡idiota, aquí no se puede hacer eso!- le regaño,
El americano lo miro desconcertado -¿Por qué no?- pregunto –si en mi casa es de lo más normal- dijo bajando al suelo la cosa metálica –además tengo ganas de comer hamburguesas-.
-lo lamento Alfred pero tendrás que regresarla- se disculpo –está prohibido hacer parrilladas en los parques públicos- comento.
Alfred entristeció por la mala noticia, sin embargo, no se daría por vencido –tu eres Inglaterra, puedes darme el permiso- comento.
-por supuesto que no te daré el permiso- negó y continúo con lo que hacía segundos atrás.
Ahora ambos se encontraban disfrutando de una hermosa tarde "familiar", Alfred atosigo al menor con la exigencia de querer comer hamburguesas, hasta por fin salirse con la suya ya que Arthur fue hasta el otro lado del parque a comprarle unas cuantas. Y Arthur, el disfrutaba plácidamente de un hermoso día –ojala pronto recupere mi forma real- suspiro mirándose las manos –ser chica no es del todo lindo- volvió a suspirar.
Alfred se estaba llevando la segunda hamburguesa a la boca cuando escucho el comentario hecho por la inglesa –ya verás que pronto sabremos como regresarte a la normalidad- hablo intentando darle esperanzas.
-eso espero, no quisiera que él me viera así- suspiro la inglesa llevándose un emparedado a la boca.
El americano quien nuevamente se estaba llevando la hamburguesa a la boca, dejo la acción para voltear a ver a la menor -¿a quién te refieres con EL?- pregunto intrigado – ¿acaso te refieres al joven de la vez pasada?- dijo clavándole una mirada furiosa.
Arthur se sintió acusado e incomodo por las preguntas de Alfred -¿desde cuándo él es tan posesivo?- se pregunto mentalmente.
-¡contéstame!- ordeno Alfred alzando más la voz.
Por primera vez después de tantos siglos de conocerse, Arthur logro descubrir aquel lado dominante que poseía su ex-colonia. No obstante, aquella agresividad no provoco nada en el, al contrario, le hizo sentir molesto. Desde que se convirtió en mujer, se vio un poco degradado en varios sentidos frente a Alfred y esta vez no dejaría que ese mocoso se saliera con la suya.
-¡tú no eres nadie para exigirme y levantarme la voz estúpido mocoso!- grito la inglesa con todo el aire de sus pulmones -si tanto te molesta que este con otras personas, ¿¡porque no hiciste algo desde un principio!?- exploto.
Alfred enmudeció, hacia bastante tiempo que el ingles no se mostraba así con él. Pronto, su silencio se esfumo así como la presencia de su acompañante -¡iggy! ¿a dónde vas?- pregunto al ser que yacía varios metros adelante.
La inglesa volteo a verle con furia -¡que te importa!- contesto -¡además mi nombre no es iggy, es Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte!- añadió y se hecho a correr dejando solo al americano.
Comentarios:
Hola hola, ahora estamos en el tercer capitulo, solo he de decir que ya estamos mas o menos cerca del final. Muchas gracias nuevamente por sus comentarios, gracias a ellos re-modifico la historia :D. Espero continuen leyendome, por cierto, uno de los ultimos capis esta algo "dramatico" por asi decirlo pero todo sea por el bien de un final feliz con arthur y alfred juntos *o*.
