CAPITULO 6: ¿CONCORDIA?

Mu miró a la recién llegada boquiabierto. Después del esfuerzo de todo el día para mantenerse alejado de la habitación de Sofía, ella misma aparecía en su puerta. Dio un paso hacia atrás.

-Buenas noches, pasa- dijo Mu, tartamudeando, pero luego sacudió la cabeza- ¡no! Sofía, no puedes estar aquí-

Sofía lo miró interrogante en un principio, y después su mirada se volvió preocupada.

-¿Sucede algo malo, Mu?- preguntó ella- me estás asustando-

-No, no es nada malo, es solo que...- dijo Mu nerviosamente, dando otro paso hacia atrás.

Sofía lo miró de nuevo interrogante y asustada, acortó la distancia entre los dos y extendió su mano derecha hacia adelante, hasta tocar la mejilla izquierda del caballero.

-¿Te sientes bien?- dijo ella con voz dulce mientras su caricia hacía efecto en Mu.

Éste sintió un agradable vuelco al sentir contacto con la piel de la chica y sonrió, pero casi de inmediato sacudió su cabeza y se teletransportó al lado contrario de la habitación, dejando a la chica de nuevo atónita. Mu la miró con verdadero terror.

-Lo siento. Mi maestro tiene razón- dijo Mu, y acto seguido, se teletransportó de ahí, dejando de nuevo atónita a Sofía. Esta sintió un agudo dolor en su corazón y, tras una pequeña mueca de dolor, subió rumbo a la habitación del Patriarca. Tenía un par de cosas que preguntarle a su prometido.

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Mu apareció en su habitación en Jamir, jadeante. Al aparecer, cayó de rodillas y se llevó la mano al corazón. Esa chica tan hermosa se había convertido en la personificación de sus pesadillas. En su vida había pensado siquiera en encender su cosmo en contra de su maestro. Vaya, si ni siquiera lo había encendido cuando Shion venía de parte de Hades a tomar la cabeza de Atena. Tembló de rabia. ¿Quién era esa chica que despertaba en él tales sentimientos?

Se puso de pie tras un largo suspiro y miró a su alrededor. Encendió las luces de su habitación y se dejó caer sobre la cama, mirando hacia el techo. Ahí, en Jamir, se sentía alejado del peligro, sereno y en paz. Suspiró de nuevo. Vía cosmo le avisó a Shaka de su repentina huida y le encargó momentáneamente velar por Kiki, mientras resolvía sus sentimientos.

Era un caballero de Atena. Su deber estaba por delante de cualquier sentimiento que podría despertar cualquier mujer, mortal o diosa. Suspiró.

Cerró los ojos y dejó que un intranquilo sueño se apoderara de él.

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Shaka sintió la presencia de Sofía pasando por su templo hacia el de Aries, y suspiró. No le hacía mucha gracia que esa chica estuviera buscando a Mu a propósito. ¿Estaba propiciando problemas con el Patriarca conscientemente? ¿O era simplemente una coincidencia, o un capricho de una chica acostumbrada a hacer lo que le place en la corte de Ares?

Shaka pensó que sería prudente mantener vigilancia en el templo de Aries, solo por si acaso, pero se sorprendió mucho al sentir a Sofía volver apresuradamente y, al parecer molesta, sobre sus pasos. ¿Qué había pasado en Aries? Con su cosmo, interrogó a Mu al respecto, y se sorprendió mucho de enterarse que estaba en Jamir. Al menos ahí estaría a salvo de la extraña influencia de la hija de Ares.

El caballero de Virgo se levantó y se dirigió hacia el templo de Aries. No estaba bien que Kiki estuviera solo en ese templo.

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Sofía golpeó dos veces la puerta de la habitación de Patriarca. Unos minutos después, Shion abrió, sorprendido. Sofía dio un paso atrás. Era difícil estar enojada con ese hombre de rostro bondadoso.

-¿Sí?¿En qué puedo servirte, princesa?- dijo Shion bondadosamente.

Sofía miró atentamente el rostro del Patriarca y vio las mismas marcas que en el de Mu.

-Señor, quiero hacerle un par de preguntas al respecto... de Mu- dijo ella.

Shion frunció el entrecejo.

-Dime- dijo el Patriarca.

-¿Porqué le prohibió que me hablara?- preguntó ella. Shion suspiró.

-¿Eso te lo dijo él?- dijo el Patriarca.

-No, yo misma lo adiviné- dijo Sofía- y por favor, no me responda con otra pregunta-

-Se lo prohibí porque no es bueno para él- dijo Shion cortantemente.

-¿Mi compañía es dañina de alguna manera?- dijo Sofía frunciendo el ceño y en tono agresivo.

-No, de ninguna manera, princesa- dijo Shion, forzándose a mantenerse sereno- Mu le ha tomado más cariño de lo que es necesario para su trabajo de protegerla. Simplemente le pedí que le diera su espacio y...-

Sofía lo interrumpió dando una patada al suelo.

-¡No! Antes de desaparecer a quien sabe donde, Mu dijo "mi maestro tiene razón". ¡Exijo una explicación! ¿De qué han estado hablando a mis espaldas?- dijo ella, furiosa.

Shion la miró sorprendido. Intentó ubicar el cosmo de Mu, pero no lo halló en Aries, ni en el Santuario, ni en la ciudad. ¿Habría desaparecido hacia Jamir? Suspiró aliviado. Al menos él se estaba comportando responsablemente después de lo sucedido. No podía decir lo mismo de Sofía. ¿Que diría su padre si supiera la manera en la que se comportaba con un caballero? No, pensandolo bien, Ares eliminaría a Mu tan pronto pudiera.

-Solo de su responsabilidad de protegerla, princesa- dijo Shion de manera convincente- con la boda tan cercana...-

Ante estas palabras de Shion, los ojos de Sofía se llenaron de lágrimas, y ésta bajó la cabeza, aunque demasiado tarde. El Patriarca la había visto.

-¿Qué sucede?- dijo éste, preocupado.

-Yo... nada, no pasa nada- dijo ella con voz cortada- perdone que le haya quitado el tiempo...-

Y sin darle tiempo de responder, se retiró a su habitación. Shion la miró alejarse, preocupado.

"Oh, no", pensó él "me temo que ella también desarrolló sentimientos hacia Mu. Esto es un grave problema"

Y entró cabizbajo a su habitación.

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Sofía entró a su habitación y se dejó caer sobre su cama, dando rienda suelta a su llanto desconsolado. No sabía que era ese sentimiento nuevo que se había apoderado de su corazón. Era nuevo, extraño y doloroso.

-¿Qué me pasa? ¿Porqué me duele el corazón?- se preguntó en voz alta.

-Porque estás enamorada, niña tonta- respondió una voz masculina.

Sofía se levantó, alarmada.

-¿Quién anda ahí?- preguntó.

-¿Tan pronto te has olvidado de tu creador? Serás ingrata...- dijo la misma voz.

-¿Viktor?- preguntó ella en un susurro.

-El mismo- dijo el científico, saliendo de las sombras.

-¿Cómo llegaste hasta aquí?- preguntó Sofía, alarmada, alejándose del hombre hasta quedar con la espalda contra la pared.

-Me escondí en tu sombra. Los caballeros no notaron mi presencia- Viktor acortó la distancia que lo separaba de la chica- ahora, mi querida Sofía, es hora de terminar tu comedia de niña buena, y llevar a cabo la misión para la que fuiste creada...-

Antes de que ella pudiera responder, Victor tomó su mano izquierda. En el dorso de la mano tenía una placa de plástico que el científico levantó, encontrando abajo una planilla de 10 botones de menos de medio centímetro. Oprimió varios de ellos rápidamente, como introduciendo una contraseña.

-¿Con qué propósito fui creada?- dijo Sofía automáticamente, mientras sus hermosos ojos perdían el brillo y se mantenían fijos hacia el frente.

-Con el propósito de perder a los caballeros de este Santuario- dijo Viktor- y destruir a Atena. Vamos...-

Sofía siguió a Viktor en silencio.

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Todo era paz y tranquilidad en el Santuario hasta ese momento. De pronto, todos los caballeros sintieron ese cosmo agresivo en el recinto principal, un cosmo que ya habían sentido antes.

-No es posible- dijo Shaka, volviéndose al recinto principal desde el templo de Aries- ¿Ares rompió su promesa?-

-¿Señor Shaka?- dijo Kiki, somnoliento. El santo de Virgo se volvió hacia él.

-Kiki, apresúrate y ve por Mu a Jamir. Dile que el Santuario está bajo ataque- dijo Shaka.

Kiki asintió y desapareció inmediatamente. El caballero de Virgo salió corriendo hacia el recinto principal.

"Veremos si en realidad tenía razón. Ares no es de confiar, ni ahora ni en un millón de años", pensó.

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Los caballeros dorados llegaron presurosos al templo Principal. Percibieron el cosmo agresivo en la sala del trono. Al llegar ahí, se sorprendieron. El Patriarca se encontraba en el suelo, inconsciente, en un charco formado por su propia sangre, junto al báculo de Niké que Atena suele portar con ella todo el tiempo. Junto al trono, con ojos rojos y una mirada perdida, se encontraba Sofía, su blanco vestido manchado por la sangre de Shion. Y con sus dos manos apretaba el cuello de Saori, mientras ésta trataba en vano de librarse.

Los caballeros miraron atónitos a la hermosa chica, rodeada de ese cosmo maligno. Era, sin duda, la hija de Ares.

-¡Suelta a Atena en este instante, traidora!- exclamó Máscara Mortal- ¡Ondas Infernales!-

El ataque dirigido hacia la chica fue rechazado con un movimiento de su mano y chocó contra una de las paredes. Sofía soltó a Saori, quien cayó desmayada al suelo, y se volvió a los caballeros, encendiendo aún más su cosmo oscuro.

-Mi misión es perder a los caballeros- dijo, dirigiendo hacia ellos una mirada vacía- y destruir a Atena. Mueran, caballeros...-

Sonrió y dio un paso hacia ellos.

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CONTINUARÁ...

Disculpen la tardanza! Espero que les haya gustado, pronto pondré el próximo. Saludos!

Abby L. / Nona =)