Holaaa! :DD .. aquí estamos Saru y yo con nuevo capítulo :) .. el próximo será el último así que comenten harto si? ^^


Al día siguiente

La imagen de Cuddy acariciándose lo persiguió toda la noche. Llegó al hospital y la vio a través de las persianas firmando papeles como siempre. A toda prisa se dirigió al ascensor, sabiendo que un segundo más viendo como esa boca mordía un lápiz cada vez que se detenía a leer el documento, haría que el bulto en su pantalón creciera y no estaba listo para andar con erecciones en la mitad del pasillo, su nivel de morbosidad no era tan alto.

Pero ni un caso pudo quitarle de la cabeza esa faceta de Cuddy. En el fondo sospechaba que la mujer se ponía cachonda con facilidad, pero verlo tan explícitamente lo volvía loco. Tuvo que renegarse a su oficina para que sus empleados no vieran la explosión que tenía en su pantalón.

-¿Por qué no te has aparecido en toda la mañana? –Lo interrogó Wilson al entrar a la oficina- ¿Qué tramas?

-Créeme, no quieres saberlo.

-¿Tiene algo que ver con las estúpidas cámaras de ayer?

-Mucho que ver, pero como te fuiste te perdiste de toda la diversión.

-¿Chase y Trece tirando o algo así?

-Mejor…

-¿¡Foreman descubriéndolos!?

-¡No! ¿¡Es que se te olvida que las cámaras estaban por Cuddy!?

-No sé qué cosa tan interesante podría hacer Cuddy que superara a Chase y Trece tirando en tu despacho…

House bajó la mano y fingió acariciarse el miembro, haciendo unos falsos gemidos que provocaron el horror de Wilson:

-¡Estás demente! –Cerró los ojos y trató de olvidar la imagen de su amigo masturbándose- ¡OH DIOS, QUÉ ASCO!

-¡No miento!

-¿¡Crees que te creeré algo así!?

-Vale, no me creas, tú te lo pierdes…

-Eres repugnante House, ve y haz horas de clínica o lo que sea…

Y aunque Wilson en realidad no pretendía convencerlo, House pensó que lo único que acabaría con su calentura era la clínica ¿Qué cosa más mata pasiones que esa?

Caminó rápidamente, pero justo antes de pasar observó la oficina de Cuddy con las persianas cerradas.

"Me quieres matar, enserio"

Se dio la vuelta para entrar por la puerta lateral, rogando que ésta no estuviera con seguro.

Por que si, deseaba pillarla infraganti con todas sus ganas, lo deseaba desde que la había visto, deseaba ayudarla en la tarea de darse placer.

Abrió enérgicamente, descubriendo; que efectivamente Cuddy estaba tan desesperada por remediar todo su calor corporal, que había perdido el norte por completo y se había olvidado de la puerta lateral de su despacho, dejándola sin echar el pestillo.

Cuddy fijo su mirada en House, y alejó sus manos de su zona más intima, por suerte o por desgracia, el vibrador cayó al suelo justo debajo de su escritorio, haciendo un sonoro ruido. Cuddy completamente turbada se levanto bajándose un poco la falda e increpándole con la mirada a su empleado, con el ceño fruncido, en un gesto que tan sexy le parecía a House.

Cuanto más gritara más cachondo le pondría.

-¡OH. DIOS. MIO! –exclamó House al verla. Era cierto. Cuddy se estaba toqueteando en su despacho, seguramente pensando en él, pensó egocéntricamente el nefrólogo-Estabas…-abrió los ojos desmesuradamente.

Cuddy dio una patada al falo para que parara de vibrar bajo la mesa y de hacer ruido.

-No me lo puedo creer, dónde ha quedado tu moralidad.

Cuddy se enfadó y le grito a House algo que ni siquiera él atinó a escuchar, pues estaba completamente concentrado en como los pezones de su jefa se marcaban en su sujetador, gracias al cielo ese día había decidido dejar el "push-up" en casa.

Todo eso, y la sonrisa bobalicona y arrogante de House hizo que se pusiera más nerviosa.

-No es lo que crees.

-Estabas pensando en mí y…

-En ti ni muerta-interrumpió Cuddy. Eso fue lo que bastó a House para sentirse ofendido e hizo que la mecha de su palabrería se encendiera, hasta que explotara…

-Ni muerta…pues a juzgar por la mirada a mi despacho….-dijo sonriendo con satisfacción.

Cuddy entrecerró los ojos intentando recordar a que se refería. Pero no había forma de recordar. Hasta que el recuerdo del día anterior, ella demasiado caliente para pensar con claridad paseándose por delante del despacho de House, tras revisar el trasero de aquél joven, una obra de arte; atravesó su mente, dejando su dignidad en el suelo.

-¡House!-exclamó-No sé de que me hablas…-intentó disimular-.

-Si….pues yo tengo recuerdos gráficos.

-¿Cómo?

-¿Te olvidas de las cámaras de seguridad?-dijo mofándose-Claro, sabes que lo único que obtendrás de mi serán tus sueños húmedos….

Frunció los labios tanto, que se quedaron blancos de la fuerza. Fue en ese instante donde House temió por su propia vida y decidió salir del despacho antes que fuera demasiado tarde.

Los días siguientes fueron una tortura para Cuddy. House se dedicaba a perseguirla y molestarla pública y privadamente.

Caminaba lo más rápido que sus zapatos podían para perderlo de vista cuando se cruzaban por los pasillos.

Entró en su despacho y pudo comprobar con miedo la última maldad de su empleado. Había cambiado todas las fotos de su despacho, desde la que tenía de sus vacaciones en Ecuador, hasta una que salía con sus sobrinas, por capturas del video de seguridad dónde ella salía sentada en su despacho con el cuello hacía atrás, los primeros botones de la camisa desabrochado y claramente excitada. Muy excitada a decir verdad.

-¡Esto es el colmo!

-El colmo es…-dijo detrás suyo-que un adicto a los riesgos como yo, tenga que disfrutar de esto a escondidas….-dio un golpe en el suelo con su bastón-¿te gusta? Puedo hacer copias.

-Ya puedes estar cambiándolas, o te despido…

-Claro…me echas una mano

Cuddy movió su cuello, girándose para observarlo fijamente. A sabiendas que hablaba con segundas.

3 horas después….

House observaba como Cuddy con una pila de historiales atravesaba la clínica. La sala estaba llena de pacientes en espera, y médicos de aquí para allá, todo era un caos, pues en el centro de la ciudad había un incendio y sólo llegaban damnificados por doquier.

Disfrutaba de su piruleta como un niño pequeño, con el codo apoyado en el mostrador.

-¡EH CUDDY! –Gritó, ganándose la atención de todos, incluso de ella-¿TE ECHO UNA MANO? TE VEO ACALORADA!

-CALLATE!-gritó desesperada y acercándose. Dejó los historiales en el mostrador de la clínica.-Ni se te ocurra…

-Me refería a esto-señaló los historiales-pero si me necesitas para algo más…-dijo más bajito-puedo satisfacerte en lo que quieras…

-No te hagas el gallito…

-PODRIA DEJARTE SATISFECHA-gritó aposta mientras esta giraba los ojos-.

Más tarde….

Jugaba con el Boli dándole golpes una tras otra vez, había un montón de informes que tenían que ser firmados, aún así no podía concentrarse. Necesitaba concentrarse, no obstante, no podía sacar de sus pensamientos: todo lo relacionado con el sexo, a House, al maldito de House, y al hijo de perra de House…House, House, House siempre House en su mente.

Y él no hacía más que ponerla a prueba, jugar con ella, desquiciarla, todo el santo día detrás de ella tirandole pullitas, habiéndola dejado sin siquiera darse placer a ella misma, ni siquiera eso, un buen solitario en temporada de sequía. Maldito cabrón. Se levantó decidida. Se iba a enterar como las gastaba Lisa Cuddy. Alguien tenía que hacerlo.

House levantó la vista del libro y se fijó en como con paso decidido su jefa había atravesado el umbral de su puerta. Cerró la puerta de cristal con el pestillo del suelo y la cortina. Repitió la operación con la puerta y cortinas que comunicaba con el despacho anexo.

La miraba confundido sin saber que demonios hacía. Era tarde, apenas quedaba personal en el hospital. Movió la cabeza con los ojos entrecerrados en un gesto de incomprensión. Un gesto muy House. Ya se lo hizo una vez cuando fue a darle las gracias por las inyecciones y de nuevo ahí estaba el mismo gesto, y la misma cara de Cuddy de contradicción.

Se acercó a paso lento hasta donde estaba él, y movió su silla, ladeándolo. House quedó con las piernas abiertas y mirándola.

-¿Qué…?-pero su pregunta se perdió en los labios de ella. Posó sus labios sobre los de él, y tras pasar sus manos por la nuca acercándolo más, abrió la boca para introducir la lengua y tornar el beso en salvaje y apasionado. Lengua contra lengua, orgullo contra orgullo.

Apenas les quedaba aire cuando se separaron y volvieron a juntar las bocas devorándose.

House no dijo nada, no opinó, no se quejó. Se dejaba hacer mientras Lisa le besaba, besaba su mandíbula, mordía su cuello, acariciaba el bello de su nuca, y lamía su nuez, excitándolo cada vez más.

No sabía que estaba ocurriendo, pero él no se iba a negar a ese placer concedido de la mano de Dios y gratuitamente. Sonrió, ese día era su día de suerte.

Cuddy se acercó más a él desabrochando su camisa sin presura, lamiendo su clavícula al paso que exponía más piel y finalmente arañando con suavidad su abdomen, notando sobre la rodilla que había posado entre las piernas de él como comenzaba a formarse un bulto en sus pantalones.

-mmm…

-Oh House-dijo Lisa casi en un susurro, lo cual lo volvió más loco.

La agarró de la cintura, pero Cuddy se deshizo del agarre comenzando a descender lentamente. Quedó de cuclillas. House abrió los ojos completamente al sentir las manos de su jefa en sus rodillas, subiendo por sus muslos y abriendo más si cabían sus extremidades inferiores. Agarró con fuerza el posabrazos de su silla. Lamió sus labios en el momento que observó como Cuddy tanteaba su zona más erógena y bajaba la cremallera de sus pantalones.

Alzó la mirada, clavándola en él lascivamente mientras repetía el gesto suyo, lamerse los labios. Él sonrió; estaba listo para eso, demasiado tiempo deseándolo, demasiado tiempo imaginado tener a Cuddy en esa posición, de rodillas. Estaba listo para poder disfrutar de un perfecto y clásico oral como en su imaginación Cuddy hacía. Lisa sonrió y bajó su cara hasta llegar al ya más que excitado miembro del doctor.

House echó su cuello hacía atrás esperando el primer lametón. Sin embargo, abrió los ojos al sentir como la decana se separaba de él y se levantaba alejándose.

-Sonríe-dijo sacando su móvil y haciéndole una foto, el flash le cejó-No hay mayor satisfacción que dejarte a medias….humillándote-soltó una carcajada, al ver la cara de decepción, cabreo y vergüenza de House-¿A que jode?.

-¡Cuddy…!

No pudo continuar, la decana salió sintiéndose victoriosa, dejando a un House aún impávido por todo lo ocurrido. Aún así, en el pasillo no pudo evitar tocarse los labios y con los ojos cerrados revivir aquellos besos que tan repentinamente le había dado. Al menos esta noche soñaría con algo real…

CONTINUARÁ….


Revieeeeeeeew