Hola!!

Os dejo el tercer capitulo, que además es bastante largo, en el que sabreis que es lo que ha estado haciendo Buffy desde que se fugó.

No os preocupeis mucho por los personajes que introduzco pues están más bien para decorar, jaja.

Gracias como siempre a todos los que leis y en especial a Willing Slave y a Linne Malfoy Felton por los comentarios.

P.D. He actualizado el ultimo capitulo porque había una pequeña omisión en la carta de Angel con respecto a la web de Andrew, no es nada importante y además me invente el nombre de la pagina, jaja, pero ya está arreglado, más o menos, he tenido que quitar las W.


3. Una nueva vida

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(Cuatro meses más tarde, Melbourne, Australia)

Buffy entró en el apartamento dejó su bolso y una pila de libros sobre la mesa, suspiró cansada mientras se llevaba las manos a los hombros. Había sido un día agotador, pero no se sentía desanimada o infeliz, sino satisfecha. Abrió el frigorífico buscando una lata de refresco, mientras pensaba lo mucho que había cambiado su vida desde la batalla contra el primero.

Después de aquella conversación con Ángel, decidió que valía la pena intentarlo. Esa misma noche sacó un billete de avión para la costa este y dos días después se encontraba escalando en Nepal. Nunca había sido el tipo de chica que meditaba demasiado las cosas, pero pensó que le iría bien algo de filosofía budista. Pasó casi un mes en un pueblecito recóndito de las montañas, viviendo una vida completamente espartana, meditación, tai chi y estudio, era todo lo que hacía. Y mentiría si dijera que aquellas semanas no le habían servido para saber que hacer con su vida.

Durante ese mes recibió algunos emails de Ángel. Tal y como ella imaginaba, no habían pasado ni cuatro días cuando Giles y los chicos empezaron a buscarla, a pesar de que les había pedido que no lo hicieran. Gracias a los al vampiro, supo como iban las pesquisas de los scoobies y como ocultarse de ellos. La decisión de retomar su vida, o lo que le quedaba de ella, terminó de forjarse cuando se matriculó en una universidad australiana y alquiló un diminuto pero acogedor apartamento de estudiante con el apoyo de Ángel, quien se había empeñado en ayudarla, transfiriendo a su cuenta bancaria 50.000 dólares, para que según él, tuviera algo con lo que empezar.

Su vida era sencilla y algo monótona, y pese a lo que pudiera parecer, le gustaba. Se había matriculado en Trabajo Social, en un principio había pensado retomar la idea de hacer psicología, pero solo recordar a la profesora Walsh le daba escalofríos. Y además trabajo social estaba bien para ella, seguía siendo la Cazadora aunque hubiese renunciado, y de esa manera podría seguir ayudando a la gente.

No es que hubiera abandonado por completo la caza, al menos un par de veces por semana acaba con un vampiro, pero ya no era su trabajo. Sólo lo hacia si encontraba a alguno intentando atacar a alguien, nada más. Y eso le parecía bien.

Sus días consistían en ir a las clases por la mañana, comer en la cafetería con algunos compañeros, por la tarde ir al trabajo, y algunos fines de semana ir a la playa. Había conseguido un empleo a tiempo parcial en un restaurante del puerto como recepcionista, le pagaban bien, lo suficiente para mantenerse sin muchos lujos y el trabajo era bueno. Quería guardar el dinero de Ángel para pagar sus estudios.

No conocía a mucha gente y tampoco le interesaba demasiado. El pequeño edificio donde se alojaba era sólo de apartamentos de estudiantes, y sabía que sus compañeros pensaban que era un poco rara, una ermitaña. Pero eso era mucho mejor que la verdad, así que a Buffy no le molestaba. Se limitaba a intercambiar unas cuantas frases con ellos en la lavandería o el salón comunitario que había en la planta baja, y a observarlos con curiosidad.

Eran siete, tres chicas y cuatro chicos. En el apartamento a la izquierda del suyo, se alojaba un chico de Singapur llamado Chao, que hablaba un inglés incomprensible, y que se había acostumbrado a llamar a las puertas de los demás cada vez que conseguía cocinar algo medianamente comestible y a usarlos como conejillos de india. Buffy parecía ser su cobaya más apreciada, aunque siempre intentaba sonreír, antes de cerrar la puerta y escupir en la papelera el bocado del infierno que Chao le había dado. De hecho, durante los primeros días dudó si no sería alguna clase de demonio que intentaba envenenarla.

Enfrente había otros dos apartamentos. En el primero vivía Jérôme, un francés que estudiaba medicina y se creía el don juan de la universidad. Buffy había estado a punto de pegarle una vez, mientras el tío intentaba ligar con ella, pero finalmente pudo contenerse. Desde entonces evitaba encontrarse con él lo más posible, lo cual no era demasiado difícil, porque casi nunca estaba allí. La otra ocupante de la planta, era una chica que a Buffy le caía bien, aunque era rara como ella sola. Su nombre era Venus Andrómeda, lo que se debía, a que sus padre eran unos hippies que aún hoy, vivían en una comuna. Venus sin embargo solo poseía tres cualidades de los hippies, vestía como una, fumaba marihuana a todas horas, y se había tomado muy en serio la filosofía del amor libre; de hecho la rubia, no recordaba durante los más de dos meses que llevaba allí, haberla visto nunca dos veces con el mismo chico. Buffy la consideraba casi como una ninfómana, pero ella no iba a ser quien para juzgarla.

En el segundo piso, vivían los otros cuatro estudiantes que componían los inquilinos del edificio. En el apartamento junto a la escalera, vivía Tino, un estudiante italiano de Artes, muy simpático y muy gay, que hablaba por los codos, y que era otro de los que mejor le caían a Buffy. En el apartamento contiguo al suyo, se alojaba una chica a la que todos los demás llamaban la bruja, y no en el sentido Wicca que a Willow le gustaría. Se llamaba Claire, era una cerebrito neozelandesa a la que habían concedido una cuantiosa beca de estudios, para hacer una doble titulación en nosequé ingenierías. Lo cierto es que a Buffy no le importaba mucho lo que la chica estudiaba, y viendo que era aún más antisocial que ella, procuraba evitarla, sobre todo porque tenía una lengua viperina siempre a punto para despreciar a quien fuera.

En frente de ella, vivían una pareja de un pequeño pueblo del este del país, que cumplían casi todos los estereotipos que alguien pudiera imaginar. Ella se llamaba Kimberley, y él se presentaba como Shark, pero Buffy desconocía por completo su nombre real. Los dos eran surferos, les encantaba la playa, bucear, tomar el sol, jugar al voley, y casi cualquier cosa relacionada con la costa. Ambos lucían un perfecto bronceado, aunque sólo estaban en octubre y por tanto el verano aún no había empezado, (el cambio de estaciones en el cono sur, era algo que a lo que Buffy no se había acostumbrado). Los dos le caían bien, pero Buffy también procuraba evitarlos si podía, sobre todo desde el día en que Shark les invitó a ella y a Tino a ver una película en su apartamento. El póster de Billy Idol en una de las paredes de su habitación, y la música de los Ramones a todo volumen, que sonaba cuando entraron en el piso, casi consiguió que se echara a llorar delante de ellos.

El último de sus conocidos era una chica australiana llamada Emma. La había conocido el primer día en una de sus clases de la universidad, era muy tímida y callada, pero inteligente, y tenía un algo que Buffy no podía describir, que la hacía sentirse muy cercana a ella. Lo cierto es que le recordaba un poco a Tara, era muy reservada, pero parecía que tuviera muchas cosas que decir y solo buscara a alguien dispuesto a escucharlas. Claro, que desde hacia más de un mes, Buffy conocía con exactitud cual era el motivo de la reserva de Emma. La rubia sonrió mientras salía al balcón de su apartamento y se sentaba en la hamaca como hacia casi todas las noches. Desde luego que no era precisamente el motivo que ella había estado elucubrando, pero aún así era casi como una broma cósmica.

~*~

(Un mes y una semana antes)

Buffy había quedado en pasarse por el piso de Emma, para ir a recoger unos apuntes de una clase a la que no había podido asistir. Pero se le había hecho tarde en el trabajo, e iba con casi una hora de retraso, que se había acentuado por el hecho de que Emma viviera tan lejos de la universidad.

Estaba casi anocheciendo cuando llego al edificio y llamó al timbre, miró a su alrededor con ojos expertos, y si ella no fuese la Cazadora se le hubiesen puesto los pelos de punta. ¿Cómo es que Emma vivía en un lugar tan apartado y desierto?

La chica contestó al telefonillo con un tembleque nervioso que Buffy no pasó por alto, diciendo que ya no la esperaba tan tarde. La rubia se disculpó por el retraso y la chica le abrió la puerta, todo el rato insistiendo en que tenía que salir pronto de casa, porque tenía una cita a la que acudir.

"Siento haber llegado tan tarde, pero ha habido lío en el restaurante y luego me he perdido viniendo hacia aquí..." continuó disculpándose Buffy al entrar en el piso, Emma se limitó a asentir varias veces mientras cogía una carpeta de la mesa y se la tendía a Buffy. La rubia la cogió y sonrió forzosamente. "...mmm, ¿te importa si voy al baño?" preguntó.

Emma giró la cabeza y miró hacia la ventana y luego su reloj de muñeca, y pareció dudar, por último hizo una especie de mueca y asintió. "Vale. Pero date prisa, por favor." respondió poco convencida.

Buffy cabeceó, dejó los apuntes sobre la mesa y se apresuró por el pasillo que la chica le había indicado. Al abrir la puerta de lo que creía que era el cuarto de baño, Buffy se encontró con una pequeña habitación, tal vez un cuarto de la plancha o algo así, tenuemente iluminado con una bombilla que pendía del techo, y sobre la pared del fondo dos gruesas cadenas que acababan en fuertes grilletes. La Cazadora abrió los ojos genuinamente sorprendida, desde luego no esperaba que Emma fuera sadomasoquista o que tuviera algún otro fetichismo relacionado con aquel cuarto. Sonrojada cerró silenciosamente la puerta y entró en la de al lado, que para alivio suyo, si resultó ser la del lavabo.

Buffy salió un par de minutos después y caminó hacia el salón, meditando lo grande que era el piso de Emma en comparación con su diminuto apartamento.

"Lo siento, es que no podía aguantarme más" se justificó de nuevo la rubia, mientras se acercaba a Emma que le estaba dando la espalda. La chica se limitó a asentir sin girarse y Buffy frunció el ceño contrariada. "Emma, ¿estás bien?" preguntó alargando su brazo para tocarla, ella se encogió casi asustada.

"Vete ya, Buffy" respondió tajante y sin mirarla, luego con un tono suplicante añadió "Por favor."

Buffy estaba apuntó de rendirse e irse, pero finalmente su curiosidad le pudo y agarró a Emma obligándola a girarse. "¿Qué te...? oh..." balbuceó de forma estúpida al ver como los rasgos de la chica cambiaban, su nariz se aplanaba, sus dientes se afilaban, y su cuerpo se convulsionaba a la vez que se cubría de pelo.

"¡¡Vete!!" gruñó antes de que sus rasgos humanos desaparecieran completamente. Buffy sin embargo se quedo inmóvil, observándola hasta que su parte humana desapareció por completo, y la bestia, literalmente, saltó sobre ella.

Por suerte para ambas, Buffy contaba con la fuerza de la Cazavampiros, que catapultó al animal contra la pared de enfrente. Al levantarse, Emma sacudió la cabeza confusa, ante la inesperada respuesta de su presa. Buffy por su parte, esperó a alerta y cuando la chica volvió a saltar sobre ella, la envió de golpe al suelo hasta dejarla inconsciente. Después la arrastró hasta la habitación y la encadenó, cerró la puerta y se dirigió al salón, donde se acomodó tranquilamente sobre el sofá, mientras pensaba si esto no seria alguna clase de mensaje de los Poderes, por haber renunciado a su deber sagrado.

~*~

Buffy se despertó a la mañana siguiente al oir las cadenas tintinear y poco después los vacilantes pasos de Emma por el pasillo. La rubia se desperezó y se restregó los ojos mientras se sentaba tranquilamente en el sofá en el que se había quedado dormida. Emma la miraba con temor desde la puerta, como si no se atreviese a entrar en su propio salón.

"No sabía si aún estarías aquí." susurró la chica mirándola mientras se mordia las uñas nerviosa, luego agitó las manos y las apartó de su boca, a la vez que daba un paso inseguro hacia adelante. "Buffy, verás... yo lo de... lo de anoche..."

"Eres un hombre-lobo." declaró Buffy encogiéndose de hombros con una sonrisa, luego balanceó la cabeza levantando una mano. "Bueno, en realidad una mujer-lobo, ...supongo."

Emma abrió la boca para contestar, pero volvió a cerrarla sin saber que decir, mientras miraba a Buffy sonreírla como si en realidad le hubiera dicho que sabía que se rizaba el pelo, o algo así. Al cabo de un rato Emma por fin encontró su voz, mientras se acercaba a Buffy con asombro.

"¿Cómo...cómo la has sabido?"

"No eres el primer hombre-lobo que conozco." respondió Buffy encongiendose de hombros con cierta indiferencia, Emma se acercó hasta el sofá y se sentó junto a ella, luego se giró para mirarla.

"¿De verdad?" Buffy se limitó a asentir con una pequeña sonrisa. Emma la evaluó y luego frunció el ceño. "¿Y no.... no te parece...no te da miedo?" Buffy no pudo evitar reirse ante la pregunta, aunque sabía por el tono, que Emma hablaba muy en serio, de modo que se detuvo y sacudió la cabeza.

"No. No me das miedo. He visto cosas mucho peores que un hombre-lobo." respondió Buffy con serenidad. Emma la observó fijamente como si no creyera su declaración.

"¿Cosas peores?" preguntó la chica como si no pudiera creerselo, Buffy asintió con una sonrisa, mientras sopesaba si sería bueno que descubriera su secreto.

"Si. Yo..." comenzó Buffy, dudando si confesarse con una desconocida sería una buena idea, pero observando la cara de perplejidad y cierta desconfianza de Emma se decidió a revelarle la verdad. "¿Has... has visto alguna vez a un vampiro?"

"Ehh..." Emma titubeó un momento ante el aparente cambio de tema y luego asintió. "Si, una o dos veces...después...despues de que me convirtiera. ¿Por qué?"

"¿Y... alguna vez has oido hablar de las Cazavampiros?" preguntó la rubia mirandola seriamente. Emma frunció el ceño confusa durante un segundo, antes de responder.

"Creo..., Cuando me convertí en mujer-lobo estuve investigando mucho, ¿sabes? Intentando... intentado averiguar que me había pasado exactamente, en que... me había convertido." respondió Emma acomodandose mejor en el sofá mientras se miraba las manos y evitaba mirar a Buffy a la cara, como si se sintiera avergonzada. "La mayoria de las cosas que encontré parecian tonterias, y en general no sabía cuales eran ciertas y cuales pura invención. Pero sí, creo haber leido algo sobre las cazavampiros, chicas que se luchan contra los vampiros o algo así."

"Si, somos algo así." respondió Buffy con una sonrisa triste que hizo que Emma levantara la cabeza y la mirara con sorpresa.

"¿Somos?"

Buffy asintió, y suspiró con cierta amargura.

Aquella mañana Buffy supo que Emma se había convertido en hombre-lobo hacía más de dos años, durante un ataque sufrido cuando estaba de acampada con unos amigos. Que su padre era una de las únicas personas que sabía en que se convertía durante tres noches al mes, además de una vieja amiga, que cuando lo descubrió, nunca más volvió a hablar con ella. Buffy consoló a la chica y a cambio le contó su propia historia, desde el día en que conoció a Merrick, a la primera vez que mató un vampiro, su despedida por todo lo alto con el incendio del gimnasio del instituto Emery, y su llegada a Sunnydale. Le habló de Giles, de Willow, de Xander, de Cordelia y por supuesto de Oz, del día en que descubrió que Angel era un vampiro, de la noche en que se enfrentó al Maestro y murió por primera vez, de la noche en que conoció a Spike, y se rió cuando recordó como su madre había desarmado al vampiro con un hacha.

De la desastrosa experiencia de su primera vez, de cómo Angel perdió su alma y le empujó a asociarse con Spike, de como envió a su novio al Infierno y su madre la echó de casa. Le habló de Kendra, de Faith, de como unió a todos sus compañeros para vencer al Alcalde y destruir el instituto, de cuando Angel la dejó. Le habló de la universidad de Sunnydale, de la Iniciativa, de Riley, de Dawn, del mazazo que supuso la pérdida de su madre, le habló de Anya y Tara, y lo extraño que era el echarlas de menos aunque nunca habían sido muy íntimas, le contó la batalla con Glory y su propia muerte.

El caótico año que siguió a su resurrección, el miedo a despertarse dentro de su ataúd que aún la invadia algunas noches, el fracaso de la boda de Xander y Anya, el camino de auto-destrucción que tanto ella como Willow recorrieron, la sórdida relación con Spike y su marcha. Y le habló del año pasado. Por primera vez habló con alguien además de Angel, de todo lo que había sucedido ese año, del alma que Spike le regaló, de como la batalla le obligó a renunciar a sus sentimientos más poderosos en años. De aquel 'Seamos heróes', con el que dejó que Spike la silenciara; le habló de la traición de sus amigos y su hermana, de su Vigilante y de la pérdida del vampiro que amaba. Y Emma la entendió y consoló, sin reproches, sin preguntarla o esperar algo de ella, sólo dejandola desahogarse.

Desde entonces Emma y ella habían sido casi inseparables. Buffy estaba intentado ayudarle a controlar al lobo dentro de ella, y Emma era su apoyo y su hombro para llorar siempre que lo necesitara.

Después de aquello, Emma le preguntaba de vez en cuando por su anterior vida, por alguno de sus amigos, y le preguntó si no tenía fotos de ellos. Buffy encontró entonces el valor que no había tenido para rebuscar en ciertas cosas.

El día antes de la lucha con El Primero, Buffy había metido algunas cosas que consideraba importantes en una mochila, y las había puesto en el autobus, sólo por si algo pasaba. En los más de tres meses que habían pasado desde la desaparición de Sunnydale, la Cazadora no se había atrevido a abrir esa mochila, aunque la había arrastrado por casi medio mundo. Con Emma a su lado, consiguió por fin el valor necesario para hacerlo, y encontró mucho más de lo que había esperado.

No había sido muy selectiva a la hora de guardar las cosas, el joyero de su madre, un par de álbumes de fotos y otras cosas que estaban guardadas en su armario y que en su momento le había parecido importantes, pero que ahora no sabía muy bien ni que había dentro de esas bolsas.

En el joyero de su madre había mucha bisuteria, y algunas joyas de su abuela, revueltas con pendientes y pulseras de Buffy, o lo que supuso uno de los primeros descubrimientos, la cruz de plata que Angel le había regalado la noche que se conocieron. En los álbumes había muchas fotos de su madre, su padre, Dawn y ella, algunas de sus abuelos, y unas pocas de Willow y Xander. En una de las bolsas encontró algunos libros de magia y hierbas, que recordaba haber guardado cuando Willow confesó su adicción, y la vieja estaca que Kendra le había regalado.

La ultima de las bolsas supuso su mayor descubrimiento.

El verano en que Spike se marchó a Africa, Buffy se había pasado un par de veces por su cripta, con la esperanza secreta de que el vampiro hubiera vuelto, pero con el único consuelo de una charla ligera con Clem. Una de las noches, el demonio le confesó que había descubierto unos vampiros dentro de la cripta, y que temía que se llevaran algunas de las cosas de Spike. La mañana siguiente Buffy volvió a la cripta sabiendo que Clem no estaría, y por primera vez en semanas descendió a la parte inferior de la cripta. Sabía dónde Spike guardaba su ropa y la mayoria de sus cosas, había una caja dentro de un arcón, donde le había visto guardar cosas que parecían importantes. La Cazadora tomó la caja con ella y se la llevó a su casa, con la intención de volverla a dejarla en la cripta, si el vampiro volvía. Pero Spike nunca volvió a la cripta, y la caja se coló en la mochila, cuando guardó las otras cosas.

Buffy le resumió a Emma la procedencia de la caja, y el hecho de que no sabía que contenía. Ambas se sentaron en la cama de Buffy, y Emma, por petición de la rubia abrió la caja. El contenido era escaso, había un viejo joyero de madera, probablemente una antigüedad con cierto valor, y unos cuantos cuadernos de diferentes épocas.

Las dos chicas abrieron el joyero, que en algun momento de su existencia debía haber tenido una melodía, que ahora no sonaba. En el primero de los cajoncillos descubrieron gran parte de la abundante bisutería que Spike solía llevar encima, las cadenas de plata, las pulseras de cuero y tachuelas, los brazaletes de plata y numerosos anillos. Entre ellos, uno con una calavera del que Buffy guardaba un especial recuerdo. Los otros dos compartimentos contenían numerosas joyas de mujer, gargantillas y pendientes en su mayoría. Cuando Emma dijo que parecían bastante antiguas, Buffy sintió una dolorosa e inutil punzada de celos, preguntandose si no habrían pertenecido a Drusilla.

Los tres cuadernos que quedaban en la caja, guardaban algunas citas y decenas de poemas escritos con la elegante letra de Spike. El ultimo de ellos, tenía además un par de dibujos a lapiz de la propia Buffy, seguramente dibujados también por Spike.

Desde aquel día, siempre había tenido uno de los cuadernos como libro de cabecera en la mesilla de noche.

La Cazadora también se había aventurado a investigar un poco sobre las alhajas del joyero, y había llevado un par de piezas a un anticuario. Un viejo con unas gafas de ratón de biblioteca, había datado todas las joyas como pertenecientes a finales de la época victoriana. También le había informado que si quería venderlas alcanzarían un buen precio en el mercado, desilusionandose levemente cuando Buffy le explicó que esa no era en absoluto su intención, aún así el interés del hombre por las joyas no decayó, y le informó que algunas de ellas, habían pertenecido con toda seguridad a una viuda.

Las palabras del joyero fueron el ultimo aliciente que necesitó para escribir un e-mail a Angel, en el que aprovechó para pedirle si podía encontrar algunas fotos de los chicos para enseñarselas a una amiga, y de paso preguntarle si creía que las joyas que había encontrado podían haber pertenecido a Drusilla.

Angel tardó varios días en contestar, pero cuando lo hizo, su respuesta sorprendió a Buffy.

Querida Buffy

Espero que me perdones por tardar tanto en contestarte, pero todo esto de Wolfram&Hart me mantiene muy ocupado.

Respecto a las fotos que me pediste, tardé un par de días en encontrar algo, pero creo que el esfuerzo te sorprenderá. Mientras buscaba algunas fotos del instituto Sunnydale, encontré una web que creo que te interesará: thelegendofthevampireslayer , algo me dice que ese geek, que trajisteis con vosotros la ultima vez, tiene algo que ver.

Según mis informadores, Giles y Xander se han trasladado a Escocia, Willow sigue de viaje por Sudamérica y Dawn ha comenzado las clases en la universidad de Cambridge. Wood ha vuelto a América y se ha instalado en Cleveland, en la otra Boca del Infierno, junto con una tropa de Cazadoras. Parece que lo ha dejado con Faith, que creo que sigue en Londres. No creo que hayan dejado de buscarte, pero no sé nada nuevo.

Sobre esas joyas que encontraste no creo que pueda decirte mucho, aunque sé que a Drusilla nunca le interesaron esa clase de regalos. Es posible que pertenecieran a la familia de William.

Me alegro de que todo te vaya bien, y agradezco que hayas encontrado alguien en quien confiar, espero que esa chica te ayude.

Tuyo,

Ángel

Buffy meditó las noticias de Angel y supuso que si las joyas no eran de Drusilla serían probablemente de la madre de Spike. Hasta entonces no se había atrevido a probarse ninguna de ellas, pero aquel día las revisó todas con renovado interés. Excepto por un par de gargantillas y unos pendientes, la mayoria de las piezas eran de color negro o demasiado exuberantes, y probablemente también muy caras como para que se las pusiera. Finalmente encontró un colgante con la forma de dos serpientes de plata entrelazadas, que abrazaban una sola perla de brillo rosado. Buffy decidió que el colgante era lo suficientemente discreto como para poder ponerselo. Y no se la había quitado desde ese día. No se había atrevido a ponerse ninguna de las demás joyas, pero la que llevaba le vinculaba de alguna manera a Spike, y eso le bastaba.

En cuanto a la dirección de la página que Angel había adjuntado, decir que se soprendió por lo que encontró habría sido quedarse corto.

Tal y cómo Angel había supuesto, la web la administraba Andrew, y había convertido su vida en una especie de historia de ciencia ficción, que el chico escribía por capitulos y que publicaba semanalmente, desde un punto de vista curioso, como mínimo.

Lo sorpendente era que parecía tener muchos seguidores en la red, gente que comentaba los capitulos como si fueran un libro o una pelicula, y no la vida real de todos los que aparecían. Siguiendo el interés de los lectores, Andrew había publicado una sección, con la biografia y algunas fotos de todos ellos, incluidas unas cuantas de la propia Buffy, que ella no había visto en su vida. La ultima sección de la pagina y una de las más visitadas era una llamada, la galería de los 'Heroes Caidos', en la que Buffy encontró una decena de videos y fotos de Anya, Tara y Spike, entre otros, como las de Jonathan, Jenny Calendar e incluso una breve mención a Kendra. El video que Buffy le había prohibido a Andrew grabar, y en el que ella aparecía dando discursos a las chicas, seguida de una extraña actuación de Spike, logró hacerla reir y llorar, mientras lo veía con Emma.

~*~

Buffy pensaba en todo ello mientras observaba las estrellas sentada en la terraza. Un par de horas más tarde, se fue a la cama dejando el colgante en la mesilla de noche, sobre un viejo cuaderno con tapas de cuero. Y se durmió, suplicando a los Poderes que le concedieran un sueño en el que su vampiro apareciera.

~*~

(Algunas horas después, Los Ángeles, California)

Spike y Angel se miraban en uno al otro con cierta incomodidad, en la pista privada del aeropuerto que pertenecia a W&H.

"Es la hora." anunció Angel con las manos en los bolsillos de su chaqueta.

"mmm...sí." fue todo lo que dijo Spike cambiando su peso de un pie a otro, mientras metía las manos en los bolsillos de sus vaqueros.

Luego ambos se miraron a los ojos y se dieron un extraño abrazo tan rápido, que para cualquiera que no tuviera una vista de vampiro, ni si quiera habría sucedido.

"Bueno...pues, mmm... Adios." dijo Spike acercándose a las escalerillas del avión, cuando estaba casi arriba, oyó a su grandsire responder.

"Cuidala bien, William."

El vampiro rubio se giró con una sonrisa arrogante y le despidió con la mano antes de que la azafata cerrase la puerta del avión.

Continuará...