Capítulo 4: Nuevos Recuerdos
A la mañana siguiente, Jerkill Proscope llevó a su hija al Santuario de Atena, donde lo esperaban el Patriarca y los caballeros dorados. La chica bajó del auto del brazo de su padre, y los miró a todos con una dulce sonrisa, aunque evitó la mirada directa del caballero de Aries, cosa que no pasó desapercibida por el mismo.
-Recuerda como debes comportarte, mi querida Sofía- dijo Jerkill en tono paternal.
-Lo haré, no te preocupes, padre- dijo ella a su vez.
Sofía soltó el brazo de Jerkill y tomó el de Shion, acentuando más su sonrisa, a la cual el Patriarca respondió con una un tanto melancólica, pero amable.
-Maestro...- dijo Mu en voz baja, tanto que apenas él mismo escuchó el susurro.
-Sofía es una invitada de honor en este Santuario- dijo el maestro Shion- aquel hombre, guardia o caballero, que ose contrariarla sufrirá las consecuencias, las cuales serán tan terribles como Atena lo permita. Y ustedes, caballeros dorados, protegerán a Sofía de la misma manera como protegen a Atena-
Los caballeros dorados asintieron gravemente. Shion sonrió levemente y condujo a la joven por el Santuario hacia el templo de Atena.
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La noche pasó en el Santuario de Atena sin mucha novedad. Mu y Shaka, en sus respectivos templos, no lograron conciliar el sueño a causa del estrés. No les hacía mucha gracia que la nueva invitada se alojara tan cerca de Atena. Había algo que no les hacía gracia. Cerca de las cuatro de la mañana, Mu se rindió y salió de su templo hacia el de Virgo. Encontró a Shaka meditando en la salida de su templo.
-¿Tampoco puedes conciliar el sueño?- comentó Mu. Shaka sacudió la cabeza en respuesta al caballero de Aries, y ambos volvieron sus miradas hacia el templo del Patriarca.
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A la mañana siguiente, Mu salió a entrenar a Kiki a los patios del Santuario que se encuentran justo frente al templo de Aries. Todos los aprendices y sus respectivos maestros se encontraban entrenando arduamente como cada día, sin indicios que algo extraño o nuevo haya ocurrido. Mientras el caballero de Aries sonreía al ver la perfecta Cristal Net de Kiki, la mirada atónita de su aprendiz hacia su propia dirección lo hizo volver la mirada.
La recién llegada al Santuario había bajado del brazo de Shion hacia el área de entrenamiento. Mu se levantó precipitadamente y se inclinó levemente. Todos los demás, caballeros y aprendices, miraban atónitos a la pareja.
Mu, y Shaka, quien se encontraba cerca de ahí, miraron con atención a la mujer. Se encontraba sonriente, aunque con una mezcla de temor y timidez. Detrás de ellos, Saori bajó con su báculo en la mano.
Con un gesto, Shion les indicó que continuaran sus actividades. Era difícil concentrarse, ahora que se encontraban tan cerca de aquella chica.
Mu volvió al entrenamiento de Kiki, intentando sacarse de la cabeza el hecho de que ella estuviera ahí. No entendía como aquel día en que la conoció había tenido ese efecto. Una voz interrumpió de pronto sus pensamientos.
-¿Eres Mu de Aries?- dijo la chica.
Mu se volvió hacia ella y asintió. Notó que el maestro Shion se había sumido en una conversación con Dokho y que Sofía había dejado su lado para acercarse, curiosa, a ver a Kiki crear redes de cristal.
-No tuve oportunidad de presentarme adecuadamente aquella vez- dijo Sofía, sin dejar de mirar al pequeño esforzándose- y temo haber causado una mala impresión... debí suponer que pensarías que era un enemigo al presentarme en el Santuario de esa manera-
Mu se encogió de hombros y sonrió levemente.
-Supongo que sí, así son las cosas cuando a tu diosa la amenazan casi a diario...-
Sofía rió por lo bajo.
-Vaya, en casa es completamente diferente- dijo Sofía mirando a los guardias y aprendices- creo que ni siquiera tenemos guardias...-
-Todos estarán terriblemente atemorizados de tu padre- dijo Mu.
Sofía asintió con una sonrisa. Mu siguió conversando con ella hasta que el maestro Shion la acompañó de regreso al templo principal.
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En la oscuridad, Jerkill sonreía a un Viktor algo molesto.
-No creo que haya sido buena idea...- dijo Viktor.
-No reclames, fue perfecto- dijo Jerkill- la hiciste demasiado buena, demasiado inocente. Ya viste lo que ocurrió en su primer intento. Teníamos que llenar su mente de falsos recuerdos, para que fuera más convincente y su inocencia y sinceridad no lo echara todo a perder. Dudo que alguno de los caballeros se atreva a poner en duda alguna de sus palabras...-
-Si tu lo dices...- dijo Viktor.
-Vamos, tienes muchos nuevos juguetes en que entretenerte- dijo Jerkill, señalando los demás tanques- dedícate a ellos y no olvides que el trato era que financiaría tu investigación con la condición de que Sofía fuera para mí...-
-Lo sé, lo sé- dijo Viktor.
-Ahora, nos encargaremos de crear el escenario para el segundo frente- dijo Jerkill, volviendo sus ojos hacia una de las numerosas pantallas, en las que aparecían Seiya y los demás caballeros de bronce.
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Esa tarde, Seiya y los otros se encontraban en las calles de Atena.
-Volvimos al comienzo, donde encontramos esa mancha de sangre y la recogimos- dijo Shun.
-Y donde fuimos atacados- agregó Hyoga.
-No creo que haya sido solamente un grupo de mafiosos- dijo Shiryu, pensando por un momento- y no me creo que los resultados hayan salido normales. Algo anda mal...-
-Por eso estamos aquí- dijo Seiya.
Los caballeros de bronce se dividieron, cada uno tomando una dirección. Shun encontró una bodega abandonada y entró en ella. Miró a su alrededor y encontró paredes enmohecidas, largas cadenas colgando del techo y varias vigas caídas. Sintió algo extraño. Un cosmo.
-¿Quién anda ahí?- demandó el caballero de Andrómeda. Y recibió una fría risa como respuesta. Segundos después, la bodega se derrumbó sobre él.
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Sofía miraba la puesta de sol sentada sobre una de las pequeñas columnas que se encontraban tiradas en el templo de Atena. El fresco aire del anochecer en Atenas movía su cabello y la hacía sonreír. Sintió una presencia conocida y se volvió, encontrándose con el caballero de Aries.
-Buenas noches- lo recibió Sofía con una sonrisa.
-Buenas noches- dijo Mu a su vez- no debería estar ahí sentada, señorita, corre el riesgo de caer y hacerse daño-
Sofía se rió en voz baja.
-¿Desde cuando me hablas con tanto respeto?- dijo ella.
-Desde que vas a ser la esposa de mi maestro- dijo el caballero en tono melancólico.
-Oh...- fue lo único que respondió ella, bajando la mirada con tristeza. Volvió su vista hacia la ciudad- nunca había visto la ciudad desde tan alto... es hermosa-
-Estoy de acuerdo- dijo Mu.
-¿Alguna vez has sentido como que estás en un lugar donde no deberías?- dijo Sofía, pensativa- es decir, que yo siento como que pertenezco a otro sitio. Esta brisa fresca y seca me parece tan extraña...-
-Quizá- dijo Mu, pensativo, recordando el sitio donde pasó su infancia, en Jamir.
-Que extraña sensación- dijo Sofía- en fin, será mejor que vaya a dormir, ya es tarde-
-Permítame- dijo Mu, volviendo a su manera formal de dirigirse a ella, ofreciéndole su mano. Ella la aceptó con una sonrisa.
Una nueva oleada de recuerdos invadió la mente de Mu. Las batallas de la guerra contra Hades... los entrenamientos de Kiki en Jamir y en el Santuario... pero de pronto, Mu comenzó a ver recuerdos en la mente de Sofía. Una niña de cabellos negros se miraba al espejo, cuyo reflejo mostraba a un Jerkill Proscope sonriente. Un enorme piano negro se encontraba frente a los dedos de la niña, produciendo una hermosa melodía mientras ésta movía sus manos sobre las teclas. Muchos recuerdos, la mayoría de ellos felices, recorrieron la mente de Mu en el breve espacio en que Sofía se levantaba del suelo. Una vez que rompió el contacto con su piel, Mu exhaló, exhausto, y Sofía sonrió dulcemente.
-Que extraño...- dijo ella- acabo de recordar algo cuando era pequeña...-
Mu la miró, y ella acentuó su sonrisa.
-Pasa buenas noches, Mu- dijo ella mientras se retiraba hacia sus habitaciones- te veré mañana, espero...-
Mu no respondió, mientras la chica desaparecía de su vista. Tomó aire y se dirigió hacia su templo, dudoso.
¿Quién era esa chica, que lo hacía ver sus propios recuerdos, y los de ella? ¿Alguna diosa, o la reencarnación de alguna? Y esos recuerdos... ¿porqué no pudo ver los recuerdos que había visto la primera vez que Sofía había puesto pie en el Santuario?
En el templo de Virgo, una voz interrumpió los pensamientos de Mu.
-Esa chica se está metiendo en tu cabeza, Mu- dijo Shaka
-No quiero hablar de ello, Shaka- dijo Mu, ignorándolo. Shaka sacudió la cabeza.
-Tu también estás cayendo en su hechizo, igual que el resto de los caballeros y guardias- dijo el caballero de Virgo- te estás perdiendo...-
Mu siguió ignorándolo y salió del templo de Virgo. Shaka lo miró alejarse.
-Dioses, esto no me gusta nada- dijo el caballero de Virgo- pero mantendré mi atención en esa chica... no puedo arriesgarme a que una mujer sea la caída de la orden de los caballeros-
Apretó los ojos.
-Próscope. Caída...- murmuró.
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Shun emergió entre los escombros de la bodega sin dificultad.
-¿Qué fue eso?- dijo para sí mismo.
Miró a su alrededor y buscó un cosmo, pero no encontró más que el de sus amigos. Frustrado, corrió a encontrarse con ellos. Al primero que encontró fue a Seiya, sepultado en una montaña de barriles de petróleo.
-¡Seiya! ¿Estás bien?- dijo Shun al ver al caballero de Pegaso salir de la montaña de barriles.
-Bah, se necesita más que eso para vencerme- dijo Seiya, y miró a Shun y sus ropas sucias y rotas- no me digas, ¿también te tendieron una trampa?-
-En efecto- dijo Shun- probablemente Hyoga y Shiryu también fueron atacados-
Los dos caballeros caminaron juntos hacia el punto de reunión, buscando con sus cosmos a sus compañeros. Hyoga y Shiryu también habían sido emboscados.
-Que intentos más patéticos- dijo Hyoga.
-Pero pensándolo bien- dijo Shiryu- si hubiéramos sido seres humanos normales, habríamos muerto...-
Los otros tres asintieron ante esa afirmación.
-No sé quien esté detrás de todo esto, pero lo averiguaremos- dijo Seiya- lo más probable es que sean terroristas inexpertos-
-Y escurridizos- añadió Shun.
-En fin, ya es muy tarde. Terminemos por hoy y volveremos mañana- dijo Hyoga.
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Shion se levantó temprano esa mañana y pasó cerca de la habitación de Sofía. Escuchó voces dentro de ella. Sintió un vuelco en su corazón, y abrió la puerta con cuidado.
La hermosa joven de cabellos negros se encontraba profundamente dormida sobre su cama, cubierta casi hasta el cuello por sus blancas sábanas. Dormía con una dulce sonrisa en su rostro. Shion se sintió culpable por entrar así y se dispuso a salir de su habitación, cuando escuchó la voz de Sofía.
-¡Mu!- exclamó la chica, acentuando su sonrisa. Suspiró y se dio vuelta en la cama, acurrucándose sobre las almohadas.
Shion la miró con tristeza y melancolía. Suspiró y salió de la habitación.
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CONTINUARÁ...
Bueno, después de años (literalmente hablando) continúo con esta historia. No es precisamente lo que tenía en mente desde el principio, pero bueno, el trabajo me ha absorbido y apenas encontré una oportunidad y la creatividad necesaria para continuar...
Saludos a todos y gracias por seguir mi historia =)
Abby L. / Nona =)
