Disclainer: "Luna Llena" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Notas de la autora: Este fanfic fue mi respuesta a la season final pasada, ya sabéis, petición de esperma, tumor, coma, conexión metal y despertar sin memoria. Dado el momento, comenzada la quinta temporada, me di cuenta de que iba maravillosamente equivocada y perdí completamente la motivación para continuarlo. Sin embargo lo he acabado y lo he adaptado a lo que ahora sabemos. ¡¡Qué menos que publicarlo!!

Es todo un acto de fe, porque para entenderlo hay que retroceder en el tiempo, casi al año pasado por estas épocas, pero la recompensa, por si no os acordáis ya os lo digo yo. Es que por aquel entonces éramos mucho más felices.

Espero que os guste.

Tipo: Booth/Brennan en estado puro, aunque él ande sin memoria. Para todos los públicos.

Mayo de 2009/Abril de 2010


Hank Booth había subido al piso de arriba para preparar un cuarto para Brennan. El hombre parecía haberse tomado a mal, que alguien que iba a visitar a su nieto, no se alojara en su casa. Así que después de haberle hecho prometer que anularía la reserva en el hotel local, se había disculpado y había desparecido camino del primer piso con una mirada de complicidad hacia su nieto.

Brennan quiso leer entre líneas, pero sólo le alcanzó para saber que algo se escondía en la mirada del anciano.

Sea como fuere se había quedado a solas con Booth, cosa que no había pasado desde que el agente se despertó desmemoriado, semanas atrás. Recordó el fuerte shock que supuso sentirse olvidada, sobre todo después del cúmulo de sentimientos que se habían agolpado en su cabeza en los días anteriores. Luego recordó el consejo de Ángela. Pensó seriamente en acorralarle sobre el sofá y besarlo hasta que ella pudiera olvidar la incomodidad del momento o hasta que él recordara quien era ella, lo que antes sucediera.

No la conocía.

Después de todo lo vivido, de las preguntas indiscretas, de las confesiones brutales, de las promesas de eternidad, después de todo era como tener enfrente a un extraño que la miraba con los ojos de su... de Booth.

-¿Te puedo preguntar algo? – dijo el hombre interrogándola con la mirada.
-Claro.
- ¿Me contestarás la verdad?

Ante tal requerimiento, Brennan se tensó. ¿Se habría dado cuenta él de la confusión que ella sentía?

- Jamás te he mentido – afirmó intentando parecer tranquila.
- Tengo la sensación de que evitas hablar de ti.

La mujer se sintió descubierta y contestó más secante de lo que la hubiera gustado.

- Siempre lo hago. Soy así.

Booth no pareció afectado ante la respuesta y le sonrió de medio lado.

- Necesito saber la verdad – dijo clavando sus ojos en la mirada azul de Brennan.

Ella se quedó ensimismada viendo los ojos de Booth que la miraban fijamente con toda la profundidad de siempre.

- La verdad y nada más que la verdad. Lo prometo - dijo levantando la mano derecha con la expectación de una niña pequeña.

Booth sonrió satisfecho.

-¿Por qué nos llamamos por el apellido?

Brennan se sintió sorprendida y tal vez hasta un poco desilusionada. Esperaba algo muchísimo más personal. Algo que ella no quisiera responder. ¿Tan esquiva había sido en las últimas semanas que él le preguntaba algo tan fácil?

Era realmente tan frustrante como decía Ángela.

Le compensaría.

Nada más que la verdad.

Se esforzaría.

Pensó en todas las razones por las que le llamaba Booth. En lo de que eran compañeros, el FBI, mantener las distancias...

¿Por qué le llamaba Booth realmente?

- Supongo que es por costumbre - no encontró mejor motivo-. Y puede tener que ver bastante con que ni a ti, ni a mí nos gusten demasiado nuestros nombres.

La respuesta de Brennan directa y completamente sincera le descolocó. O más bien le descolocó la simplicidad del misterio.

Tenía que haber algo más.

-¿Qué? ¿No me crees? – preguntó la mujer confusa ante la cara de él.

Booth sonrió ante el gesto extrañando de ella.

- No es eso - dijo negando con la cabeza - No puedes ser sólo Brennan. No siento que seas Brennan. Cuando veo tu cara... siento... algo... cuando recuerdo tu rostro, pero al escuchar tu nombre, al escuchar tu nombre me falta algo.

Brennan se emocionó. No podía creer que él lo supiera. No podía creer que ella no se hubiera molestado en escuchar antes. Le separó de ella sin darle la oportunidad de demostrarle, que incluso estando su mente enferma, él sabía quién era ella. Sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas. Tenía las hormonas fatal. No era normal que todo la afectara tanto.

- Bones – dijo la mujer sin más.
- ¿Qué?
- Me llamas Bones – aclaró ella.
- ¿Por qué trabajas con huesos?
- Supongo.

La sonrisa de Booth iluminaba la habitación mientras repetía en apenas un suspiro, "Bones". Aquello extrañamente le era más familiar.

Ella era Bones.

- ¡¡Qué original!!

Su Bones

Y de repente recordó.

- No te gusta.

Las una y mil veces que Brennan le había pedido que dejarla de llamarla así se le agolparon en la cabeza.

- Bueno... – dijo Brennan inmensamente feliz de que Booth recordara algo más, pero sobre todo al darse cuenta de que volvería a ser llamada así por él.
- No volveré a llamarte así si no te gusta. No sé...
- ¡¡No!! – Brennan lo dijo sin pensar – Está bien-, no podía, ni quería volver a dejar de ser Bones. Por eso no había que mentir- Al principio no me gustaba, luego lo odiaba… - dijo la mujer en un susurro, no queriendo que se le escapara que durante esas semanas había llamado a Parker para poderse sentir más ella, al oírlo de su pequeña boquita- No me disgusta - sinceridad chica, sinceridad-. Me agrada – dijo con una leve sonrisa sonrojándose, mientras Booth la atrapaba de nuevo en su mirada encantadora.
- Somos más que compañeros, ¿verdad? - preguntó tan directamente que a Brennan se le congeló el pensamiento. No podía pensar, porque Booth le había agarrado la mano, y la miraba fijamente y... contestó como una autómata.
- No...
- No estoy hablando de sexo – Booth decidió ser tan directo como ella lo era siempre y la corto. Tal vez aquello era sólo un problema de sexo - La gente no se diferencia entre aquellos con los que se tiene sexo y con los que no – aunque sin lugar a dudas a él le gustaría ser de los que sí.

Brennan sonrió. Esa era una respuesta tan Booth.

- ¿Y en qué se diferencian? – dijo Brennan en un suspiro, acelerada, con el corazón a mil y a punto de volverse loca por culpa de las sensaciones que la cercanía a Booth la estaban ocasionando.

La doctora recordaba vívidamente que hacía poco había decidido que quería aprender a sentir, ahora se replanteaba si había sido una buena idea. Estaba perdiendo su capacidad de pensar, de discernir, de razonar, sólo se estaba dejando llevar por lo que sentía… por la mirada de Booth. Aquello no debía de ser sano.

- El corazón – dijo el hombre llevando la mano de la mujer hacia su pecho - te dicta la diferencia. Tal vez no recuerde tu nombre – dijo con una sonrisa triste-, pero sé que estas aquí.

En otra ocasión no muy lejana, ella apartó la mano de su pecho sin más. Le dio terror su cercanía, en ese momento la falta de ella era lo que la aterraba, no podía perderle, no otra vez. Así que mantuvo su mano pegada a su pecho, mientras le miraba directamente a los ojos.

- Nunca nos hemos etiquetado. No te puedo dar una palabra que nos defina correctamente. No me gustan las etiquetas, son erróneas en personas – dijo la mujer respirando profundamente y dispuesta a cumplir su promesa. La verdad - Confío en ti, más que en nadie. Te he dicho cosas que yo ni siquiera quería oír. Confío en tu opinión y en tu criterio. Valoro tu amistad y lloré tanto cuando no despertabas de la operación que me dio un ataque de hipo.

Booth se la quedó mirando fijamente, sabiendo que aquella confesión era lo más personal que nunca le había dado.

Cuando de repente...

- No lloraste en mi funeral.

Brennan maldijo a la vida. ¿Por qué tenía que recordar aquello? Entre todas las cosas que compartieron esos años, ¿por qué tenía que recordar aquello? No pudo con ello en su momento y aún no podía con su recuerdo.

- Las lágrimas se me atascaron en los ojos. No podía llorar – dijo Brennan recordando seguramente los peores momentos de su vida-. Llorar era demasiado tonto como para poder demostrar lo que sentía – sus ojos se empezaron a inundar en lágrimas-. Te había perdido. Me habías abandonado. Me dejaste sola.

Mientas las lágrimas de dolor caían por sus ojos, un deje de ira se dejo entrever. Booth la dejo perder su cordura. Todos necesitamos desahogarnos y era increíble lo que aquella mujer tan fuerte había podido llegar a sentir por él, lo que él sentía al verla desmoronarse.

Más que compañeros, sin lugar a dudas.

Brennan se estaba enfadando y la mano apoyada en su pecho se convirtió en un puño que le apretó con fuerza donde más le dolía.

Ella prosiguió.

- Rompiste tu promesa. Me traicionaste. Te dejaste matar - dijo ella golpeando su pecho- Te dejaste matar por mí - siguió mientras golpeaba con sus dos puños -Yo tenía que haber muerto. Era yo – las lágrimas ya no la dejaban ver bien y la cara de Booth se desdibujaba frente a ella -No me protejas. Deja que me proteja sola – gritó-. Estoy harta de que todo el mundo me deje sola por mi bien. Fue por mi culpa. Siempre es culpa mía.

Ella golpeaba con ganas, pero sin apenas fuerza el pecho de su compañero. Las lágrimas también habían comenzado a salir sin orden por los ojos de Booth. La agarró con fuerza mientras ella se intentaba zafar. Los recuerdos regresaban a la mente de Booth caóticos, desorganizados… la historia de Brennan, su dolor, su miedo a ser abandonada, cada una de las promesas que la hizo… cada una de las veces que la abrazó.

- Lo siento Bones – dijo Booth sin apenas dejar moverse a Brennan, quien por fin se dejo caer vacía y llorosa sobre el cuerpo de su compañero, amigo, o lo que fueran. No había etiquetas – Lo siento.

Hank les vio desde la escalera. Alertado por el último grito de Brennan bajo a ver qué pasaba y se encontró a la pareja abrazada en el sofá. Llorando silenciosa por todo, pero por nada en especial. Tan juntos que ni el aire podía pasar entre ellos. Se acunaban mutuamente, se daban paz a partes iguales.

Continuara