Disclainer: "Luna Llena" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Notas de la autora: Este fanfic fue mi respuesta a la season final pasada, ya sabéis, petición de esperma, tumor, coma, conexión metal y despertar sin memoria. Dado el momento, comenzada la quinta temporada, me di cuenta de que iba maravillosamente equivocada y perdí completamente la motivación para continuarlo. Sin embargo lo he acabado y que menos que publicarlo.

Es todo un acto de fe, porque para entenderlo hay que retroceder en el tiempo, casi al año pasado por estas épocas, pero la recompensa, por si no os acordáis ya os lo digo yo. Es que por aquel entonces éramos mucho más felices.

Espero que os guste.

Tipo: Booth/Brennan, aunque este capítulo es más Booth con su abuelo (esto lo escribi antes de conocer a Hank, incluso antes de saber que se llamaba Hank). Para todos los públicos.

Mayo de 2009/Abril de 2010


Toda la casa tenía cierto olor a limón, lo que era normal, ya que en el jardín había plantados más de media docena de limoneros. La semilla la había traído el abuelo del abuelo de su abuelo desde el viejo continente. El salón era amplio, le presidía una enorme chimenea de piedra que su abuelo había construido cuando heredo la casa. Fue su aportación al patrimonio familiar. Los muebles eran antiguos y escasos, pero todos cómodos y de buena calidad, restaurados por la abuela. En la vieja cadena musical se escuchaba una antología en vinilo de Elvis Presley, el cantante favorito de su madre, mientras en la mesa del salón se acumulaban viejas fotos de la familia.

Su familia.

Seeley Booth repetía con insistencia y mentalmente cada una de sus nuevas verdades universales. No es que quisiera memorizar su vida. Sólo quería recordar.

Hacía semanas que se había despertado en una fría habitación de hospital, una mujer hermosa le había dado la bienvenida con los ojos llorosos. Le había dicho que la operación había salido bien, pero que por culpa de la anestesia había permanecido en coma 4 días.

¿Operación?

¡4 días!

¡¡Dios!!

Ella le dio su nombre, o mejor dicho, su apellido, Booth, pero él no pudo darla nada. Sintió que despertaba de un mundo en el que había sido feliz, donde tenía mujer y amigos. Una familia dispuesta a jugársela por él…

Iba a ser padre.

Allí ni siquiera tenía recuerdos.

Deseo que la bella mujer fuera su esposa, pero lo cierto es no recordaba ni su nombre. Curiosamente, sólo sabía, que no reconocerla era un grave error. Amaba su rostro, sin saber la razón, y su sola presencia le hacía sentirse en paz. ¿Cómo podía haberla olvidado?

Semanas después se encontraba perdido en mitad de sus recuerdos, en una pequeña casa, cerca de un pequeño pueblo, próxima a ninguna parte. Su abuelo, un hombre de más de 80 años vital y saludable, se había encargado de la difícil tarea de devolverle lo olvidado. Sin embargo, Seeley Booth tenía la horrible sensación de que allí no recordaría nada realmente importante.

- Esta es mi hermana Silvie - dijo el hombre mostrando la foto de una mujer joven de cabellera negra - Aunque claramente hace demasiados años. Ella te adoraba. Siempre quiso un nieto como tú.

Booth sonrió.

Realmente todo aquello le daba igual.

El hombre dejo la foto sobre la mesa y sonrió despreocupadamente.

- ¿Te aburro? ¿Verdad?
- No, claro que no - dijo el agente claramente por cumplir - sólo estoy cansado. No reconozco a mi propio hermano, es duro intentar recordar a la tuya.

El anciano volvió a sonreír. Su rostro aunque arrugado era dulce y aún quedaban rasgos en él de quien había sido un hombre atractivo, todo un conquistador, como lo era su nieto.

- Tienes razón. ¿De qué quieres que hablemos?

Booth hizo un rápido repaso mental. Sabía todo lo que se podía saber de su hijo, aquel niñito rubio al que comenzó a querer como a nadie desde el primer abrazo que le dio en el hospital, cinco semanas atrás. De la madre de su hijo, de la que realmente no quería saber nada, después de conocer el dato de que no se quiso casar con él. También tenía bien guardados y almacenados datos de su madre, de su padre (aunque algunas cosas hubiera preferido no saberlas), de su hermano (lo mismo que el anterior), de sus abuelos y del resto de la familia. Flashback de su infancia y adolescencia le abordaban sin orden. Los sentimientos seguían allí, eran los nombres y los rostros los que se desdibujaban en su memoria.

Sólo había una persona de la que deseaba saber más. De aquella que en mitad de la noche veía en imágenes inconexas, no siempre muy licitas, demasiado pecaminosas en la mayor parte de los casos. Recibió muchos datos de su parte los primeros días, fue el primer rostro que vio en su renacer, pero sabía tan poco de ella.

- ¿Qué me puedes decir de la Doctora Brennan?
- Es guapa - dijo el hombre sonriendo picaramente.
- De eso ya me había dado cuenta.
- Ya. Ya veo.

Booth puso cara de circunstancia. En esos momentos de su vida era un poco tonto sentirse pillado por su abuelo, en el hecho de que una chica le gustara.

- ¿Sabes algo de ella?
- Nada que no sepas tú – dijo el anciano tristemente, al ver la cara de desilusión de su nieto-. Trabaja contigo desde hace mucho y tengo entendido que es una eminencia en lo suyo. Nunca me has hablado mucho de ella, lo que no deja de ser extraño porque siempre me hablas de las mujeres de tu vida.
- Ella no es nada mío - dijo Booth con tristeza mal disimulada y sin prisa en pronunciar aquellas palabras que tanto le desagradaban.

Se negaba a pensar que entre ellos no había nada, pero aunque la mirada de la joven y sus pocos recuerdos decían otra cosa, Brennan se lo había dejado muy claro.

No es real

Sentía sus besos tan reales en sus escasos recuerdos. ¿Cómo puedes creer amar a alguien a quien no conoces?

- Eso no es verdad – dijo el hombre intentando animar a su nieto detrás de un devastador silencio-. No tendríais relaciones sexuales, como amablemente aclaro ella, sin embargo estuvo cuatro días sin moverse de tu habitación. Se la veía tan triste – Booth escuchaba atento, intentado dilucidar algo de aquella mujer, algo que le ayudara a entender la relación que compartían y sobre la cual nada sabía realmente-. Se puso en contacto conmigo, con Jared, con tu madre, nos hizo llegar billetes en primera clase a Washington y nos alojó en un hotel de lujo. Esa suite era más grande que toda esta casa – apuntó-. Es todo un partido – intentó bromear el hombre y Booth sonrió por compromiso- Estuvo en tu operación. Habló con tus médicos. Con los mejores especialistas al despertar. Busco todas las opiniones y básicamente te obligo a venir aquí para que te recuperaras.
- Pero no se quedó.
- No creo que una esposa pudiera haber hecho más, ni con más dedicación. Creo que ella sabe más de ti que yo, que cualquiera, pero sin embargo tiene miedo a decírtelo, tiene miedo a saberlo.

Booth sonrió distraído mientras recordaba sus palabras seguras, sus acciones medidas. Como trataba a todo el mundo como si supiera la verdad absoluta sobre todo.

- Parece no tener miedo a nada – termino diciendo el agente.- La echo tanto de menos. Sé que es ridículo echar de menos a alguien que no recuerdas pero...
- No es ridículo. El corazón tiene razones que la razón no entiende.
- No creo que ella comparta esa opinión – dijo Booth pensativo.

El anciano sonrió pacientemente, como quien dice que los jóvenes no ven más allá de lo obvio.

- Por como actuó y el dolor en sus ojos mientras estuviste en coma. Seguro que estabas a punto de convencerla. Siempre has sido muy persuasivo – dijo el hombre sonriendo satisfecho-. En eso te pareces a mí.
- ¿Crees que la amo? – pregunto Booth esperanzado.
- Eso deberás de averiguarlo por ti mismo.
- ¿Crees que ella podría amarme?
- Creo que eso deberías preguntárselo a ella – dijo el hombre sonriente.

Mientras por la ventana del comedor veía bajar a Temperance Brennan de un ferrari negro de gran cilindrada. Fuera lo que fuera lo que tuviera su nieto con la guapa doctora. Ambos estaban a punto de averiguarlo.

Continuara

Y la proxima si que si. Booth y Brennan en estado puro.

La paciencia es la madre de todas las ciencias.

¿Os gusto? ¿Os gusto? ¿Os gusto?