CAPITULO
2: LA CENA DE LOS DIOSES
Los caballeros de bronce salieron del Santuario rumbo a la ciudad, en busca de la famosa banda de contrabandistas que aterrorizaba a todo el pueblo de Atenas. Los caballeros tenían pocas pistas, pero aún así se informaron y consiguieron algo de información.
-Podemos empezar por donde los otros investigadores han desaparecido- dijo Hyoga, echando una ojeada al mapa de Atenas- es muy probable que encontremos algo en ese sitio-
-Me parece bien- dijo Shun.
-Como ustedes quieran- dijo Seiya, un tanto fastidiado. Esa misión no le había gustado mucho que digamos.
-Vamos, Seiya, anímate- le dijo Hyoga- al menos no estás haciendo a Kiki perder el tiempo...-
-Como si ustedes no lo hicieran tampoco- dijo Seiya- vamos, busquemos a esos contrabandistas de una buena vez para volver al Santuario-
Los caballeros recorrieron las calles mencionadas sin éxito. Inspeccionaron calles, callejones, terrazas, escaleras de emergencia, todo. Y a pesar de no haber encontrado nada, llegó un momento en que los cuatro sintieron que eran observados.
-¿No tienen esa sensación?- dijo Shiryu. Los otros tres asintieron y miraron a su alrededor, intentando encontrar a alguien.
-¿Qué es eso?- dijo Shun de pronto, señalando algo en el suelo.
Los otros se acercaron e inspeccionaron lo que había encontrado el caballero de Andrómeda.
-Sangre- dijo Hyoga- es sangre...-
-Sin embargo, es extraña- dijo Shiryu.
-¿Porqué lo dices?- preguntó Seiya.
-Mírala bien- dijo el caballero Dragón- ¿qué tiene de extraño?-
Los caballeros la observaron de nuevo.
-Es líquida- dijo Hyoga- es líquida y no está coagulada-
Los otros comprobaron que así era.
-¿Y qué si no está coagulada?- dijo Seiya- puede ser que esa sangre acabe de salir del cuerpo de su dueño...-
-No, Seiya- dijo Shiryu- la sangre tarda poco tiempo en coagular, sobre todo en tan escasa cantidad-
Shun sacó un pañuelo de su bolsillo y lo humedeció con esa sangre, luego lo dobló cuidadosamente y se lo guardó.
-Debemos volver, para que analicen esta sangre- dijo Shun.
-Sí, este asunto cada vez me gusta menos- dijo Hyoga.
De pronto, los cuatro chicos sintieron un cosmo especialmente agresivo, lo que hizo que se detuvieran en seco. Se escucharon algunas detonaciones de un arma, pero Seiya detuvo todas las balas con la mano derecha.
-Alguien está tratando de matarnos- dijo Seiya, mirando alrededor.
Los caballeros se separaron y buscaron el origen de las balas por todas partes, sin ningún éxito. Al fin, se rindieron y volvieron al Santuario. Shun llevaba consigo el pañuelo que había humedecido con la sangre que había encontrado.
Una vez que los caballeros se perdieron de vista, un hombre cruzó el callejón y entró por una puerta metálica que se encontraba en el fondo de éste.
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El laboratorio subterráneo se localizaba bajo aquel callejón, justo debajo de donde los caballeros de bronce habían estado de pie unos minutos antes. Este siempre se encontraba en penumbra, iluminado por las luces que emergían de los computadores y de las largas cámaras acuosas y burbujeantes. Varios científicos caminaban de aquí allá, anotando resultados y haciendo modificaciones tecleando en los computadores.
Dos de los científicos se encontraban de pie frente a una de las cámaras acuáticas. La cámara era cilíndrica, alta y no muy ancha, que permitía la inserción de una sola persona en su interior. Uno vestía elegantemente, con un traje de marca cara. El otro llevaba puesta una bata de laboratorio. Ambos miraban con atención aquella cámara llena de líquido verdoso en su interior.
-Ya vi sus recuerdos, Viktor, se equivocó de sujeto- dijo uno de los hombres, el que llevaba puesto el traje- sin embargo, y gracias a eso, no todo está perdido...-
-No debimos crearla tan dócil, mister Jerkill- dijo el otro llamado Viktor- es el punto débil de esta criatura...-
-Y su punto fuerte- dijo Jerkill mientras miraba con atención su bastón- su error no lo ha echado todo a perder. Muy por el contrario, creará una distracción fatal para llevar a cabo nuestros planes...-
-¿Y cómo piensa hacer eso?- dijo Viktor.
-Tengo un plan, Viktor- dijo Jerkill- quiero que esté lista dentro de dos días, porque...-
Pero de pronto una puerta se abrió de par en par. Ambos hombres se volvieron, y por ella pasó un guardia, pálido y sudoroso.
-¡Doctor Viktor!- exclamó el guardia- ¡mister Jerkill! Ha sucedido una desgracia-
-¿De qué hablas, hombre?- preguntó Viktor mientras Jerkill permanecía impasible.
-Algo guió a cinco caballeros de Atena muy cerca de este sitio, al callejón- dijo el guardia.
-Probablemente fue el consejo de seguridad de Atenas- comentó mister Jerkill- ya fui informado que están buscando a una pandilla de narcotraficantes...-
-Nada de que preocuparnos- dijo Viktor.
-Pero el asunto no termina ahí, señor- continuó el guardia- los caballeros consiguieron una muestra de sangre del sujeto experimental-
-¿De qué hablas?- dijo Viktor, genuinamente sorprendido. Jerkill, de nuevo, permaneció sin inmutarse.
-Sí, señor- dijo el guardia- vieron la sangre sin coagular en el suelo y la tomaron con un pañuelo. Al principio pensé que eran muchachos comunes y les disparé, pero detuvieron las balas con las manos...-
-Los caballeros de Atena pueden hacerlo- comento Jerkill- verdaderamente sorprendente...-
-¿Qué sucedió después?- preguntó Viktor.
-Huí para no ser localizado- dijo el guardia- y vine en cuanto se fueron-
-No hay problema- dijo Jerkill con calma- en dado caso que decidan investigar la procedencia de esa sangre, sé a que laboratorio recurrirá Saori Kiddo. No hay anda de que preocuparnos. Mientras tanto, tenemos que meter en marcha nuestro plan. Dos días, Viktor. Debe estar lista para pasado mañana antes de las 6 de la tarde-
Y se retiró.
-Ya oyeron a mister Jerkill- dijo el doctor Viktor en voz alta- tenemos menos de dos días para terminar. ¡A trabajar!-
Todos los científicos apuraron el trabajo, mientras que Viktor se alejaba del tanque tras darle una última mirada a la cámara.
Dentro de la cámara, vistiendo un traje plástico negro y apenas llevando a cabo algunos movimientos, se encontraba una mujer joven de largos cabellos negros. Abrió los ojos tristemente y de éstos surgieron un par de lágrimas que se disolvieron en el líquido verdoso de la cámara.
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-¿Qué dicen que pasó?- preguntó Shion.
Los cinco caballeros de bronce habían llegado a contarle lo ocurrido a Saori y al Patriarca, pero ninguno de los dos acababa de entender lo que decían.
-No entiendo- les dijo Saori- ¿porqué recogieron esa sangre?-
-Porque era extraño que no estuviera coagulada, Saori- le dijo Shiryu con serenidad- creímos que podía ser importante...-
-¿Y que prueba de más importancia que nos atacaron inmediatamente después de tomarla?- añadió Seiya.
Saori y Shion se miraron entre sí, sorprendidos.
-Bueno, ya que este es un asunto de la ciudad, sugiero que lleven eso al ministerio de Atenas para que revisen esa sangre- les dijo Shion.
-Además, tenemos cosas más importantes que discutir- dijo Saori- dentro de dos días vendrán dos embajadores muy importantes...-
-¿Quiénes?- preguntó Seiya.
-Viene Julián Solo, como Poseidón, claro- dijo Saori- vienen también Hades y Pandora, Hilda de Polares y Sigfried, y Ares con su hija-
-¿Quién? ¿Ares?- exclamaron al tiempo los caballeros de bronce.
-Así es- dijo Saori-¿porqué se sorprenden?-
-¿Que, Ares no fue el que posesionó a Saga y trató de matarte cuando apenas eras un bebé?- preguntó Seiya- ¿y aún así quieres dejarlo entrar al Santuario libremente?-
-¿Y porqué no?- dijo Saori- de eso precisamente vienen a hablar. Vamos a firmar un acuerdo de paz mutua. Ninguno de ellos tratará de nuevo de atentar contra la tierra...-
Seiya y los caballeros de bronce iban a reclamar, pero Shion se los impidió, poniéndose de pie.
-Caballeros, no discutan las decisiones de Atena- dijo el Patriarca- sus razones debe tener, y su deber no es aconsejarla, sino obedecerla y protegerla. Su decisión es sabia y ustedes deberían apoyarla...-
Los caballeros de bronce tenían serias dudas de que eso fuera cierto, pero decidieron no replicar más y volverse hacia sus casas.
Al pasar por el templo de Aries, notaron un cierto aire de preocupación en Mu. No le dieron mucha importancia y siguieron de largo. Estaban más preocupados por la seguridad de Saori, y supusieron que eso también era lo que molestaba a Mu.
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Mu fue a buscar a Shaka de nuevo, para preguntarle si había sentido de nuevo la presencia de la chica sin cosmo en el Santuario.
-Lo lamento, Mu, pero no- dijo Shaka- yo también he estado muy interesado al respecto, pero no he sentido ninguna presencia extraña...-
-Gracias, Shaka- dijo Mu, un tanto decepcionado.
-¿Has hablado con el maestro Shion al respecto?- preguntó el caballero de Virgo.
-No lo he creído conveniente, Shaka- dijo Mu.
-Si una mujer tuvo el poder de envolverte en ese extraño sopor...- dijo Shaka- podría hacer lo mismo con cualquier otro hombre, el Santuario podría estar en peligro-
-No exageres, Shaka- dijo Mu.
-No exagero- dijo Shaka- Aioria y Milo me informaron que poco después de que viste a esa chica encontraron a varios guardias en estado indispuesto-
-¿Indispuesto?- dijo Mu.
-Así es- dijo- unos estaban profundamente dormidos, y Milo tuvo que clavarlos varias veces con sus agujas escarlata para despertarlos. Otros estaban acurrucados tras una roca, muertos de miedo, y solo el miedo mayor a Aioria los convenció de salir. Y todos se encontraban en el camino en línea recta desde la entrada del Santuario hasta este sitio...-
Mu escuchó lo que Shaka le dijo, perplejo.
-No es posible- dijo Mu- si fue ella, ¿qué es ella? Porque es imposible que se trate de un ser humano...-
-Eso mismo pensé yo- dijo Shaka.
-De acuerdo, iré más tarde a ver al maestro Shion- aceptó Mu.
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Los dos días pasaron velozmente, y la cena de Saori con los dioses se llevó a cabo. Los caballeros dorados se encargaron de vigilar la entrada.
Shion se ocupó de acompañar a Saori a la mesa. Los primeros en llegar fueron Hilda de Polaris y su compañero Sigfried, seguidos por Hades y su hermana Pandora. Más tarde llegó Julian Solo acompañado por Sorreto de Sirene. Ares tardaba en llegar.
-¿Dices que es la encarnación terrestre de Ares?- preguntó Hades- Lune me dijo que se encontraba en alguna de las prisiones...-
-Seguro te equivocas, Hades, hermano- le dijo Julián- eso fue hace tres reencarnaciones, tú mismo me lo dijiste, ¿recuerdas?-
Hades se volvió hacia Pandora, y ésta asintió.
-Sí, tienes razón, ya no lo recordaba- dijo Hades- entonces es alguien nuevo, no lo conozco-
-¿Y tiene una hija?- dijo Hilda de Polaris- no sabía que las encarnaciones de los dioses podían casarse y tener familia...-
-¿Y porqué no?- dijo Julián, volviéndose hacia Saori, para después volverse hacia la mesa y ruborizarse. Hades se echó a reír.
-Bah, si tan solo pudiera encontrar a mi Perséfone- dijo Hades en tono de tristeza.
-Ya la encontrarás- le dijo Julián.
-Creo que tu invitado estelar no llegará, Atena- dijo Hades.
-¿Tan poca fe le tienes?- dijo Saori- todos prometimos estar aquí presentes-
En ese momento, Argol de Perseo entró al comedor para anunciar la llegada de Ares y su hija.
El hombre era ya mayor, con calvicie en la parte frontal y cabellos de distintos tonos grises. Del mismo color era su bigote. Era alto, más que Hades o Poseidón cuando éstos se pusieron de pie para recibirlo. Vestía un elegante y caro traje negro. Sus dedos estaban llenos de anillos de oro, y dos de ellos sostenían un puro. Tenía una mirada orgullosa y arrogante que batía las de cualquier dios encarnado.
Su hija, la joven mujer que caminaba junto a él, tomada de su brazo, era al parecer todo lo contrario a él. Caminaba con una timidez y sencillez impresionante, que llamaba la atención a todos los que la miraban, dioses y caballeros. Llevaba puesto un elegante vestido blanco con encajes y estampados negros, sostenido de sus hombros por dos finos tirantes. En su cuello llevaba una gargantilla de plata con una extraña joya azul. Todos los presentes se quedaron deslumbrados por su belleza. La joven tenía largos cabellos negros y vivos ojos color azul, la piel blanquísima y las mejillas rosadas.
-Lamento mucho llegar tarde- dijo el recién llegado orgullosamente. A su vez, la joven mostró una tímida y graciosa sonrisa a manera de disculpa.
Mu abrió los ojos desmesuradamente y se volvió al caballero de Virgo.
-Shaka, no lo puedo creer- dijo Mu- es ella-
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CONTINUARÁ...
