CAPITULO 4. EL TEST DEL AMOR
Después de aquel fastidioso incidente donde el americano termino disfrutando del pic nic solo y la inglesa por regresarse a casa, Arthur no volvió a dirigirle la palabra a Alfred, se la pasaba todo el día encerrado en su habitación y rara vez salía. Por su parte, Alfred, empezaba a sentir los estragos de la culpabilidad, aun no lograba explicarse el porqué actuó de esa forma con su amigo ya que no había un porque claro.
-iggy, ¿quieres jugar videojuegos conmigo?- pregunto el americano desde la puerta –te dejare ganar esta vez- hablo intentando reconciliarse con su amigo.
Un silencio sepulcral inundo la casa, al parecer Arthur aun no quería dirigirle la palabra. Derrotado, el americano suspiro y se marcho. Ahora en la sala, se acostó a sus anchas en el sillón -¿Por qué habré actuado así?- se pregunto intentando analizar los hechos ocurridos desde que Arthur se transformó en mujer –el es mi amigo, no tenia porque portarme tan…¿celoso?- dijo dudoso al decir lo ultimo –lo que siento por él es solo amistad ¿verdad?- volvió a dudar –es decir, es normal pensar en el cuándo intento animarme, sentirme feliz cuando estoy a su lado, sonreír cuando el sonríe- continuo hablando.
Pronto, el eco de una diminuta voz se hizo presente en la gran sala –te equivocas- se escucho.
Alfred se espanto, al parecer su cerebro se había fundido después de tanto pensar –estoy alucinando, estoy alucinando- se decía. Nuevamente la vocecilla se hizo presente –a ti te gusta Arthur-.
-¡por supuesto que no!- negó el americano siguiendo el hilo de la conversación con aquella presencia invisible.
-¿no te parece anormal pensar en un "amigo" de la forma en que tu lo haces?- pregunto una vocecilla diferente a la inicial.
-Piénsalo, tus sentimientos por el son tan fuertes que inconscientemente deseaste que se convirtiera en mujer para poderte dar cuenta de tus propios sentimientos- hablo la primer vocecilla muy cerca del oído del joven de gafas.
El americano abrió sus ojos de par en par -¿Qué yo desee que él fuera mujer?- pregunto al aire un poco impactado.
-por supuesto- comento la segunda vocecilla –y nosotras decidimos darte una ayudita- añadió.
-¡Ahora sí que enloquecí!- exclamo Alfred llevándose ambas manos a la cabeza –debo estar soñando, sí, eso es, un mal sueño- se repetía dando vueltas en círculo alrededor de la sala.
-Piensa lo que quieras- hablo la primer voz –pero si no te das cuenta pronto de tus propios sentimientos, Arthur seguirá como chica- advirtió mientras la vocecilla desaparecía en eco.
Alfred suspiro, ahora más que nunca el héroe necesitaba de un héroe. Habían pasado un par de horas desde aquel extraño evento y ahora Alfred se encontraba aburrido, el estar solo y en casa de un ingles no eran las mejores cosas para un americano hiperactivo, así que, empezó a husmear por los alrededores.
Como si se tratase de un explorador en tierras desconocidas, el americano salió de la casa, tomo un palito que yacía tirado cerca del matorral de las rosas y empezó a picar todo lo que había a su alrededor, desde los gnomos del jardín hasta el mismo césped –¡siente el poder del heroeeeee!- exclamaba ahora golpeando al viento.
Desde lo lejos, un cartero presenciaba la escena -ejem- se aclaro la voz –traigo la correspondencia del joven Arthur- hablo llamando la atención del americano.
El chico de gafas volteo a ver al intruso y corrió hacia el –oh correspondencia, give me! give me!- ordenaba ansioso al tiempo que prácticamente le arrancaba las cartas de la mano al cartero. Después de haber tomado los sobres, se retiro corriendo a casa del ingles y comenzó a revisar la correspondencia –aburrido, tonto, innecesario, cuentas, cuentas, cuentas- hablaba hasta que algo llamo su atención-¿desde cuándo iggy lee revistas para chicas?- se pregunto encogiéndose los hombros –no importa, vamos a ver que tiene- dijo sonriente.
Entusiasmado empezó a leer los encabezados de la revista –como cuidar el cutis- dijo –la moda otoño-invierno, tips para verte más linda- continuo hablando hasta que uno de los temas llamo su atención -¿estás enamorada?, descúbrelo con este sencillo test- menciono haciendo que sus ojos se iluminaran.
Con rapidez, hojeo cada una de las hojas hasta llegar a la que tenía el test. Al notar la falta de un lápiz, corrió hacia el estudio del ingles, seguramente ahí encontraría lo que necesitaba y efectivamente, habían distintos tipos de lapiceros, lápices y marcadores. Sin importarle que aquel lugar fuese el estudio privado de Arthur, permaneció ahí, contestando a cada una de las sencillas preguntas, unas lo hacían sudar, otras pensar más de lo normal y al final, cuando por fin termino el test, empezó a sumar los puntos hasta mostrarle una cantidad exacta.
Después de haber hecho la suma de sus respuestas, se dirigió a comprarlas con los resultados, un poco nervioso observo el veredicto final.
"Si usted tiene de 25 a 30 puntos felicidades, ¡usted está enamorada!. Deseas a esa persona que es especial para ti, no puedes dormir sin soñar con él y harías cualquier cosa para verlo feliz. ¡Qué esperas y confiésate!".
El sonido sordo de la revista al caer se hizo escuchar en aquel estudio, Alfred quedo paralizado –yo… yo… estoy ¿enamorado de iggy?- se cuestiono estupefacto. Un gran carmesí se asomo sobre sus mejillas y por primera vez en su vida, se sintió extraño.
Comentarios:
Bueno, aca les dejo el capitulo 4. Gracias nuevamente por sus comentarios, anoche acabe de hacer el ultimo capitulo, asi que en si, son 6, ya por fin sabran quien era el hombre que estaba bebiendo te con arthur *-*.
Por cierto, referente al capi, me trabe un poco :S en la parte de dar resultados, es que aunque haya hecho muchos test y leido sus respuestas, no logre recordar uno en especial. Bueno, ahora respecto a lo de alfred y la correspondencia de arthur, eso lo saque de experiencia propia xD.
