¡Hola! He vuelto con un regalo de Año Nuevo para todos mis seguidores que leen cada loca creación mía. GRACIAS POR SOPORTARME, espero que este año me sigan soportando igual… jejeje Los quiero mucho. Ahhh se me olvidaba les tengo una pequeña sorpresa al final del fic… NO HAGAS TRAMPA, primero lee y después ve la sorpresa xD… bien no te entretengo más. A LEER SE HA DICHO.

¿Sin ti o contigo?

Es mía.

Sus caricias eran estremecedoras sus besos adictivos, sus pieles en contacto era enloquecedor una noche de pasión… solamente eso. Sus ojos chocolates se cerraron cansados con una sonrisa en sus labios; sin saber que a la mañana siguiente lagrimas derramaría.

……………………

-Mamá despierta- ese grito fue lo bastante alto para despertarla.

-Naoko…

-Buenos días mama- sonrió ante la sonrisa que su hija le brindaba.

Se destapo haciendo a un lado sus sabanas de seda, abriendo sus brazos invitando a su hija de apenas 8 años a entrar en ellos, esta no se hizo rogar y se acobijo en los cálidos brazos de su madre.

-Mama vamos a llegar tarde al colegio- susurro la pequeña.

-Pues qué esperas ve a cambiarte- le ordeno.

Naoko se desprendió de ella, corriendo se dirigió a su alcoba a cambiarse, la azabache solo observo a su hija salir con una sonrisa se levanto estirándose, después se dirigió al baño a tomar una ducha rápida.

El agua caliente relajaba sus músculos, lagrimas corrían confundiéndose con el agua.

-¿Por qué?- su pregunta sonaba ahogada.

Su corazón palpitaba más rápido de lo normal sacudía su cabeza intentando apartar cualquier recuerdo de él, no quería volver a sufrir por su culpa, no quería.

-¡MAMÁ!- la voz de su hija la saco de sus pensamientos.

Cerro el agua, tomo una tolla secando su cuerpo y cabello, no debía pensar en eso, lo único que logro aquel día fue romper su corazón aunque…

-Mamá apresúrate- regañaba su hija de brillante mirada dorada, cabello azabache con destellos plateados y delicada figura.

-Voy, voy- respondió.

… gracias a eso pudo concebir a la luz de su vida, a su hija Naoko.

……………………

-Por favor-le rogaba.

-Naoko no puedo- Kagome estaba trabajando en un proyecto que tenía que entregar mañana en la mañana.

-Por favor, me lo habías prometido- hizo un puchero mientras jalaba la manga de su madre.

Ella suspiro como negarse a las peticiones de su hija.

-Está bien pero solo un rato necesito acabar mi proyecto- accedió, el grito de triunfo de su hija le hizo sonreír.

……………………

Un joven azabache de increíble belleza estaba sentada en una banca observando a una niña al igual que ella azabache solo que a diferencia de ella tenía destellos plateados muy encantadores… su hija.

El viento jugaba con sus cabellos y un poco con su vestido blanco con bordes dorados antes de la rodilla; de tirantes, sencillo pero elegante, sus ojos chocolates no dejaban de vigilar a la luz de su vida. La vio reír, saltar, tropezar pero siempre acompañada de sus amigos, ella se alegraba de que tuviera amigos tan unidos como eran ellos.

-Disculpe señorita- la sonrisa de ella se hizo más visible haciendo sonrojar al joven de cabellos castaños y ojos achocolatados.

-¿Dígame?- le siguió el juego, siempre le confundían con una señorita a pesar de tener una hija, eso le divertía.

-Pues yo… esto…- la sonrisa de la mujer ponía nervioso al pobre hombre- quería saber si… ¿Qué hora es?

La azabache no pudo evitar soltar una leve risa que erizo por completo al joven que quedo embelesado, sentía que su risa era suave y delicada, como una leve caricia.

-Son las 5:36- respondió con una voz aterciopelada.

-Gra-Gracias… esto me preguntaba…

-¿Si?- ella cada vez se divertía más.

-Si… si ¿Me podría sentar junto a usted?- evasiva dedujo la azabache.

-Claro no tengo ningún problema- alzo sus hombros despreocupadamente.

El joven se sentó cohibido, ella lo encontró gracioso… apenas era un joven con mucho por delante.

-Mi nombres es Hojo Takemaru- se presento después de juntar valor y aire.

-Un gusto el mío es Kagome Higurashi- le tendió una mano por cortesía.

Él la tomo extasiado, con un brillo de admiración y sorpresa.

-Oh es un placer señori… señora Higurashi, es en verdad un placer- la voz de adoración del joven le hizo ruborizar.

-Al parecer me conoce joven Hojo.

-Por supuesto me encanta sus diseños, es una magnifica arquitecta… yo…- el renovado nerviosismo de Hojo, le hizo encariñarse con él.

-Vamos dígame que es lo que quiere- le ínsito ella con una suave sonrisa.

-Me encantaría que me tomara por su pupilo, quisiera ser una gran arquitecto como usted- susurro lo bastante alto para que su petición impulsado por la suave brisa llegara a los oídos de una azabache sorprendida y halagada.

Pero antes de que le llegara la respuesta alguien les interrumpió.

-¡MAMÁ!

-Naoko- ella se soltó delicadamente de las manos de Hojo y abrió sus brazos para dejar que una pequeña se acurrucase entre ellos- ¿Qué pasa pequeña?

La nombrada no respondió sino que giro su infantil rostro hacia el hombre, con sus ojos dorados lo fulmino con la mirada, Hojo solo parpadeo confundido… Kagome solo negó con la cabeza con una sonrisa.

-Naoko te presento a Hojo mi pupilo- fue el turno de la pequeña para parpadear confundida.

El castaño estaba que no cabía en sí la felicidad, Naoko volvió a analizar a Hojo a pesar de su corta edad no le gustaba que hombres desconocidos se acercaran a su mamá… no le gustaba nada.

-Mucho gusto Naoko- le tendió su mano.

Naoko frunció su ceño, sus ojos mostraban frialdad pero…

-Igualmente- tomo la mano ofrecida, Kagome sonrió con una tristeza infinita escondida detrás de su careta ya que su hija le recordaba a él.

Después los tres se quedaron platicando… cualquiera que los viera podría decir que parecían una…

Familia.

……………………

¿Familia? Acaso él le estaba diciendo eso.

-No- fue su seca contestación.

-Hijo entiende que…

-No escuchaste que dije que no.

Eso enervo mucho a un hombre ya mayor que se levanto furioso y miraba con decisión a su hijo mayor.

-No quería llegar a estos extremos pero veo que no me dejas otra elección- las palabras susurrantes eran peligrosas, cosa que noto el joven que se hallaba sentado frente a él- si no te casas no tendrás tu herencia.

Ahora fue el turno de levantarse del más joven su mirada era de enojo y desprecio, apretó sus puños y salió de la sala sin siquiera despedirse de su padre.

Aquel hombre de gran temple y bondad, de riquezas y poder cayó derrotado en su silla de cuero. Recostándose soltó un suspiro, cerró los ojos cansado, oyó que la puerta fue abierta de nuevo no necesito abrir los ojos pues ya sabía de quien se trataba pues a pesar de los años pasados su olor a Jazmines jamás hubo cambiado o menguado. Sonrió aun después de la pelea que tuvo con su hijo, aun que sabía que ahora su hijo le odiase… sonrió pues ella estaba ahí… su apoyo y esposa.

-Izayoi…

……………………

-¿Familia? Que estupidez- susurraba con desprecio.

Su cabello platino se agitaba con su paso rápido y furioso, estaba tan furioso que no estuvo consiente de adónde iba hasta que hubo llegado a un…

-Parque- susurro sorprendido sus ojos dorados centellaron con confusión.

Por un momento su mente se lleno de recuerdos de una joven de piel morena, sonrisa dulce y mirada inocente; él había amado ese fue su error… su debilidad. Y lo remedio, él jamás seria débil y… la dejo. Así de simple.

-"Tonterías"- pensó e inconscientemente su mirar fue a parar en una familia, se veían bien juntos… tuvo un pequeño estremecimiento al observar a la esposa pero fue tan solo por unos segundos. Vio el momento en que su hija se alejo de sus padres y se fue a jugar. Se apoyo en el árbol que tenía a su lado, ocultándose… para pensar.

……………………

Naoko se bajo de las piernas de su madre con confianza, ya que ese hombre no venía a robarse a su mamá así que podía ir a jugar de nuevo sin embargo algo le llamo la atención… ¿hilos plateados? Como niña curiosa que era y con una sonrisa traviesa comenzó a correr para alcanzar eso hilos que tanto le atraían pero…

-Demonios- la voz ronca y molesta de un hombre le hizo temblar, cuando sus ojos tan parecidos chocaron el miedo se disolvió dándole una sensación de familiaridad y de seguridad ¿Quién era ese hombre? Se preguntaba la pequeña.

Sesshomaru al igual que la pequeña estaba más que sorprendido aunque no lo demostrara no porque sus ojos fueran parecidos sino por el gran parecido que tenia con ella… con Kagome.

-Discúlpeme no fue mi intención pero es que pensé que sus cabellos eran hilos de plata- la sonrisa sincera de la pequeña le pareció tan pura que inconscientemente sonrió.

Algo dentro de él se movió al verla sonreír, se agacho hasta quedar a su altura hace mucho que no se sentía tan a gusto con alguien.

-No te preocupes- fue lo único que atino a decirle.

Naoko lo miro fijamente, algo en ese hombre la hacía sentirse en confianza cosa que jamás había pasado antes, ella detestaba a todos los hombres que intentaba acercarse a su mamá pues Sango le había contado como era su papá… aunque no se acordaba muy bien sabía que era muy guapo, jamás le gusto que se mudaran de su ciudad natal a Tokio pero la tía Sango le había dicho que esa cuidad lastimaba mucho a su madre. Así que se mudaron pero antes Sango le hizo prometer que la cuidaría de los hombres ya que se mama no soportaría otra vez… y ella cumplió su promesa.

-Mi nombre es Naoko- prefirió omitir su apellido, tendió su mano por educación.

-El gusto es mío Naoko, mi nombre es Sesshomaru Taisho- estrecho su mano con la pequeña, sabía que estaba haciendo algo incorrecto pero qué más da, jamás la vería de nuevo así que no había problema alguno.

Sesshomaru se levanto, Naoko se sorprendió por lo alto que era.

-Eres muy alto- comento con una sonrisa y sus ojos brillando con admiración.

Él la miro, era tan parecida a ella.

……………………

-Bueno joven Hojo nos vemos el viernes en mi casa, quiero platicarte de unos proyectos que tengo- comento mientras se levantaba con elegancia siendo seguido por los torpes movimientos de él.

-Claro Kagome-sensei, será un honor ayudarla- Kagome sonrió ante la emoción que el joven mostraba, con cabeceo se despidió y salió en busca de su hija.

Hojo solo la observo marcharse era hermosa, muy hermosa bajo la vista avergonzado de sus pensamientos.

……………………

Kagome caminaba buscando con la mirada a su hija sus tacones resonaban a cada paso atrayendo la atención del sector masculino, sus caderas se movían al ritmo de una melodía inexistente y su cabello dejaba una hermosa fragancia a hierbas silvestres… dulce y salvaje como ella.

Otra mirada, por fin la encontró… estaba conversando con alguien pero no alcanzaba a ver con quien… un amigo pensó.

-Naoko ya es hora de irnos- su sonrisa que congelo y su corazón se requebrajo de nuevo, ante ella estaba él su pesadilla, su amor… Sesshomaru Taisho.

Sesshomaru no quiso creer que la voz que hace poco había llamado a la pequeña hubiera sido de ella, hasta que la vio estaba hermosa como la recordaba o incluso mucho mas.

Naoko vio como su madre palideció de golpe eso la asusto, alzo su mano dispuesta a posarla en ella.

-Mamá- la aniñada voz de su hija la saco de su shock inicial.

El miedo se reflejaba en cada delicado centímetro de su rostro sin perder tiempo tomo a su hija de la mano y le saco de ahí, la pequeña la siguió confundida ¿Qué paso? ¿Por qué su mamá reacciono así?

-¿Mami que pasa?- pregunto asustada.

Ella no respondió en su interior se encontraban sentimientos que ya debía haber olvidado ¿Por qué su vida era un caos?

-Kagome- esa voz, apretó el paso no quería verlo, 9 años debían haber hecho su efecto pero no… ¡DEMONIOS! Porque tenía que temblar al oír su nombre.

-Mamá el Señor Sesshomaru te está llamando- volvió a ignorarla- ¿Mamá?

Al llegar a su auto abrió la puerta del copiloto hizo que Naoko entrara mientras le ponía el cinturón de seguridad luchaba contra sus lagrimas para que no salieran. Naoko se sentía mal pensaba que ella le había molestado de alguna forma, se inclino hacia adelante haciendo caer su flequillo sobre sus ojos impidiendo que alguien los viera… se sentía muy mal.

Cerró la puerta, dispuesta a rodear su automóvil para marcharse de ese lugar pero…

-Kagome- su nombre, le ignoro dispuesta a irse, él se interpuso en su camino.

-Con permiso me tapa el paso- junto todas sus fuerzas para decir eso, él no se movió.

-¿Quién es ella?- sabia a que se refería pero no quería responder, él se impaciento- ¿¡QUÍEN ES!?

-Mi hija…- Sesshomaru se aparto, ella entro y arranco, jamás miro atrás… como él lo hizo hace 9 años.

Sesshomaru solo la observo marcharse, tenía una hija ahora entendía a la perfección el parecido que guardaba esa chiquilla a Kagome, le dolió… le dolió saber que ella había continuado, sacudió su cabeza ella es una debilidad… ella es su debilidad. Apretó los puños consiente de la rabia que le estaba llenando en esos momentos pero en eso recordó los ojos de la pequeña… dorados como los de él. Entonces él pensó que la niña no debía tener más de 9 años ¿Podría ser posible que esa niña…?

……………………

El rechinar de las llantas se oyeron al momento en que la azabache freno de golpe, recostó la cabeza contra el volante su respiración era agitada, jamás pensó encontrárselo en Tokio para eso se había mudado para nunca volver a verlo porque el destino se empeñaba en provocarle dolor.

-Lo siento- la voz de su hija le obligo a mirarla, su corazón se contrajo al verla.

Naoko se encontraba con sus puñitos contraídos, su ceño fruncido e intentaba no llorar.

-Naoko que…

-Perdóname mamá, prometo no volver a hacerte enojar nunca más- la voz arrepentida de su niña le lleno de culpabilidad.

Soltando el cinturón de su hija la abrazo enterrándola en su pecho, ella no estaba enojada con su hija no podría, la abrazo más fuerte.

-Naoko no estoy enojada contigo, eres mi pequeña luz- susurro con todo el amor que le tenía.

Naoko enterró su cara en el pecho de su madre, sus lágrimas bajaban por sus mejillas sonrojadas, no sabía porque su madre se había comportado así pero lo que si sabía era que ella siempre estaría a su lado.

-Te quiero mami- Kagome no pudo aguantar más dejo que las gotas de sal salieran sin restricciones.

-Yo igual Naoko… yo igual.

……………………

-Mamá buenas noches- Kagome sonrió mientras se agachaba para recibir su beso de buenas noches.

-Buenas noches Naoko- la pequeña se aparto y desapareció por las escaleras con su pijama de Naruto, sonrió mientras negaba con la cabeza esa niña debe dejar de ver tanto anime pensó.

……………………

El sonido del timbre sobresalto a una azabache que estaba terminado de dar los últimos toque a su proyecto, sus ojos chocolates se fijaron en la hora 11:55 p.m. ¿Quién estaría tocando a esta hora? Reprimiendo un bostezo se levanto, saliendo de su estudio fue a abrir.

Al llegar a la puerta principal bostezo y se estiro, después se planto mientras abría la puerta.

-¿Quién es?- su sonrisa decayó, sus ojos se abrieron asustados y retrocedió unos pasos con miedo, olvidando cerrar la puerta.

Con elegancia el hombre entro a la estancia con su cara fría e inexpresiva.

-Me costó trabajo encontrarte- fueron sus palabra al cerrar la puerta tras sí.

Kagome enfureció.

-LARGATE, NO TIENES NADA QUE HACER AQUÍ- grito, alejándose de él.

Sesshomaru se acerco, ella retrocedió.

-Me iré cuando respondas a una pregunta- ella le miro asustada, su cuerpo temblaba- Naoko ¿es mi hija?

Ella se sintió acorralada no solo porque su espalda choco contra la pared sino porque sus ojos le estudiaban con insistencia, sus ojos empezaron a brillar bajo la luz de la lámpara.

-Respóndeme, Naoko ¿Es mi hija?

-Si…

Los ojos de ella empezaron a verter lágrimas.

-Kagome.

-Lárgate, ya te respondió ahora fuera de mi casa- exigió caminado hacia la puerta pero un mano le detuvo del antebrazo.

El toque de él le quemo rápidamente se saco de encima ese dolor.

-Kagome ¿Por qué?

Ella se volteo furiosa, sus ojos brillaban con rabia y sus labios temblaban.

-¿Por qué? ¡POR QUÉ! Crees que después de 9 años puedes aparecer en mi vida preguntando ¿Por qué? No Sesshomaru tú saliste de mi vida y quiero que siga así- en la mirada de él pudo detectar aunque solo fuese por unos segundos tristeza- ¿Acaso creíste que yo me lanzaría a tus brazos? ¿Qué yo te perdonaría así porque si? No Sesshomaru… me hiciste daño, mucho daño me abandonaste cuando yo más te necesite… cuando tu hija te necesito.

-Yo no sabía que tenía una hija- replico con ese tono frio y cortante.

-Porque te fuiste- su mirada cambio a una triste y solitaria, una sombra oscura se poso en ella, la sombra de quien ha pasado por mucho dolor y sufrimiento, de quien ha tenido que luchar para salir adelante.

-Kagome yo…

-No Sesshomaru ya es tarde y esto no es una novela romántica… tuviste tu oportunidad y la dejaste ir, me dejaste ir… y ya es tarde- sus palabras eran tristes y dolorosas.

Sesshomaru bajo su mano, sabía que ella tenía razón él tuvo la culpa de todo… hasta hace poco se negaba a tener una familia repudiaba la simple idea pero… esa niña… su hija Naoko era hermosa y sencilla era lo más puro que conoció después de Kagome, aun tenia grabada su sonrisa, sus ojos brillantes y fue voz en su mente…

-¿Me dejaras reconocerla como mía?- Kagome alzo la vista confundida- ¿Me dejaras reconocer a Naoko como mi hija?

Ella se asombro, jamás se le paso en la cabeza que a él le gustaría reconocer a Naoko como su hija. Sus labios temblaron.

Continuara.

¡FELIZ AÑO NUEVO! Espero les haya gustado, este es mi regalo de Año Nuevo… sé que no es muy feliz T.T a mi me dolió escribirlo, pero la continuación aun no la he escrito así que ahora es DONDE USTEDES ENTRAN (si esta es su sorpresa) y me dicen como quieren que lo continúe… que le diga un Sí o un NO… bien ustedes deciden la suerte de esta pareja y lo demás déjenlo en mis manos jujuju… prometo no hacerlos sufrir… no mucho xD

Bien espero sus respuestas.

Este fic es dedicado a mis lectores que siempre me están apoyando ¡Que haría sin ustedes! LOS AMOOO!!!

FiraLili