DISCLAIMER:nada de lo que reconozcan me pertenece, es todo de JK Rowling.
Capitulo 9: Las Doce Pastas y una colina que deberían recordar.
Lo que pasaría aquel día no era desconocido para nadie, todo aquel en el mundo mágico que hubiera comprando una revista o periódico en los últimos tres días sabían muy bien que ese día Harry Potter, El Niño Que Venció, le pediría matrimonio a Ginny Weasley, la mejor jugadora de las Arpías de Holyhead. Y eso era precisamente lo que se recriminaba Harry que estaba sentado tras su escritorio en el cuartel de Aurores con una gran taza de café frío frente a el.
Ya era septiembre, habían pasado casi nueve meses desde que Harry le pidiera matrimonio a Ginny sin recibir respuesta alguna, pero eso era algo del pasado, las cosas entre ellos se habían a arreglado y ninguno de los dos disfrutaba recordando ese acontecimiento. En esos nueve meses se habían unido mucho mas como pareja –y es que uno nunca termina de unirse a las personas que están a su alrededor- y eso había logrado inducir una seguridad tan grande en Ginny que hace unos tres meses se lo había hecho saber a Hermione quien a su vez se lo comento a Ron quien casi se lo grita en la cara a Harry, que no pudo mas que sonreír.
Desde entonces habían sido muchas las veces en que el joven de anteojos intentara pedirle matrimonio a la pelirroja, lo malo es que nunca lo lograba, siempre había algo o… alguien que lo interrumpía y entonces ya no podía hacer lo que se proponía. Habían sido demasiadas personas, entre ellas George, Bill, Ted, Neville, Kingsley, Ron, una reportera, de nuevo Ron, un señor que vendía salchichas en un carrito, Hermione, un montón de gatos, e incluso un par de hipopótamos cuando lo había intentado en el zoológico.
Pero la gota que rebalsó el vaso, el colmo, el suceso causante había sucedido hace un par de días en una fiesta a la que habían asistido él, Ginny, Ron y Hermione…
Harry comenzaba a sentirse enfermo, estaba al lado de la barra tomando un trago que le calmara los nervios, lo malo es que parecía no tener efecto alguno…y para peor tanta gente a su alrededor estaba volviéndolo loco, dejo el vaso vacío sobre la barra, tomo aire profundamente y se dirigió a la masa de gente en busca de su pelirroja favorita, el plan era simple, puesto que había abandonado la esperanza de que alguno complicado diera resultado hace unas semanas, iría en busca de Ginny, Hermione intentaría mantener alejado a Ron del lugar marcado para la operación y entonces Harry le pediría a Ginny matrimonio y ella diría que si… aunque tampoco estaba tan seguro de esto ultimo, después de todo lo pasado.
Sus pensamientos, los latidos de su corazón y sus pasos se detuvieron a un tiempo cuando pudo divisar la inconfundible melena de Ginny a unos metros de distancia. Sintió un fuerte retorcijón en la boca del estomago que lo saco del trance e el que se encontraba, volvió a tomar aire profundamente y sintió como sus pies comenzaban a moverse en dirección a la pelirroja.
Apenas se acercó lo suficiente para que lo viera, Hermione dejo sola a Ginny para ir en busca de Ron y cumplir con su parte del plan. Aunque Ginny se mostró algo confundida luego de la repentina retirada de su amiga, luego de que fuera consiente de la presencia de Harry a su lado, aquel sentimiento desapareció y la confusión fue reemplazada por la comprensión.
La sonrisa interrogativa que Ginny le mostró al joven mago, fue suficiente para que los nervios y todo lo que ello conllevaba desaparecieran y la tranquilidad y seguridad inundaran a Harry quien ofreció su brazo el cual la pelirroja aceptó de inmediato.
-¿A dónde vamos señor Potter?-pregunto Ginny mientras ambos sorteaban a la muchedumbre compuesta principalmente por famosos y gente importante –Que no necesariamente es lo mismo- del mundo mágico, el lugar también se encontraba presente un horda de periodistas sedientos por alguna información o chisme que valiera la pena, pero, ellos, para alegría de los invitados estaban tras un lindo cordón de terciopelo en una esquina del salón.
-Es una sorpresa señorita Weasley, recuerde que la paciencia es una virtud-contestó Harry con una sonrisita, era bastante obvio que su novia tenia muy claras sus intenciones.
Caminaron por un rato mas hasta llegar a una linda terraza cubierta por un toldo de flores y desde la cual se podía ver perfectamente el cielo estrellado, en ese momento Harry soltó delicadamente el brazo de Ginny y se alejo unos centímetros parándose frente a ella que tenia una gran sonrisa, de esas que se forman cuando uno esta nervioso y ansioso a la vez, Harry la miraba con mientras intentaba recordar que era lo que iba a decir, antes de hablar se aclaró la garganta:
-Ginny, he intentado esto muchas veces, quizás demasiadas para una vida, y todas esas veces te he dicho que te amo, que eres lo mas importante, ya sabes, eso que siempre te digo… sería tonto decir lo mismo esta vez…pero no puedo evitar decir cuan necesaria eres para mi y cuanto me gustaría pasar el resto de mi tiempo contigo…-soltó un suspiro y metió su mano al bolsillo de su pantalón oscuro, de él sacó una cajita forrada con terciopelo negro- Nunca lo has visto – comentó Harry, Ginny negó- Estoy seguro de que te encantará. –toma con la manó la tapita de la cajita, dispuesto a abrirla al siguiente momento- Ginny… quieres casarte con…
-¡AHÍ ESTÁN!-Harry volteó con frustración para ver en la puerta a la terraza a su no tan querido amigo Ron que tenía la vista algo desenfocada, sus mejillas y su nariz tenían un leve tono rosado y parecía haber perdido la capacidad de mantenerse derecho de pie: estaba borracho.
-¡Ronald! ¡Que demonios estás haciendo aquí!-Vociferó Ginny tras él.
-¡¿Cómo que que hago aquí!-dijo Ron con una voz arrastrada muy típica de alguien con copas de mas- ¡Eres mi linda hermanita y mi amiguito te está pidiendo que te cases con el!- decía mientras se acercaba para abrazarla con un brazo y con el otro estaba acercando a Harry la pareja pudo oler el olor a Whiskey de fuego que su ropa desprendía- Tenía que estar presente
-Ron…-Hermione se quedó de pie en la entrada de la terraza observando con ojos sorprendidos la escena.
Y mientras Hermione intentaba pensar en una forma de que Harry no matara a Ron, Ginny ideaba la mejor forma de hacer llorara a su hermano y este ultimo cantaba la vieja canción de el mago llamado Odo, el moreno estaba temblando de ira, ¡Ya era demasiado! ¡Estaba cansado de todo el asunto de pedirle matrimonio a Ginny y ahora que estaba tan cerca llegaba Ron borracho –algo que casi nunca pasaba- a arruinarle el maldito momento perfecto!
-¡Me aburrí!-exclamó deshaciéndose del abrazo de su amigo, el lo miró sorprendido y las otras dos chicas con cierto miedo- Estoy harto-masculló apretando el estuche del anillo que aún tenía en la mano – Estoy condenadamente harto… esto no sirve…
-¿Harry?-Lo llamó Ginny dudosa.
-No Ginny, lo siento, he estado mucho tiempo con esto y estoy cansado…e intentado hacerlo discretamente sin que todo el mundo lo sepa, pero no se puede… y si no se puede así, hay que hacerlo de otra manera ¿Verdad? ya sé lo que haré-y dicho esto ultimo Harry se retiró de la terraza, entrando al salón en el cual se celebraba la fiesta siendo precedido por su novia y su amiga que llevaba a arrastras a Ron.
Harry pasó en medio de toda la gente que lo separaba del enorme escenario que había en el lugar sin importarle un poco pasarlas a llevar, ni que cayera gente a su paso, lo único que tenía en mente en el momento era llegar a esa tarima.
Cuando finalmente pudo llegar a ella se trepó para subirse y se puso de pie sobre ella le hizo señas a un mago que controlaba la música y este al ver de quien retrataba apagó la música de golpe, gracias a esto todos los invitados y reporteros se voltearon para ver que demonios había pasado, de esa forma todos los allí presentes escucharon las siguientes palabras:
-Hola, si soy yo, Harry Potter, bueno… quería que todos aquí supieran algo, en tres días pienso pedirle matrimonio a ella-y apuntó a Ginny con el dedo, un foco iluminó a Celestina Warbeck de pie a un lado de la pelirroja, que con la edad se había convertido en una verdadera pasa con pies y cabello –No a ella -negó Harry cabreado con la situación- a Ginny, ya saben, Ginny Weasley.
Todos en el lugar soltaron exclamaciones de sorpresa y al siguiente segundo el cordón de terciopelo que mantenía alejados a los periodistas cayó al suelo dejando el paso libre a esas pirañas que en estampida llegaron lo mas cerca de Harry y Ginny que pudieron para bombardearlos con flashes de cámaras y preguntas.
Luego de eso todo era muy confuso, Harry apenas fue consiente de los guardaespaldas que los sacaron a duras penas del lugar y del regaño de parte de Hermione a el por ser tan impulsivo y a Ron por ser un "inoportuno borracho inconsciente"
De lo que si se acordaba era de las fotografías de el y de Ginny que plagaban las primeras portadas de todos los diarios y revistas de el mundo mágico que el conocía y de el montón de cartas de parte de sus clubes de fans y también de los de Ginny pidiéndoles que lo pensaran bien.
El pobre chico no podía evitar golpearse mentalmente por lo que hizo en esa condenada fiesta. ¿Es que no podía ocurrir un suceso de forma normal en su vida? Al menos esta vez Voldy no tiene la culpa murmuró la eterna y molesta vocecita de su mente…
-¡Tu cállate!- le contestó Harry en un grito ahogado y frustrado. En ese momento la puerta de su despacho se entreabrió dejando ver el rostro de Hermione
-¿Estás bien, Harry?-pregunto extrañada por el hecho de escuchar a su amigo hablando sólo, si esto seguía así, Hermione tendría que pensar muy seriamente en conseguirle a Harry una entrevista con un psicólogo.
-Si…-contestó desganado.
Hermione entró al despacho seguida por Ron que desde la fiesta había estado muy callado, demasiado tratándose de él.
-¿Estás listo para el gran momento?
-Si Hermione, pero creo que me he preparado para El Gran Momento, demasiadas veces…-Su amiga sonrió mientras Ron tomaba asiento en una de las sillas frente al escritorio de Harry.
-Mira el lado positivo, Harry- el muchacho alzó una ceja ¿Qué de positivo podía tener su situación?- A estas alturas los nervios ya no te afectan.
Harry lanzó una risotada:
-Para mi mala fortuna, te equivocas, los nervios no se van, están ahí como si esta fuera la primera vez.
-Lastima. En realidad venía a preguntarte adonde llevaras a Ginny-Harry entrecerró los ojos- no, Potter, no es para decírselo a los periodistas que están fuera del cuartel-Aclaró la joven rodando los ojos- es para saber como debe vestir Ginny.
-¿La has visto? Hoy ni siquiera he hablado con ella, llegué temprano al ministerio.
-Hable con ella hace unos segundos por teléfono, dice que fuera del estadio está repleto de periodistas y tus fans comienzan a usar tácticas violentas para entrar y persuadirla para que no acepte…-Harry hizo una mueca de disgusto.
-La llevaré a ese restaurante italiano al que fuimos una vez.... –Hermione entrecerró los ojos inatentando recordar- Uno en el que iban a hacer la Cena Del 3 de Mayo hace dos años
-¿Las Trece Pastas?-
-Ahora son sólo doce, le cambiaron el nombre por que creían que les daba mala suerte.
Ron y Hermione fruncieron el ceño divertidos ante el hecho.
-Bien, entonces supongo que el vestido será formal y de noche-Hermione se quedo por un rato con rostro pensativo y finalmente sonrió.-Bien, ahora que ya conseguí lo que necesitaba me voy, adiós –Y dicho esto a castaña besó suavemente los labios de Ron y le dio un par de palmaditas a Harry en señal de apoyo para luego salir por la puerta del despacho.
-Mujeres… -susurró Ron. Y luego un silencio poco habitual entre el par de amigos inundo el lugar.
-¿Qué te pasa Ron?-quiso saber Harry luego de unos segundos.
-¿Por qué?-preguntó el pelirrojo observando un par de portarretratos con fotografías de su hermana y su amigo.
-Estás algo silencioso.
-Lo siento-dijo Ron mirando a Harry a los ojos.
-¿Por ser silencioso?-Pregunto Harry confundido.
-No…-Ron suspiro-por causar esto-Harry seguía con el ceño fruncido- si yo no hubiese sido un… "inoportuno borracho inconsciente" –dijo repitiendo las palabras dichas alguna vez por su novia- todo se te habría hecho mas fácil… de partida quizá Ginny y tu ya estarían comprometidos…
-No seas tonto Ron- lo tranquilizó Harry con una sonrisa sincera- Yo también me habría emborrachado esa fiesta, ¿Probaste la ginebra? Era deliciosa-comentó el moreno con una gran sonrisa, Ron rió.
-Aún así lo arruiné –dijo Ron luego de un momento en silencio- ahora no será una sorpresa, y no podrán estar tranquilos, todo se convertirá en un show y…
-Es no es cierto, ellos saben que es lo que voy a hacer y saben que día, lo que no sabes es donde-lo interrumpió con una sonrisa de suficiencia.
-Vaya, realmente tienes talento para deshacerte de la prensa-Comento Ron con una sonrisa, el pelirrojo se había quitado un peso de encima gracias a las palabras de Harry. –Por cierto Las Doce Pastas ¿He?- su amigo sonrió- Es el mejor restaurante de comida italiana en Londres, creo que hay que hacer una reservación como seis mese antes para una mesa… aunque estoy seguro de que al grandioso Harry Potter se la dieron al instante ¿O me equivoco?
-No, no te equivocas, para algo que sirva la dichosa cicatriz ¿No?
-Es un gran restaurante, es tan costoso que creo que ni siquiera tengo un traje como para ir a un lugar así.
-Pues será mejor que consigas uno, estas invitado, al igual que toda tu familia y Hermione-Dijo Harry con una sonrisa burlona.
-¿Qué?
-Pues si… se me olvido decirle a Hermione-dijo esto para si mismo pero Ron lo escuchó.
-Yo le aviso-aseguró el pelirrojo poniéndose de pie- y de paso le digo que me consiga un traje, adiós-se despidió para salir del despacho dejando salir a su vez a cierto escarabajo que había escuchado toda la conversación sin ningún solo problema.
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-¿Sabes? Hace algún tiempo soñé con esto-comento Harry mirando a Ginny con una sonrisa al recordar aquel sueño en el que Ginny lo dejaba por Malfoy.
Estaban sentados en una de las mesas del restaurante mágico "Las Doce Pastas" a su alrededor todo era elegancia, elegancia y mas elegancia.
En las mesas de alrededor gente que se veía aún mas elegante que ellos disfrutaban de la mejor comida italiana en Londres mientras hablaban de cosas triviales, no como ellos que estaban ahí por una razón importante, o eso quería creer Ginny, habían llegado al lugar hace casi media hora y Harry no daba ninguna señal de querer hacerle esa pregunta que se supone le iba a hacer, y ahora para mas remate se ponía hablar de sueños, la pelirroja ya comenzaba a preguntarse si esa espera por la que la estaba haciendo pasar era como venganza por que ella no le contesto la primera vez o si Harry había decidido no hacerle la pregunta tan solo por que todo el condenado mundo mágico sabía que la haría.
Lo que si debía admitir es que el muy desgraciado de su novio se veía muy guapo esa noche con aquel traje oscuro y camisa y corbata verde, algo Slytherin para su gusto pero se veía bien, -Ginny sonrió- se veía mas que bien, tan bien como para lanzársele encima en ese momento y… pero no, debía controlarse, debía mantener su cabeza ocupada con otras cosas si quería que el pobre fuera capaz de hacerle la pregunta de una vez por todas.
-¿En serio?-pregunto Ginny con más interés del que sentía por los sueños que tenía Harry-¿y que pasaba en ese sueño?
Harry se sonrojó levemente y Ginny rió suavemente preguntándose que había sucedido en el sueño de Harry.
-No es algo muy agradable-comentó el moreno antes de meterse una considerable cantidad de ravioles a la boca.
Mientras masticaba Harry miró la hora en el abollado reloj de Fabian Prewett, ya era hora, miro a su alrededor, todas las mesas que estaban detrás de Ginny estaban repletas de Wasleys y amigos cercanos, todos invitados para que presenciaran el momento al igual que el resto de los presentes en aquel restaurante, a diferencia que estos últimos no estaban invitados. Se puso de pie y volvió a recordar aquel sueño en el que Malfoy aparecía de la nada, solo esperaba que si todo el asunto llegara a salir mal, no fuera a tal extremo. Al igual que en su sueño hizo sonar una copa para llamar la atención de todos en el lugar logrando su cometido.
-Hola, -dijo, con un nudo en el estomago y de inmediato se sintió como un tonto, se aclaró la garata y comenzó a hablar-Bueno, yo… si, soy Harry Potter…y si estoy aquí con mi novia Ginny Wesley… bueno, me puse de pie por que quería que ustedes fueran testigos de lo que voy a decirle a ella en este momento…- Entonces Harry miró a Ginny sonriente, pero al ver su rostro, la sonrisa se desvaneció, al contrario de lo que esperaba –alegría, emoción- lo único que pudo reconocer allí era sorpresa, pánico y ¿Terror? Y en ese segundo se dio cuenta de que estaba cometiendo un error, que Ginny se merecía tan solo un poco mas… y al siguiente segundo un flash de luz lo cegó brevemente haciéndole desviar su atención hacia la derecha, en dirección al gran ventanal que había ahí separándoles del exterior y, en estos momentos, también de una masa de periodistas con cámaras y libretas con plumas a vuelapluma que anotaban furiosas lo que sea que sus dueños indicaran. Volvió a mirar a su novia que miraba hacía afuera con el rostro aún mas pálido de lo que estuviera momentos antes.
De pronto se escuchó un estruendo y pasos, muchos pasos. Por una esquina del salón en donde estaban venía acercándose un ejército de reporteros tan grande como el que aún había afuera y se dirigían directamente a ellos. Harry no lo pensó dos veces tomó el brazo de Ginny y justo después de una fotografía que Harry alcanzo a ver, era tomada por la mismísima Rita Skeeter con una sonrisa triunfante, ellos desaparecieron.
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Aparecieron en una colina cubierta de brezo y azotada por el viento. Cuando sus pies tocaron el suelo Harry reaccionó rápido para sujetar a Ginny que había perdido el equilibrio y que por poco cae al suelo. En ese movimiento ellos quedaron abrazados, tan juntos que podían sin esforzarse oler la fragancia que el otro desprendía y así se quedaron por unos segundos hasta que Ginny se alejó suavemente para ir a sentarse en una gran roca mirando sus pies. Fue hasta entonces que Harry supo donde estaban, ese era uno de los lugares en los que había acampado alguna vez con sus amigo en medio de la busca de los Horrocruxes, y ahora que lo recordaba en aquel lugar especifico había acampado tan solo con Hermione, para ese entonces Ron ya los había dejado, y recordó algo mas que lo hizo sonreír mientras miraba a Ginny. A ella comenzaba a enrojecérsele la nariz a causa del frío, se quitó el saco y con una sensación de deja vu lo puso sobre sus hombros, ella lo miro con el ceño levemente fruncido y habló:
-¿Realmente ibas a hacerlo allí, delante de toda esa gente?
-Pues si, era la idea –Ginny volvió a baja su vista- pero, hubo un momento, justo antes de que llegaran los reporteros en el que me arrepentí…-la pelirroja movió sus ojos buscando los de él- por que comprendí que tu mereces algo mas, -Harry la miró- que te debía algo de los dos, solo de los dos.-y uno de sus fríos dedos acarició la aun más fría mejilla de ella.- ¿Sabes? Creo que este es un buen lugar -sonrió- en esta colina alguna vez acampé con Hermione, fue cuando Ron se había ido-Ginny sólo lo miraba, le gustaba cuando Harry le contaba algo sobre ese casi año en que estuvieron alejados- mas o menos…-el joven apunto con un dedo frente a el- por ahí, si fue por ahí que pusimos la tienda, recuerdo que cuando hacía guardia y Hermione fingía dormir, yo me ponía a revisar el Mapa del Merodeador, buscándote, y cuando te encontraba me podía quedar horas mirando tu nombre, -la pelirroja apoyó su cabeza en el hombro de Harry - con la esperanza de que me sintieras y de que… de que supieras que pensaba en ti a cada momento.
-En ese caso-murmuró Ginny – creo que si es un buen lugar.
Harry sonrió, Ginny siempre comprendía lo que el decía sin explicaciones, rebusco en su bolsillo y de él sacó la cajita forrada en terciopelo negro, la extendió frente a ellos.
-Ahora si que podrás verlo- dijo el joven y Ginny quitó su cabeza del hombro de Harry, pero inesperadamente Harry solo le entregó la caja, Ginny lo miró a los ojos, con una ceja alzada.-¿Qué?-preguntó el chico.
-Es solo que pensé que te apoyarías en una rodilla en el piso y hablarías en un viejo y soso inglés para pedirme que me case contigo o algo por el estilo-dijo Ginny tomando la cajita entre sus dedos.
-Oh, bueno si quieres puedo hacerlo-dijo Harry extendiendo la mano para quitarle la cajita pero Ginny la puso fuera de su alcance en un rápido movimiento, Harry la miró
-Ya está en mis manos ¿No?-Harry rió y Ginny carraspeó, para luego abrir muy lentamente la cajita, cuneado estuvo abierta Ginny se quedó muy quieta mirando el interior, Harry se preguntó si la sortija no estaba allí, pero antes de que pudiera preguntar Ginny lo miró, con una sonrisa y ojos acuosos-Es hermosa-susurró y Harry sonrió, la pelirroja sacó el anillo de la cajita y lo observó entre sus dedos, mirando su interior, la sonrisa de Harry se ensanchó-Era de tu madre.
-Y antes de mi abuela-asintió el moreno, tomo la joya de entre los dedos de Ginny-tiene un hechizo para ajustarse al dedo de la persona a la que se la dan- mientras decía esto Harry deslizo el anillo en el dedo anular de Ginny, la sortija le quedaba como hecha para ella. Ginny la miró por un momento y al siguiente momento acercó a ella el rostro de Harry para besar muy lentamente sus labios, mientras el acariciaba su mano izquierda sintiendo el anillo en el dedo en el cual lo había puesto antes.
Cuando se separaron se sonrieron y Ginny volvió a apoyar su cabeza en el hombro de Harry.
-Tu familia va a matarme-murmuro Harry con una sonrisa que probablemente no se le borraría por unos días.
-¿Por qué iban a hacerlo?-quiso saber Ginny en el mismo tono y con la misma sonrisa.
-Ellos estaban allí, en el restaurante-Ginny desvió sus ojos para mirarlo, Harry hizo lo mismo-ya sabes, querían estar presentes…
-Lo entenderán, -Aseguro la pelirroja- y si a alguien se le ocurre tocarte un pelo, yo me encargo-Harry rió antes de que Ginny volviera a besarlo.
Pasaron en aquella colina lo que a ellos les pareció una dulce eternidad, completamente ajenos a todo el trabajo que estaban teniendo los empleados de E l Profeta, Corazón de Bruja y todos los periódicos –exceptuando a El Quisquilloso, por supuesto- de Inglaterra para incluir en a edición del día siguiente las fotos de ellos dos. Ajenos también a las vueltas que se estaba dando Bill en La Madriguera preocupado por su ubicación. Ajenos, en resumen, a cualquiera que no fueran ellos mismos
¡YEAHH!
¡He terminado, he terminado!
No se imaginan lo feliz que soy, al fin he terminado este condenado fic al que quiero tanto :D
Yo creo que es una completa basura, e incluso he pensado en borrarlo, pero me gusta leer el primer capitulo y luego leer los últimos para darme cuenta de cómo he mejorado :D
Buen como les dije la ultima vez, ahora que el martirio ha terminado, quiero una nota, si alguien ha leído mi One-Shot, sabrá que ahí pedí lo mismo, me gustaría una calificación seria y en todo sus cabales de TODA la historia, ya se: ¡Que flojera! Pero por favor me harían muy feliz :
E: extraordinario (si como no ¬¬)
S: supera las expectativas
A: aceptable
I: insatisfactorio
D: desastroso
T: troglodita (T-T)
En fin… no se si voy a hacer un epilogo, decidan ustedes, pero que quede claro que no van a verlo luego si es que lo hago…
Bueno, llego la hora de decir adiós, los extrañare supongo… ._.
ADIOS!
PS: no se olviden de la CALIFICACIÓN
