CAPITULO 3: LA FUTURA ESPOSA

Si bien los demás presentes no se sorprendieron tanto como Mu y Shaka, algo de sorpresa sintieron al ver a tan hermosa criatura entrar a la sala, tras la cual la puerta se cerró a los ojos de los caballeros dorados.

El hombre condujo a la joven a un lugar y le acercó el asiento, el cual ella graciosamente tomó. Luego tomó el asiento junto a ella.

-Me alegra que hayas podido venir- dijo Saori.

-Sí, a mí también- dijo Ares elegantemente, y se volvió hacia los demás- buenas noches a todos-

-Buenas noches- dijeron Hades y Poseidón al tiempo, sin quitar la mirada de la hermosa joven que estaba sentada junto al recién llegado dios.

-Bien, vinimos a hablar de negocios- dijo Saori- firmaremos los cuatro un tratado de no agresión esta noche-

-Así es- dijo Hades, mecánicamente.

-Bueno- dijo Ares de pronto- ya que este es un asunto de los dioses, podemos pedir a los acompañantes que esperen fuera mientras negociamos... bajo juramento y palabra de honor- añadió al ver las miradas de Shion, Pandora y Sorreto- de no pelear ni intentar asesinarnos mutuamente-

Los dioses se miraron entre sí. Les pareció un gran atrevimiento, pero al fin y al cabo, Ares no tenía nada que temer. Y en parte tenía razón. El asunto a tratar era concerniente solo a los dioses.

-De acuerdo- dijo Saori en voz baja.

Los acompañantes de los dioses se miraron entre sí y se pusieron de pie. Sorreto, quien se encontraba más cerca de Pandora, le ofreció su brazo y ambos salieron por la puerta. Lo mismo hizo Shion al acercarse a la hija de Ares, más antes dudó unos segundos. La joven parecía sorprendida por su ofrecimiento, pero aceptó de buena gana y salió de la habitación del brazo de Shion.

Mientras los dioses deliberaban, los cuatro acompañantes se encontraban junto a la puerta del comedor. Ni Shion ni Sorreto podían quitarle los ojos de encima a la joven que había llegado hacía unos momentos acompañando a Ares. Pandora tampoco, estaba sorprendida de que alguien tuviera no solo una belleza semejante, sino que atrajera tan notablemente la atención.

Mu y Shaka observaban la escena a una distancia prudente y desde un sitio donde los presentes no podían verlos ni escucharlos.

-Tenías razón- dijo Shaka- su presencia es... extraña-

Mu no le prestó mucha atención. Miraba fijamente a la joven mujer, como intentando descubrir la razón de su presencia en ese sitio. La explicación más lógica era esa, que estaba acompañando al dios de la guerra en ese asunto tan importante. Pero había algo que el caballero de Aries no acababa de entender. La voz de Shaka le parecía tan lejana en esos momentos.

-Mu, ¿me estás escuchando?- dijo el caballero de Virgo.

-Eh...- dijo Mu- sí, lo siento-

Shaka lo miró fijamente, y luego a la joven, que estaba siendo observada por todos los presentes, y suspiró.

-Vamos, Mu- dijo Shaka- tenemos que hablar en otro lugar, con más calma. Ya nos contará el maestro Shion el desenlace de esto...-

Y siendo relevados por Aldebarán y Shura, los dos caballeros dorados bajaron al templo de Virgo.

x-x-x

-¿Qué dices?- exclamó Atena.

Hades y Poseidón miraban a Ares como si estuviera completamente loco. Éste, sin embargo, cruzó los brazos con un suspiro.

-Venga, si no tenemos confianza entre nosotros- dijo el hombre mayor- ¿de qué sirve firmar un tratado de no agresión? ¿No sería solo tinta desperdiciada?-

-Pero esa confianza es excesiva...- comentó Hades.

-No lo es- dijo Ares- tengo una deuda con Atena con lo ocurrido hace tiempo, y entendería si ella no confía en mí. Ese es la garantía que le doy de que mis intenciones son sinceras...-

Saori lo evaluó con la mirada.

-De acuerdo- dijo Saori- sé que Shion estará de acuerdo-

-Entonces, no se hable más del asunto- dijo Ares- firmemos el tratado-

Y los presentes así lo hicieron. En la hoja se podían leer las siguientes firmas.

Hades

Julian Solo, Poseidón

Saori Kiddo, Atena

Jerkill Proscope, Ares

El último firmante tensó los labios en una torcida sonrisa. Lo había logrado.

x-x-x

La reunión entre los dioses terminó pronto, y cada uno se fue a sus respectivos Santuarios. Una vez que la hermosa mujer se había retirado del brazo de Jerkill Proscope, mejor dicho, Ares, Shion entró a donde se encontraba Atena, mientras que Shura y Aldebarán seguían haciendo guardia en la puerta.

-¿Está todo bien?- preguntó Shion.

-Ah, Shion- dijo Saori en un tono un poco nervioso- contigo tengo que hablar-

-¿Ah, sí?- preguntó el Patriarca, sorprendido.

-Shion, hay un favor enorme que tengo que pedirte- dijo Saori.

-Solo tiene que mencionarlo, y se hará- dijo el Patriarca a su vez.

-Shion- dijo Saori- para que Ares firmara el tratado de no agresión con nosotros y con los demás dioses, y como gesto de mutua confianza...-

-¿Qué es lo que ha pedido?- preguntó Shion.

Saori suspiró antes de responder.

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Aldebarán volvió a su templo. Antes de ello, pasó por el de Virgo y se encontró a Shaka y Mu enfrascados en una extraña plática.

-Tienes razón- dijo el caballero de Virgo- pude notar el efecto que esa mujer tenía en todos los hombres-

-Te lo dije- dijo Mu- hay algo extraño...-

-¿De qué hablan?- interrumpió Aldebarán.

-De un asunto- dijo Shaka- he visto que los invitados se han ido. ¿Terminó bien la reunión?-

-Se puede decir que sí- dijo Aldebarán- aunque...-

-¿Aunque?- dijo Mu.

-Hubo un pequeño detalle- dijo el caballero de Tauro.

-¿Sí?- dijo Mu.

-Jerkill Proscope... quiero decir, Ares- dijo Aldebarán- le pidió a Saori una prueba de su confianza-

-¿Y esa fue...?- dijo Mu.

-Shion deberá casarse con la hija de Jerkill Proscope- dijo Aldebarán.

Mu y Shaka se miraron entre sí.

-¿Qué dices?- preguntó Mu, muy sorprendido- ¿qué dijo el maestro Shion?-

-Lo hará, sin duda- dijo Aldebarán- la joven vivirá en el Santuario a partir de mañana. Y la boda se efectuará dentro de un mes-

Mu y Shaka se miraron, incrédulos.

-Tengo que hablar con el maestro Shion- dijo Mu, saliendo del templo de Virgo a toda prisa.

Una vez que Mu se perdió de vista, Shaka se volvió a Aldebarán.

-¿Qué sentiste cuando viste a esa mujer?- preguntó Shaka.

-Curioso que preguntes- dijo Aldebarán- fue una extraña sensación, como si mi cuerpo se hubiera vuelto del metal más pesado del mundo. Y no podía lograr quitarle los ojos de encima...-

-Ya veo- dijo el caballero rubio- y tal parece que todos tuvieron en mismo efecto al verla...-

-¿Tú no?- dijo el caballero de Tauro.

-Yo no- dijo Shaka- porque, prevenido por lo que Mu me había contado, yo no la miré. Sentí su presencia, y se trataba de una presencia vacía. Tal vez será cosa buena que esté aquí, podré investigar y entender porqué tiene ese efecto tan poderoso-

x-x-x

Mu encontró al Patriarca de pie en su templo, mirando hacia la estatua de Atena.

-¿Maestro?- dijo Mu, como pidiendo permiso.

-Pasa- dijo Shion.

Mu obedeció. No esperó mucho para empezar a hablar.

-Maestro, hay algo sobre lo que tengo que hablar con usted- dijo el caballero de Aries- es sobre... la hija de Jerkill Proscope-

Shion se volvió para mirarlo.

-¿Qué sucede?- preguntó el Patriarca.

Mu le narró el extraño suceso en el templo de Aries y las sospechas de Shaka al respecto. El Patriarca lo escuchó con atención y al final se encogió de hombros.

-Si no es un ser humano- dijo Shion- ¿qué clase de ser podría ser?-

-No lo sé, maestro, yo...- dijo Mu.

-Tal vez estás imaginando cosas, Mu- dijo el Patriarca- no creo que ningún mal pueda provenir de ella, y menos que no se trate de un ser humano. Aún así, tomaré en cuenta tu relato y tendré cuidado. Tendremos cuidado-

Mu se inclinó y abandonó su presencia, para volver a su templo.

El Patriarca volvió de nuevo su atención hacia la estatua, y suspiró.

-Si ésta es la voluntad de Atena, pues que así sea- murmuró Shion.

x-x-x

-Bien hecho, Viktor- dijo mister Jerkill, palmeando la espalda del científico.

-Gracias- dijo éste- aunque no comprendo de qué le servirá enviarla al Santuario de Atena. ¿No será peligroso?-

-Aunque lo sea- dijo el hombre, recargándose en la cámara acuosa dentro de la cual se encontraba sumergida la joven que hacía un par de horas lo había acompañado al Santuario- es un riesgo necesario...-

-¿Y si sucede lo peor?- dijo Viktor- ¿y si la destruyen?-

-Tardarán en darse cuenta, si es que lo hacen antes de que ocurra lo inevitable- dijo mister Jerkill, apartándose de esa cámara y caminando por un lado de ésta hacia la parte más profunda del laboratorio- las otras doce estarán listas para entonces. Y ningún caballero podrá resistirse-

El científico asintió y comenzó a hacer algunos ajustes en su computadora, mientras que mister Jerkill se retiraba. De pronto, una frase apareció en su pantalla, y Viktor supo de quien se trataba.

¿Por qué tengo que hacer esto?

-Porque mister Jerkill lo ordena- dijo Viktor- y yo también. Si no fuera por su dinero y mi ciencia, no estarías aquí...-

Eso no es moralmente correcto. Gente va a sufrir por mi culpa

-Borraré la moral de tu ser- dijo el científico, mientras hacía algunos ajustes- y no habrá problema entonces. Atena y sus caballeros son los enemigos de tus creadores, y como criatura nuestra tienes que obedecernos-

¿Por qué debo hacerlo? ¿Qué han hecho Atena y los caballeros?

-Porque lo mando yo- dijo el científico- basta de preguntas. No te toca preguntar, sino obedecer-

Y siguió trabajando hasta que el cansancio lo venció.

x-x-x

A la mañana siguiente, Seiya volvió con el Patriarca para mostrarle el resultado del análisis de la sangre que habían encontrado.

-¿Ves?- dijo Shion- era completamente normal...-

-Si lo era, ¿porqué no se coaguló?- dijo el caballero de Pegaso.

-A saber- dijo Shion.

-¿Y porqué nos atacaron?- insistió Seiya- ¿serían los mismos contrabandistas?-

-Ya basta de preguntas, Seiya- dijo Shion, llevándose una mano a la frente- eso les corresponde a ustedes descubrirlo. Ahora no me importunes más y ve a investigar por tu cuenta...-

Seiya se retiró sorprendido. Hacía tiempo que no veía al Patriarca así.

x-x-x

Mu recorría su templo de un lado a otro. Estaba preocupado por la enigmática visitante que se convertiría en huésped del Santuario ese día. Suspiró. Tal vez se preocupaba demasiado.

-Maestro- dijo Kiki, apareciéndose frente a él- ¿son ciertos los rumores?-

-¿De qué hablas, Kiki?- preguntó el caballero.

-De que el maestro Shion se casará- dijo Kiki- y con la hija de Ares-

-Sí, son ciertos- dijo Mu.

-Vaya, ¿es ella?- añadió el niño- se parece mucho a la chica que se apareció aquí el otro día-

-Es que es la misma...- comenzó Mu, mientras veía a la mujer llegar acompañada de dos soldados que el caballero supuso serían guardias de Ares. Mu se limitó a inclinarse sin volverla a mirar, mientras ella cruzaba su templo rumbo al de Tauro.

-Vaya, es una chica muy bonita- dijo Kiki, medio hipnotizado.

-Es la primera vez que notas a una mujer- dijo Mu, casi riendo- ni siquiera porque Marín y Shaina te muelen a golpes cada tercer día...-

-¿No se mordió la lengua, maestro?- dijo Kiki mordazmente- yo no fui el que se quedó embobado el otro día cuando la vi-

Mu frunció el entrecejo y se mordió el labio inferior.

-Ya veremos- dijo el caballero en voz baja.

x-x-x

CONTINUARÁ...

¡Perdón por la tardanza! xD Culpen a Death Note por ello. No se crean. He aquí otro capítulo, espero que les guste. Muchas gracias por sus reviews!

Abby L. / Nona