CAPITULO 5. ARTHUR EN PELIGRO
En la habitación de Arthur, una sombría atmosfera se respiraba, la joven suspiraba y se lamentaba por lo idiota que a veces llegaba a ser el americano –si te dan celos que este con otro, ¿Por qué no haces nada?- se repetía una y otra vez desde aquel día.
-iggy, ¿quieres jugar videojuegos conmigo?- se escucho la voz de Alfred desde el otro lado de la puerta.
Arthur volteo la mirada y observo detenidamente la puerta –idiota, con juegos no me contentaras- murmuro al tiempo que se encogía mas.
Después de unos minutos, se escucharon los pasos del americano alejándose de la puerta. La inglesa se levanto de su cama y camino hacia el baño. Dentro de este, se miro al espejo, una mirada triste se reflejo. Con una de sus manos empezó a delinear el fino rostro reflejado en el espejo –solo porque tengo esta apariencia es que tú me tratas así- hablo melancólicamente mientras continuaba delineando aquel rostro. Ahora ambas manos se fijaron sobre el reflejo del espejo -¡porque no me trataste así cuando era hombre!- grito azotando ambas manos sobre el espejo -¡tú, tú tienes la culpa, tú y tu rostro bonito!- gritaba mientras continuaba golpeando a su reflejo.
El ruido de vidrios al romperse sonaron por toda la habitación mientras espesas y gruesas gotas de sangre brotaban de las manos de Arthur. Aun trastornado con lo que acababa de ocurrir, la nación camino hacia su cama mientras dejaba un pequeño camino de sangre sobre toda la habitación. Gruesas lágrimas brotaban de sus ojos mientras se acomodaba sobre su cama. Un sonoro suspiro broto de sus labios mientras sus ojos ahora hinchados, empezaron a cerrarse.
Mientras tanto, Alfred continuaba intentando aclarar la situación ahora presente frente a él. El test le había dicho que él estaba completamente enamorado de Arthur y aun meditando aquello, empezaba a ceder a tales sentimientos –tal vez y siempre lo he amado- hablo comenzando su monologo –solo que no quería admitirlo- continuo –y ahora siendo mujer, me dio pautas para aclararme…- finalizo.
Ahora, con su monologo y sus sentimientos aclarados, surgió una nueva pregunta -¿le gusto?- cuestiono -¿y si me declaro y no le gusto? ¿Qué hare?- continuaba –pero soy un héroe y los héroes nunca dudan- se reclamo siendo firme –tengo que intentarlo- se ordeno y un nuevo objetivo nació en ese momento.
Alfred más decidido que nunca, alzo su vista y enfoco su mirada hacia las escaleras que conducían al segundo piso –prepárate Arthur porque hoy sabrás lo que siento – hablo decidido al tiempo que emprendía marcha.
Por otro lado, la inglesa yacía durmiendo en su cama, la sangre que anteriormente había brotado a borbotones por ambas manos, se había coagulado y endurecido mostrándose color chocolate. El olor a sangre inundaba toda la habitación.
Las haditas quienes jugaban y reían una con la otra, ingresaron a la habitación de la inglesa, dentro, notaron el estado de su amigo. Una de ellas dio un pequeño grito chillón y agudo. Otra empezó a llorar. Ambas, sintiéndose culpables ya que nunca imaginaron que por ayudar a Alfred con su noble deseo harían que Arthur se auto lastimara de aquella manera. Asustadas, salieron de la habitación en busca del joven héroe a quien encontraron más adelante.
-¡ayuda, ayuda!- grito temerosa una de las hadas.
Alfred quien estaba cerca de la habitación, escucho nuevamente aquel eco –estar tanto tiempo en casa de iggy me ha causado grandes estragos- hablo sacudiéndose la cabeza.
-¡por favor ayúdanos!- grito otra vocecilla -¡Arthur… Arthur esta…!- no se atrevía a continuar, su voz se había cortado por tanta lagrima.
-¿Qué tiene iggy?- pregunto el joven de gafas al aire, un mal presentimiento surco por su cabeza -¡respondan!- ordeno.
-¡sangreeee!- grito la primer vocecilla.
Aquellas palabras terminaron por alertar al joven héroe de que algo malo estaba ocurriendo. Sin pensarlo dos veces corrió hacia la habitación de Arthur, intento abrirla, sin embargo, esta se encontraba con seguro. Usando su fuerza sobrehumana, pateo la puerta haciéndola volar por los aires. Tan pronto como la puerta fue derribada, Alfred entro a la habitación moviendo la cabeza de un lado al otro intentando encontrar a su amigo.
Una frágil figura vislumbro frente a él. Aun con la adrenalina del momento, el héroe corrió hacia la cama donde yacía la joven durmiendo, lo primero que observo al llegar, fueron las manos ensangrentadas de Arthur –iggy… iggy…- empezó a susurrarle al tiempo que con una mano le daba pequeñas y suaves cachetadas. Al no haber respuesta por parte de la joven, Alfred intensifico sus llamados así como sus golpecitos -¡Arthur despierta, vamos!- suplicaba a la joven durmiente. El miedo empezaba a embargar al joven de gafas –por favor, despierta- insistía ahora con su voz desquebrajada. Grandes lagrimas empezaban a brotar de sus ojos –despierta por favor, aun hay tantas cosas que tenemos que hacer juntos- decía mientras apoyaba su cabeza sobre el pecho de la nación.
Arthur quien se encontraba profundamente dormido, dentro de sus sueños sintió algo cálido sobre su pecho, aquella calidez lo incitaban a abandonar aquel mundo. Con suavidad fue abriendo sus ojos y lo primero que logro ver fue al joven de gafas llorando sobre su pecho –estas… pesado…- menciono entrecortado llamando la atención del mayor.
Alfred al escuchar la suave voz de Arthur abrió sus ojos y alzo la vista -¿iggy?- pregunto intentando asegurarse que no estaba alucinando. La inglesa poso una de sus manos sobre la cabeza del americano.
Con aquel gesto, Alfred supo que no estaba alucinando, una gran sonrisa de alivio se escapo de sus labios y siendo espontaneo, se abalanzo sobre Arthur dándole un gran abrazo –Arthur, ¡me habías espantado!- le reclamo –yo no sé que hubiera sido de mi si no hubieses despertado…- menciono con un gran aire de tristeza en sus palabras.
-Eres América, no te pasara nada si desaparezco- hablo melancólica la inglesa.
-¡Te equivocas!- irrumpió el americano –Arthur yo…-intento expresarse. Un rojo carmín se asomo por sus mejillas –¡vamos héroe!- se decía mentalmente dándose ánimos.
Arthur observaba extrañado al americano –si no tienes nada que decir entonces vete- hablo prefiriendo cortar la conversación tan extraña que estaban teniendo.
-espera iggy- irrumpió nuevamente Alfred –tu… yo… mmm- no salían palabras de su boca.
-ok, si no dirás nada ¡vete!- ordeno nuevamente la inglesa, ahora poniéndose de pie.
Por inercia, Alfred tomo a Arthur del brazo y lo atrajo hacia el -¡me gustas!- grito dejando impactada a la menor.
Comentarios:
Bien, aqui les dejo el capitulo nunero 5. Como habia comentado, este fue el capitulo "dramatico", si es posible, el sabado en la noche actualizo o si no, el domingo por la tarde. Como siempre, muchas gracias por los comentarios, me alegra saber que les ha gustado la historia.
Por cierto, el otro dia estaba viendo el calendario y el dia que cumple años al decia que este año cumpliria 264 o algo asi... entonces cai en cuenta que es casi un siglo mas grande que mexico y si lo ponemos en un contexto mas grande, podriamos decir que america, TODA AMERICA (y no refiriendonos a alfred solamente) es practicamente adolescente o un joven adulto xD.
Otra cosa que queria comentar, no se si han visto earl and fairy, si no, que mal. Bueno a lo que iba era que el protagonista masculino me recuerda a alfred :D y el femenino a arthur por ciertas cosillas xD, no me asombra encontrar un dia en youtube un video version hetalesca de esa seriw xD. Por cierto, el prota masc. de esa serie no puede ver adas pero puede oirlas, de ahi me base para la escena donde alfred podia oir a las adas.
Finamente y no menos importante, queria compartir con ustedes uno dato curioso sobre diferencias culturales entre ingleses y estadounidenses, esto lo vi en una clase de discurso asi que ahi les va: resulta ser que por influencia cultural los ingleses tienden a tartamudear o a usar muchos "ahhh" y "amm", etc., era todo, nos vemos para el ultimo capi :D.
