Hola mis queridas amigas, aquí lirio-chan con un nuevo capitulo de su saga, jajajaja, es broma. En un principio iba a ser un two-shot, pero me salió de tres capítulos, el próximo prometo ponerlo dentro de la próxima semana, sólo depende de ustedes, asi que no se abstengan a dejarme reviews, ¿eh? Que de ellos fluyen las ideas.

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Y ¿Por qué no?

Quemaría esas estúpidas fotos, lo haría. Y después ingeniaría un plan para deshacerse de su hermano y del bocaza de Naruto.

El plan era simple, la obra se iba a realizar, pero ninguna de sus familias tenia por que enterarse. Pero nada están simple, ¿Por qué tenia que tener como amigo a Naruto? ¿Por qué tenia que tener a un hermano así?

Y por sobre todo, ¿Por qué tenia que tener a un madre como esta?

Cuando se enteró de que su pequeño seria Julieta, puso un grito al cielo… de felicidad. ¡FELICIDAD! Así como lo oyen, la mujer estaba feliz.- Su niño seria Julieta, ¿Por qué no iba a estar feliz? Eh, veamos ¿por que soy un hombre? Trató de ironizar, pero para ser francos su madre ya no escuchaba nada más, en la mente de ella, solo pensaba lo lindo que se vería.

- Bueno, esto explica tú ahora tendencia de vestirte de mujer, eh, Ototo. – le pico Itachi, fue en ese momento en que deseo tener otra familia.

No, no era la primera vez, y tenía las pruebas para verificarlo. El álbum familiar atesorado por su madre, mostraba a un niño de no más de tres años, vestido con hermoso trajecitos rosas y encajas.

Su madre siempre había querido una niña, y cuando había quedado embarazada de él, supusieron que seria hembrita, pero le vino saliendo varón*. Pero eso no la desanimo, es más, los primeros años de su vida su madre había logrado ponerle todos esos lindos vestidos que había tenido preparado para su "llegada".

Menos mal que a los seis años, el ya se había dado cuenta que no esta bien vestir así. Y las únicas pruebas del delito, eran esas estúpidas fotos que en este momento su madre contemplaba absorta.

- Ya quiero ver el lindo vestido que te pondrás, me muero por verte – sonrió su madre

Y él solo pudo agradecer que su padre estuviera de viaje por un buen tiempo, y no lo vería hacer el ridículo. ¿Cómo es que su padre, siendo como es, había dejado que su hijo fuese tratado así? Oh, cierto adoraba a su madre, y haría cualquier cosa para complacerla. Dios, ¿Por qué le había tocado una familia como esta?

Cuarto paso: negado. Cero visitas familiares.

Manos a la obra, habían dicho, y cada quién puso a lugar lo mejor que podían hacer. Necesitaban realizar los escenarios, las luces, los vestuarios. Había tanto que hacer, y no ayudaba en absoluto que el encargado de eso, no apareciera.

Había demasiado estrés de su parte, y esos dos no ayudaban en lo absoluto.

- Teme, eso es suficiente – le espetó el rubio al azabache.

Este verificaba que todo estuviera en orden.

- Tienes que subir por aquí – señaló la escalinata del balcón – para poder llegar con mi personaje, dobe y ¿Qué pasa si te vienes con todo y el balcón?

- No entiendo por que hay que hacer esa escena, es demasiado molesto – susurró el rubio, creyendo que nadie lo escucharía, pero el moreno si lo escucho.

- Ey, usurotankonshi, ya has leído tu guion ¿cierto? – formuló Sasuke, perdiendo la paciencia.

- Bueno… esteee. Eh… - rió nervioso el ojiazul

En realidad Naruto no lo había hecho, durante la semana, en que supuestamente tenia que haber leído sus diálogos, sólo había tenido algo en mente. Y era totalmente opuesto a la obra. Aunque para él era igual de importante.

Aunque también tenía que ver el hecho de memorizar tantas paginas, ¿Qué creían que era? ¿Una maquina?

- ¡Demonios, dobe! – Le descolocó las voz del azabache – no se puede contigo. Tal vez- sonrió con malicia a continuación – deberíamos elegir a otro Romeo.

Sabia que le estaba picando, era la mejor manera para lograr que Naruto Uzumaki, hiciera bien las cosas, retándolo. Pero contrario de lo que pensaba Sasuke, Naruto no reacciono así, por el reto.

- ¡Por supuesto que no! ¡ Yo seré Romeo, ttebayo! – no. La razón era otra, y él no dejaría que le quitasen ese papel, tenia que demostrarle a Sasuke de lo que era capaz, que lo viera a él, entonces…

- En ese caso deja de ser tan dobe – le espetó el moreno, sacándolo de sus pensamientos – Ajusta mejor esto, luego lo probaremos con tu peso.

Naruto se retiro farfullando algo que Sasuke no pudo entender, pero le valió en esos momentos. No llegaba, el imbécil de Kakashi no llegaba. ¿Qué esperaba Kakashi? Él no tenia por que hacer su trabajo, para eso seria Julieta ¿no?

- Neji – le habló al castaño que se encargaba de las luces del escenario - ¿Algo sobre Kakashi…sensei? – pronunció segundos después el "sensei, olvidaba que tenia que tenerle respeto, era su profesor después de todo.

- No, Sasuke – le respondió sin dejar de hacer su trabajo – no ha llegado todavía.

- Tks – bufó el moreno.

El que no llegara no era su problema, su problema era que todos, absolutamente todos, sin la llegada de Kakashi habían acudido a él. Y aunque había tratado de negarse, al final tanto fue lo que insistieron, que se vio a si mismo ayudando en los preparativos.

Un profundo ruido de algo derrumbándose, lo saco de sus pensamientos. Antes de que pudiese saber que demonios había sido eso, Gaara se le había acercado.

- Ey, Sasuke, el idiota de Naruto se cayo de la escalinata, y se rompió

- ¿Cómo esta? – cuestiono desinteresado, parcialmente

- Sobrevivirá – fue lo único que comento Gaara.

- Encárgate de eso, Gaara – finalizó el azabache. Ese dobe, se lo advertí.

Y de Kakashi, ni sus luces. Pero ¿Dónde demonios podía estar ese hombre?

- ¡Hola, chicos! – apareció el peligris como si lo hubiesen llamado en ese momento – lamento la tardanza, pero tuve que ayudar a una mujer embarazada…

- ¡MENTIRA! – Fue lo que le gritaron a su sensei, unos de sus otras estúpidas excusas.

Una gota de sudor se esparció por su nuca, y una sonrisa chueca – a pesar que no se veía – se instaló en su rostro. Él no estaba mintiendo.

- Kakashi – escucho que lo llamaba su alumno preferido, a aquel que le gustaba molestar – ¿Piensas quedarte ahí parado para siempre? – No había respeto, solo reproches – Apresúrate, que no soy tu criado.

Él simplemente estaba siendo Sasuke. Un suspiro de lamento salió de su boca, Estos jóvenes, ya no me tienen respeto.

La escena se llevaba acabo, era hora de practicar, y aunque tuvieran que hacerlo libreto en mano, no le quitaba la importancia en nada.

Kakashi se mataba por sacarle alguna expresión, y el azabache junto a él, observando en el escenario a sus compañeros desplegándose – en lo que ellos llamaban actuación- se divertía de lo lindo, al ver los intentos fallidos de su "sensei". Era bastante imposible para Kakashi hacer que Sai mostrase "algo" en concreto.

- Sai – llamó otra vez Kakashi, al chico supuestamente "moribundo" – Dale mas vida al personaje. – le instaba el peligris.

- Pero si esta muriendo, que vida puede tener alguien que muere Kakashi-sensei – un suspiro de resignación afloro de los labios de Kakashi, y un aura negra estilo "emo", se mostro.

Y Sasuke lo disfrutaba, aunque no lo aparentaba.

Tal vez no tendría que hacer nada para vengarse del peligris, todos sus compañeros harían el trabajo sucio por él.

- Siguiente escena – fue lo último que escucho de Kakashi, luego fue tomado del hombro, era su turno.

Tomaron sus lugares, Naruto estaba ya frente así, se le notaba los nervios al rubio a leguas de distancia. Una sonrisa de complacencia se transmitió en sus facciones, y no dudo en dejarla plasmada. ¿Razón? Una. El rostro hecho furia de Naruto, el dobe había comprendido su indirecta. "muéstrame de lo que eres capaz".

- Acción – bufó al escuchar a Kakashi, que no era una maldita película, carajo. ¿Quién se creía Kakashi? Steven Spiellber

Naruto observo el diálogo, a continuación una duda se instalo en él, y aunque fue bastante visible, no dijo nada. Solo, leyó

- Si con mi mano he profanado tan divino altar, perdonadme. Mi boca borrará la mancha, cual peregrino ruboroso, con un beso – lo dijo corrido, si como de una lectura rápida se tratará.

Sasuke sonrió tratando de instigar a su rubio amigo, e hizo gala de sus dotes de actuación, que muchos no le conocían

- El peregrino ha errado la senda aunque parece devoto. El palmero sólo ha de besar manos de santo. – todo el mundo enmudeció, la forma en que Sasuke se movía, la manera en que su voz pronunciaba las palabras, una a una…

Buscaba provocar, era lo único que tenia en mente. Se olvido de la vergüenza que debía tener, aún siendo un papel de chica, él era un Uchiha, y los Uchihas son buenos, en todo, incluso en esa cursilería.

Naruto se quedó embobado, Dios, como le hubiese gustado que esas palabras hubiesen sido dirigidas a él especialmente, cada una de ellas demostraba…

¿Eh? ¿Demostraba, qué?

- Eh, Kakashi-sensei – habló para disipar el ambiente que Sasuke había creado aposta – No entiendo lo que digo.- y en parte era verdad. ¿Qué tenia que ver un palmero en todo esto?

Y así como vino, el ambiente se esfumó, muy en contra de Naruto, más de lo que esperaba.

- ¿Cómo vas a entenderlo? Un dobe como tu no tiene remedio – fueron las palabras que Sasuke le dirigió. Y sabia que esas serian las únicas que el moreno diría, no había palabras de amor, y en parte se sintió estúpido por esperarlas.

Y aunque Sasuke sólo buscaba molestarlo, y no dañarlo, al rubio eso le dolió. Y lo dejo entrever en la mirada que le dedicó al azabache. Sasuke lo notó. Miro profundamente al rubio, se sentía abrumado, y quien diría que el dobe de Naruto lo confundiría así, era él, o Naruto parecía triste.

- No te preocupes, Naruto. Tú sólo haz lo mejor que puedas. – fueron las palabras de aliento de Kakashi, pero el rubio no se sintió mejor con eso.

El peligris se retiró un momento, necesitaban su ayuda en otro lugar. Sasuke observó a su amigo, estaba ausente, y se preocupo. Suspiro resignado, y se acercó al ojiazul.

- Ni modo, te ayudaré para que lo entiendas – sonó todo lo desinteresado posible, los ojos azules le miraron, recuperando el brillo que tanto caracterizaba esos ojos – No quiero que por tu culpa pasemos vergüenza.

Busco la manera en que molestar al rubio, como cada uno de sus comentarios lograba hacer, pero para Naruto la importancia fue otra. Yo realmente te importo…

- Gracias… - sólo con Sasuke, sólo con él, y por sobre todo… - Julieta

¡PUM! Fue el golpe que recibió a cambio. Su risa inundo el lugar, la mirada moribunda de Sasuke – en ocasiones – le encantaba.

Sólo por ti…

- ¡Llámame así, una vez más y te cuelgo, dobe! – le amenazó el azabache, y en lugar de asustarse, el rubio rió. No con burla, sino con fascinación

Como no reír cuando el rostro de Sasuke aparecía un sonrojo, eran esos momentos, cuando podía asegurar…

Yo realmente estoy…

- Una risita más, dobe. Sólo una risita más.

enamorado de ti.

Se desplomó en la cama de su amigo, tiempo de descanso.

Habían estado practicando hasta el cansancio. Naruto no dejaba de insistir en una vez más, ensayemos una vez más. La buena voluntad de la que el Uchiha se motivaba a continuar se estaba apagando. ¿Para qué le brindo su ayuda a Naruto en primer lugar?

Desde ese día, su rubio amigo aparecía todas las tardes en su casa, los momentos de hiperactividad de Naruto se acababan.- el venia a "mejorar", y prácticamente eso era lo que hacía.

En cierta manera, eso extraño a Sasuke. No dudaba que cuando Naruto se proponía algo, lo lograba el muy condenado. Pero… aún no entendía por que su rubio amigo ponía tanta insistencia. ¿Qué era lo que lo motivaba tanto?

Me duele la cabeza.

Pequeño recuerdo del infierno que había estado viviendo desde que Naruto llegaba a su casa. Había sido todo un dilema, y aclaremos, no por su rubio amigo. No, era su madre.

Mikoto Uchiha, para los ojos de todos los que visitaban su casa, aquellos que la observaban de lejos, podía ser una madre centrada, gentil, pero cuando le agarraba, le agarraba a la doña.

Sólo ponía un pie en la casa Uchiha, y el ojiazul era atacado por una tormenta hormonal llamado madre. Que si seria Romeo, que se verían divinos, que si ya tenían los trajes, que cuando los traerían, que no sé qué, que no sé cuando…

El moreno juraba que un día de estos…

Una larga carcajada de parte de su rubio amigo le acrecentó su migraña. El tic molesto hizo aparición. Sabía por que reía.

- Te veías muy bien con ese color – se burló el ojiazul.

Su madre la indiscreta al ataque. Durante días, paso jugándoselas para que su madre no lo dejara en ridículo. Y hoy, sólo le quito la vista por un minuto, y su querida madre saco – de quien sabe donde – el dichoso álbum familiar de los Uchihas.

Casi comete homicidio, tratando de callar al rubio. Se la pasó riendo a carajadas el condenado. Y también con su madre, y su: Verdad que se ve precioso.

- Si, te veías precioso – le insinuó Naruto, imitando el tono de la madre del menor de los Uchihas.

- Naruto, si dices algo más te castro – lo amenazó sombrío.

El ojiazul detuvo sus burlas. Tragó en seco. A veces Sasuke lo asustaba.

- Eh, tengo… Tengo hambre. Si, tengo hambre. - se animo a decirle, luego de ese momento tan tenso

- Vamos abajo – fue la escueta respuesta que recibió.

Y el rubio supo que le había regado. Eran contadas las veces las que Sasuke realmente se molestaba con él. Se levantó estrepitosamente de la cama, y sus pies lo llevaron hasta Sasuke, antes de que este pudiese salir del cuarto.

La mano en su hombro lo insto a voltear. Frente a si, unos ojos azules lo observaban.

Naruto tomo la mano del menor de la familia Uchiha, la llevo hasta posarla cerca de sus labios, inclinado su cabeza, susurrando, tocando sólo con su cálido aliento la tersa piel del azabache.

- Si con mi mano he profanado tan divino altar, perdonadme. Mi boca borrará la mancha, cual peregrino ruboroso, con un beso. – sólo un poco más, y besaría la tersa piel, la carne de sus labios rozaría lo que en sólo en sueños le había pertenecido.

En arrebató, Sasuke aparto su mano. Su respiración era anormal, mas rápida, señal clara del nerviosismo que causo en él el simple acto de su amigo. Y aunque sabia que Naruto no lo noto, se separó del rubio, y siguió su camino.

- Deja las tonterías, y muévete. – fue lo único que le menciono.

Naruto, aunque desilusionado, rió. Siguió a Sasuke, y le palmeo el hombro, señal de paz.

- Sólo bromeaba, Sasuke. ¿Verdad, que estoy mejorando? – salió corriendo hasta la cocina, tomándose las libertades de las que era poseedor desde pequeño.

Una vez que Sasuke lo perdió de vista, llevo una mano hasta su pecho. Su corazón latía con rapidez. Busco calmar esas reacciones, pero su cuerpo por si sólo reaccionaba.

Pero ¿Por qué se sentía así?

Las últimas semanas, sólo unos días más, y todo habría terminado. Sus ojo negros observaron la figura de su rubio amigo, desde ese día, en el que Naruto casi le besaba la mano, su corazón no dejaba de latir nervioso. Paso noches y noches tratando de apaciguar su corazón, que atacaba con sólo el recuerdo de ese día.

Y ni hablar de cuando ensayaban sus líneas. Cada vez que estaba cerca del rubio su cuerpo reaccionaba por si sólo. Todo esto le descontrolaba, y como odiaba cuando perdía el control de sus emociones.

- Vengan chicos. Hora de probar sus trajes.- la voz del pelirrosa se oyó en todo el recinto.

Todo el mundo suspiró. El momento menos esperado va a llevarse acabo. Naruto se acercó a su amigo, pasando su brazo alrededor de los hombros de Sasuke, una corriente eléctrica fue lo que sintió el azabache, más no fue visible para nadie.

Tenia que calmarse, eran estupideces, sólo eso. Naruto sólo era su amigo.

- Mira, Naruto. Este es tu traje – Ino le mostró la obra de arte que tenia en sus manos. Y todo el mundo rió.

Sasuke, sino fuera Sasuke, hubiese tirado una larga carcajada. Las medias, lo vultuosos que estaban los brazos. (No soy buena describiendo trajes, quien ha visto Shakespeare enamorado, es el mismo traje que ocupo Romeo ahí)

- Te verás muy bien con eso, dobe – la burla que le dirigió el azabache, hizo que el rubio se sonrojara un más de lo que ya estaba

- Ve, Naruto, ve a cambiarte. – le instó con una sonrisa la pelirrosa, para que se moviera de una vez.

- Pero, Sakura-chan… - se quejó el ojiazul mientras tomaba en sus manos la dichosa prenda.

- ¡Que vayas te digo! – le gritó su amiga, y prácticamente lo aventó hacia el cubículo designado para que el rubio se vistiera.

Sin quejarse más, Naruto se dispuso a cambiarse, y luego de unos minutos salió, esperando las burlas de sus amigos. Pero ni una risa se escuchó. Abrió los ojos, que había mantenido cerrados todo ese tiempo, sólo para ver como las caras de todo los observaban sorprendidos. Había en las chicas, rostros sonrojados, y sonrisas satisfechas.

- Te queda bien, Naruto-kun – le susurró Hinata, bastante roja.

Naruto parpadeó varias veces no creyéndosela del todo. Aún con las dudas, observó a la única persona, a la que realmente le importaba su opinión. Para su sorpresa y regocijo, Sasuke estaba en la misma situación. Sus ojos lo observaban, pasando su mirada por todo su cuerpo, y tenia un leve sonrojo en las mejillas.

El corazón de Naruto salto disparado, eso era lo único que necesitaba.

El letargo en que cayó duró minutos, aún estaba no creyéndose lo que tenía ante sus ojos. Naruto estaba apuesto. Cuando vio ese estúpido traje, creyó que el rubio se vería ridículo. Pero fue una tremenda sorpresa para él. Naruto se veía bien. Condenadamente bien.

Su corazón latió, señal de que… pero ¿Qué sentía? Estaba tan confundido.

- Sasuke tu traje esta en ese cuarto – la voz de Sakura lo sacó de su ensimismamiento.

Esperaba que nadie hubiese notado que se le había quedado viendo al rubio como un bobo. Ante la mirada de todos, entro en la habitación, se la habían designado sólo para él. Después de todo se lo merecía. Era lo menos que esa vieja borracha podía atribuirle.

Varios minuto pasaron, y de Sasuke ni sus luces. Todo el mundo esta impacientándose. Especialmente el rubio que se moría por ver como estaba Sasuke.

- Sasuke-kun – le llamó Sakura desde afuera, acercándose a la puerta, para abrirla en cualquier momento - ¿necesitas ayuda?

Sólo silencio fue la respuesta que recibió. Y Sakura preocupada, trató de abrir la puerta. Pero cuando instó a hacerlo, está estaba cerrada con llave. El pistillo estaba puesto

- Está bien, Sakura – se escuchó la voz de Sasuke, minutos después. – Ya me lo puse. Me lo voy a quitar ahora.

- Pero, Sasuke – fue ahora la voz de Ino la que se hizo escuchar – necesitamos ver si te queda bien

- Les aseguró que está bien – respondió obstinado el azabache, negándose rotundamente a que alguien lo viera en esas fachas.

No a este el día del estreno.

- Vamos, Sasuke si no sales, entraré yo a sacarte – le amenazó el rubio, tratando de sonar convincente, pero realmente se moría de ganas por ver a Sasuke.

- ¿Y cómo vas a entrar, dobe? – le instigó Sasuke, aún negándose en caer ante las provocaciones.

- Con las alas del amor, mi bien amada – le respondió meloso. Todo el mundo se echo a reír.

El enojo de Sasuke creció. Naruto lo conocía muy bien, y sabía que en cualquier momento Sasuke – ante esta provocación – saldría de su escondite.

Pero contrario a lo que él mismo esperaba – al igual que todos los espectadores – Sasuke no reacciono. Más silencio fue lo que obtuvieron.

Naruto estaba empezando a preocuparse. ¿Tan molesto era para Sasuke realizar ese papel?

- ¡Ey, chicos! – los llamó Lee a cada uno – Kakashi-sensei quiere realizar un último ensayo con los trajes puesto. ¡Vamos!

Los alumnos se dispersaron, y sólo Naruto quedó en la estancia. Se acercó a la habitación, buscando alguna reacción del azabache.

- Sasuke, Kakashi-sensei nos llama – pego su oído a la puerta, buscando inútilmente más espacio de cercanía entre él y Sasuke. - ¿Sasuke?

- Ve con ellos, dobe. Salgo en unos minutos – fue lo único que obtuvo.

Naruto no quería irse, pero sabía que mientras él estuviera esperándolo Sasuke no saldría por las buenas. Se retiró, aún preocupado por su amigo. Esperaba que estuviera bien.

En la habitación, el azabache observaba cada parte de su vestimenta. Lo largo del vestido sería incomodo para moverse, pero con un poco de práctica lograría andar sin caerse.

Su piel estaba completamente cubierta, a excepción de sus hombros, las chicas al parecer habían querido darle un tipo de sensualidad, sin ser demasiado llamativos; aún que sus brazos estaban cubiertos. La parte delantera insinuaba formación de pecho. Su figura se veía esbelta, y de seguro que cuando hiciera juego con la bendita peluca, su transformación quedaría completa.

Odiaba decirlo pero se veía bien vestido así.

Pero no saldría vestido así, se sentía desnudo. Demonios, olviden lo que dijo de ya no vengarse de Kakashi, después de esto, Kakashi encabezaría su lista de personas de las cuales se vengaría, junto a esa vieja alcohólica y su manía de chantajear a la gente para obtener lo que quiere.

¿Qué haría? Ya después pensaría en eso. Pero lo haría.

Se vio una última vez, y suspiro resignado. Gracias Dios por que la puerta se cerrara por dentro.

Quinto paso: La llegada del verdugo.

Sasuke se salió con la suya. El azabache no utilizo en ningún momento el dichoso el vestuario que las chicas tan arduosamente le habían elaborado.

Todos en el recinto se desilusionaron, especialmente cierto rubio, pero nadie dijo nada. Cuando algo se le metía en la cabeza al ojinegro, era imposible hacerle cambiar de opinión.

Es tan obstinado, como su amigo el ojiazul.

La última práctica se llevó acabo, y Kakis eligió una escena en específico, para el disfrute de la pequeña comitiva de profesores, que se habían aglomerado en el auditorio, con la intención de observar el rumbo que había tomado la obra.

Y muy a regañadientes, Sasuke acepto presentarse. Aunque sin usar el traje correspondiente. La escena: la del balcón.

Ante los ojos de los espectadores, la escena de la confesión de amor se hizo presente.

En la mente de Naruto, las palabras de Kakashi, resonaban.

Actúa como si estuvieras enamorado.

Y así lo hizo, las palabras que su boca pronunciaba, eran su propia confesión de amor. Sasuke, te amo. Lo observo, tratando de transmitir sus emociones con esas palabras. Los labios de Sasuke se movían, palabras tras palabras, el ojiazul sentía tan vacías cada una de ellas.

Sasuke, ¿tú me…?

- El amor me dijo donde vivías – continuó con su actuación, el publico guardaba silencio conmovido, eran tan hermoso – de él me aconsejé, el guió mis ojos que yo le había entregado.

Sasuke sentía como cada palabra que salía de su boca, se incrustaba en lo más profundo de su corazón, provocándole un agudo dolor en el pecho. Sus latidos incrementaron n furor. Julieta, sentiría lo mismo, se sentiría así escuchar una confesión de amor.

Pero, ¿Qué demonios…?

- Sin ser naucheros, te juro que navegaría hasta la playa más remota de los mares por conquistar joya tan preciada.

No podía pensar en tales tonterías, aún cuando su cuerpo reaccionara diferente. Temblabas, lo sentía, su respiración era pesada. Pero ¿Por qué las palabras del dobe se sentía tan…? las emociones que le proclamaba las sentía como suyas.

La forma en que lo dices…

- … ¿Me amas? – Olvido el rumbo de sus ideas, escuchando su propia voz, borrando las dudas de su mente – sé que me dirás que sí, y que yo lo creeré. Y sin embargo –tragó saliva, nervioso – podrías faltar a tu juramento. Si me amas de veras, Romeo, dilo con sinceridad, y si me tienes por fácil y rendida al primer ruego, dímelo también, para que me ponga esquiva y ceñuda, y así tengas que rogarme.

- ¡Bravo, bravo! – gritó Tsunade con lágrimas en los ojos interrumpiendo la actuación de ambos jóvenes.

Todas la miraron ceñudos, guardando para si sus amonestaciones. Había sido tan hermosa la actuación de ambos chicos, y ella tenia que… pero guardando silencio, como en luto, no se atrevieron a reñirle. No sólo por ser ella la directora, y por deber tenían que guardarle respeto; sino por que la mujer era una bestia cuando se enojaba.

El azabache agradeció internamente la interrupción. Estaba demasiado alterado en esos momentos, aún sin saber por que. Sentía como su cabeza daba vueltas, necesitaba un descanso.

Fue le mismo que finalizó la practica de ese día. Y nadie se lo negó. El rostro del azabache no era el mejor. Naruto intento acercarse al moreno, preocupado, pero este no sé dejo atrapar.

Necesitaba irse a u casa de inmediato. Fue la primera vez que se vio a Sasuke Uchiha irse a casa sin la compañía parlanchina de Naruto.

- ¡Romeo, romeo! ¿Por qué eres tú Romeo? - practicaba el ojinegro frente al espejo.

La oscuridad de la noche se hizo presente para todos los habitantes de la colonia. Sasuke llegó exhausto a su casa, sin poder lograr – minutos después – conciliar el descanso que su mente necesitaba. Y para que ésta no le jugara malas pasadas, como en las últimas semanas, busco la manera de distraerla. Que otra tenía más que eso.

- ¿Por qué no reniegas del nombre de tu padre y de tu madre? Y si no tienes valor para tanto, ámame, y no me tendré por Capuleto.

- Lo haces muy bien, mi querida Julieta – se burló el hermano mayor, Itachi. Entrando a la habitación del menor todo campante.

Sasuke lo observó con cansancio. Lo que menos necesitaba en esos momentos era a su hermano molestándolo.

- No estoy de humor, Itachi – se quejó el menor de los Uchihas.

Itachi lo observó por unos instantes. Sasuke aún miraba su figura por el espejo, pero sentía su mirada ausente.

Se acercó con sigilo hacia su ototo. Lo abrazo por la espalda, esperando las amonestaciones que saldrían de la boca del menor. Más este no se quejo.

- No te preocupes – le aseguró su Aniki, buscando mitigar el estrés que su cuerpo sentía, y que Itachi había notado.

- Gracias, Itachi – intentó sonreírle el ojinegro al mayor. No consiguiéndolo del todo.

Itachi se despido de su hermano a regañadientes. Sasuke le alegaba descanso. Preocupado, pero aún sabiendo que el moreno necesitaba su espacio, salió, no queriendo contrariarlo por primera vez en su vida. Así que lo dejo estar.

- Estarás bien, Ototo – fue lo último que le dijo, perdiéndose del campo visual de su hermano menor.

Eso espero…

Sus pies lo llevaron inconscientemente hasta la ventana, corrió poco la cortina, y la luz de la luna le dio directo en el rostro. Una hermosa vista.

- No jures por la luna – sus labios se movieron solos, susurrando, pidiendo clemencia en su mente – que en su rápido movimiento cambia de aspecto cada mes. No vayas a imitar su inconstancia.

Cerró de un arrebato la cortina de la ventana, y desparramo su cuerpo en la cama. Quería acallar a su mente, quería… dormir.

"Que el sueño descanse en tus dulces ojos y la paz en tu alma. ¡Ojala fuera yo el sueño, ojala fuero ya la paz en que se duerme tu belleza!"

Su almohada fue utilizada para cubrir su cabeza, tratando de callar esa voz que en su cabeza resonaba. La voz de Naruto, ¿Por qué instiga tanto? ¿Por qué buscaba provocarle?

Dobe, ¿Qué me has hecho?

Gracias a todas aquellas que me dejaron reviews en capítulo anterior, espero que este capítulo haya sido de su agrado y no lo hayan sentido muy tosco, es mi intento de humor, con respecto al principio me pareció bien incluir esa parte con referencia a que creían que Sasuke sería una niña, pero en realidad fue varoncito.

Me encantó, me fascinó, esa parte en el manga, así que quise utilizarlo en esta parte. A que no que Sasuke es tan lindo de bebe. Aún me conmueve las palabras que le dedica Itachi a sasu-bebé

Tranquilo Sasuke, soy tu hermano mayor y te protegeré. Me encanta.

Dejad reviews si así lo prefieren, me encantarían sus opiniones.

Ciao