Hola queridas mías, aquí yo, y un nuevo capitulo. Y si, este es el último de ellos. Espero que sea de su agrado total. Me conmovieron todos sus reviews, estoy totalmente agradecida por ellos. Y como ustedes lo pidieron, aquí, más pronto de lo que esperaba, el nuevo capitulo.

Espero que sea de su agrado total, cualquier cosa, o duda no se abstengan en preguntar. Sus críticas también son valederas.

ACLARACIONES:

lo cursiva son los pensamientos de los personajes.

lo negrito y cursiva, son las partes de la obra, es decir lo que le saque a willy de prestado.

y por ultimo los subrayado y cursivo, son unas frases que los personajes recuerdan, no es mucho, pero quiero aclararlo.

Bueno, eso esa todo.

Los personajes no son míos son de kishimoto, yo sólo los ocupo para mi beneficio.

Sin más que decir a leeré, que yo me voy luego a la fiesta de celebración que me tiro willy y cervantes, que sino me apuro se me acabe el coñac

A leer.

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Y Ahora…

Todo el mundo corría de un lugar a otro, el auditorio se llenaba rápidamente.

Los jóvenes ansiosos observaban como los asientos eran ocupados – tanto por los alumnos, como por las personas ajenas a la Institución - en un santiamén.

- ¿Qué no es un evento escolar? – pregunto una voz - ¿Por qué están cobrando las entradas?

- Y yo que sé – le contesto otra, con fastidio.

El solo quería ver al sex-símbol de Konoha Gauken interpretando el papel de travestí, eh… perdón, Julieta.

- ¿Están cobrando la entrada? – tras bambalinas ocurría la misma algarabía.

Los que oyeron la cuestión, se acercaron a Neji, instigando la información.

- ¡Eh, eh! En ese caso, Tsunade obaa-chan nos pagará – sonrió el rubio, feliz de la vida.

- Lo dudo, Naruto – le comunicó Gaara, desalentando las esperanzas del ojiazul.

- Entonces, ¿Por qué…? ¡Oh! Ya caigo – entendió Naruto, esa vieja.

- Tsunade-sama ha puesto un enorme rotulo para atraer gente – sai intervino en la platica, dando pauta a más desalientos en los muchachos.

- ¿Rotulo? – cuestiono Kiba - ¿Qué clase de rotulo?

- Pues… - se llevó un dedo a su barbilla, pensando con cuidado las palabras que utilizaría – algo así como: Hoy por primera vez en este honorable Institución. Se llevara acabo la tragedia romántica, celebre de Shakespeare. Romeo y Julieta. Interpretados por Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha.

- Problemático – resonó la voz de Shikamaru en la estancia.

- La vieja sólo nos está utilizando - alegó Naruto en un bufido.

- ¡Chicos, a cambiarse! ¡Ahora! – gritó la pelirrosa, movilizando a las masas.

Cada uno hizo caso a las órdenes de la ojiverde. No queriendo contrariarla. Daba miedo enojada…

- Pero, Sakura-chan… - claro que siempre hay la excepción, Y Naruto era una prueba claro de esta.

- Sin peros, Naruto – le contestó Sakura bastante cabreada – deberías ser como Sasuke-kun. Él ya se está preparando.

- ¿Eh? ¿Sasuke ya llegó? ¡¿Por qué no me dijiste? – le reprochó el rubio. El quería hablar con Sasuke.

- No soy tu secretaria, Naruto – le reclamó la pelirrosa, hastiada - ¡Ve a cambiarte ahora!

- Pero quiero ver a Sasuke… - insistió el ojiazul.

De un solo golpe Sakura lo aventó dentro del camerino.

- ¡Cámbiate! – gritó esta vez con más fuerzas.- ¡Y NO HAY PEROS QUE VALGAN!

Cerró la puerta, dejando al rubio solo en el cuarto. Naruto era un baka.

El telón comenzó a subir y las voces callaron. La escena se hizo presente: Juugo salió para dar la pauta del comienzo de la historia.

- En la hermosa Verona. Donde acaece esta historia, dos familias de igual linaje, arrastrados por antiguos odios, se entregan a nuevas turbulencias, en que la sangre se ve derramada. De la raza fatal de estos dos enemigos vino al mundo, con hado funesto, una pareja de amantes, cuya infeliz, lastimosa ruina llevara también a la tumba las disensiones de sus parientes. El terrible amor, la persistencia del econo de sus allegados al que sólo es capaz de poner termino la extinción de su descendencia. Sólo dos horas va a durar en la escena este odio secular de razas. Atended al triste enredo, y supliréis con vuestra atención lo que falte a la tragedia.

Los aplausos se dejaron a escuchar, y el pelinaranja se retiró del estrado. La obra había comenzado.

Naruto salió de escena, sus manos estaban temblando, pero agradecía a los cielos que su cuerpo – y sobre todo que su memoria no le haya traicionado-.

Una nueva escena se llevó acabo, y Naruto escondido tras bastidores – un lugar donde no lo verían, pero él si seria capaz de observar al publico y sus reacciones, como también la obra en escena -. Al instante observó como Sakura y Chouji – con ese disfraz de Nodriza – se presentaban al público.

- Nodriza – habló Sakura con falso acento de importancia - ¿Dónde está mi hija? Decidle que venga aquí.

Chouji, azorado, contestó con la voz fingida, queriendo transformarla como la de una mujer.

- Si a fé de doncella – hubo murmullos de risa por parte del público, y naruto les acompaño, pero los actores continuaron – Le he dicho que venga. ¡Eh, cordero! – empezó a llamar Chouji, aumentando el sonido de las risas, Naruto olvido momentáneamente, la razón por la que se escondía ahí - ¡eh tierna palomilla! Dios, me ampare – se hostigo el personaje de Chouji - ¿Por donde anda esta muchacha? ¡Eh, Julieta!

- ¿Qué hay, quien me llama? – las risas se apagaron, el silencio fue parte del publico.

Naruto quedo helado en su sitio, sus risas se detuvieron, y con ojos desorbitados observo semejante visión.

- Vuestra, madre – incluso los actores en escena quedaron embelesados, reaccionando presto.

El público observaba al nuevo personaje embelesados también.

"Es el Uchiha" ¿cierto?" se escuchaba preguntar, mientras la escena continuaba. No parecía un travestido en lo absoluto.

- Apostaría catorce de mis dientes (y dicho sea con dolor, cuento sólo cuatro) a que no tiene catorce – la escena era ajena para las mayorías. No creyendo aún lo que sus ojos veían.

- No luce precioso tu hermano, Itachi – habló Mikoto, desde su asiento de primera fila, embelezada con la figura de su hijo menor.

El mayor de los azabaches no contesto. Estaba congelado con cámara en mano, apuntando a su hermano, con la foto ya tomada. En el preciso instante en que Sasuke salió; sólo pensó: Está va para el álbum familiar. Y ahí quedo igual de sorprendido que el resto del publico.

- Sabes – le sonrió a su madre, minutos después – Me alegra que no haya sido niña.

Los problemas que me hubiese causado mantener alejado a tanto baboso de él, si hubiera sido lo contrario.

- La verdad es que el Uchiha se ve excelente – apremió Tsunade observando la figura del azabache.

El sonido de un flash llamó su atención. Y para su sorpresa se encontró con Kakashi, cámara en mano, tomando fotos a la figura del Sasuke. Dios, este hombre.

- La primavera de Verona no presenta una flor parecida La voz de Sakura llego a los oídos del rubio, sacándolo de su aturdimiento. En ese momento, sólo Sasuke estaba para él.

- Si, por mi vida, es una flor, y una verdadera flor.

Naruto se perdió de nuevo en la figura de su azabache, en los hombros expuestos a las miradas de todos, enseñando la pálida pero tersa piel del cual el moreno era dueño.

Durante minutos lo observó embelesado. Durante bastante tiempo realizó cada uno de los actos como autónoma, con sólo Sasuke en mente.

No escucho más las voces de sus amigos, ni siquiera la del mismo azabache cuando compartían escena. Su Sasuke estaba ahí, observándolo, actuando en una farsa que para él, se había convertido en un sueño eterno. Las escenas pasaban, y él seguía perdido en la letanía de esos ojos negros, que lo cautivaban y lo embrujaban. Como también lo hacían las palabras que con tormento se grabaron en su cabeza.

"Lo pensare, si es que el ver predispone a amar. Pero el dardo de mis ojos sólo tendrá la fuerza que le preste la obediencia".

Naruto ya había caído, y Sasuke…

- ¡Ah!- afortunadamente el grito de muerte de neji lo sacó de sus pensamientos en el momento correcto. La muerte de Teobaldo.

- Vete, huye, los vecinos se acercan, y Teobaldo a muerto – le gritó kiba, en el papel de Benvolio – si el príncipe te haya a muerte ha de condenarte. ¡Escapa! Huye presto.

Tiró la espada, como ya estaba desde un comienzo predispuesto, y salió del escenario, no sin antes, declarar: - Soy un juguete del destino. – y vaya que lo era.

Tras el escenario observó como todos – los que no participaban en la escena que se llevaba a cabo – hablaban con el Uchiha.

Sasuke se sentía hostigado, y al notar la mirada azulina observándole insistente, se escabulló, su vía de escape. El rubio lo observó.

La peluca casi por toda la espalda, pero en una trenza. El vestido que llevaba ahora, era de un blanco inmaculado con destellos dorados. Estaba…

El parecido del moreno con su madre, era abismal. Pero para Naruto, Sasuke era lo más hermoso que sus ojos habían visto. Sus facciones eran delicadas, no necesitaba en lo absoluto ese poco maquillaje del que había sido obligado a usar.

Su figura era estilizada, para nada se notaba que había un hombre tras esas fachadas, más la esencia de Sasuke no se perdía, en su modo de caminar, en sus ojos, todo en él gritaba Uchiha por nacimiento, pero eso era lo que mas le gustaba a Naruto. A él no le importaba que Sasuke fuera un chico o una chica, el se enamoro de Sasuke, sólo de él.

- Ni siquiera piense en burlarte, naruto – le instigó Sasuke.

La verdad era que la mirada del rubio lo ponía nervioso. Ni siquiera todo el publico, que no le habían quitado la mirad de encima, lograba descontrolarlo como el ojiazul.

Naruto no respondió y Sasuke se extrañó. Quiso acercarse al rubio, pero viendo a sus amigos salir de escena, le recordó que era su turno.

- Vamos, Naruto nos toca – le susurró el azabache.

- Me gustas mucho – se detuvo en seco, las palabras de Naruto lo dejaron consternado.

¿Cómo es que el rubio sentía eso…? Cuando él…

Observo a su amigo, el cual sorpresivamente estaba serio. Su corazón latió de prisas, desbocado, más dudas en su cabeza. Naruto continúo hablando:

- Te quiero – no supo por que lo dijo, y sabia que ese no era el momento propicio para declararse. Pero ya no había marcha atrás, y tampoco aguantaba callar sus sentimientos, cuando en su fiero interno le gritaba. Hazlo. Hazlo ahora.

Sasuke, di algo…

- Apresúrate, nos toca – y el azabache no dijo nada más.

No podía, no sabía como actuar. Y para Naruto fue un golpe tremendo. Su actuación se volvió como al principio, autóctona. No prestaba atención a lo que a su alrededor sucedía, y nadie lo notaba. Nadie veía – ni siquiera su amor – como se rompía su corazón.

Sasuke no le respondió como hubiese querido, ni siquiera le había rechazado abiertamente. Tal vez, aún tenía… para la diferencia que hay. Se regañó mentalmente por ser tan estúpido, por dejarse llevar por el momento. Ahora, Sasuke estaba tan lejos.

Y él abajo, observándolo, siguiendo con la vana actuación que más por compromiso que por otra cosa lograba realizar. Las razones por las que tan arduamente se había preparado, ya no valían para nada.

- ¡Dios mío! tengo en el alma un fatal presentimiento – continuó Sasuke, perdido al igual que el rubio. Quería terminar esa escena rápido, y tomar respiro. ¿Por qué Naruto le tenia que decir eso…? – Ahora, que abajo estás, me parece que te veo como un muerto en el fondo de una tumba. O mis ojos me engañan, o pálido apareces.

Ya de por si la confusión en su mente ya era grande para que el dobe viniera con esa cantaleta. Naruto era…

- Pues, créeme, mi amor – contestó le rubio abstraído – de igual suerte te ven los míos. El dolor penetrante desea nuestra sangre. ¡Adiós! ¡Adiós!

Naruto sale de escena, se aleja, su cuerpo se mueve solo, necesita recuperar sus fuerzas, siente que en cualquier minuto se derrumbará, y es lo que menos quiere en estos momentos.

Con el pretexto de querer un poco de descanso, y que, el vital liquido, le es necesario, desaparece, en los momentos en que sabe que no será necesario. El líquido llega hasta su garganta, aliviando un poco su nudo, pero el dolor sigue ahí.

Resignado, regresa con sus compañeros, observa como todos, ocultos, no pierden ni un instante de la obra. Y aunque una parte de si se odia por caer tan fácilmente ante sus deseos, termina acercándose, pues desea verlo, y no se cansara de hacerlo. Aunque, tal vez sea lo único que podrá hacer ahora. Verlo, desde lejos.

- Dichoso encuentro, señora y esposa mía – sus ojos observan la esplendida actuación del pelirrojo.

Su corazón no quiere ser traicionado, y su mente le pide no mirarlo, solo observar a los otros, no a ese azabache, no lo veas a él. Trata de distraerse, aunque lo encuentra imposible.

- Puede, debe caber, amor mío, el jueves próximo – continua Gaara.

- Será lo que debe ser – se auto regañó, como es que podía ser tan débil, como es que caí ante su sola figura. su sola mirada, le descontrolaba. ¿Cómo es que Sasuke hacia todo esto en él?

- Sentencia positiva es esa

Sólo a Gaara y a Hinata, sólo míralos a ellos, y Dios, no llores.

Cerró sus ojos, aguantándose las ganas de derramar las lágrimas que pelean por ser liberadas. Sólo por un momento, quiere… al abrirlos de nuevo, su cuerpo estalla en furia – aunque por una razón bastante absurda –, no puede evitar que su corazón traicione a su mente.

- Julieta, el jueves, temprano, iré a despertaros. Adiós, hasta entonces, y recibid este santo beso.

Gaara besa la mejilla del azabache, y sale del recinto. En su camino, se encuentra a la figura del rubio, y la ira en su mirada, deslucida exactamente para él. Se reía internamente. Ese par…

Naruto quiso golpearse a si mismo, como podía pensar si quiera tener el derecho de reclamarle por haber besado a Sasuke. En primera, era parte de la obra, Gaara no tenía otra opción, y en segunda – y la más importante – Sasuke no era nada suyo. Suspiro resignado, sus malditos celos no tenían justificación alguna, y aún así, no podía dejar d tenerlos. Y por un instante se planteo, como seria si Sasuke tuviera una pareja. Dios, de seguro se moría ahí mismo…

- Así que estés en el lecho, toma este frasquito y traga el destilado licor que guarda – el ojinegro tomo el frasco que Hinata, en representación de fraile Lorenzo, le entregaba.

Sus ojos buscaron la mirada que lo observaba tan insistentemente, encontrándose con esos ojos azules que desde minutos antes, lo atormentaban.

- … ninguna arteria conservara su natural movimiento; por el contrarío, cesaran de latir, ni calor, ni aliento alguno testificaron tu existencia, y yacerás como muerta el día de la vida.

Se alejo, no queriendo no queriendo escuchar nada más. Sólo un poco más y toda esta tortura terminaría muy pronto.

- ¡Boticario! ¡Sal ahora! – grita ya en escena, al instante llega Suigetsu, y Naruto presta su atención sólo a él

A lo lejos, en el mismo rincón que Naruto uso para observarlo, Sasuke lo mira con la misma intensidad.

- Tomad cuarenta ducados, y dame un frasco de veneno. –

- Drogas mortales tengo, pero a muerte condena, al vendedor, al ley de Mantua. – recita esta vez el peliblanco.

Sasuke sabia que actuar como un cobarde era lo menos que debía haber hecho, pero, Dios, aún no entendía nada de lo que realmente le sucedía. Y para rematar Naruto viene y se le declara. Aún que su cuerpo tiemble, aun que su corazón enloqueció por esas palabras, es tan difícil para él. ¿Por qué, Naruto? Tú y yo somos amigos, los mejores. Entonces, ¿Por qué siento esto cada vez que estoy a tu lado? Acaso yo…

- Es mi pobreza la que acepta, no mi voluntad. – responde el boticario (Suigetsu) entregando el dichoso veneno.

- Pagó a tu pobreza, no a tu voluntad. – el rubio le da el dinero, ante la expectación del publico. ¿Cómo actuar así, si el final ya se lo sabían? la emoción del momento, tal vez.

La actuación de todos los jóvenes, especialmente la de ambos protagonistas –Naruto y Sasuke – los han cautivado. Y para ellos, ya no eran personajes ficticios, ya no eran sus compañeros de clase los que interpretaban la obra. Frente así, con Gaara – o mejor dicho Paris – en el suelo muerto, y Sasuke (Julieta) dizque muerta, y por ultimo, Naruto (Romeo) acercándose a su bien amada, eran el reflejo del verdadero amor que William Shakespeare había querido plasmar en su obra: eran ya Romeo y Julieta.

- Esposa mía – abraza al cuerpo que yace como muerto, con lágrimas en los ojos – amor mío, la muerte que ajó el néctar de tus labios, no ha podido vencer del todo tu hermosura. Todavía irradia en tus ojos y en tu semblante, dónde aún no ha podido desplegar la muerte su odiosa bandera.

Es igual de amargo su sufrimiento, el dolor de su corazón. Como la muerte duele, el rechazo puede ser peor. Su sentimiento ni siquiera creció, no encontró al otro para ser correspondido, y ahora…

Sólo lo hice por ti, Sasuke. Sólo por ti

Esa era la razón, la razón por la cual se esforzó tanto. Por la que soporte noches de desvelos, dolores de cabeza, y días desperdiciados, en los cuales pudo haber salido a divertirse por ahí; sólo para memorizar cada palabra de ese libreto, hacerlo bien para – ingenuamente, según él – lograr que esos ojos negros lo vieran a él.

Ante Sasuke, ya no deseaba ser el idiota que se proclama ser su mejor amigo. Desea ser más que sólo su amigo, el mejor. Mas que un casi hermano. Deseaba estar a su lado, con él. Algo más…

Mírame, mírame sólo a mi.

Pero fue estúpido al creer que sólo con eso bastaría, que por arte de magia Sasuke sentiría lo mismo que él.

Ya ni siquiera tu amistad tendré.

- Julieta – acaricio el rostro, atormentándose, pensando que seria la última ocasión que lo tendría cerca - ¿Por qué aún estas tan hermosa? ¿Será que el descarnado monstruo te ofrece sus amores y te quiere para su dama? Para impedirlo, dormiré contigo en esta sombría gruta de la noche, en compañía de esos gusanos, que son hoy tus únicas doncellas.

El público se estremecía, tras bastidores pasaba lo mismo. Los ojos – de las personas más sensibles – derramaban lágrimas de tristeza.

Itachi seguía tomando fotos, parando en un instante.

Esos ojos…Ya veo.

- Este será mi eterno reposo – acaricio esta vez el mueble en que ambos cuerpos reposaban. – Aquí descansará mi cuerpo, libre de la fatídica ley de los astros – miró nuevamente el rostro de su azabache, y sus ojos se llenaron de más lágrimas – Ojos den su última mirada, brazos, el último abrazo – lo abrazó – y labios puertas de la vida, que vienen a sellar mi eterno contrato con la muerte.

Fue un leve toque, sus labios se tocaron imperceptibles ante los contrarios, como las anteriores ocasiones. No tenía fuerzas, ya no podía más…

- Ven, áspero y vencedor piloto – le habló al frasco de veneno, el cual elevaba al cielo en rictus de clemencia – mi nave, harta de combatir con las olas, quiere quebrantarse en los peñascos. Brindemos por mi dama – señaló esta vez al cuerpo de Julieta (Sasuke)

Bebe el líquido y su respiración se vuelve dificultosa. Actuando como lo amerita alguien que aparenta morir poco a poco.

- ¡Oh, cuán portentosos son los efectos…de tu bálsamo, alquimista v-veraz! Así, con este beso –se acerca otra vez, sólo para separarse al instante, viéndose imposibilitado para continuar, pero para los ojos del publico es indiferente esta acción - ...muero.

Sus ojos se cierran para no volver a despertar. Cae al los pies del que yace como dormido, sin movimiento. Un largo gemido por parte del público se escucha. Agobiados, enclaustrados en la actuación de ambos jóvenes. Al instante, el cuerpo de Sasuke se levanta de su reposo sobresaltado – en actuación – como Julieta.

"No", se escucho decir a alguien entre el público, más la actuación continuo.

- Padre, ¿Dónde está mi esposo? – habla para hinata, que hacia su entrada, aparentando ignorancia en la mirada, en cada gesto – Recuerdo donde debía yo estar y allí estoy. Pero – hablo, confundido - ¿Dónde está Romeo?

- Deja, tú pronto, ese foco de infección, tu esposo yace ahí, muerto a tu lado.- actuó Hinata con apresura – Sígueme a un devoto convento y nada más digas, la gente se acerca. Sígueme Julieta, que no podemos detenernos aquí.

La pelinegra sale de escena, sólo para guiar sus pasos directamente hacía donde sus amigas se encuentran absortas en la imagen que antes sus ojos se presenta.

- Esposo mío – se acerca el ojinegro al otro cuerpo, tocándolo, acariciándolo, es este tal vez su… ¿amado? - ¿Qué es esto? – observa la copa que yace en la mano trigueña, y la toma entres las suyas – Una copa tiene en las manos, con veneno a apresurado su muerte. ¡Cruel! – se lamenta, y su mente piensa igual, ¿Por qué cambiar lo que tenemos? Naruto, yo a ti…- no me dejo ni una gota que beber. Pero besaré tus labios, que quizás contienen algún resabio del veneno, el me matará y me salvará.

Se acerca, como minutos antes Naruto haya hecho, pero esta vez, el moreno no se detiene. Desea probar esos labios, sentir esta vez más profunda esa leve caricia que antes que hizo enloquecer su corazón. Sólo por un instante más largo, más profundo…

Los ojos de los espectadores los observan, los rostros se van acercando poco a poco. Están a milímetros para tocarse, y su corazón late, apresurado. Y no entiende por que, o tal vez, no quiera entender. Y por primavera vez, su mente y su corazón se ponen de acuerdo. Sólo déjate llevar…

Una caricia, la piel de esos labios tan perfectos, que durante noches tras noche soñó con probar, y que este le correspondiera con el mismo sentimiento; los sentía como fuego que quema. Pero no podrá tener más que eso, sólo esta vez sentirá como la tersa piel de esos labios acarician los suyos, como su aliento lo toca y lo estremece, como su sabor y lo tibio de esos labios se impregnan en los suyos; sólo como un recuerdo.

- Aún siento el calor de tus labios – sus cuerpo tiembla, sus sentidos están bloqueados, no existe nadie más que ellos dos, todos desaparecen ante sus ojos, y su corazón sigue latiendo, inconscientemente, lleva sus dedos a sus labios, acariciándolos, sintiendo todavía los estremecimientos que aglomeraron a sus cuerpos ante esa caricia.

A los ojos del público, es sólo actuación. Pero para él es más que eso… Acaricia el rostro, siente la piel de contrario entre sus manos, y antes de parecer sospechoso…

Saca la daga, el instante en que su mente toma el control nuevamente. Desesperación, es el sentimiento compartido entre el ojinegro y la gente, uno porque siente que en cualquier instante perderá la cabeza, y los otros, porque el final esta ante sus ojos, y la tristeza aglomeraba en sus facciones, el final de dos amantes, es esté….

- Oh, dulce daga, aquí esta tu vaina – se la clava ante la mirada atónita de todos, absurdo quizás esta acción, pero inevitable ya, ante las lágrimas que sueltan - … entra y dame muerte.

Cae recostado en el cuerpo contrario, el público yace en el final. Sólo ellos dos, sólo sintiendo la calidez que emana en el otro. Pero ¿Por qué seguir confundido? No encuentra las palabras, sólo se basta con sentir, puede que cambia todo, pero acaso obligadamente tiene que ser para mal, no puede quizás todo esto…

¿Por qué diablos habrá que sentir miedo?

Cuando pueden estar juntos, los dos…

- Oh, triste paz que nace con el día – escuchan hablar a Juugo, este es el final…- de la que el sol no quiere ser testigo, aún más tenemos que hablar todavía. Unos tendrán perdón, y otros, castigo. Por que historia mas triste no ha existido, creo, que está, la de Julieta y su Romeo.

El público se levanta en aplausos, todos de pie en ovación, las piezas restantes de tan prodigio actuación, se acercan para agradecer. Y más atrás, ocultos entre las figuras de sus amigos, ambos protagonistas se observan a los ojos, uno en eterno lamento, y otro, posiblemente…

Se acercan al público, que los aclamaban con vehemencia, y los aplausos arremeten en fuerzas, más si es posible. Les agradecen con una leve inclinación, tomados de la mano, por última vez, quizás…

Nuevamente se observan de reojo, perdidos entre sus sentimientos, entre sus anhelos, entre sus pensamientos. Sus corazones al instante se colapsan a dúo. Y entre tanta algarabía, un solo pensamiento se instala en la mente del moreno.

Quizás, y sólo con un beso…

Mikoto Uchiha grita de alegría, lo más hermoso ante sus ojos se presenta. Es mejor que haber tenido una niña, es lo que su mente piensa. Flash y más flash, lo dejan en momentánea ceguera, preguntándose que tan difícil será deshacerse de esa endemoniada cámara.

- Es que está divino – le asegura la pelinegra, pellizcando sus mejillas, atesorando ese tesoro que tiene por hijo.

- Ya basta, madre – se queja el ojinegro, rogando con la mirada a su hermano, pidiendo auxilio.

Por unos minutos Itachi sólo sonríe, y sigue tomando fotos, en las que su madre posa junto con a su retoño – obligadamente. Ante la súplica – o más bien demanda – de su hermano, se detiene. Y su madre vuelve arremeter al menor. A lo lejos observa a otra familia, que están en las mismas, y conscientemente, observa como su Ototo querido,, fija su mirada en el menor de los tres.

Sonríe, entendiéndolo todo, y suspirando con resignación. Tal vez no tendría que preocuparse tanto por su hermanito como si este hubiese sido niña, pero realmente tendría que tenerlo bajo cuidado, ante semejante espécimen, que su ototo había escogido como "compañero".

- ¿Te quedará a celebrar con tus compañeros? – le insinúa su salvación.

Al instante los ojos de Sasuke observan la figura de su hermano, par volver a posarla a la figura de rubia cabellera. Cabecea asintiendo, casi imperceptible.

- Oh, bueno – suspira su madre, resignada, y Sasuke la observa – entonces, cuando llegues a casa veremos toda la obra otra vez. ¡Que bueno que la grabe! – saca la cámara de video de su cartera multiusos, como ella la llama.

- ¡¿Eh? – fue lo único que se vio capaz en contestar, observando como su hermano se lleva a su madre, despidiéndose al instante de él.

Pero, ¿Cuándo hizo eso?

- ¡Ay, Naruto! ¡Estás estupendo! – le grita su madre, y él sonreía ante la cámara, aún no está del todo bien, aún siente a su corazón morir. – Ey, Sasuke – su madre se sobresalta, caminado – casi corriendo en realidad – hacia el moreno, que no sabe donde ocultarse.

- Ven a tomarte una foto con mi nene, ¿eh? – le sonríe a la madre del rubio, Kushina – Quiero una con ustedes dos – se vio arrastrado por la efusividad de la pelirroja, y no pudo evitar pensar que se parecía mucho a cierto rubio. De tal palo, tal astilla.

Negro y azul se observan para posar luego ante la cámara que el padre del rubio sostiene entre sus manos. Una vez tomada la foto, Kushina se la arrebata a Minato. Gritando de alegría ante la belleza de la imagen. Se ven muy bien juntos.

- Hablemos después, Sasuke – la seriedad del rubio lo abrume, y su corazón se encoge al instante. Llega sólo a asentir, despidiéndose de los padres de sus amigos.

Es mejor que me quite este vestido, se dice así mismo, ignorando a la pregunta que se formula en su corazón. ¿Por qué parece que va a llorar?

Y los ojos azules lo observan con tristeza.

Sus pies resuenen en el duro pavimento, el mismo camino de todos los días, ese que los lleva a casa. Pero, en un silencio que puede ser más que incomodo, es más, asfixiante.

La celebración se llevó a cabo en un lugar muy importante: Ichiraku. Aunque tal vez no tanto, pero Tsunade no quería soltar tanto.

Entre halagos, discursos de agradecimiento, y felicitaciones, se paso la noche para los dos chicos. Que se la pasó toda la velada entre sus pensamientos, ni siquiera Naruto probó bocado alguno.

Para aliviar un poco la tensión del momento, llegó alguien a preguntar por el dinero recolectado, pero para su desgracia Tsunade ya había dejado el recinto. Para otra ocasión seria.

Y así, la velada termino, y llegamos a este momento.

¿Por qué no hablaban? Ni uno ni el otro se dirigía la palabra. Y ese silencio mata al azabache. ¿Por qué su mente no se ponía de acuerdo? ¿Por qué le jugaba tan malas pasadas?

Yo… siento… Naruto, ¿acaso yo, estoy…? Sus pies se detienen, lo esta aceptando, pero su mente no deja de jugarle chueco. ¿Por qué pensarlo tanto? ¿Por qué no hacer como antes? Sólo déjate llevar.

Su pequeña y dulce boca se abrió, sintiendo a Naruto a sus espaldas, y cuando las palabras iban a salir de ella….

- Sólo olvídalo, Sasuke – su cuerpo junto a sus ojos se viraron en dirección a la voz del ojiazul, y entonces noto la diferencia entre el espacio de ambos cuerpos. – No quiero dejar de ser tu amigo, si – le sonrió con tristeza, pero que otra opción le quedaba – es decir, ttebayo. Sé que mis sentimientos te pueden molestar – aparentó tranquilidad aún cuando no la sintiese, uno de sus dedos rasco su mejilla, nervioso – pero, no tiene por que acabar nuestra amistad – continuo exaltado (Para, Naruto, no sigas) – Así que, por favor, olvídalo – No quiero olvidarlo – Y no te preocupes por mi, que ya sabes que yo me recupero rápido, dattebayo – esquivó la mirada del moreno (¡No!) – ¿Está bien? ¿Sasu-?

Fue de improviso, no lo pensó, sólo se dejo llevar. No quería escuchar más las estupideces del idiota del rubio. Con escuchar lo que le pedía, entendió finalmente todo. Él no podía simplemente olvidar, borra y hacer cuenta nueva, y pasar de página. Él no quería hacerlo. No quería olvidar ninguno de esos sentimientos.

Y su cuerpo se movió sólo, sin su permiso, con el sólo sentimiento de hacer callar esa boca que solamente hablaba tarugadas. Y sin pensarlo dos veces, junto su boca con la otra. Igual que en la obra, saboreo, la calidez de su compañera, probo la piel, sintió su aliento. Inconscientemente sus manos se posaron en los hombros del trigueño, buscando estabilidad. Y arremetió con más fuerza, que fue correspondida.

Idiota, ¿Por qué te tardaste tanto?

Sujeto la cintura del cuerpo que se pegaba al suyo. Para minutos después sentir como este se separaba del suyo. Sólo a pocos milímetros, ambos rostros, se miraban.

- En mis labios queda la marca de vuestro pecado – recitó el azabache.

Y Naruto sonrió.

Fácil, Dobe. Se estaban coqueteando. Esas palabras…

Sasuke… ¿me estas coqueteando?

- ¿Del pecado de tus labios? – le siguió el juego, aún sabiendo el bochorno que su ¿amigo? Sentía en esos momentos. Pero le hacia feliz, saber que Sasuke hacia todo eso por él – Ello se arrepentirán con otro beso.

Y busco esta vez ahora la boca de su moreno. No dudo, no hubo miedo de ser rechazado, y aunque faltasen palabras que decir, él podría esperar. Porque se trataba de Sasuke, y para él, no había persona más importante, por él moriría si fuera necesario…

Esta vez sus lenguas se encontraron, batallando una con la otra, saboreando más, si era posible, el delicioso sabor del contrario, que nunca se cansarían de probar.

Sus cuerpos se encontraron necesitados de más contacto. Acariciándose levemente entre la ropa, no pasándose de los límites establecidos. Y tampoco olvidando que se encontraban en plena calle – aunque ya era de noche – pero había reglas que establecer.

Cuando la acaricias, ella quedara rendida a tus pies.

Recordó el consejo Ero-sennin, el que le dio cuando ingenuamente, le fue a pedir ayuda para conquistar a una persona especial que lo traía como un loco. Fue Jiraiya el que pensó que se trataba de una chica, aunque tampoco él se lo negó. Pero, tal vez la táctica también funcionase con su azabache.

Sus manos acariciaron la espalda del moreno, los leves espasmos que sintió provenir de Sasuke, le hicieron constar que iba por buen camino. Así, que se atrevió a seguir bajando.

Sasuke se quedó helado en ese momento, era eso lo que él creía que era.

Pero, ¡¿Qué demonios…?

Naruto se vio a si mismo de rodillas en el suelo, Sasuke le había agarrado de la muñeca y en ese mismo momento se la retorcía por la espalda. Un candado. Parecía que en cualquier momento le arrancaría el brazo. Y como no hacerlo, si el rubio había llevado esa misma mano a territorio fronterizo, haya donde la espalda pierde su nombre.

Ya no era buena idea seguir los consejos de Ero-sennin. Después de todo, quien estaba a los pies del otro era él, no el azabache.

- No vuelvas a tocarme ahí sin mi permiso – le amenazó el ojinegro. Era extraño tener esas manos puestas "ahí". Pero, ¿bien? O ¿mal?

Una sonrisa zorruna se dio lugar en las facciones del trigueño, fue entonces que Sasuke se dio cuenta del sentido de sus palabras. Quizás inconscientemente, había sido para bien.

Sólo necesito tu permiso, ¿eh?

Sasuke lo soltó, nervioso, alejándose varios pasos del rubio, y siguiendo su camino con la excusa que era menester llegar a casa pronto. Aún cuando era todo lo contrario. Un leve sonrojo apareció en sus mejillas al escuchar la risa del ojiazul.

Presuroso, Naruto alcanzó a Sasuke, para que este no le rebasara. Quedando a unos pies de distancias del moreno.

- Entonces, Sasuke ¿Tú serás mi Julieta?

El recorrido del azabache se detuvo, y Naruto hizo lo mismo quedando como separación entre ellos medio metro. La seriedad que vio en el ojinegro, cuando este giro su mirada para verlo de frente, borró al instante su sonrisa.

- Yo no soy tu Julieta – le respondió Sasuke – Y tú tampoco eres mi romeo.

El rubio se sintió desfallecer. ¿Cómo Sasuke podía decirlo eso, si sólo hace unos minutos se habían besado? Sólo estaba ¿jugando, quizás? No, Sasuke podía ser cualquier cosa, un engreído, a veces ególatra, insufrible, hasta antisocial, pero jamás llegaba a manipular los sentimientos de las personas, especialmente a aquellas que apreciaba.

Aunque, también estaba el hecho que Sasuke no había dicho nada sobre sus sentimientos. ¿Sería quizás, que el azabache estuviera probando? ¿Una prueba de lo que pudiese sentir? ¿No estaba seguro de lo que sentía? Algo así como: probemos que tal va, y si no me gusta, pues ahí la dejamos.

No, él no quería eso. Él quería por completo a Sasuke, no a medias. Pero, Sasuke… él no estaba…

- Porque tú eres… mi dobe – le sonrió, apartando la mirada al instante. Escondiendo su sonrojo de los ojos azules, que lo miraban desorbitado.

Naruto estuvo apunto de llorar de alegría. Idiota, se reclamaba así mismo. Sasuke, este Sasuke, con las mejillas arreboladas, lo quería. A él. Por completo. No pudo reprimir una risa que fue acompañada por unas cuantas lágrimas que se le escaparon de los ojos. Se sentía desfallecer, pero esta vez de infinita felicidad.

Había conseguido lo que siempre deseo durante noches enteras desde que sus sentimientos por el moreno salieron a la luz de sus ojos. Él y Sasuke, juntos.

Maldito bastardo, me asustaste.

- Entonces – se atrevió a hablar el rubio, minutos después, deseando con todo su fiero interno, abrazar al cuerpo contrario. – Tu eres mi Teme.

- ¿EH? , si. Como sea – respondió al instante, restándole importancia, aparentemente, aún que su maldito corazón lo traicionará. – Me voy, es tarde.

Trató de parecer que su huida no se viera muy desesperada. Pero, Dios, ni siquiera sabía por que había dicho todo eso.

Sus pies siguieron caminando, dejando atrás al ojiazul que no tardó ni un segundo en seguirlo de cerca. Estaba feliz

- ¡Ey, teme! ¿Qué te parece una segunda presentación? – le picó el rubio, intentando borrar la incomodidad de su ahora ¿pareja?

- Ni de coña – fue la respuesta que obtuvo. Y se la esperaba. Al menos, ahora Sasuke no estaba "incomodo".

La sonrisa del rubio creció aún más, si fuera posible. Y Sasuke también se permitió sonreír.

Deseo que seamos como Romeo y Julieta, amarnos hasta la muerte, y todavía más allá de ella. Tú y yo, como Naruto y Sasuke.

Sasuke y Naruto, dobe.

Mm. Está bien. "Sasuke y Naruto".

Su dedo meñique se entrelazó con otro igual pero de piel más clara. Azul y negro se observaron, ajenos a la algarabía que sus amigos montaban en la ausencia de su sensei preferido. Esté, como siempre, aún no llegaba.

Sus ojos viraron otra vez hacia la imagen que sus amigos formaban, entrelazando más sus dedos, ocultos de la vista de todos en el salón.

Al instante la puerta fue abierta estrepitosamente, y tras de ella, la figura de Kiba, salió de plano.

- ¡Ey, chicos! Miren mi nuevo Ipod – gritó estruendoso.

- Está muy bonito, Kiba – alegó hinata, sonriéndole.

- ¿Eh? Pero ¿De dónde lo sacaste? – cuestiono esta vez, Rock Lee.

- Me lo gané en un concurso – relató Kiba aún emocionado. – Retrata tú "momento Kodak".

- ¿Momento Kodak? – Fue esta vez, la pelirrosa que continuo con el interrogatorio. - ¿Qué Momento?

- A pues, éste. – señalo la fotografía que sacó de su bolsillo al instante.

Todas las miradas se fijaron en la fotografía, incluso la del par de tortolitos. Los ojo observadores se abrieron como platos.

Frente a ellos, un escenario bellísimo, iluminado con centenares de velas, cubierto de rosas blancas como adornos. Y en el centro de tanta belleza, un par de cuerpos reposaban. Uno rubio con los ojos cerrados, y el otro, una pelinegra, recostado encima de ese cuerpo, besándolo.

Sasuke estalló en ira. Y la vida de Kiba estaba en peligro.

El bullicio de un cuerpo derribando a otro se escucho en toda el aula. Los gritos de suplicas, el sonido de un golpe secó, y otra voz pidiendo al azabache detenerse fue lo que acompaño minutos después al bullicio. Y no podían culpar al azabache por querer deshacerse de su "amigo". Esa foto sería publicada a nivel regional. Divertido, ¿no?

Entre tanto, mientras este suceso sucedía, Kakashi se vio en la ardua tarea de retratar, por una rendija de la puerta el espectáculo. El flash de una cámara paso desapercibido para todos. Y el peligris sonrió al observar su obra en la pantalla.

Kiba estaba en el suelo, siendo obligado a recostarse boca abajo por un azabache furioso, mientras le hacia un candado. Kiba pedía ayuda a gritos. Y Naruto buscaba la manera de alejar ambos cuerpos, sujetando firmemente la cintura del moreno, queriendo, inútilmente, apartar a Sasuke, que estaba sentado ya, en la espalda del castaño.

Mejor los separó, antes de que Inuzuka pase a mejor vida.

Pensó unos minutos, ¿Qué tan difícil sería para él, lograr que sus queridos discípulos aceptaran realizar otra obra? Y, especialmente, ¿Qué tan difícil seria lograr que Sasuke interpretará a la heroína de su novela favorita? De seguro el moreno se vería muy bien interpretando Icha Icha Paradise. Después de todo, el también necesitaba su momento Kodak para ganar el siguiente premio.

La calma que conllevó su entrada fue un alivio para Kiba, que se vio liberado de la muerte en el momento de que Kakashi- sensei puso un pie en el recinto. Él ya estaba casi seguro que podía ver una luz al final del pasillo.

Y luego de varios minutos de completo silencio…

- - ¡QUE TE DEN, KAKASHI!

Bueno, mejor buscaba otra forma de ganar el siguiente concurso. O sino, terminaría peor que Kiba.

OOOOOOO

OOOO

OOOOOO

Bien este es el final, espero q a todas ustedes les haya gustado mi último intento de humor, y que no haya salido nada forzado. A pesar de todo, gracias.

El final lo modifiqe, auque no es mucho. El plan era la obra Maria, pero alguien me dijo que hubiese sido más gracioso mencionar el icha icha Paradise, espero q les guste.

He estado pensando en hacer un capitulo extra de esto, pero eso queda en veremos. Así q no prometo nada. PARA NO HACERME QUEDAR MAL

Aunque este sea el fin, me gustaría saber sus opiniones, sobre esto, así q no se contengan con los reviews, ok.

Ciao