Título: NO en la Cama
Pairing: Kaname/Yuuki.
Advertencias: Lime. Exceso de tonterías… es un one-shot creado con el propósito de sacar a Kaname y Zero de sus cabales. Así que rían un rato de las ocurrencias de esta autora.
Dedicado a Vejibra y las chicas de San drabbletin, por pedir drabbles de VK con parejas muy lindas y hacerme escribir… o terminar escritos.
NO en la Cama
Ichijou intentó tranquilizar a Hanabusa quien estaba que se subía por las paredes del enojo, Cain hacía lo suyo con Ruka, pero los dos no estaban poniendo de su parte. Shiki por el contrario se encontraba tumbado en sillón observando la lámpara de la entrada, mientras jugueteaba con un pocky en su boca. Rima miraba la taza de té con poco entusiasmo.
—¡¿Pero quien se cree que es?! —bramó Aidou por decima vez, Takuma no quiso repetirle una respuesta que de antemano el genio sabía—. ¡No puede prohibirnos nada! ¡Voy a llamar a mi padre!
—¡Ni se te ocurra! —gritó Takuma con miedo en su voz—, si esto llega a oídos del Consejo lo primero que harán será clausurar la escuela.
—Pues bien merecido se lo tendrían —escupió el rubio sumamente indignado.
El rubio se giró hacia su compañero alarmado. —¡¡Aidou!! Kaname-sama no querría semejante barbaridad, dejemos esto en sus manos ¿vale?
—Pe… pe… pero ¡Ichijou!
—¡Está herido! —clamó Ruka colocándose a lado de Aidou.
El aristócrata sintió los oídos quemársele al escuchar esas palabras, por supuesto que estaba herido: ¡Todo el mundo con dos ojos en frente lo había visto! ¡Antes de verlo con sus propios ojos lo habían olido y escuchado! Ya lo sabía, ya lo sabía, pero meter al Consejo en la escuela era lo último que Kaname desearía, aun en la peor de las situaciones.
—Debe existir alguna explicación —aseveró el joven intentando creerse él mismo sus palabras.
—¡Y la vamos a escuchar ahora mismo! —Ruka estuvo de acuerdo con ello, pero Cain se interpuso en su camino bloqueando la salida.
—¡No, no, no, NO! Deberían tener calma. —Takuma se puso a lado de Cain para evitar cualquier posible escape.
Después de infructuosos intentos de pasar por encima de su primo y el vicepresidente, Aidou terminó vociferando—: ¡Por los colmillos de mi abuelo, Takuma, el bastardo de Kiryuu le disparó a Kaname-sama, y el Director nos manda al dormitorio sin permitirnos hablar con él!
—Kaname aceptó su orden —arguyó Shiki.
—¡¡No podía ni hablar, estaba convaleciente!! —reprochó Ruka.
—¿Eso no es raro? —comentó Shiki mientras comía una de las galletas de la mesa de centro—, no debería afectarle un solo disparo, es un sangrepura.
Aidou se puso completamente rígido, Takuma se llevó una mano a la barbilla, mientras Cain intentaba que su prima se sentara a lado de Rima sin mucho éxito.
—¿Creen que Cross esté experimentando nuevas armas antivampíricas? —inquirió Hanabusa. Takuma estuvo a punto de aplaudirle a Aidou, hasta que se dio cuenta del daño que eso podría causar.
Puso una mirada muy serie y severa, casi como para hacerle creer al rubio de ojos turquesa que le estaba regañando. —El Director es alguien pacifista, dejó de ser cazador hace muchos años —opinó Cain—. El Presidente lo sabría.
—Y Kaname no nos traería a un lugar tan peligroso, debió ser algún accidente. —Si Takuma deseaba imponer calma, había provocado el efecto contrario. ¿Accidente cuando se trata de Kaname y Zero?, sería más convincente afirmar que un nivel E mordió por accidente a un humano.
—Y si…
—¡Basta, Aidou! Será mejor esperar calmados, tomando una taza de té, quizá leyendo alguna revista. Quizás… a esos dos simplemente se les fue un poquito la mano discutiendo, no sería raro.
—Kaname-sama nunca perdería en un duelo limpio —exclamó Aidou escandalizado.
—El Prefecto no se veía muy contento —apuntó Shiki levantándose del sillón.
—Cierto —dijo Cain—, parecía estar… tenía un aspecto muy extraño.
—Discutieron, se les fueron un poco los estribos y de alguna manera Kaname salió lastimado —intentó explicar el vicepresidente, pero por cualquier lado que se viera su argumento, algo seguía faltando.
—No vi a la Prefecta —comentó Rima.
Ruka apretó los labios hasta volverlos una rígida línea horizontal.
—Ella debe estarla pasando peor que nosotros —afirmó Takuma intentando buscar compasión de los demás por la chica.
—¡Si ella tiene algo que ver… ! —bramó Ruka completamente furiosa, las aletas de su nariz temblaban llenas de ira.
Takuma dejó su té sobre la mesa, llevándose las manos a las sienes, aparentando tener un dolor de cabeza. Los personajes de los mangas cuando se siente agobiados, siempre hacían eso. —A Kaname-sama no le gustaría ver lastimada a Yuuki-chan, no te agradará recibir su castigo, Ruka.
La chica apretó fuertemente los puños, en tanto miraba la mesa como si quiera atravesarla con sus ojos. A nadie le caería en gracia saber que la culpable de aquel lío era Cross. Sin embargo, Takuma recordó el absurdo incidente de aquella tarde, una ligera sonrisa amenazó por salir de sus labios, si el problema se había originado por eso se mofaría de Kaname eternamente, el dilema radicaba en que el disparo de Kiryuu llevaba las cosas a otro nivel. De cualquier forma era inevitable pensar que Cross estaba involucrada, si Kiryuu y Kaname discutían así de fuerte, necesariamente debía ser por algo relacionado a Yuuki. Pero ¿por qué se les había salido de las manos?
O-O-O
Ese día había sido una cagada, sí, así de rudo, lépero y cacofónico. Zero resopló caminando por las murallas de la Academia. Se había levantado con más sueño que de costumbre, tropezó tres veces antes de colocarse el uniforme por entero; y ni siquiera había salido de la habitación. El desayuno se lo habían dado frío y cuando salió de los dormitorios, el sol estaba para derretir hasta el concreto. Sin duda esa frase de tener un día de perros se quedaba corta ante la situación. Se sacudió un par de hojas que cayeron sobre su saco. Yuuki se había enojado con él, simplemente porque había expuesto con cruda frialdad lo que un imbécil había hecho y la muy… Yuuki se había tragado el cuento de ese idiota con una sonrisa; vale que hiciera el tonto con Kuran, era parte de su naturaleza como que negro era su cabello, pero ¿con un idiota desconocido? Luego las fangirl a tope, los chupasangre con sus miraditas somos los reyes del mundo, Kuran haciendo el idiota con Yuuki, Yuuki haciendo el idiota con Kuran. Y no encontró mejor forma de descargar toda la mala leche del día que soltando un poco la lengua.
Venga vamos, se había contado LA historia… momento la historia era REAL, sucede que Yuuki es demasiado inocente para darse cuenta del peligro, basta saber su idea de que Kuran es el Papa en persona para diagnosticar su grado de demencia. En cualquier caso, Zero sólo contó su versión de la historia y los vampiros hicieron el demás embole. Yuuki había terminado enojada con el mundo, los chocolates arrumbados en algún lugar del campus, Kuran indignado arriando a su manada hacia las clases con muy malas pulgas.
—¿Kiryuu-kun?
Oh, la noche iba a ser mucho peor, ya lo presentía.
—¿Qué? —espetó de mala gana.
El director se acercó a él con ese aire alegre y excéntrico característico de su persona. —Kaname-kun ha abandonado la clase nocturna hace tiempo, no quiero tardarme mucho en encontrarlo o se inquietarán mis niños. —Los morros que hizo el Director parecieron los del niño quien perdió un dulce.
—¿Salió del campus? —preguntó el chico sujetando la Bloody Rose, esta debía ser su oportunidad para asesinar a Kuran, sus dedos se crisparon sobre el gatillo del arma mientras desde la punta de sus pies hasta la cabeza su cuerpo se llenaba de adrenalina.
—¡Kaname-kun nunca haría eso! —se escandalizó el hombre—, debe estar caminando por ahí aburrido de sus clases.
Zero rodó los ojos, hacía sonar como si ese tipejo fuera un adolescente hormonal en plena pubertad, a quien de repente le dio un berrinche emocional. —¿Y Yuuki?
—No la encuentro, ¿Qué zona le tocó patrullar ahora?
En realidad no tenían una zona específica, pero Zero prefería que Yuuki anduviera por las afueras del complejo de los edificios, para reducir su exposición a las bestias sanguinarias.
—Cerca de los dormitorios del sol.
—Kaname-kun podría estar con mi Yuuki.
Los sentidos de Zero reaccionaron de inmediato, a Kuran le encantaba tener oportunidad rumear cerca de Yuuki y la muy tonta se dejaba hacer lo que el tipo éste quisiera. Aunque el día de hoy la chica no estaba en la mejor disposición con nadie. Basta decir que poco más y le arranca la cabeza a mordidas, cuando intentó hablar con ella después del suceso de los chocolates con los vampiros. Farfulló un par de cosas antes de emprender la caminata hasta los dormitorios del Sol.
O-O-O
Lo único audible era el sonido de sus propios pasos al andar, un caminar constante, veloz y monótono, se detuvo por unos instantes recargando los libros en alfeizar de la ventana. Intentó disipar los nervios, pero ellos no se iban, terminó por llevarse una mano a la frente, cerrar los ojos y exhalar.
—¿Quieres que los lleve todos?
Ella negó con la cabeza y él volvió a su marcha. Retorció las manos notándolas demasiado húmedas, el ansia la estaba carcomiendo lentamente, trató de relajarse pero aquello sólo aumentaba su intranquilidad. Absurdo, su estado era por algo absurdo.
Cuando los pasos de su acompañante dejaron de escucharse, ella levantó la vista para echarle una mirada; el chico le esperaba al final del pasillo con los libros entre los brazos.
—Ya voy —anunció, volviendo a tomar los libros para avanzar hacia él contemplando las musarañas de las paredes. Generalmente buscaba la oportunidad de mirarle por entre los rincones a escondidas, aún cuando se encontraban de frente gustaba observarle, adoraba perderse en la melancolía de su mirada, explorar los matices que adquiría el color borgoña, pero esta vez definitivamente era mejor evadir cualquier contacto.
Al lograr colocarse a su altura, él continuó la caminata también. De nuevo sólo el sonido de sus pasos era lo que resonaba en los pasillos de Academia Cross y aquello era incómodo, casi prefería escuchar el cacofonía insistente y desesperante del reloj. Los ojos de la joven buscaban frenéticamente las puertas de roble de la biblioteca, incluso estiraba el cuello de tal manera que comenzaba a dolerle, cualquier cosa era preferible para evitar algún tipo de empalme ocular con el vampiro, quizás debería comenzar a correr. Ya no podía resistirlo, quería terminar todo aquello, pero todo era tan injusto… tan irracional.
—Puedes tropezarte y caer.
Bufó, no le importaba ir a dar de bruces contra el suelo, aunque eso provocaría la caída de los libros, por lo cual él tendría que ayudarle, eso sería pasar más tiempo del debido con él. Bajó la velocidad de su paso, los libros comenzaban a pesarle, la noche se le antojó muy calurosa, el uniforme incómodo, la cabeza le dolía, quería salir de esa situación cuanto antes.
Apenas logró entrever la entrada, y ya casi intentaba atravesar la madera, creyó que se iba a estampar contra la puerta, pero al final logró abrir el recinto para entrar sin problema alguno. Dejó los libros sobre la primera mesa que encontró, se volvió hacia el chico quien en ese momento entraba al lugar.
—Es más grande de cómo luce por afuera.
—Gracias por tu ayuda —murmuró velozmente, corriendo a quitarle un par de libros acelerando así el proceso.
Él la miró de reojo al dejar los libros restantes en la mesa en donde ella había colocado los demás.
—Puedes volver a tus clases, Kaname-senpai, gracias por tu ayuda.
Estaba siendo muy grosera, quizás en cualquier otra situación se escandalizaría de sus actos, pero el día de hoy ciertamente lo creía incluso necesario. Era una gran mentira, mañana se arrepentiría de lo hecho, no podría mirarle a la cara, los remordimientos la matarían, pasarían varias semanas en un estado melancólico, un día sin saber si era el momento adecuado o no, diría lo siento y todo se iría al olvido… Sólo necesitaba no tenerlo tan cerca para poder pensar con claridad —si es que eso era posible para ella.
—Ese libro empieza con Sa, y no puede ir después de Ki.
¿Por qué seguía él en ese lugar? —Aún no empiezo a acomodarlos. Vuelve a clases, por favor.
Él seguía ahí de pie, sin hacer movimiento alguno, pero podía sentir sus ojos en su persona, era como si fueran sus manos y no sus ojos lo que tuviera encima. Fingió leer el lomo de los libros que tenía enfrente, así como jugó a ordenarlos. Por el rabillo del ojo vio que el vampiro se había retirado de su lugar, Yuuki comenzó a relajarse, apilando los libros sin sentido alguno.
Una mano rodeó la suya, su espalda recibió de inmediato la información de estar cerca del pecho de alguien más, su cuerpo se estremeció al ver que su otra mano también era rodeada por la mano de Kaname.
—Ku va después de A. —El sangrepura ordenó los libros sin separarse de ella. —¿Puedes ver los símbolos Yuuki? No creo que tus ojos se adecuen a esta luz.
—Y Kaname-senpai debería estar en clase. —Comenzaba a sonar como disco rayado.
El chico se distanció de la joven, quien no perdiendo la oportunidad se escabulló del lugar buscando el carrito para acomodar libros. Esperaba que al regresar él ya no estuviera ahí, quizás demasiado enojado con ella, por fin se decidiría a tomar clases, así la dejaría sola. Pero al regresar él se encontraba colocando los libros en orden, Yuuki no pudo menos que suspirar.
Sin decir palabra alguna, la joven echó los libros al carrito, no le importó que él aún no terminara de ordenarlos. Realmente no estaba interesada en devolver los libros a su sitio correcto. No estaba planeado que él le ayudara de cualquier forma, así que originalmente sólo debía devolverlos a la biblioteca y ese era su trabajo, pero tampoco deseaba encontrarse con Zero en sus rondas.
Kaname empujó el carrito para ir al primer estante de libros, Yuuki le quitó el artefacto para irse a las estanterías más alejadas. La chica buscó algún libro que correspondiera a esa sección, aunque verdaderamente era difícil distinguir los símbolos en la oscuridad. ¿Qué más daba si los ponía en el sitio incorrecto? Alguien ya se encargaría de devolverlos a su sitio original. Creyó distinguir un wo y prosiguió a colocarlo en el sitio en donde había un espacio vacío, aunque estuviera algo fuera de su alcance. Se encaramó sobre la estantería que crujió un poco para intentar colocar el libro, el objeto se balanceó un poco hacía atrás, poco más y el texto se le habría vendió encima, sin embargo al pararse sobre la punta de sus dedos logró empujar el libro quien ganó cierto equilibrio, sólo faltaba empujarlo para que se alineara con las demás obras.
Yuuki se levantó sobre los dedos de un pie, estirando todo su cuerpo para poder empujar el libro soltando un quejidito. Estuvo a punto de caer cuando la pasta dura se le escurrió entre los dedos y alguien recargó su mano en el hombro de ella. Sus mejillas se enrojecieron violentamente al ser aprisionada entre la estantería y Kaname.
—Ese no era su lugar, Yuuki… va aquí.
La joven se miró la punta de los pies, luego observó hacia la izquierda y a la derecha, si el vampiro no le soltaba el hombro, no tendría más remedio que enfrentarle, pues se había cerrado el paso hacia la derecha con el carrito de los libros. Cuando el chico recargó su otra mano en el estante de madera, bloqueando su visibilidad del lado derecho, Yuuki supo que no tenía otra opción más que topárselo de cara a cara.
Fijó la vista en sus manos mientras giraba lentamente su cuerpo. —Las clases… los alumnos se inquietaran si… Uno debe asistir a todas sus… —Las palabras se le olvidaron cuando la mano de Kaname se posó sobre su barbilla y le obligó a mirarle a los ojos, ambos escucharon el frenético palpitar del corazón de Yuuki al tener el rostro de él tan cerca de ella.
—Así que… estoy rompiendo las reglas —aseveró el joven con una voz grave y tersa—, ¿vas a obligarme a cumplirlas, Yuuki? —En su faz se dibujó una sonrisa traviesa que invitaba a encontrar sentidos perversos en sus palabras. No existía el mundo, ni el tiempo, ni el espacio, ya no recordaba siquiera su nombre, sólo estaban los ojos de Kuran Kaname desnudándola.
La cabeza de Kaname se acoplaba perfectamente al hueco entre su cuello y su hombro, sus cabellos oscuros tenían un olor peculiar que Yuuki no alcanzaba a distinguir, pero la esencia era embriagante.
—O-bli-ga-me —susurró suavemente provocando escalofríos en el cuerpo de la humana.
Quizás a él le parecía gracioso el momento, pero para ella fue un insulto ¿obligar al más alto en su linaje? Que una mera humana estúpida obligara al vampiro entre los vampiros a hacer algo. Si fuera Hanabusa Aidou quien lo dijera, estaría acostumbrada a su menosprecio, pero…
La chica empujó al joven con ambas manos y tomó su distancia con él. —No sé porque haces esto, Kaname-senpai siempre has sido amable, caballeroso y atento. ¿No te bastó con ridiculizarme en la tarde para burlarte ahora? ¿Qué te he hecho?
El vampiro parpadeó varias veces, como si estuviera analizando la información que la chica le acababa de dar. —No pretendía ofenderte, Yuuki, ni ahora, ni en la tarde.
La chica bufó y alzó una ceja llena de incredulidad. —Claro, no querías eso.
—No estoy mintiendo —afirmó seriamente.
—Sí, te creo, ahora retírate por favor. —El chico movió los labios, pero Yuuki añadió antes—: O mantente lejos de mi labor, me distraes y no quiero estropearlo.
Ella supo que esta vez había ido demasiado lejos al decir aquellas palabras, pero no le importaba o quería pretender que no le importaba, se mordió la lengua para no añadir una disculpa por lo antes dicho.
—¿Quieres escapar de mí?
Yuuki suspiró, su mirada se posó sobre las estanterías más bajas. —Yo sólo quiero estar sola, no es nada personal. —Mentira, Kaname tenía mucho que ver, o tal vez en realidad era la causa, de su estado de ánimo.
—Dijiste que me había mofado de ti esta tarde, ¿por qué dices eso?
La chica rodó los ojos y frunció los labios severamente. —No es como si de pronto tu memoria no funcionara. —Yuuki palmoteó su muslo con la mano—. Kaname-senpai, no quiero discutir contigo, por favor vete. —Se cruzó de brazos y jugó con el tacón de su zapato derecho esperando que por fin la terquedad del sangrepura cediera, sin embargo esta era más grande de lo imaginado.
Cross terminó por bufar ruidosamente, descruzando los brazos. —Estoy molesta, probablemente diga cosas de las que me arrepentiré después, podrías… —¿Por qué el mundo dejaba de existir cada vez que él la tocaba?, ¿por qué se sentía tan bien cada vez que Kaname la rodeaba con sus brazos?
—Entonces no digas nada, sólo olvídalo.
—¡NO! —Por segunda ocasión, Yuuki se desembarazó de los brazos del vampiro.
—Bien, entonces hay que hablarlo. ¿Qué fue lo que hice?
Yuuki se llevó una mano al rostro. —No lo puedo creer… De Zero es comprensible porque es un i… —la joven murmuró algo inteligible para el moreno, pero se adivinaba que era una palabrota— insensible, ¿pero tú?
—No soy como él —masticó el chico las palabras.
—Actuaste como él esta tarde —apuntó la humana entornando su mirada.
El vampiro se llevó una mano al rostro. —¿Puedes aclararme cual crees que fue mi falta?
—¡Ah! —exhaló alzando los brazos y dejándolos caer pesadamente—, si quieres hacerte el ignorante, perfecto. Si tú no te vas, yo soy la que me voy. —Giró sobre sus talones y comenzó a caminar con los puños apretados, así como los hombros tensionados.
Kaname se apresuró a seguirla, le tocó delicadamente el hombro pero al ver que la joven no tenía intención de detener su andar, la tomó de la muñeca y la jaló colocándola contra el estante de espaldas.
Era incómodo estar de nuevo entre el anaquel y el cuerpo del moreno. Cuando él decía: vamos a hablar, no era una petición, sino una orden, de alguna manera aquello le molestó aún más. Gesticuló en un intento de ocultar sus ganas de farfullar tonterías, en un impulso infantil se negó a mirar a Kuran encontrando fascinante las puntadas que unían las líneas negras al pulcro saco blanco que formaban parte del uniforme de la clase nocturna.
—Yuuki —llamó su atención el chico, pero ella seguía entretenida mirando los botones del saco blanco. La joven casi podía asegurar que él había rodado los ojos al ver que le ignoraba.
La humana se apretujó contra el mueble clavándose la madera en los riñones, cuando al vampiro se le ocurrió ponerse a su nivel, pegando su frente contra la suya. A esa distancia Yuuki podía contar las pestañas largas y negras de los ojos de Kaname, inspirar el aliento de él, incluso sus narices se rozaban.
Sintió que las rodillas se le doblaban, sus piernas se debilitaban, casi dejaba de respirar, pero lo más incómodo era el cosquilleo entre las piernas, que le hacía ser consciente del roce del algodón con aquella parte tan íntima.
—¿Estás enojada conmigo por expresar mi opinión sobre… esa tontería? —En los ojos de Kuran se vislumbró un reflejo rojo, sin embargo pasó demasiado rápido que apenas si fue perceptible para Yuuki.
Al escuchar esas palabras, la chica dejó de preocuparse por sus bajos instintos, para volver su atención a lo que había dentro de su cabeza. —¡¡¿Tontería?!! —exclamó. Yuuki tironeó sus manos tratando de soltarse de la fuerza del sangrepura—. Tontería… tontería, tontería. —Kaname sonrió ligeramente al ver los cachetes colorados e inflados de la joven—. ¡Por supuesto que es una tontería! Pero soy una tonta que le toma importancia.
—Oh —exhaló el chico mientras se erguía—. No tienes porque ponerte así, Yuuki. Además estaba diciendo la verdad, es ridículo. Es… indigno el asunto…
—¡Para el carro! —ordenó la joven con una voz que le sorprendió a ella misma—. No fueron tus palabras las que estuvieron mal, puedes opinar lo que se te ocurra sobre el asunto, para gustos los colores. Fueron tus acciones, la manera de expresarte, tu forma de burlarte… —La decepción en los ojos de la chica se clavó en el corazón del vampiro.
—No creí que te afectaría tanto, decía sólo la verdad —comentó el joven soltándola.
—¿Decir la verdad? ¡Me ridiculizaste! Puedo soportar que Zero se burle de mí, siempre lo hace… Aidou también, pero tú… ¿por qué tú?
El chico abrió los labios un par de veces, pero no emitió sonido coherente alguno.
—No me estaba burlando de ti —sentenció Kaname firmemente—, pero sí lo estaba haciendo de… él —la última palabra tuvo un tonó bastante caustico—. Es ridículo lo que hizo.
—¿Y qué? —gruñó—. No era para ti.
—¡¿Te gustó?! —bramó el vampiro agitando los brazos, el moreno dio media vuelta dándole la espalda a la humana, claramente había perdido los estribos y deseaba controlarse, el sangrepura transpiraba incomodidad.
La chica se rascó la cabeza, no había pensando en el hecho de esa manera, así que no tenía una idea certera. —Fue lindo —murmuró—, no estoy diciendo que me haya encantado o convencido del todo, sólo creo que fue agradable. —Yuuki jugó con sus mangas, retorciéndolas—. No tiene mucho significado en cualquier caso, sólo fue… sólo fue una tontería —finalizó en un tonó apenas audible inclusive para un vampiro.
—Si no te gustó y no tiene sentido ¿por qué estamos teniendo esta conversación entonces?
—No dije "no me gusta" dije que fue agradable y no es que carezca de sentido, sólo que tampoco es importante. —Era una elegante manera de no parecer demasiado idiota.
—¿Cuál es el sentido de todo esto?
Yuuki puso los ojos en blanco. —En cualquier caso, a ti ¿en qué te afecta que un compañero me regale chocolates?
Touché.
—No lo encuentro apropiado, es malo recibir dulces de desconocidos —declaró seriamente el joven.
—No es un desconocido, Kaname-senpai. Para tu información, va en mi salón, así que lo veo todos los días en clase, tiene 16 años, le gusta cabalgar y jugar ajedrez, es el tercer mejor promedio de la clase, su padre es el dueño de una compañía de telas y su madre es editora de una revista. ¿Acaso él luce como un completo desconocido? Además tú aceptaste los chocolates de las jóvenes el día de Saint Xocolat y ni siquiera sabes el nombre de ninguna de ellas.
—Eso es diferente, hubiera sido descortés no hacerlo y no le tomé importancia a ninguno de sus regalos, se los di a Ichijou.
—Hubiera sido descortés rechazar a Furude también… me los voy a comer, a mí sí me gusta el chocolate. —Lo último fue sólo por mera maldad, aunque no era una mentira.
Ahí se encontraba el meollo del asunto, todo había empezado porque Satoshi Furude le había regalado una caja de chocolates con cintos rosas de estampados de corazones. No había nada raro detrás del hecho, sólo había sido un regalo de agradecimiento. Yuuki había evitado que Furude se llevara una sanción al cubrirle del profesor de algebra —llevándose ella el escarmiento—. No lo había hecho por compañerismo, había sido involuntario, ni siquiera sabía que estaba encubriendo a Furude. El caso era que el chico por remordimiento o simple amabilidad, le regaló chocolates ¿alguien ve algo extraño, en el hecho?
Quizás tuviera que ver con que Zero llegó al final de la entrega, para ver como Furude un tanto apenado le preguntaba si le gustaría ir a la cafetería Mon Petit Monde. Yuuki no dio una respuesta porque ya iba demasiado tarde para hacer su trabajo de prefecta, así que le tocó detener a las fangirls de la clase nocturna con todo y regalo en la mano. Por supuesto que levantó miradas suspicaces de sus compañeras, pero lo peor del caso fueron los vampiros.
Zero, oh sí a Zero, se le ocurrió la fantástica idea de molestarle sobre el asunto con sus típicos comentarios sarcásticos hirientes, faltaba más, los vampiros con sus súper oídos escucharon la sarta de tonterías que Zero dijo, creando en su cabeza una versión errónea en donde Furude le declaraba su amor o alguna estupidez similar. El adorado Aidou-senpai no perdió la oportunidad de burlarse de ella, de los chocolates y del asunto, Ichijou-senpai… sí Ichijou-senpai lanzó un par de comentarios aislados con la intención de molestar a Kaname.
Yuuki había terminado intentando defenderse y Kaname se había involucrado en el asunto, soltando comentarios ariscos que iban desde la pésima calidad del chocolate hasta lo ridículo que supuestamente había sido la declaración de amor —instigado de por los comentarios de Zero—, así pues Yuuki estuvo a punto de sonrojarle la caja en la cabeza al sangrepura, pero aquello iba a ir muy lejos, así que se limitó a decir un ácido: Crean lo que les apetezca, panda de pazguatos.
Llamar a todos los vampiros literalmente "tontos" tampoco había sido demasiado inteligente y correcto, pero ninguno sabía el significado de la palabra —lo que uno aprende en las calles.
—Escucha, creo que su acción fue linda… nadie antes me había hecho un regalo así.
Un silencio incómodo se apegó al lugar, Yuuki se sonrojó violentamente, sonaba como si acaba de decirle a Kaname que le gustaba otro chico, lo cual era vergonzoso e incorrecto.
—Puedes creer que es inútil o vulgar, pero… —suspiró—. Casi nadie me habla en clase, a las chicas no les agrado porque soy prefecta, generalmente se burlan de mí o me acosan con sus insistentes preguntas sobre la clase nocturna, para los chicos soy invisible.
—Tú me has ofendido a mí. —Yuuki parpadeó varias veces y frunció el ceño ¿sabía el significado de pazguato?—. Yo te he hecho muchos regalos.
Yuuki sonrió bobamente, no sabía cómo reaccionaría el vampiro si se enteraba de la forma despectiva con la que le había denominado. —No es lo mismo —murmuró—. Tú… Para ti soy… —No sabía que era ella para él, tampoco quería descubrirlo, tenía miedo de romper sus ilusiones, no deseaba dejar de soñar—. Es por mí cumpleaños, navidad o en compensación por no asistir el día que me habías prometido, este regalo no tiene nada que ver con eso. —Era de agradecimiento e inclusive la salida al té podía sonar como una cita, bueno quizás el asunto si tenía connotaciones románticas. No le gustaba Furude, pero se sentía… bien, aunque fuera a secas.
—¿Te gustó, entonces? —Yuuki pudo saborear en su paladar el dolor que había en esas palabras.
La prefecta evitó mirar al vampiro a la cara, no quería ver su rostro descompuesto. —Se podría decir —susurró, imaginando que a él no le afectaba, pero al mismo tiempo deseaba que le afectara… mucho, que le doliera…
El sonido de la noche era pesado, a pesar de no existir mucha cacofonía, ese día cualquier nimio ruido irritaba a los presentes, el reinado de la oscuridad estaba siendo demasiado tortuoso, ojalá la vida fuera de otro modo.
—¿Por qué? —Los dedos de Kaname eran fríos en comparación a su mejilla, esta vez no quiso huir de su tacto, esta vez deseó que la pusiera contra la estantería y la hiciera suya, con fuerza, con violencia.
Yuuki intentó responderle, pero ¿qué podía decirle? ¿Cómo podía expresarse? La respuesta era tan obvia, alguien se había fijado en ella, por fin. Fuera la excusa el remordimiento, la caballerosidad, ¡que importaba! Bajó la mirada dejando de observar a Kaname, ¿por qué tenía que sentirse sucia? ¿Por qué debía sentirse culpable? ¿Por qué el corazón se le desmoronaba? ¿Por qué la hacía sentirse como una promiscua?
—¿Por qué me tocas? ¿Por qué no a alguien de tu estatus?
Las pupilas del joven se dilataron y sus párpados se abrieron. —Tú sabes la respuesta, Yuuki.
No, no la sabía o quizás no quería creerse alguna ilusión falsa, tenía miedo, se sentía en medio de la arena movediza, si se agitaba demasiado se hundiría, pero no deseaba agotar sus esperanzas quedándose simplemente de pie.
—Es sólo algo bonito, Kaname-senpai, ¿cómo puedo explicarte algo que ni yo sé exactamente lo que se siente?
¿Por qué los hombres querían tanta explicación? ¿Para qué le daba tantas vueltas a un solo asunto? ¡Carajo! Sólo existía de manera incoherente, contraproducente, inestable, sin sentido, ilógico, complejo, no había respuesta al enigma.
La palma de la mano del chico se apoderó de su mejilla. —Él es un vulgar humano. —Destilaba tanto veneno en sus palabras que a Yuuki le corroía el alma.
—Yo también soy un vulgar humano —aseveró con la voz entre cortada.
Se sentían tan naturales los brazos de Kaname rodeando su espalda, era tan normal que parecía inmoral. De alguna manera para sus manos, también era común apoderarse de la espalda del joven.
—Tú eres, la persona más importante de este mundo para mí, Yuuki. —El aroma de Kaname rodeando su ser, sus manos frías tocando su cálido cuerpo, sus ojos dominando sus más oscuros secretos, ¿acaso no entendía que podía hacerla suya en cualquier instante?—. Eres lo más preciado. Ese rudo, descuidado, prosaico e inútil humano no sabría cómo tratarte, no te conoce.
No sabe sobre los pensamientos impuros, no sabe de las chicas, no sabe de la lujuria, del amor, de la pasión, del oscuro objeto del deseo. La joven recorrió con sus ojos la pulcritud, la rectitud y la forma de vestir tan estirada del vampiro. Demasiadas líneas rectas y perfección inundaron sus sentidos, tanta escrupulosidad le asfixiaba, deseó poder ensuciarle la blancura del uniforme con fango. —¿Y tú que sabes de eso?
¿Tú qué sabes de chicas? Quiso articular pero la respuesta sería tan dolorosa que no la soportaría, no aguantaría escuchar como otras mujeres le dieron placer a Kaname, se negaba a imaginar que él se había entregado a otras, no quería escuchar aquella agonía. La imagen de Souen en los brazos de Kaname le asaltó en la memoria, odiaba ese momento, detestaba volver a esa noche, repudiaba lo sucedido en ese día; no le acicalaba descubrir la naturaleza cruel del moreno, era un vampiro y así se alimentaba. Pero el imaginar que rodeaba a alguien más con sus brazos, pensar en la manera en la que su lengua sensibilizaba la piel de una fulana y luego con ardiente necesidad la mordía para tomar de ella su vida misma, mientras ambos degustaban de un tacto íntimo con los cuerpos tan pegados el uno contra el otro, sosteniéndose con fuerza como si el alma se les fuera en ello.
—¿Tú quieres eso? Él sería…
—Un joven humano —le interrumpió Yuuki interponiendo esa palabra como la cruenta línea que divide a la vida de la muerte, en los oídos de Kaname aquello fue una estocada al corazón—. A ti te parecerá raro, no sé las costumbres de los vampiros pero para nosotros es normal.
No eres igual a mí, no estamos al mismo nivel, tú y yo no nos podemos siquiera tocar.
—A nadie le cae mal un poco de normalidad.
Aléjate de mí, no quiero que descubras mis mentiras, no quiero que lamas mis heridas, dime que esto es imposible para así dejar de vivir en esta falsa ilusión, no me des alas que luego arrancarás con una fría amistad.
—Después de todo, los humanos no somos perfectos… no espero un príncipe azul o encantador, eso es antiguo, no vivimos en el siglo pasado. La era moderna es diferente, no convencionalidades, no normas, somos jóvenes, somos inseguros, somos rebeldes, somos un hato de locos. A veces ir demasiado lento es aburrido, el vals es lindo, pero pertenece a nuestros abuelos, quizás parecen caóticos los ritmos modernos, pero es lo que nos gusta, la fuerza, la velocidad, el frenesí. Lo siento Kaname-senpai, esto debe ser muy extraño para ti, no podrías comprenderlo, tú no eres así y nunca lo serás.
El vampiro la alejó de sí bruscamente, pareciera que el cuerpo de ella estuviera rodeado de filosas espinas. Yuuki evitó la mirada desconcertada del joven, no deseaba ver la repugnancia en su faz, no quería ser engullida por la culpabilidad de quien niega sus instintos, le avergonzaba el hecho de que él pudiera leer sus sucios pensamientos sobre ambos liados en algún escondrijo, sudando con los ojos entrecerrados, exhalando súplicas indecentes al ritmo de poses obscenas, un estúpido rubor iluminó sus mejillas.
—¿Y qué es normal?
¡Oh, no! Esto NO le estaba sucediendo a ella, ¿en dónde había adquirido la habilidad para hacer girar su mundo por entero? Tal vez él no lo pensara de la siguiente manera, pero para ella sería como confesarle al chico que te gusta y no ha correspondido tus sentimientos, tus más siniestros sueños eróticos. Eso no podía permitirlo.
—Ehm, pues… lo que ves en el mundo de los humanos —murmuró, aceptando que su respuesta era estúpida, pero no estaba dispuesta a ir más allá—. Algo que tú no eres.
Kaname alejó su mirada de la joven, Yuuki se encogió de hombros ¿por qué tenía que remarcar esa línea? Él intentaba acercarse a ella y lo único que hacía era marcar las diferencias, verdaderamente era una idiota. El chico giró sobre sus talones, para avanzar silenciosamente por entre los estantes, Cross estiró el brazo e intentó agarrar la mano del vampiro, pero el espacio entre ambos se hizo abismal. La chica se recargó en las estanterías del sitio, ¿qué había hecho?, ¿qué era lo que pretendía?, ¿acaso creía que jugando a la niña caprichuda Kaname se acercaría más a ella? Golpeó su frente con la madera, odiaba ilusionarse, odiaba estar tontamente enamorada de un imposible, odiaba a Zero por empezar aquel lio, odiaba que los vampiros se burlaran de ella, odiaba que Kaname la hiciera sentir idiota por desear un poco de normalidad, odiaba fantasear romance con un ser de otra especie, odiaba que los sueños fueran una vil mentira.
Gimió quedamente en la oscuridad de la noche, se abrazó a sí misma sintiendo el cuerpo demasiado frío, deseó desvanecerse en el aire para poder lamentarse sobre su desdicha, ojala se convirtiera en polvo para esparcir sus cenizas a donde sea que las llevara el viento, tal vez así el corazón doliera un poco menos.
Yuuki se miró las uñas o pretendió hacerlo mientras sentía como silenciosas lágrimas recorrían sus mejillas. ¿Por qué no tuvo el coraje de decirle a Kaname que los chocolates no tenían valor sentimental alguno para ella?, ¿por qué no reunía el valor para explicarle que le daría igual si tan sólo él le amara un poco como se desea a una mujer?, ¿por qué se sentía tan mal si todo era un malentendido?, ¿por qué no simplemente decía la verdad?
Porque ver a Kaname perder los estribos por una razón imbécil le hacía sentir tan bien, casi como si a él le importara que otro chico la cortejara. Quería sentir que era ser celada por él, era tan tonta.
Su mirada se perdió en las altas columnas que sostenían el techo de la biblioteca, se preguntaba si cuando despertara a la mañana siguiente todo se abría olvidado. Quizás si fingía que nada había sucedido entonces en verdad nada habría sucedido.
A sus oídos llegó un fuerte sonido, pasos acelerados, descompasados y pesados, probablemente Zero se apresuraba a llevarla a sus labores de prefecta, suspiró sin despegar sus ojos del techo.
La colisión fue dura, sus sentidos se aturdieron así como su cerebro, no había conciencia en sus movimientos ¿cómo podía tenerla? No lograba procesar lo bien que se acoplaban sus labios a los labios de Kaname, ni como hacía él para no lastimarla con sus colmillos o como su lengua sabía moverse rítmicamente con la de él. Sus ojos no podían despegarse del reflejo que trasmitían los del vampiro, no terminaba de absorber la posesión en la mirada del joven, ni su enojo, ni su confusión, ni su incoherencia. El aire se le escapaba de los pulmones, pero si era Kuran quien le arrancaba la vida, no le interesaba en lo más mínimo recuperarla.
Se aferró al cuello de él dejando que su cuerpo se olvidara de toda materia, estrujó sus cabellos negros, cerrando los ojos fuertemente al tiempo que ambos se deslizaban hacia el suelo. No era la primera vez que se sentaba en las piernas de Kaname, pero era la primera vez en la que era consciente de la anatomía del muchacho, y su entrepierna era más consciente de ello que del algodón que la cubría.
Las manos del sangrepura desabotonaron su chaqueta con desespero, rompiendo algunos botones en el intento, sin pedir permiso se inmiscuyeron debajo de la blusa, incluso por debajo de sostén y apretaron posesivamente, obligándola a erguirse y arquear la espalda enterrando sus uñas en el cuello del chico, mientras soltaba un gemido.
Sé dejó caer sobre el vampiro una vez más logrando sacarle un siseo, debajo de ella se sentía muy duro, la chica sonrió, restregó su cuerpo contra él antes de presionar un poco más aquella zona tan sensible de él. Esta vez el joven gruñó.
El dolor y el sudor en su rostro se le hicieron la mezcla perfecta, besando aquí y allá, deslizó sus labios desde la barbilla hasta el cuello de él en donde la corbata le detuvo. Torpemente desató su corbata, mientras sentía como él se aferraba a ella con bastante dificultad para respirar, jaló los botones del saco de él. ¿A quién se le ocurrió ponerles a los chicos un chaleco tan complicado?
—¿Esto era lo que querías? —La voz de Kuran sonó algo quebrada y áspera, los botones del chaleco eran toda una prueba de destreza para pensar en las palabras de Kaname, así que sencillamente le ignoró—. Así se infame. —Sintió que el chico le tironeaba el sostén hacia abajo hasta que la tela se venció—. Así de sucio. —Una de sus manos ahora se adentraba por debajo de su falda, rodeando uno de sus glúteos. Yuuki fue la que siseó esta vez cuando el joven la pegó a él mientras sentía sus dedos en lugares innombrables—. Así de pecaminoso.
Sus manos temblaron sobre el cinturón al escuchar sus palabras, la joven terminó de desabrocharlo, respiró profundamente pero las manos de él la obligaron a verlo de frente. Su mirada era extraña ¿estaba enojado, le daba asco, no le gustaba? Su níveo rostro perlado de sudor se acercó al de ella, apenas la punta de su lengua la tocó ella reaccionó, dejándose arrastrar por la negra llama de la lujuria pasional. Sus manos sobre el cuerpo de Kaname nadaban en busca de respuestas que le arrancaran al chico sobresaltos, explorando desde los huesos de la clavícula hasta el ombligo con sus vellitos rizados. —¿Así de obsceno?
La chica metió mano debajo de los pantalones desabrochados, descolocando por entero al vampiro para tumbarlo rudamente, y a quien en momento de inconsciente éxtasis respondió: —Aun peor.
O-O-O
Zero corría por los pasillos hecho una tromba, el olor a sangre aunque débil había alertado sus sentidos.
—Kiryuu-kun espera, debe haber una explicación.
El Director siempre encontraba alguna manera de excusar a Kuran y aunque Zero siempre había creído que él nunca podría hacerle algo malo a Yuuki, resultaba que como de costumbre, la vida le ratificaba lo contrario. Pero ahora que lo encontraran con los dientes hincados en el cuello de la pobre, no habría lugar en el universo en donde la apestosa sanguijuela pudiera esconderse, le daría caza, si tocó a Yuuki el bastardo iba… iba… iba…
Los jadeos de los dos se escuchaban incluso desde afuera de la biblioteca, ¡la estaba lastimando! El chico apresuró el paso con la pistola desenfunda listo para disparar en cualquier instante. De un salto cruzó la biblioteca apuntando en busca de la cabeza del sangrepura.
El disparo resonó haciendo temblar incluso a los cristales, propagándose con extrema velocidad.
—¡Kiryuu-kun! —gritó Cross alarmado agarrando a su hijo por los hombros, obligándole a retroceder, mientras Yuuki alarmada, le preguntaba a Kuran si se encontraba bien.
Su mente se quebró ante el pensamiento de verse en la necesidad de matarla. —¡Cabrón mal parido! —clamó lanzando otro disparo, aunque sabía que ese golpearía los estantes—. La mordió, Cross ¿acaso estás ciego? —bramó el joven fuera de sí, luchando por soltarse del director, quien lo arrastraba fuera de la biblioteca.
—¡Él no me mordió, Zero! —gruñó Yuuki molesta.
Kaien lo sacó de la biblioteca y lo puso contra la pared, retirándole el arma. —Ya escuchaste, así que contrólate un poco.
—¡Pues entonces estaba a punto de hacerlo! Olía a sangre, ella estaba jadeando y parecían estar forcejando en el suelo, ¿qué quieres que pensara?
Kaien suspiró. —Sí, claro, tiene lógica tu pensamiento, pero no era eso…
—No me digas que Yuuki se cortó el dedo accidentalmente y él le ayudaba a limpiar el suelo.
El problema sería decirle la situación real y hacerle mantener la cordura. —No creo que haya sido accidental, estaría demasiado rebuscado eso —comentó el hombre con tranquilidad—. Kiryuu-kun, piensa de nuevo lo que viste y Yuuki no sé cortó nada, ahora detén a los chicos de la clase nocturna por uno momento. Hablaré con Kaname y Yuuki, los dos tendrán un castigo. ¡Voy a entrar! —les avisó el Director, antes de volver a abrir la puerta de la biblioteca y cerrarla detrás de sí.
El chico parpadeó varias veces, antes de concluir correctamente de acuerdo a las palabras de Cross. —¡¡Grandísimo hijo de puta!! —bramó golpeando la puerta. No sabía cuál de las dos versiones le resultaba más insoportable.
O-O-O
Los dos observaban el suelo, evitaban mirar al director o mirarse entre ellos.
—Entienden que son libres de hacer lo que quieran, pero hay de lugares a lugares —exclamó Kaien Cross detrás del escritorio. Ambos asintieron con la cabeza—. Así que entienden que haya un castigo, por faltas a la moral.
Ninguno de los dos protestó, ¿qué podían argumentar en cualquier caso? Cualquiera con dos dedos de frente, lo sabía. Hacerlo en lugares públicos aun cuando no estén abiertos, es una falta grave.
—Te haré llegar tu castigo mañana, Kaname-kun, Ichijou podrá encargarse de la clase si es necesario. Los dos, vayan a la cama… cada quien a la suya.
Yuuki se encogió en la silla con la cara roja de vergüenza, sin embargo reunió el valor suficiente para salir de la habitación lo más aprisa posible.
—Yuuki —La chica se detuvo y observó al joven de reojo, sintiéndose demasiado abrumada por los eventos. El joven colocó su mano sobre el hombro de ella, quien repentinamente se giró para abrazarle.
—Lo siento, lo siento, lo siento —repitió, enterrando su rostro en su pecho.
La estrechó contra sí y suspiró profundamente. —Yo no —susurró, divagando su mirada en el cielo—, no me arrepiento de nada.
—Te lastimaron por mi culpa… y… y… Kaname-sama nunca hubiera hecho nada… inde…
La textura de sus labios era tentación, si pudiera detener el tiempo, si pudiera llevarla lejos. —Los jóvenes hacemos cosas imprudentes y peligrosas ¿no es así?
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Ya sé, ya sé, podría encontrarle más faltas a la trama que aciertos, (además de errores sintácticos, gramaticales, etc.) pero bueno, este era un relato que tenía en la PC desde hace mucho y simplemente decidí sacarlo, porque si no, moriría olvidado con otros tantos relatos. Originalmente iba a ser una serie de unos cuantos capítulos, pero evidentemente me dio pereza, además, sólo iban a ser tonterías porque todo estaba enfocado a relatos cómicos. El título no tiene mucho que ver con el one-shot, porque es el nombre de la serie, tenía un slogan: Hagas, lo que hagas, por favor no en la cama. Era algo como la comedia de las equivocaciones, todo debido a errores de percepción… es un tema interesante de explorar, hablando en términos de teoría de la comunicación, diríamos errores de traducción en la comunicación digital y analógica, así que no crucifiquen a Zero, el pobre sólo se llevó la peor parte.
Oh, se supone que sería publicado el 14, para decir feliz día del amor y la amistad (por acá en mi país el 14 se celebra ambas cosas juntas, sé que en algunos países el 14 sólo es para el amor), pero no estuve en casa, y el día de hoy llegué muy tarde. Espero lo disfruten, el siguiente capítulo, definitivamente será yaoi, luego de eso no sé que pueda hacer, la universidad me está comiendo mucho el tiempo, pero algo se me ha de cruzar por la mente.
Gracias a Imaginary Fushia, Sagakure, Seiya-Moon, Laynad3, Diamond Crevasse, Guili y Stip. Por sus reviews, que ya he contestado. ^^ Son gente muy linda. Por cierto a todas las que les gustó el Yagari/Kaname, esperen más de la pareja.
Momento publicitario: los invito a leer "En algún lugar del trago" que contiene one-shots, en donde mezclo los personajes de vk, con un poco de alcohol y una pizca de mis desvariaciones. También son diversas parejas, o tríos XD, desde las cosas raritas, hasta las más normales. Y también "Nada más que la noche" que es un Aidou/Yori, no muy alegre. Si tiene tiempo, denles una oportunidad, igual encuentran algo que les agrade.
Ahora sí, ya saben que espacio está siempre abierto a todo.
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