Disclainer: "Luna Llena" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto.

Notas de la autora: Este fanfic fue mi respuesta a la season final pasada, ya sabéis, petición de esperma, tumor, coma, conexión metal y despertar sin memoria. Dado el momento, comenzada la quinta temporada, me di cuenta de que iba maravillosamente equivocada y perdí completamente la motivación para continuarlo. Sin embargo lo he acabado y lo he adaptado a lo que ahora sabemos, de hecho en este capitulo hay referencias al capitulo 100. ¡¡Qué menos que publicarlo!!

Es todo un acto de fe, porque para entenderlo hay que retroceder en el tiempo, casi al año pasado por estas épocas, pero la recompensa, por si no os acordáis ya os lo digo yo. Es que por aquel entonces éramos mucho más felices.

Espero que os guste.

Tipo: Booth/Brennan en estado puro, aunque él ande sin memoria. No recomendado para menores de 13.

Mayo de 2009/Abril de 2010


La respiración de Brennan se fue tranquilizando poco a poco. Sin embargo no parecía querer moverse del lado de Booth. Se había acomodado en su cuerpo. Sus manos le abrazaban la cintura con fuerza, su cara se escondía entre su cuello y su pecho. Se sentía ligeramente avergonzada por la actitud visceral y poco racional de la que había presumido momentos antes, pero extrañamente estaba cómoda. Los brazos de Booth la producían una paz indescriptible, inclasificable… aterradora. Y él siempre se dejaba abrazar.

No deberías dejarme que te abrace cada vez que me asusto.

Resonó su propia voz en su cabeza.

Hagamos una cosa, la próxima vez yo me asuste, te abrazaré.

Booth también había recordado vívidamente aquella conversación. Era momento de cumplir su parte del trato. Estaba asustado y abrazarla era como estar en casa. Llevaba semanas queriendo abrazarla. Sus manos agarraban a Brennan fuerte contra su cuerpo, viendo que la mujer se acomodaba y relajaba con el contacto, se sintió el hombre más feliz de la tierra.

- Lo siento – una voz débil salió de la boca de Brennan.
- ¿El qué? – preguntó Booth confundido y un poco disgustado porque Brennan se removía en sus brazos, clara señal de que quería romper el contacto.
- Mi comportamiento… – por primera vez en muchos minutos Booth pudo ver la cara de su compañera – ha sido completamente imperdonable – dijo alejándose un poco, pero no lo suficiente como para dejar de sentir a Booth – Lo siento.

Su piel parecía más blanca que en otras ocasiones al contraste con sus ojos rojos e hinchados. Se veía un profundo dolor en su mirada. Booth sintió que la situación le sobrepasaba. Dejo escapar las manos de la espalda de su compañera, para sujetarla con dulzura el mentón. Su boca estaba a milímetros de la de Brennan. Sentía su respiración. Veía sus pómulos sonrojarse, sus parpados caer, pero sobre todo veía dolor en su mirada, en su rostro, y su voluntad perdida. Estaba perdida… él también lo estaba.

- ¿Entonces estás segura de que no hemos tenido sexo?

Booth no sabía exactamente de donde le había salido aquello, pero la carcajada sincera de Bones, tras la mirada de sorpresa, le trajo de nuevo a la realidad.

- Bastante segura.

Hubiera deseado besarla, pero aquella situación... Todo era demasiado tenso. Demasiado doloroso. No quería un beso de dolor, compasión, un beso en malos momentos. Quería volver a sentir, lo que sentía en sus sueños. Entrega absoluta, total, pasión y amor sin concesiones. Conscientemente.

- Creo que lo recordaría – apuntó ella.

Booth no sabía porque alejarla en ese momento era la mejor opción, pero lo era.

- Eso nunca se sabe – dijo él.

Brennan le miró divertida y se recolocó en el sofá, más lejos de lo que le hubiera gustado a Booth. Se limpió el resto de las lágrimas con un gesto brusco de la mano y por arte de magia volvió a lucir su máscara.

Aquel era el momento.

- Vas a pensar que soy un pervertido – Booth continuó-, pero tengo recuerdos bastante claros de besos, abrazos y revolcones inolvidables contigo.

Brennan volvió a sonreír, pero esta vez con suficiencia.

- Es normal en personas adultas – dijo firme y sin alterar su tono de voz - tener fantasías sexuales con compañeros de trabajo, sobre todo con gente con la que pasamos tanto tiempo como nosotros dos.

Booth sonrió. Esa era la Brennan que él quería, la que él a base de retazos iba recordando. Era a esa mujer a la que quería abrazar y besar.

- Me alegra ver que no te ofendes.
- No sé porque debería ofenderme. Es normal. Soy una mujer atractiva – y realmente estaba convencida de ello.
- Y muy modesta – Booth la miro de medio lado, viéndola maravillosamente encantada con su atractivo.

No es que la molestara, es que parecía realmente feliz de que él hubiera tenido fantasías sexuales con ella. Se las debería de contar. Realmente tenían una relación muy… ¿¡extraña?!

Tal vez no estaban tan lejos…

- La modestia es una virtud obsoleta y sobrevalorada cuyo único propósito es socavar a los líderes naturales…
-¿Has tenido fantasías sexuales conmigo? - preguntó Booth completamente en serio, no muy seguro de lo que estaba haciendo, pero con su sonrisa incombustible.

Brennan se sintió increíblemente sorprendida por segunda vez en apenas unos minutos. Este nuevo Booth tan directo era refrescante.

- No creo que esto te ayude para nada a recuperar la memoria pero – dijo ceremoniosa para seguidamente sonreír-, por supuesto. Eres un hombre muy atractivo, tienes un cuerpo atlético muy bien desarrollado, deseable sexualmente – y al decirlo, Booth pudo notar cómo le radiografiaba discretamente-. Preocupada por lo que esto puede hacer a tu ego, te diré, que eres un candidato perfecto para tener cualquier tipo de fantasía.

A Booth se le hinchó el pecho ante la confesión de Brennan y se sonrojó sin problemas al pensar en que situaciones Brennan se lo habría imaginado y si tendría algún problema en repetirlas en vivo.

¿Sería un buen amante en sus fantasías?

- Gracias – dijo en un suspiro, bajando la cabeza y mostrando que estaba completamente avergonzado, más que por las palabras de Brennan, que también, por los pensamientos que esas palabras habían llevado a su mente.
- No las merece – dijo Brennan alegre y condescendiente -. La verdad y nada más que la verdad – sentenció-. Siempre cumplo mis promesas – dijo con voz cálida -. Recuerda eso.

Booth levanto de nuevo la vista y se la quedó mirando fijamente. Era una mujer tan fascinante la que tenía en frente suyo. Estaba tan enamorado de ella sin conocerla, que no se podía ni imaginar lo que en aquel momento sentía, cuando en apenas unas horas una gran cantidad de recuerdos y sentimientos reales se amontonaban en su cabeza.

- No me puedo creer que nunca te haya besado – lo dijo sin pensar. Flagelándose mentalmente por nunca haber tenido el valor de hacerlo.
- Eso no es del todo correcto – dijo Brennan pensativa, recordando sus dos únicos besos, el sabor de sus labios sobre los de ella… su corazón saltando de su pecho.

La cara del agente se trasformo en una de pura sorpresa.

- Pero tú dijiste…
- Que nunca tuvimos sexo – Booth la miró expectante y Brennan entendió sin problema que debía proseguir- De hecho nos besamos en dos ocasiones. La primera vez hace 6 años, cuando nos conocimos. Me emborrachaste para despedirme y yo te bese. Luego te odie durante trece meses – parecía que aquello había pasado hace muchísimos años. Toda una vida-. Tengo la sensación de que ambos quisimos olvidarlo.
-¿Tan malo fue? – dijo Booth un poco tristón buscando recuerdos en su cabeza.
-No – dijo ella segura, aún notaba el cosquilleo, la excitación, lo mucho que siempre le gusto Seeley Booth – Era, como si fuéramos otras personas, como en tu sueño.

Booth no supo bien como tomarse esa afirmación, pero dio igual porque Brennan prosiguió.

-La vez siguiente fue debajo del muérdago, días antes de Navidad, hace dos años – Booth sonrió de oreja a oreja. Ese lo recordaba perfectamente -. Fue la condición de Caroline, la fiscal – acotó la mujer-, para conseguir unas buenas navidades a mi padre que estaba en la cárcel. Parece ser que tiene un lado gamberro.
- Lo recuerdo – Booth era genuinamente feliz-. Creía que había sido otra fantasía.

Brennan también parecía feliz, cada recuerdo era un paso hacia la recuperación, hacia la normalidad, hacia tenerle en casa, con ella, trabajando a su lado, disfrutando de su cercanía, de su sonrisa…

- Fue algo muy light para ser una fantasía – dijo sonrojándose ligeramente, cómo cuando se vio obligada a besarlo y descubrió que era la mejor sensación que nunca había sentido.
- Fue como besar a tu hermano – repitió Booth escuchando una voz de su cabeza.
- No exactamente… - de hecho, ¿quién dijo esa estupidez?
-Te regalé un árbol – cortó Booth como en una ensoñación, recordando verla a través de la ventana, él abrazando a su hijo, aquella mirada…
- El mejor regalo que nunca me han hecho – aquella mirada que ella le dedicaba en aquel instante mientras afirmaba lo mucho que le gusto su regalo.
- ¿Mejor que el cerdito?

Brennan sonrió. Booth también. Las imágenes volvían a su mente e iban teniendo sentido.

- Mucho mejor – dijo Brennan con dulzura.
- Creo que deberíamos de volver a besarnos.

Brennan se quedó completamente sorprendida por el giro de la conversación. Booth se dio cuenta de su atrevimiento.

- Como hermanos – rectificó el hombre un poco avergonzado- No te preocupes – dijo intentando aparentar tranquilidad-. Así, comparando, podría identificar que es de verdad y que es parte de mi imaginación.

La boca de Brennan pensó en contestar que no había nada con lo que comparar. Uno de verdad con sabor a tequila y otro sellado a base coacción … la petición de Booth era completamente innecesaria y fuera de lugar, pero decidió consultar antes con su cerebro y su corazón, y estos dos pensaron, junto con la voz de Ángela en su cerebro, que era mejor ayudar a Booth como él requería.

- ¿Por qué no?

Y sin más se acercó a Booth con la clara intención de besarle. El hombre no creía lo que estaba pasando, pensó que la mujer se negaría, pero se estaba acercando a él, sin más, estaba cerrando los ojos.

- ¿Qué haces? – dijo Booth paralizado.

Brennan abrió los ojos de repente y se encontró con la nariz de Booth a apenas unos centímetros de la suya. Aterrado.

- ¿No querías un beso? – dijo la mujer con su mejor cara de no haber roto nunca un plato. Como no queriendo dar importancia a lo que estaba a punto de hacer-. Si no estás preparado.

Brennan comenzó a alejarse de Booth, quien se aterró aún más al ver que los labios de aquella mujer que tanto deseaba se separaban de él. No pensó, sólo actuó y acercándose a ella con un movimiento rápido le atrapo los labios con los suyos. Un suave contacto. Rápido, fugaz, pero intenso… Booth creía que sus labios ardían al perder la textura de los labios de Brennan. El agente se separó unos milímetros esperando la reacción de ella.

Después de todo no quería excederse, había pedido un beso "como hermanos" y Brennan solía ser bastante literal. Eso lo descubrió enseguida.

Por su lado Brennan se canso de esperar y entreabrió los ojos con lentitud, para encontrarse con la mirada llena de interrogantes de Booth. No podía ser muy coherente en ese momento, así que sonrió, volvió a cerrar los ojos y fue ella la que recorrió lo poco que quedaba hasta los labios de su compañero. Atrapó sus labios con los suyos con dulzura y comenzó a saborearlos, Booth se dejo llevar y comenzó a acariciar la espalda de Brennan, mientras dejaba que ella llevara la voz cantante con las manos en su pecho.

Poco a poco el beso se fue intensificando, ya no era labio contra labio, mientras Brennan empujaba contra ella las solapas de él intentando alargar el contacto, Booth intentó abrir camino hacia la boca de la joven, inconscientemente. Brennan no tuvo problema con el hecho de dejarle entrar y se acercó más aún a él, sus manos se paseaban como locas por el cabello de él, Booth se dejo caer sobre ella entre los cojines del sofá.

Estaban ahogados.

La pasión les estaba ahogando.

No tenían oxigeno que respirar y su cordura era gelatina. Separarse fue un verdadero infierno, pero necesario.

A ver como racionalizaban aquello.

- Ahora está todo mucho más claro – dijo Booth intentando recuperar el resuello, mientras veía a Brennan sobre el sofá, a apenas unos milímetros de él, despeinada, con sus labios hinchados y completamente confusa -.
-¿Tú crees? – apenas tartamudeo. Ella desde luego no tenía nada más claro, pero no la importaría seguir.
- Querías un hijo mío.

Mierda de memoria selectiva, Brennan lo estuvo a punto de gritar, pero sólo lo pensó. Después de haberse dejado meter la lengua hasta la campanilla ¿cómo iba a explicar aquello?

Continuará…