Disclaimer, VK pertenece a Matsuri Hino.
Título: ¿Ahora qué?
Pairing: Yagari/Yuuki
Rating: K
Advertencias: ninguna ¿exceso de tonterías? ROTFL.
¿Ahora qué?
Nunca antes lo había notado ¿cómo era que iba a hacerlo? Después de todo sonaba muy descabellado, tanto que ni siquiera en sus sueños se había atrevido a concebirlo; mas en ese momento, aquella cuasi efímera sensación echó luz sobre la verdad, su corazón saltó de alegría, ella misma lo hizo, el problema venía con lo consecuente: una terrible desilusión. Y la sonrisa se le borró de la cara.
—¿Hay algo malo?
—Por supuesto que no. —Sonrió de una manera ligera y descuidada, intentando no verse tan falsa pero tampoco tan desganada—. Bueno, no sé si están completos los documentos, es todo. —Rió, daba igual si parecía una idiota, a nadie le preocuparía eso, porque eso en realidad era.
—Déjame ver.
Asintió con la cabeza dando unos pasos hacia atrás para distanciarse lo necesario, necesitaba respirar, dejar las ideas circular después de semejante descubrimiento. Poco más y el susto la mataba.
Los alumnos de la clase nocturna se encontraban trabajando en silencio a un ritmo acompasado, tan concentrados en sus quehaceres que daban miedo, en verdad no era humanos. La joven intentó ajustar su concepción de salón de clases a ese escenario, encontrándose en una difícil situación pues sólo cuando la biblioteca estaba repleta de los amantes empedernidos de los libros se podría respirar un ambiente semejante a ese.
No es mi mundo, fue todo lo que inundó su cabeza.
—Están completos, señorita Cross. —Una melancolía le cubrió por entero, ya debería estar acostumbrada a las barreras de la etiqueta—. ¿Tiene algo más que decirme?
—¡Sí! —Desvió su mirada hacia los vampiros sin mirarles a los ojos, tampoco era que ellos le regresaran el favor, ni siquiera parecían percatarse de su presencia—. No, bueno… sólo… —¿Y qué iba a decir ahora?—. Cualquier duda… acuda con mi padre, sí, eso… —Irremediablemente imbécil y con letras mayúsculas—, pero ya debería saberlo ¿verdad? —Volvió a reír llevándose una mano a la cabeza.
—Gracias por el aviso, señorita. —Le gustaba, sonaba hermosa la palabra salida de sus labios, esa cadencia grave, suave pero agresiva al mismo tiempo. Mariposas revoloteaban en su estómago, haciéndole volar por encima de las nubes, si tan sólo pudiera escuchar esas palabras más seguido. Una ligera sonrisa apareció en los labios de su interlocutor y ella le devolvió el gesto, se veía tan guapo de aquella manera, la luz de la luna sólo matizaba el ambiente.
—¿Cross va a tomar clases con nosotros?
Aidou-senpai siempre encontraba la forma de sobresaltarla, esta vez no había sido la excepción, incluso su cuerpo había sufrido un espasmo.
—¿Ya ha terminado, señor Aidou? —El desprecio corría por las sílabas del cazador.
—Es que Cross parecía estar interesada en prestarle demasiada atención, Yagari-sensei. —Las últimas palabras estaban cargadas de ironía.
—Vuelva a su trabajo, señor Aidou. Debería aprender a no meter las narices en los asuntos de los demás. Y modales.
El cambio en el ambiente del lugar se notó de inmediato; ojos maliciosos escrutando desde la oscuridad, los lápices estaban clavados en el papel, sonidos guturales reverberando en la estancia.
—¿Qué encuentras interesante, Cross?
¿Que se ve guapo con ese aire de salvajismo animal, rudeza masculina y sensualidad brutal, encajadas de mala gana en un elegante traje? Sí claro, responde y humíllate Cross, al fin la etiqueta de idiota parece ir en tu frente con letras fluorescentes.
—Lamento haber interrumpido su clase —intervino, aunque la voz le tembló—, con su permiso.
—¿Por qué te pusiste nerviosa, Cross?
Yuuki debía recordar construirle un templo a Aidou: si querías tener problemas con los vampiros hazle la pelota a Aidou-sempai y la tienes jurada. Bien, era hora de dar media vuelta y salir huyendo.
—¿Temes que descubramos algo indebido? —Hanabusa no tenía madre. Sus sentidos fueron inundados del miedo y el pánico, su corazón comenzó a palpitar velozmente aunque su andar se mantuvo constante, su sistema había entrado en crisis, todos sus pensamientos se encontraban hechos un revoltijo de contradicciones. Había descubierto que le atraía Yagari-sensei en medio de la clase nocturna. Se sentía feliz de haber logrado una conexión con el hombre antigregario sin lugar a dudas, pero interferir con la clase nocturna era lo peor que se podía hacer, sobre todo si en el lio se veía envuelto el tan carismático Idol-sempai.
—A callar, señor Aidou, sino quiere que le castigue.
—Sólo sentía curiosidad por las reacciones del sistema nervioso de Cross.
¿Es que acaso Aidou no tenía nada mejor que hacer que importunarle? Alguien debía conseguirle novia o algo semejante. La idea de espetárselo le produjo una sensación reconfortante, seguro que el tío se quedaba de a cuadros. Se giró hacia el vampiro que le miraba de mala gana para sonreírle enigmáticamente y con malicia, a lo cual respondió con un ceño profundamente fruncido.
¡Trágate esa!
Cerró la puerta detrás de sí y suspiró, bien Cross, te has enamorado del hombre equivocado de nuevo, ¿ahora qué? Se llevó las manos al cabello antes de comenzar a caminar por los pasillos desiertos de la Academia.
En un ataque de pánico se golpeó la cabeza contra la pared tres veces, había armado la buena. ¿Es que siempre tenía que enamorarse de imposibles? Se preguntaba si era su fetiche o simplemente la falta de vida social la orillaba a eso, tendría que empezar a conocer a los chicos de su edad, clase y raza, ¿ese pretendía ser su nuevo propósito?
¿Cómo había llegado a esto? No lo recordaba. Haber… ¿fue la primera vez que le sonrió? ¿Cuándo le tutelaba para pasar el examen de mate? ¿En una tarde cuando se sentó a tomar el té con ella y su padre? O quizás era su reciente alucinación debido a los desaires sufridos con Kaname. La vida era una maldita caja de bombones, nunca se sabía que sabor te iba a tocar.
Salió del edificio sin rumbo certero, sólo no deseaba encontrarse con Zero o su padre, suficiente lio tenía en la cabeza para toparse con ambos desatando así su dilema mental. ¿Qué pensarían ellos si se enteraran? Además de poner un grito en el cielo, por obviedad.
La cosa era un embole inverosímil en realidad, no había un argumento sólido para decir porque se enamoró de Yagari. Bueno, el amor no tiene porqué tener sentido o razón ¿no? Ni que fuera cosa de una fórmula matemática. Pero hombre, si un vampiro dos años mayor que ella se le hacía una fantasía surrealista, soñar con un hombre que le dobla la edad con facilidad, no le presta mucha atención, es amigo de su padre, maestro de su mejor amigo y cazavampiros por profesión, ya era demasiado volado. Lo único normal que encontraba en el asunto era ese aire erótico de enamorarse de su profesor.
Bonitos líos te gusta armarte en la cabeza, Cross.
Se abrazó a sí misma, quizás la cosa se debía a estar rodeada de tanto macho guapo y no poder probar a ninguno. ¡A joder! No, los sueños eróticos se los debía dejar para después, nada bueno iba a salir si intervenían argumentos del tipo moralista. Tranquilízate, concéntrate, tienes que vigilar, sí, vigilar… vigilar, debía vigilar ¿qué debía hacer?
Se sentó en la fuente con las manos entrecruzadas, sintiéndose muy desdichada. Su vida estaba comenzando a girar en torno a demasiadas fantasías, tantos ideales no podían entrarle en la cabeza sin partir su corazón y su alma, no deseaba vivir sólo de sueños…
Escondió su cabeza entre las manos. ¡Ah!, ahí estaba aquel molesto tema, se encogió sobre sí misma aun más como si intentara evadir el momento. La luna brillaba en lo alto sobre un cielo despejado adornado únicamente por diminutas estrellas, ni una sola nube osaba irrumpir en el paisaje; una brisa fresca templaba el lugar haciendo confortable la andanza nocturna, sería una hermosa noche de no ser por aquel vacío notorio dentro de su ser.
Se levantó dispuesta a recorrer la escuela a prístina velocidad, sin embargo sus piernas flaquearon en el primer paso, ¿era su cuerpo o su mente quien no deseaba huir? Se volvió a sentar pesadamente mirándose la punta de los pies. ¿Y ahora qué? Era una pregunta que se hacía una y otra vez sin llegar nunca a una respuesta certera, metía la pata a fondo estando muy consciente de su error para luego preguntarse cuál era el pedazo de su corazón que iba a entregar para ser lastimado. Entonces se levantaba, continuaba su andar a medio vivir, a medio sentir, sonreía para intentar alegrarse un poco, se juraba cambiar y hacer algo mejor pero de nuevo volvía a caer, volvía a involucrarse con seres viviendo más allá de su propio mundo.
Desde el primer ser al cual recordaba; Kaname, con su hermosa presencia celestial, intoxicando sus sentidos, vida y alma, jugueteando con ella, seduciéndola, adorándola para finalmente abandonarla, pasando por Zero, su confidente, su moral, su pilar, su todo necesario para conservar la cordura, él bromeaba entre el silencio y la indiferencia, animándola a continuar, urgiéndola para llegar al centro de su corazón pero finalmente cuando creía lograrlo, entonces él se volvía con su lengua para arrojarla al horror de la ausencia de Kaname, como si ella estuviera siendo engañada por esas gemas violeta, como si ninguno de los dos le importara la vida del otro; incluso aquel que se quería llamar su padre, vivía en un mundo diferente al de ella y se lo hacía notar.
Y ella los amaba, los deseaba, intentaba alcanzarlos, pero ellos se le escapaban de las manos.
Yagari-sensei sería igual, incluso peor, no compartía nada con él, excepto las clases, y la soledad iría ganando terreno.
—¿Señorita Cross, se encuentra bien?
La chica se levantó de un saltó. —Sí, profesor… sólo me dio un… calambre, sí me dio un calambre en el pie, ja, ja, ja. —Incluso a ella su voz le pareció un mal chiste.
La intensa mirada de Yagari la obligó a agachar la cabeza, pareciera como si pudiera ver dentro de ella ¿cómo era que siempre se las arreglaba para descomponerse enfrente de los hombres que le gustaban?
—En ese caso, debería descansar ¿no le parece? —Ella asintió con la cabeza obedeciendo a la orden—. Si no se siente bien...
—Ya estoy bien —le interrumpió bruscamente—, ¿han terminado las clases de la clase nocturna? Porque en ese caso debo apresurarme a… —La cálida mano sobre su hombro cortó el hilo de sus pensamientos, también la motricidad de su lengua.
—Señorita Cross, es importante cuidar de uno mismo antes que de los demás. —La cercanía de Yagari la congeló por entero, intentó responder pero su mente estaba atascada absorbiendo el calor de esa persona, el almizcle embriagante a tabaco, cafeína, cuero y semental ¡y vaya ejemplar!—. ¿Señorita?
Su cuerpo reaccionó de inmediato pegando un bote hacia atrás, naturalmente no fue la mejor idea porque terminó con las manos dentro del agua y un equilibrio precario.
—Entiendo que tal vez no se sea muy agradable a la vista, pero dar semejante brinco sólo porque me acerqué a usted, me parece exagerado.
¿Acercarse? ¡Pero si casi pudo tocar su nariz con la suya! Habían estado demasiado pegados, sus ojos pudieron ver los diferentes tonos de su ojo amatista, sus abundantes pestañas negras, una cicatriz pequeña y delgada sobre su mejilla derecha, casi imperceptible a los ojos de los humanos, incluso pudo ver con claridad la tersidad de sus labios. ¡¡Eres una idiota, Cross!! Desaprovechaste un momento… ¡eah! Para a tu imaginación, no hubiera sido inteligente lanzarse hacia enfrente en vez de hacia atrás.
—¿Piensa seguir hundiéndose en el agua? Va a terminar empapándose.
Si me empapo las bragas por ti, me da igual. Yuuki sacó sus manos del agua, meneando la cabeza negativamente, por suerte sólo se le habían mojado las mangas de la chaqueta y la camisa. —No es usted feo, sólo me sorprendió —le aclaró la joven mientras se retiraba la prenda negra e intentaba no sonar tan vulgar como cualquier chica a la que se cayeran las bragas por él—, no esperaba que… bueno, ya, no es nada.
El hombre alzó su ceja con incredulidad. —Debería volver más seguido a la tierra, señorita, no es bueno estar siempre demasiado lejos de esta realidad, no le permite ver las cosas, ni las personas de su alrededor.
Pero tener los pies sobre la tierra no permitía volar. Mira que chorradas piensas, hace unos instantes te quejabas de no querer soñar más, por otro lado SÍ que se daba cuenta de las cosas a su alrededor; por ejemplo de lo sexy que era ese gesto que hacía cuando se sentía incómodo ¿le pongo incómodo? Anda ya: ¡LE PONES!
—Lo siento tanto.
—Señorita Cross. —Un silencio incómodo se hizo en el lugar, Yuuki intentó hacer pasar que desviaba sus ojos hacia el cielo con naturalidad y no forzadamente, no había querido observar a su profesor con tanta intensidad.
—Yuuki —dijo repentinamente—, llámame, Yuuki —Eres una descarada—. Todos lo hacen y me hace sentir incómoda cuando me hablan de usted.
—Hay ciertas reglas sociales entre profesor y alumnos…
—Pero aquí sólo estamos tú y yo. —No imaginación, deja de desviarte hacia rumbos infructuosos.
Yagari rió, fue tan extraño aquello que no pudo evitar el mirarle fijamente. —Tienes razón y yo que iba a decirte que podías contar conmigo para tus problemas; excepto si se trata de chicos, el corazón y esas cosas, ese tema no me va. —La joven abrió sus ojos lo más que le permitió su anatomía—. Parecías tan agobiada cuando te encontré… no soy como tu viejo al que le gusta escuchar toda clase de chácharas adolescentes pero…
Yuuki le sonrió sintiendo sus mejillas arder. —¿Le gusta platicar?
La expresión del cazador parecía la de aquel que se arrepiente de haber abierto la caja de bombones al encontrarse que no sabía cuál era el sabor de su preferencia, quizás Yuuki había metido la pata de nuevo.
—Depende, ya te dije que nada de chicos, corazones y esos rollos, tampoco de vampiros o de Zero, ni del examen. —Yuuki se sintió bastante cohibida con todo aquello ¿esperaba que le preguntará sobre las respuestas del examen o como se atraía a un vampiro? ¿Qué clase de imagen era aquella? Sin embargo no se amedrentó por ello.
—Eso deja un amplio margen, dígame ¿Qué sabe usted de la soledad?
Bien, aquí iba a soñar de nuevo y quizás, algún día…
-
-
-
-
-
¿Les ha sucedido que se entusiasman con una pareja, quieren escribir sobre ella, pero no tiene idea de que carajos escribir? Bueno, pues este one-shot es el resultado de eso. El Yagari/Yuuki por algún extraño motivo me ha fascinando repentinamente, pero la verdad no tenía idea de cómo escribirlo, decididamente no podía lanzarme con un relato erótico porque no hay bases canon para la pareja —creo que inclusive hay mucho OoC a lo largo del relato— y luego bueno… dejé que las cosas se dieran por si solas, dejé a mis dedos escribir y tan, tan. Quizás la próxima vez que escriba un Yagari/Yuuki exista algo más concreto que puras divagaciones. Cumplida mi palabra de escribir algo het para esta serie de relatos. Los siguientes serán ¡oh, yeah…! yaoi (Aidou/Kaname, Asato/Kaname, Takuma/Kaname y Zero/Kaname) y Yuri (Yori/Yuuki) así que a leer, si te gustan estas guarradas.
Gracias a Indo K, Marianasofia, Lady Adry (compañera de batalla) Sagakure, Orihime Amu-Chan, por su reviews. A todas les contesté, así que si a alguna le falta reply, por favor díganme.
Reviews ¿sí?
