Disclaimer, VK pertenece a Matsuri Hino.
INVITACIÓN
A dos eventos importantes. Uno para el amigo invisible sin fronteras, en donde pueden pedir el one-shot que deseen del género que sea (het/yaoi/yuri/gen) si se anotan para participar. El otro es la exposición de fanfics YAOI debido al torneo de fanfics que se está realizando en el coliseo (patrocinados por slash magazine), ¡Vampire Knight está presente en ambos eventos! Más detalles, así como los links a estos eventos, los encontraran en mi profile.
INVITACIÓN
Título: El sueño del perverso.
Pairing: Rido Kuran/Kaname Kuran, ligera referencia al Asato Ichijou/Kaname Kuran.
Rating: NC-17 o MA
Advertencias: Hardcore Slash(hombre/hombre), non-con, shota-con, rape.
NO apto para mentes sensibles, no diré menores de 18 años porque conozco muuuuchas chicas de menor edad que leen este tipo de fanfics sin inmutarse —incluso algunas las escriben y bastante bien—. Sin embargo, sí diré que NO es apto para personas sensibles. Os advierto que a diferencia de los otros capítulos que tienen romance, este no lo contiene y cuenta con escenas fuertes.
Sobre advertencia no hay engaño, así que no os quejéis que yo bien claro se los advierto: NO es un capítulo con romance, es de tortura y violación.
El sueño del perverso
Oscuridad, la noche se arrastraba en las alturas que le eran imposibles de alcanzar, giró la cabeza y entonces pudo oler la tela podrida, el polvo acumulado por el paso del tiempo y su propia carne descomponiéndose, debería provocarle nauseas pero no sabía si aún conservaba el estómago. No le importaba, esperaba pacientemente todos los días la muerte. Más allá de lo que sus ojos pudieran concebir, el mundo debía estarse moviendo, el sonido de la piedra siendo friccionada reverberó en sus oídos. Nada sucedía, nada importante para él sucedía, la muerte vendría, un día ella vendría.
Una risa grave inundó sus pensamientos, el súbito escalofrío le hizo abrir los ojos del golpe. Su respiración agitada y el latir frenético de su corazón retumbaban en el sitio cerrado, sin embargo, la risa continuaba. La conocía, sabía a quién pertenecía ese sardónico sonido, sabía lo que sucedería a continuación y temblaba. Ya podía sentir sus ojos bicolores observándole con lujuria, sus dedos largos sobre su carne quemando su inocencia a su paso, sus labios susurrando el pasado trágico que no quería recordar. Sus manos buscaron desesperadamente la salida, quería huir del lugar, deseaba poder escapar, tan sólo debía abrir la tapa de su propio sarcófago… pero era débil, demasiado débil.
Los ojos de distinto color brillaron con intensidad delante de él, el rostro de su dueño le sonreía con ironía a través de las cadenas que sostenía el sello de los Kuran. Si el vampiro se acercaba más lo atacaría, si se atrevía a ponerle una mano encima lo acabaría, apretó los puños con suma fuerza, podía lograrlo, tenía el poder, era la bestia antigua. No podía moverse, inexplicablemente su cuerpo se había congelado. Comando a su cerebro a que obligara a sus miembros a moverse, pero nada sucedía, estaba a merced de su enemigo.
Las manos de Rido se posaron encima de su rostro sin tocarlo, su respiración se agitó aún más, el sudor comenzaba a humedecer sus ropas. Las manos de Rido se deslizaron por varias partes de su cuerpo, odiaba la idea de ser perpetrado por un ser tan repugnante. Las imágenes volvieron a su cabeza, el hambre incontenible, la sangre espesa, su mente confundida inmersa en el deseo carnal por un cuerpo caliente, los vanos intentos de sofocar la lujuria en medio de orgías, frenesí, sudor, sangre y sexo. Extendió el brazo intentando alejarle; mas su risa volvía a sonar. Su mano pequeña apenas si había atinado a pegarle a la muñeca de Rido.
—¿Aún estás sumergido en tu pequeña burbuja de felicidad?
Lo había destrozado, en aquella noche de invierno había mancillado su cuerpo hasta convertirlo en miles de trozos que debían ser recogidos con una pala. Quien estaba delante de él no podía ser Rido Kuran, tal vez un farsante, tal vez un delirio, tal vez una alucinación. Intentó pegarle con ambas manos, pero un niño no podía hacer nada en contra de un adulto.
El vampiro maduro le tomó el rostro con ambas manos y le hizo un ruido negativo con la lengua, antes de inclinarse sobre de él.
—No has sido un buen niño —le susurró Rido Kuran. Su lengua se posó en la base del cuello y ascendió por el mentón hasta sus labios. Kaname intentó aventarlo con ambas manos, pero su peso era demasiado para él, le desagradaba por completo sentir la saliva del degenerado sobre su boca—. Alguien tiene que enseñarte una lección.
¡Asato! Claro, de nuevo ese bastardo quería jugar con su mente desatando sus poderes sobre de Kaname, ¡ese maldito poder! Esa cosa pérfida que le permitía desatar lo más aterrador que existía en la cabeza de sus adversarios y después, la imaginación nefanda hacía todo lo demás. Controla tus pensamientos, controla tus pensamientos, se repitió, pero las manos de Rido ya se metían debajo de su ropa.
—No eres real —le gritó tratando de detener sus grandes manos con las suyas que eran pequeñas.
Rido rió.
—Para ti, soy real —respondió desgarrando su pijama con figuras de animalitos. El niño trató de levantarse de la cama, pero Rido lo empujó para luego montarse en él.
No es real, no es real, no es real. Se repitió mientras lanzaba manotazos al aire, moviendo también las piernas para zafarse del agarre del vampiro adulto. Puedo despertar, puedo despertar, puedo despertar. Se sacudía de pies a cabeza intentando escapar de aquella pesadilla, no quería sentir los dedos de Rido tocándole en lugares indecentes, no quería permitir que sus labios lo besuquearan en donde se le antojara, no quería concebir que su lengua se paseara de aquí a allá sobre todo su cuerpo, no quería tolerar su cabello húmedo acariciando su pecho.
El golpe sobre su rostro lo tumbó en la cama completamente aturdido, por unos instantes se quedó quieto. ¿Por qué no podía escapar a eso? La mejilla le dolía debido al golpe recibido.
—Así, así, sé un buen chico.
La ira se apoderó de Kaname y se lanzó contra su enemigo. El puñetazo que recibió en el estómago lo dobló, el aire se le escapó de los pulmones antes de golpearse la cabeza en la nuca por segunda ocasión. Al sentir los colmillos penetrando su mano izquierda, gritó. La sangre se escurría lentamente por su brazo, luego, Rido le mordió el antebrazo y el brazo. El sudor le chorreaba por la frente a Kaname, el pecho le dolía de los gritos desgarradores que había dado sin ser consciente de ello, la saliva se le escurría por la comisura de los labios e incluso una vez casi se ahoga con su propio fluido. Desde el brazo hasta los dedos de la mano izquierda le punzaban las múltiples mordeduras de su tío, todo su brazo ardía, a pesar de que el frío líquido escarlata le chorreaba.
—Kaname, Kaname, Kaname —susurró Rido, acariciando el rostro del jovencito—, ¿acaso no sabes que me diviertes más cuando peleas?
Desde su posición lo miró con odio y desprecio, pero eso sólo provocó una risotada en el vampiro.
—Sé un niño obediente mientras te devoro.
Nunca. Retrajo la mano adolorida, era falso, lo que estaba sintiendo era falso. Concéntrate y despierta.
—Es el miedo que sientes el que me alimenta.
Entonces la solución era sencilla, ignorando el dolor en su cuerpo se volvió para enfrentarlo, la mirada decidida en el rostro del pequeño nutrió la diversión del adulto. Destruir el ímpetu de tan deliciosa criatura era un placer.
Acarició con ambas manos el torso de su sobrino lentamente, aspirando el miedo escondido que Kaname intentaba sobrepasar para terminar aquel mal sueño, Rido le sonrió con parsimonia. Tomó el pantalón de gatitos y tiró de él con fuerza. El valor reunido por el muchacho se esfumó al adivinar las intenciones de Rido, de nuevo volvía a retorcerse debajo del cuerpo del adulto intentando librarse de él, pero lo único que consiguió fue sentir de nuevo los colmillos de Rido sobre su pecho. La manera en la que se enterraba en él era brutal, mordía la carne con fuerza, succionaba ruidosamente jalando la piel como si también quisiera comérsela, abría y cerraba la boca creando nuevas heridas. No bebía para alimentarse, sino para torturarle.
Jaló el cabello de Rido fuertemente en su desesperación, sin embargo, el adulto se limitó a agarrarle las manos con las suyas, mientras le seguía mordiendo el torso. Dolía, deseaba gritar pero prefería reunir todas sus fuerzas para librarse de ese degenerado, seguía luchando para salir de su control. Su tío se encaramó un poco más sobre de él, la rodilla del vampiro mayor le golpeó la rodilla derecha y lo forzó a abrir las piernas.
No, no, no, ¡NO! se agitó intentando golpear a su transgresor lo suficiente para tener tiempo de hacer algo en su contra. Las manos de Rido se colocaron sobre su cuello repentinamente, le obstruían la respiración, lanzó patadas hacia todos lados, le enterró las uñas en los brazos y trató de arañarlo pero el mundo se desvanecía, la visión se le volvía borrosa, el sonido de sus propios quejidos se escuchaba distante, ya no sentía las manos, no sabía en donde estaba, tal vez todo acabaría ahí.
Aspiró todo el aire que pudo en cuanto fue libre de hacerlo y la garganta le ardió como si hubiese aspirado humo caliente, parpadeó varias veces sintiendo las lágrimas correr por el rostro. El mundo volvió a latir, la habitación pareció iluminarse aún cuando apenas si había unas cuantas velas encendidas. Rido tiró de las trusas que llevaba puestas, Kaname jaló de la prenda en sentido contrario, intentando evitar lo peor. La tela comenzaba a lastimarle los testículos pero le daba igual, prefería eso, a permitir que lo desvistiera.
La bofetada que le dio el sangrepura mayor lo desconcertó, la nariz le ardió antes de sentir como se le escurría la sangre por los orificios nasales. Sintiendo el aire frío en su trasero, notó que ya tenía las trusas por los tobillos, agitó las piernas para liberarse del agarre de su tío, quien sostenía las piernas del joven a la altura de sus hombros. Con un solo movimiento de la mano, Rido sacó un pie de Kaname de la prenda, pasó a tomarlo por los muslos para acercarlo a sus caderas. El chico se retorció y usó sus brazos para aventarlo, en última instancia quiso arañarlo, a Rido le bastó con simplemente volver a abofetearlo.
El sonido del cinturón siendo desabrochado, el botón del pantalón saliendo del ojal; a cada movimiento de Rido, el vampiro pequeño trataba desesperadamente de salir huyendo, pero sin importar lo que hiciera no lograba aclarar sus ideas para escapar, su cuerpo no tenía la fuerza, era pequeño, demasiado débil. La tela se deslizó por las caderas, el olor a carne húmeda golpeó sus sentidos, entre las piernas percibió el calor que emanaba el cuerpo de Rido.
Los largos dedos hurgaron dentro de su trasero, encontraron el sitio y acto seguido Kaname arqueó la espalda, mientras el grito se le atoraba en la garganta cerrada por el dolor en el pecho, las lágrimas fluyeron por sus ojos que veían el mundo de cabeza, sus manos estrujaron fuertemente las sábanas de la cama. Sólo era consciente del dolor enroscado como una bola en el estómago y la cadera que parecía rompérsele en dos.
Respiró nuevamente con dificultad, sintiendo su mandíbula tan fuertemente cerrada temblar, el dolor se expandía hasta la nuca pasando por los oídos. Su cuerpo se movió por obra de su tío hacia adelante, los huesos de la cadera parecieron abrirse con dificultad mientras le desgarraban entre las piernas, se agarró nuevamente a las sábanas enterrándose sus propias uñas. Desde los hombros hasta huesos de los dedos, se le entumecían los brazos de la fuerza con la que sostenía la tela.
—¡Ah! te pareces tanto a mi lindo hermano cuando haces esa cara de dolor. ¡Encantador, encantador! —aplaudió el vampiro adulto—. Quizás, si te hago gritar más fuerte te parecerás a mi hermana —rió.
La realidad de lo que estaba sucediendo en su cuerpo le golpeó de pronto, el olor del sudor, la sangre y sexo lo atormentó hasta el punto de causarle arcadas. La claridad de su cuerpo desnudo mordisqueado siendo penetrado por el miembro viril de Rido, le rompió la coraza, el escozor punzante como desgarrador en el trasero, se unió a la ruptura de su cordura ¿qué había hecho para merecer esto? Un zumbido apareció en sus oídos. Las palabras dichas con anterioridad cobraron sentido.
—¡Enfermo! —gritó el muchacho comenzando a forcejear con él—. ¡Eres un enfermo!
—No más que tú.
Las embestidas se volvieron violentas y rápidas, ni siquiera le daba tiempo de gritar, toda la tensión se acumulaba en su pecho que se constreñía en la garganta, dejándole a penas respirar dolorosamente por la boca mientras las lágrimas se seguían derramando, entremezclándose con el nauseabundo sudor.
—¡Oh, vamos, Kaname! No pierdas el espíritu.
Bastardo, bastardo, bastardo, bastardo. Era lo único que resonaba en la cabeza adolorida del sangrepura menor.
—Ah, quizás es que prefieres a Asato.
¡Cómo se atrevía a pensarlo! Las imágenes del líder del Consejo de Mayores invadieron su mente: el olor de su piel, de su sudor senil; el cuero sobre su rostro, la humillación pegándosele a los ojos; la sensación de sus vellos púbicos, de su falo dentro de él; el frío de las cadenas recordándole su tormento; el sabor viscoso como amargo de su semen, de las mordazas lastimando la comisura de su boca; la visión de sus testículos, de sus arrugas, de látigo o el bastón. Su cuerpo hecho añicos por el simple capricho de un noble cuyo odio por los sangrepuras era algo incomprensible para Kaname. Los jugos gástricos ascendieron por la garganta.
Se torció para ponerse de cara a la cama esperando a que lo que tuviera en el estómago le saliera por la boca, pero lo único que sucedía era la risotada de Rido resonando en toda la habitación.
—Eres tan pequeño, tan vulnerable —susurró el mayor acariciando suavemente la cabeza de Kaname—, voy a comérmela… como a ti.
Reaccionó de inmediato e intentó incorporarse pero ya de nuevo, Rido lo tenía agarrado por las caderas que le elevaba separándole las piernas, obligándole a sostenerse de rodillas. Mordió el colchón para evitar gritar, una vez más Rido lo empalaba sin preparación, ni aviso, así como movía sus caderas con sus manos y sus uñas le arañaban donde tocaban.
—Sufrirá lo mismo que tú, padecerá igual que tú y no podrás hacer nada.
¡Jamás! No lo permitiré, no lo permitiré. Pero tampoco puedes evitar que esto te suceda, no puedes detenerlos ahora ¿cómo podrás hacerlo más adelante? Encontraría la forma, algo se le ocurriría. Pero hay cosas que no importando lo mucho que te esfuerces, tus esfuerzos serán en vano. La imagen de Yuuki siendo azotada por Asato, su cuerpo pasando de noble en noble para ser manoseada hasta borrar la blancura de su piel, sus manos atadas a cadenas que permitían a cualquiera adentrarse en su cuerpo, mordisquear sus atributos. Día y noche siendo violada, golpeada, mancillada, su sangre derramada, su sonrisa ultrajada, el brillo de sus ojos empañado por la inmundicia de la sociedad, muerta en sus brazos porque no fue lo suficientemente fuerte para defenderla.
La violencia de las penetraciones, la impotencia por no poder defenderse, la humillación recibida, el miedo a que sus temores se volvieron realidad. Gritó, clamó a la oscuridad todo lo que se había guardado en esa noche.
La risa de Rido vibró en sus tímpanos, mientras sus manos y piernas lo abrazaban, el calor de su aliento sobre su nuca se adentró en sus pensamientos. Yo soy tu maestro, no puedes escapar de mí, le susurró.
Se levantó de la cama dando manotazos y patadas hacia todos lados, el sudor le pegaba el pijama como si esta fuera su segunda piel. Sexo, el hedor del maldito sexo inundaba la habitación aunque se encontraba solo en ella.
La puerta se abrió de golpe, las sirvientas entraron en su cuarto a prisa lideradas por un joven de cabellos rubios. Los recordaba, Asato los usaba cuando lo encerraba en su mundo onírico plagado de orgías y bacanales en donde Kaname era la presa principal.
—¡Kaname! —las manos de Takuma se posaron sobre sus hombros.
¡Asqueroso! Era detestable la sensación de unas manos sobre su cuerpo, agitó los brazos empujando a su perpetrador, corrió por la habitación evitando el contacto con cualquiera que se le acercara mientras sus ojos buscaban frenéticamente una salida. Esa sala nunca había tenido ventanas, sólo una puerta de hierro por la cual jamás había logrado salir, los espejos… lo más aterrador eran los espejos que se reflejaban hacia el infinito. No quería verse una vez más mientras era obligado a humillarse. El sol comenzaba a brillar tenuemente por las ventanas. Yuuki. Lo único que podía salvarle de caer en la locura era la luz de sus ojos, se abalanzó sobre la luz solar pero alguien lo pescó por el cuello del pijama. Se agitó con todas sus fuerzas golpeando a su captor con la mano y lanzando una patada rompió algo. A través del espejo roto que reflejaba la salida del sol, vio a la figura en bata de Asato Ichijou.
—Espero que ahora estés más contento, Kaname-sama, mañana hablaremos.
Se vio en el espejo cuarteado, las marcas de las manos de Rido sobre su cuello persistían, así como las mordeduras procedentes de él eran visibles. Lo vivido hacía pocos minutos volvió a su mente, las lágrimas se le a galoparon en los ojos, en su visión distorsionada por las mismas, sus manos no tenían rasguño alguno. Kaname se hincó en el suelo y pegó su frente a trozo más grande del espejo cuarteado, era un tonto por seguir cayendo en el poder de Asato, ahora le había dado una excusa más para castigarle.
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El poder de la asombrosa mente. No es que Kaname haya deseado soñar con Rido y lo demás, como dice al inicio, Asato con su súper poder del aura negra, sólo liberó un par de miedos de Kaname y luego él perdió el control. Ahora diremos: el súper poder del miedo. El miedo es una de las emociones básicas y una emoción extremadamente poderosa. De ahí que lo que Rido diga sea verdad: tu miedo me alimenta. Mientras más miedo tenga Kaname, más será el poder de sus miedos sobre de él. Aunque hay un poco de estilo: Freddy Krueger en el asunto, porque de alguna manera el miedo de Kaname le da poder Asato y este también actúa de manera independiente, pero: tienes que creer que es real para que el miedo tenga el poder. Al último por ejemplo, vemos como Kaname confunde la realidad con los sueños. En cualquier caso, la construcción de los sueños y la realidad es un tema interesante hasta para los científicos, con docenas de puntos interesantes a debatir.
Gracias a todos los que han dejado sus reviews. Auhm, como de costumbre pueden dejarme sus comentarios, así que quéjense todo lo que quieran de este one-shot.
