Hola hola!

Lo más seguro es que no se lo esperaran y que creyeran que ya había acabado la historia pero para festejar el primer lugar del fic en el reto Volviendo a los origenes, muchas gracias a todos los que votaron y tambien a los que leyeron pusieron la historia como su favorita y con mención honorifica a los que dejaron reviews. Así que como verán regrese con la continuación, a quien haya sufrido con el final como yo les dejo este cap, pero si en cambio te quieres quedar con el final del primer cap NO LEAS ESTO! pues probablemente no te guste, Ame a este Draco al punto de decir basta espero q uds tambien lo amen como yo =) las dejo para q lean


Con una valentía que creía inexistente me permití ver sus ojos, que generaban en mí toda una tormenta de emociones y la más inmensa paz que hubiese experimentado. Mi enfermedad y mi cura eso era él. ¿Cómo podía encontrar algo más perfecto que él? Sabía que tenía que irme de ahí, pero retrasaba el momento pues esa seria de las pocas veces que podría mirarlo así de cerca tratando de transmitirle todo el amor que llevo guardado dentro de mí, ya que no se lo podía decir con palabras.

-y Bien Granger ¿Qué me tienes que decir?-dijo él

Me sorprendió su pregunta, no podía, no debía y sobre todo no tenia caso ya decirle que lo amaba, que estaba destrozada por que lo había perdido, que estaba arrepentida por las malas decisiones que había tomado, que quería robar el último giratiempo y recuperar el tiempo y mi vida con él, aprovechar cada segundo que pase a su lado y que por idiota no lo había valorado.

Mordí mi labio, las lágrimas saldrían en cualquier momento. No sabía que contestarle.

-Di algo interesante en lugar de ponerte a llorar. Tienes tres minutos para qué te escuche.

Draco me miraba esperando que yo hablara, esto era horrible yo no dejaba de abrir y cerrar la boca para decir y a la vez callar. Él bufo frustrado y paso una mano por su cabello miro hacia el cielo y enseguida rodeo con sus manos mis brazos y me atrajo más hacia él solo un par de centímetros más, lo suficiente para quedarme más pasmada de lo que me encontraba.

-¿Aun no entiendes nada verdad?- no aguantaba su mirada fija en mí, me soltó con un movimiento brusco y dijo.

-Pense que tal vez ya habías abierto los ojos y empezar a aceptar tus errores, pero no síguele mintiendo al mundo con tu "perfección", por que con todo lo que has logrado ser, lo que has buscado lo tienes, lo demás sale sobrando ¿no?, Dentro de poco serás la primer ministro mujer. Ya estas donde quieres felicidades.

-No, nadie tiene todo lo que quiere en la vida, yo puedo tener muchas cosas: tener el trabajo de mis sueños, hacer lo que más me gusta, un futuro profesional exitoso, a veces se tienen que hacer sacrificios, sacrificios que me han costado muy caros, no tengo lo que más quiero, si supieras que nada de eso compensa todo lo que me hace falta, nada es suficiente para suplir tu ausencia.

Joder lo había dicho y no me arrepentía era como si todo el amor que traía adentro hubiera salido por cada poro de mi piel, pero otra nueva sensación se instalo en mi, una tres veces peor. Ahora ni siquiera podría aspirar a conservar su amistad. Él se alejaría de mi y tal vez eso fuera lo mejor ¿En qué momento considere que era bueno decirle eso a un hombre casado? Entre en pánico lo necesitaba a él para todos los cambios que vendrían en mi vida.

Tome aire; dispuesta a desaparecerme, no quería que se sintiera mal, ni mucho menos opacar ese día tan especial para él, no podía hacerle más daño del que ya le había hecho, tenía que de alguna forma u otra recompensar todo lo que me dio. Cuando pensaba en mí recamara para aparecerme Draco volvió a tomarme del brazo y dijo:

-Aún no es tiempo de que te vayas. Dilo Granger

No lo miraría aunque su mirada pudiera traspasarme y ver cada uno de mis sentimientos ¿él de verdad quería que yo dijera eso? Merecía que él quisiera humillarme ¿acaso no fui yo quien involuntariamente hizo que él lo hiciera incontables veces? Pero eso era algo que mi orgullo por más razón que tuviera Draco no lo iba a aceptar. Una verdad más una mentira menos… ¿Qué más daba?

-Te amo Draco

No podía equivocarme más, que el supiera estaba demás, mi aspecto era lamentable. Draco era tan intuitivo que estaba segura que en cuanto me vio lo supo, solo era una confirmación a sus sospechas. Ahora llegaba el momento en que tenía que decirle que no se preocupara que mi, que no hay mal que dure cien años y que yo estaría bien, temporalmente lo olvidaría, el trabajo lo haría. Me lo debía…

Draco me sonreía y no irónicamente ni burlón una sonrisa totalmente natural, lo más natural que puede lograr alguien tan irreal como él, ahora no podía ni marcharme sus ojos me habían anclado a este lugar, a verlos el poco tiempo que fuera posible. Nuestras miradas eran intensas e indescifrables. Para mí era como tener toda mi vida pasando rápidamente por sus ojos y verlos era como volver a vivir y no dejar que todo eso se perdiera.

-¿Lo haces?- pregunto

Aunque más que era una pregunta sentía que él lo que quería era que verificara lo que acaba de decir y lo volvería a hacer, de alguna forma necesitaba que el de verdad lo creyera, que sintiera que alguien en este mundo lo amaba y lo tendría presente en cada momento de su vida.

-Sí- respondí tímidamente

-¿Entonces por qué dejaste que lo hiciera?, creí que estabas de acuerdo con mi matrimonio.

-¿querías que me parara y dijera yo me opongo? No Draco, yo estoy a favor de tu felicidad, no podría ser tan egoísta, al menos no contigo.

-¿es por eso o por qué no querías que se armara un escándalo?, con tu campaña eso sería muy contraproducente.

De verdad ¿él pensaba eso?, ¿se podría cuantificar el daño que había hecho?, no quería ver las cifras, pero tenia delante de mi el resultado, uno tan desalentador que me hacía pensar que tal vez no podría dar marcha atrás. Nunca me importo lo que la gente pudiera pensar, si era una idealista, que si luchaba por las causas perdidas o si me había acostado con alguien para tener el puesto que ahora tenía, pero que Draco pensara que me había convertido una mujer que se deja llevar por las apariencias y que prefería que él se casara con tal de armar todo un escándalo que no afectara mi candidatura me dolía más que cualquier cosa, estaba arrepentida, pense que había tomado la decisión adecuada cuando terminamos, No podía ofrecerle algo que no tenía, el se merecía todo de mi y era algo que las circunstancias me imposibilitaban a darle. Perseguí el bien mayor en lugar de mi beneficio propio y me tocaba volver a actuar de la misma forma dejaría que él fuera feliz, no sin antes limpiar un poco la imagen que ahora tenia de mi.

-¿Cuándo dejaste de conocerme? Sabes que no es así, tu felicidad me importa más que la campaña de verdad que quiero que seas feliz

-Pues entonces si quieres mi felicidad renuncia a la candidatura, no me he casado, no por el momento.

Un calorcito venido de quien sabe donde se expandió sobre mi cuerpo, mi mente pudo encontrar varios significados a sus palabras pero yo solo tenía uno en mente yo era su felicidad y por supuesto que él era la mía ¿de verdad solo tenía que renunciar para volverlo a tener conmigo? ¿En serio era lo único que tenía que hacer?

-Renunciare- dije con un nudo en la garganta, no lloraría, no quería q malinterpretara la situación pues no me sentía triste por lo que iba a dejar, sino todo lo contrario. Poder empezar de nuevo a lado de él definitivamente valía la pena.

Amaba mi trabajo por su puesto y había luchado tanto por eso, pero no quería nada, todo era tan poco comparado con el amor de Draco, caí en cuenta de muchas cosas como que podría sobrevivir sin las torres de papeles, sin las juntas interminables en el Wizengamot, pero no sin Draco ahora que sabía que era una posibilidad tener al hombre que amo no lo iba a dejar pasar.

Draco me miraba como si no creyera lo que le estaba diciendo. Después de unos segundos volvió a hablar

-No solo será eso, tienes que dejar de trabajar y te quedaras en la casa a atender todas mis necesidades, tendrás que venir conmigo a todos mis viajes y después de un año tendremos un hijo…

Intente no pensar en el completo significado de la palabra necesidades, como me precipitaba a esos pensamientos. Era tan fácil imaginar un día a su lado

-…entonces Granger ¿estás dispuesta?-dijo escéptico.

-Si- dije casi sin voz mientras asentía también con la cabeza.

Fue entonces que sentí su mano tomando la mía. Fui presa de la sensación de la aparición y en cuanto sentí piso firme en mis pies abrí mis ojos y me encontré con él aun sosteniendo mi mano todavía con mirada seria. ¿Cuándo dejaría de estar así conmigo? ¿Cuándo volvería a ser el Draco de antes? Cuando ya no podía sostenerle la mirada él se acerco a mí y me rodeo con el brazo libre que tenia. Casi me ahogue con su aroma, mi cuerpo temblaba con la cercanía del suyo, con el contacto de su mano en mi espalda descubierta quemaba. Acerque mi cara a su pecho volviendo a familiarizarme con el lugar, Draco deshizo nuestro agarre y sentí su mano subiendo por mi brazo izquierdo una manera tan lenta como dolorosa dejándola por unos segundos más en el hombro quitando mi cabello de su camino, cuando la mano llego al cuello estuve a punto de soltar un gemido, pero lo contuve. Su mano jugó con los cabellos que estaban sueltos del peinado para jalarlos suavemente. El se había inclinado así que ahora tenía su rostro tan cerca del mío que con un movimiento el más sutil haría que nuestros labios se juntasen. La intensidad de su mirada estaba a punto de volverme loca ¿Por qué no simplemente lo besaba y terminaba esta maldita tortura? Tenía miedo de hacer cualquier movimiento como buena presa debía quedarme quieta y esperar a que el depredador diera el primer paso. Su rostro cambio de posición y jugó con su nariz a recorrer mi rostro, ya no aguantaba más necesitaba besarlo recordar su sabor y la sensación de quedarme sin aire sin importarme; A sí que lo hice lo bese. La sensación fue indescriptible es como darle de comer a alguien que no lo ha hecho en días, o darle de beber a un sediento. La forma en que me había respondido era la mezcla perfecta, demandante pero tierna a la vez, y ahí estaba esa sensación de sentir que todo se volvía negro y el corazón latía desesperadamente mientras que los pulmones se quedaban sin aire con cual trabajar. Draco se separe y odie que algo tan trivial como respirar me impidiera seguir con algo tan vital como era besarlo.

Abrí los ojos y me di cuenta que estábamos en el interior de la casa, específicamente en su cuarto. Draco fue a parar a su cama y se recostó en ella yo le seguí haciendo lo mismo y acercándome a él para quedar presa en sus brazos.

-¿y que pasara con Astoria?- pregunte.

-Ella lo sabe- respondió.

-¿Pero cómo es que lo sabe? ¿Qué es lo que sabe?- pregunte.

-No importa eso ahora, en otro momento lo hablaremos

-Pero Draco…

-Otro momento- dijo interrumpiéndome.

Me quede callada disfrutando del calor de su cuerpo, pero después de unos momentos el hablo.

-No me gustaría que trabajaras, pero puedes hacerlo si quieres, bromeaba con eso no soy nadie para decirte que hacer y no.

Ahí estaba mi Draco tan perfecto como siempre, el se merecía que le diera gusta ya habría mucho tiempo después si quería trabajar ahora mismo no me importaba mas nada.

-Tal vez cuando nuestros hijos crezcan- respondí dándole un beso en la mejilla.

-Entonces aprovechare los siguientes once años-dijo.

-¿Once? Pense que serian trece o doce.

-No si empezamos con los niños desde ahora- respondió con una sonrisa encantadora

Que mas daba un año más uno menos. Sonreí cuando Draco se puso encima de mi. Si definitivamente queria empezar desde ahora.


Reiteron las gracias espero que lo hayan disfrutado como yo de escribirlo y ... yo quiero hijos con draco! =) ¿Suertuda Hermione no? esperos su reviews

nos leemoos

besoos

bye