Hola!! :) perdón por la tardanza, no tengo tiempo para nada! D:

en fin.. este capi no me gustó nada pero es "lo qe hay" jeje .. :)

ENJOY!


Por la mañana

Cuddy entró a su oficina como era de costumbre pero recibió un mensaje en su localizador, era Wilson:

"Tengo un problema con un paciente, ven a mi oficina, es urgente. Wilson"

-¿Qué…? –Marcó el número de la oficina de Wilson pero nadie contestó- Oh genial…

Caminó con el blackberry marcando números, verificando citas y mirando la hora, tal y como solía ser un día normal en su ajetreada vida. Sola en el ascensor se apoyó en la pared y relajando el cuello sonrió, reviviendo como idiota el beso y la jugarreta que le hizo a House la tarde de ayer.

Al llegar a la oficina de Wilson tocó varias veces pero nadie contestó, eso le extrañó:

-¿Wilson? ¿Estás ahí? Voy a pasar… -Abrió la puerta y no vio a nadie ahí, pero antes que pudiera si quiera pensar en otra cosa, la puerta se cerró fuertemente- ¿¡Qué…!? –House la miraba fijamente con una expresión de misterio- ¡Me asustaste! ¿¡Acaso tú me llamaste!? –El nefrólogo no contestó nada- ¿Qué pasa, por qué me miras así? –Comenzó a acercarse a la endocrina, consiguiendo que su corazón se agitara por mil- ¿Qué haces, qué pasa? ¡House responde!

Por toda respuesta House la tomó de la cintura y la besó furiosamente. La sorpresa hizo que por un momento Cuddy lo permitiera, luego se arrepintiera y luego volviera a besarlo. Era una mezcla extraña de cosas, una muestra de toda la confusión que siempre ha sentido la decana por su empleado. Fue menos de un minuto el que sus labios estuvieron devorándose, y en esos escasos segundos hubo empujones, forcejeo, abrazos, besos, gemidos… Hubo todo en ni siquiera 60 segundos, hasta que…

-¡Suéltame! –Gritó dándole una fuerte cachetada. Se alejaron algo así como un metro, dejaron de mirarse y se dedicaron a respirar, a calmar su cuerpo y sobre todo su mente. Cuddy tocó sus labios, hinchados y enrojecidos por lo ocurrido segundos atrás, miró a House pero éste había comenzado a irse- ¡HEY, detente ahí! –House ya había abierto la puerta, se abalanzó hacia ella y la cerró con todo su cuerpo- No vas a huir de nuevo.

House la miró con la cara inexpresiva por un momento, pero luego sonrió en forma burlesca.

-¿Cuál fue el chiste? –Lo interrogó la decana- ¿De qué te ríes?

-Sólo admite que pensabas en mí cuando jugabas al solitario…

-¡No pensaba en ti!

-¿Y por qué tan nerviosa? –Se acercó lo suficiente para que ambos miembros rozaran- Si querías diversión sólo debías cruzar mi puerta y…

-¿Y que huyeras de nuevo? Eso lo sabes hacer muy bien ¿No es así? –Ahora Cuddy sonreía, pero con un pequeño signo de amargura- Besarme y luego huir, tienes un magister en eso.

-Bien pudiste detenerme…

-Claro, te aprovechas del dolor de una mujer y luego la culpable de que seas un cobarde es de ella.

-¡Si me hubiera aprovechado…!

-¿Hubieras seguido besándome? ¿Me hiciste un favor dejándome ahí?

-Yo tampoco pensaba con la cabeza.

-Entonces dices que fue un error.

-¡Sí, uno terrible por lo demás!

-Eres un maldito mentiroso –Se acercó a sus labios llena de ira- Me dices que fue un error, quieres hacerme creer que no significó nada para ti y que en otra situación no lo hubieras hecho…

-¡Ajam!

-Sin embargo me trajiste a la oficina de Wilson, sabrá Dios por qué a la oficina de Wilson, y me besaste hasta que tuve que golpearte…

-¿Creíste que me dejarías así y saldrías impune?

-Excusas, buscas excusas para besarme porque te cuesta demasiado reconocer que si por ti fuera me besarías todos los días en todo momento…

-Estás como un queso, vale lo admito ¿Y eso qué?

-¿Por qué no lo reconoces?

-¿Reconocer qué?

-¡Que te gusto, que mueres por tener algo conmigo!

-¡Oh Cuddy quiero tener sexo contigo! ¿¡Contenta!?

-Y sin embargo desde que llegaste a trabajar aquí no te has acostado conmigo –Lo miró directamente a los ojos mientras le hablaba con sus labios rozándose- Dime por qué no te has acostado conmigo.

-Porque eres una pesada…

-Porque de verdad te gusto –Posó sus labios en los del nefrólogo por 3 interminables segundos- y tener sexo conmigo sería permitir que yo te gustase todavía más –House no dijo ni hizo nada. Cuddy esperó pero el nefrólogo no parecía atinar a nada, enojada le gritó- ¡COBARDE!

Pero antes que pudiera si quiera abrir la puerta su cuerpo se había elevado varios centímetros mientras las manos de House la sostenían de las caderas, sus labios eran devorados por los del nefrólogo y sus miembros parecían explotar dentro de la ropa.

Entre besos avanzaron hasta el escritorio, House botó todas las cosas de su amigo y Cuddy se río; la sentó y se coló entre sus piernas, subiéndole la falda lo suficiente para que ambos miembros rozaran, metió su mano y tomó su tanga entre sus dedos, dudando si quitársela o no. Cuddy por toda respuesta comenzó a desabrocharle los pantalones, lo que hizo que House prácticamente le arrancara la prenda interior al tiempo que sus pantalones caían al suelo y las largas manos de la endocrina bajaban su calzoncillo y tocaban su durísimo miembro con lujuria.

House emitió un sonoro gemido dentro de la boca de Cuddy. Ésta sonrió y lo condujo a su interior; el nefrólogo la penetró con fuerza logrando que esta vez la endocrina mordiera su cuello ahogando un grito de satisfacción.

Ya cómodo comenzó a embestir mientras sacaba uno de sus senos del sostén y lo acariciaba; la decana por su parte abrazaba el cuello de su empleado en su propia lucha por no ceder ante la pasión que estaba sintiendo, por no demostrarle hasta qué punto disfrutaba lo que estaba sucediendo. Amarró su cadera con sus piernas y le tocó una nalga, ambos riendo y mirándose frente a frente, sudando y acalorados mientras su cuerpo hacia el resto.

House sintió que acabaría y aumentó la velocidad de las llegadas de una forma frenética y descontrolada, provocando que Cuddy se rindiera y comenzara a gemir mientras la cabeza del nefrólogo estaba escondida en su cuello, pudiendo escuchar el placer de la decana prácticamente en su oreja.

House acabó en ella abrazando su cintura. Se quedaron en la misma posición varios minutos, tratando de regularizar la respiración. Cuddy descansaba su cabeza en el cuello del nefrólogo mientras éste se deleitaba con el exquisito aroma que tenían los rulos descontrolados de su jefa.

Ambos corazones se habían tranquilizado cuando se miraron: sonriendo, con complicidad, con satisfacción. Cuddy mordió su labio inferior antes de decirle:

-Tener algo conmigo tiene sus ventajas ¿Sabes?

-Tienes un macabro poder de convencimiento.

-¿Qué significa eso?

-¿Qué debería significar?

-No me respondas con una pregunta.

-Excitada me caías mejor, mandona me aburres…

-Eres un idiota.

-Un idiota que te moja la ropa interior, por cierto…

-Cerdo…

Al otro día

-Wilson, no me empujes…

-ENTRA AHÍ.

Ambos doctores entraron a la oficina de Cuddy. Ésta se levantó de su asiento y los miró interrogativa:

-¿Qué pasa? –Miró a House, quien tenía la misma cara de duda que ella, y luego a Wilson, quien parecía que la vena del cuello le iba a explotar- ¿Qué ocurre Wilson?

-¡Siéntense!

-¿Perdón?

-¡SIÉNTENSE!

Tanto House como Cuddy se sentaron en el sofá, mirando a Wilson como dos hermanos que estuvieran a punto de recibir una reprimenda.

-Hace unos días he comenzado a perder mis lápices –Comenzó a hablar Wilson con misterio.

-¿Y qué…?

-¡NO HABLES, QUE NINGUNO HABLE!

Ambos doctores se cruzaron de brazos.

-Quise descubrir quién era la rata que los sacaba…

-¡Es obvio que House, Wilson, qué…!

-¡NO HABLES!

Cuddy se cruzó de piernas indignadísima.

-Y entonces recordé las cámaras de House…

-¿¡Le mostraste a Wilson…!?

-¡ESTO ES SOBRE MÍ CUDDY!

-¿Qué demonios pasa?

-Bueno, hace unos días instalé cámaras en mi oficina y adivinen con qué me encontré…

Hubo un minuto de silencio en el que el rostro de Cuddy se tornó de un rojo intenso y a House se le escapó una gota de saliva de la boca, ambos en chock por la confesión del oncólogo.

-Así es –Les dijo el oncólogo con cara de trastorno, apuntando a los dos involucrados como quien comete un crimen- Así es… todo, todo absolutamente todo.

-Wilson podemos…

-¡NO HABLAREMOS DE ESO! –Continuó consternado- ¡NO VOLVEREMOS A MENCIONARLO EN LA VIDA!

-¡Fue idea de House!

-Bien feliz que te veías –Se defendió House- ¿Aún tienes la grabación?

-¡NO!

Cuddy le pegó un manotazo. Wilson tenía los ojos abiertos como platos, realmente lucía como si hubiera vivido el peor trauma de su vida. Apuntó a Cuddy y muy serio le dijo:

-Tú… cambiarás mi escritorio antes de las 2 de la tarde…

-¡Wilson soy tu jefa, yo hago…!

-¡ANTES DE LAS 2 DE LA TARDE!

Wilson salió dando un portazo, entre molesto, traumado y divertido por todo.

Cuddy miró a House aún sin creerse toda la conversación.

-¿Nos ha amenazado?

-Yo que tú comienzo a buscarle un nuevo escritorio, ese quedará para la posteridad…

-¿El escritorio donde tu jefa y tú tiraron por primera vez luego de 20 años?

-No, que el escritorio donde mi jefa y yo tiramos haya sido el mismo en el cual tiré con Stacy hace 3 años…

-¿¡TÚ…TÚ QUÉ!? Mentira…

-No lo sé, quizás haya otra cámara de seguridad que lo compruebe, una que quizás yo puse hace años en la oficina de Wilson…

-Te mato…

-Cuidado, la cámara podría dejarte en evidencia…

House le señaló hacia la estantería en donde una pequeña luz brillaba. Cuddy no pudo decir nada, ya tenía al nefrólogo sobre ella y ésta, ni por una cámara se seguridad se pudo resistir…

FIN


Dejen comentario y quizás con Saru aparezcamos con alguna otra cosa :)

Los quiero infinitamente, Izi.