CAPITULO 2: EL DESTINO EMPEZÓ A MOVERSE

... ¡Oh!... ¡Perdón por la tardanza! Tuve cosas que hacer…Y dígame, ¿en qué nos quedamos?... Ya me acordé... Les conté que Bella había empezado la escuela en Forks, el intercambio de miradas asesinas entre Jacob y los jóvenes Cullen; y la rara actitud de Edward Cullen hacia a Bella... Ya sé que están impacientes con saber sobre la guerra, pero yo sé que les digo... Las mejores historias empiezan desde el principio... Pues verán, Bella, Jacob y Edward, no eran los únicos que sentían un cambio en la atmosfera, sino que también a todos quienes lo rodeaban, y específico a Billy Black y los Cullen.

Jacob vivía en una pequeña cabaña con su padre, dentro del bosque, en una reserva protegida; preocupado por la reacción que tuvo al estar cerca de los Cullen, Jacob se lo contó a su padre para ver si le podía dar un consejo. "Bueno hijo, no tienes razones para sentirte así." Le dijo Billy, haciendo pensar que se trataba de cosas de adolescentes. "Pues sí padre, pero cuando estuve cerca de ellos, como que... No me sentí bien, me llené de rabia... No quería dejar a Bella con ellos." Explicó Jacob. "¡Ay Jacob! ¿No me digas, que ya sientes celos por Bella?" Dijo Billy en tono de burla.

"Ay papá, cómo crees, ella es mi amiga… Además… Mejor voy a arreglar mi moto." Jacob estaba avergonzado por el comentario que hizo su padre, y lo dejó solo. Luego detrás de Billy, apareció otro hombre, no tan joven, pero era menor que Billy, su nombre era Sam, tenía un aspecto bastante serio, era alto, y a pesar del frío que hacia en el bosque, llevaba puesto solo con una camisa y un short; él se colocó a lado del padre de Jacob. "Billy, creo que ha llegado el momento de que Jacob sepa la verdad." Dijo Sam seriamente. "No se Sam, aún es muy joven." Respondió Billy con seriedad. "Mira Billy, tarde o temprano, Jacob se dará cuenta de su gran potencial... Billy, lo vieron con la chica Swan... Ellos pensará que él la estaba protegiendo, sospecharán que ella es..." Advirtió antes ser interrumpido por Billy. "No hay que precipitarnos Sam." Contestó Billy, aunque comprendía su preocupación.

"Billy, hay algo que me preocupa: la chica Swan, está en la misma escuela que ellos... Y me temo que está en un grave peligro, si ella esta más cerca de ellos." Con esto que dijo Sam, dejó a Billy más preocupado de lo que ya estaba. "...Bueno... En ese caso, ya sé lo que voy hacer. Pero como te digo no hay que precipitarnos, si hacemos un movimiento en falso… Se darán cuenta y sería el fin." Comentó de último Billy.

Mientras, en la casa de los Cullen, Edward estaba intrigado, no por el "hombre lobo" que vio en la escuela, sino por la chica nueva, Bella Swan. Logró impresionarlo, pensó que era como las demás chicas de la escuela, pero se equivocó, notó que ella era diferente, aunque era una chica linda, había algo en ella, pero, ¿qué? ¿Por qué pasaba esto, si ella también es una humana? Es lo que se cuestionaba el joven Cullen... "Si no fuera humana... Yo... Tengo que controlarme..." Pensó Edward. "Contrólate... Su aroma es deliciosa..." El pobre de Edward luchaba contra sí mismo para calmar sus instintos.

Él no aguantó más, y salió corriendo de su casa, se fue a lo más remoto del bosque, hasta que se encontró con un venado, inmediatamente se arrojó hacia el animal, y le mordió en su garganta. Edward parecía desesperado por beber sangre de esa criatura. Después de satisfacer su sed, Edward finalmente se calmó, pero sentía que estaba lleno, bastante empachado, pero aun no podía quitarse de la mente a Bella Swan, se preguntaba, ¿por qué esta chica lo hacia sentir de esa manera? Lo que él no sabía, que a raíz de todo esto, empezaba a sellar su propio destino.

Después de calmarse, Edward se dirigió hacia su casa, en el camino, se encontró con Carlisle, quien lo estaba esperando. "¿Te sientes mejor?" No se lo preguntó directamente, al parecer Edward podía leer las mentes. "Un poco..." Le respondió Edward. "No te agobies tanto Edward, solo mantén el control." Le sugirió Carlisle. "Lo dices tan fácil papá." A pesar que todos los jóvenes Cullen, era hijos adoptivos, Edward llamaba al Dr. Cullen: papá o Carlisle, era una cosa que no le molestaba al doctor, debido a que Edward fue el primer hijo que tuvieron los Cullen.

"Ella me agarró desprevenido." Dijo Edward refiriéndose a Bella. "Carlisle, creo que tendré que irme de aquí, no quiero dañar a nadie, ni mucho menos a ella... No sé como explicarlo, presiento que si estoy cerca de ella, no tendré control... Siento que no puedo estar cerca de ella." Edward trató de explicarse ante la reacción que tuvo cuando estuvo cerca de Bella. "Nunca antes me sentí así Carlisle." Dijo de último. "Edward... No puedo obligarte a quedarte, pero no importa que decisión tomes, siempre contarás conmigo y con tu madre." Es lo que le respondió Carlisle. "No te dí mi sangre, pero para mí, eres mi hijo, no olvides que te quiero." Carlisle se lo dijo mentalmente, Edward sonrió levemente. "Gracias Carlisle... Padre... Si no fuera por ti, ni por Esme, ¿qué hubiera sido de mí? No hubiera sobrevivido, o peor aún, hubiera sido exterminado por los Volturi." Dijo Edward, al mencionar a los Volturi, Carlisle se retorcijó. "No los menciones, últimamente andan muy inquietos." Dijo Carlisle, ambos empezaron a caminar.

"Lo dices por la supuesta leyenda de "la Luz de la Esperanza"." Dijo Edward. "Sí, aún no puedo entender esa necedad de Aro de localizar este supuesto poder que los volvería más poderosos de lo que son." Comentó Carlisle. "Padre, ¿será cierto que la Luz de la Esperanza, es algo poderoso, y casi milagroso?" Preguntó Edward. "No lo sé, pero el propio Aro me contó que él, estuvo a punto de tomar la luz, pero no lo logró ya que había desaparecido, según la leyenda dice que aparece cada mil años, según los Volturi, ese poder asombroso aparecerá en este milenio." Argumentó Carlisle. "Aún no entiendo ese supuesto poder." Comentó por último, Edward se encontraba pensativo. "Sabes Carlisle, cambiando de tema... Hay algo que aún me inquieta." Dijo Edward. "A pesar de lo que me está pasando ahora, aún tengo en mente en seguir buscando mis orígenes..."

Carlisle estaba preocupado por Edward, no por su reacción con respecto a la chica Swan, sino de su obsesión de buscar sus raíces; al ver esta preocupación, el joven lo notó. "Mira Carlisle, aunque descubra de donde provengo, hay algo que puedo asegurarte: para mí, tú y Esme, siguen y seguirán siendo mis padres." Recalcó Edward, esto tranquilizó a Carlisle. "Vuelvo al punto de partida, ¿qué harás ahora Edward? ¿Te irás? Ó ¿Te enfrentarás a esta situación?" Carlisle de nuevo encaró a Edward con respecto a Bella, pero él se quedó pensando, en verdad no sabía qué hacer. "Aunque si te decidieras irte, tu madre se pondrá triste." Comentó el Dr. Cullen.

Mientras que Edward decidía su futuro, en otro lugar, en una ciudad llamada Volterra en Italia, allí residían la familia real vampiresa, los Volturi. Ellos tenían un palacio enorme… Recuerdo ese lugar, me daban escalofríos al recordar cada detalle, parecía haber sido sacado de una pesadilla, el lugar era tenebrista, muy oscura, dentro allí había un salón muy grande, se encontraba un enorme trono, del cual, lo ocupaba por tres regidores de los Volturi… Si me dieron escalofríos el lugar, imagínense los propios Volturi…

El que estaba en el trono del lado izquierdo estaba Marcus, él era más alto, aunque todos los vampiros tenían el rostro pálido, él lo tenía extremadamente blanco, a mí me producía miedo y lástima… Lastima porque se podía percibir que tenía una enorme depresión. El del lado derecho del trono era Caius, él tenía su rostro perfectamente marcada por su belleza, me daba pavor… Y a la vez me molestaba, más bien, me daba rabia, ya que podía detectar su arrogancia y vanidad, cosa que odio en la gente, y más los vampiros. Y en el centro se encontraba Aro, por supuesto, era el máximo líder de los Volturi, de los tres él era el más apuesto, con su cabello negro y largo, pero él era el más poderoso de todos. Como lo dijo Carlisle, los Volturi estaban inquietos, más bien desesperados, especialmente Aro, ya que aún no tenían pista sobre la Luz de la Esperanza… Hasta ahora...

Alguien se acercó hacia el trono, era un vampiro demasiado alto, hizo una reverencia ante los líderes de los Volturi. "Y bien, ¿qué noticias nos traes Félix?" Le preguntó Aro. "Mi señor, los últimos Quileute, residen en America, para ser exactos, en Estados Unidos, en un pueblo llamado Forks, en Seattle." Respondió Félix. "Así que, ellos se encuentran en ese lugar, eso significa que el humano con la Luz de la Esperanza, se encuentra allá." Dijo Aro con algo de entusiasmo. "Solo a que descubrir, en dónde está la luz y de quien se trata." Dijo Caius con alegría. "Pero no hay que precipitarnos Caius, no hay que subestimar a los Quileute, algún movimiento en falso de nuestra parte, ellos inmediatamente esconderán al humano." Dijo Marcus, tomando en cuenta de los riesgos que podrían encontrar.

"Tienes razón Marcus, si los asquerosos Quileute se enteran que sabemos su ubicación, harán lo imposible por esconder nuestro "gran fuente de poder"." Dijo Aro, en tono de enfado. "No se preocupe mi señor, me encargaré personalmente de encontrar a la Luz de la Esperanza." Afirmó Félix. "¿Y arriesgar mi mejor elemento? ¡Nunca!" Expresó Aro. "Tal como lo dijo Marcus, si esos "desagradables caninos" ve algún elemento de nuestra familia en su territorio, será más difícil de localizar nuestra luz." Aro se levantó de su trono y les dio la espalda a todos, después se le ocurrió una idea. "Aunque... Hay tres vampiros americanos que desean entrar a nuestra familia, y que están dispuestos hacer lo que sean para ser admitidos." Dijo Aro. "¿Te refieres a esos nómadas?" Preguntó Caius en un tono asqueado. "¡Ellos no son de nuestra categoría, son indignos!" Resaltó nuevamente. "Lo sé Caius. Pero tengo una mejor idea, confía en mí y verás que saldrá bien." Dijo Aro con mucha seguridad.

Volviendo a Forks, Jacob llevo a Bella a la escuela, ella estaba esperando poner en práctica su plan de ignorar a los Cullen, especialmente a Edward, pero para su suerte, no fue necesario ya que ellos, no habían ido a la escuela. La verdad a Bella se le hizo raro que no vinieran. Bella se juntó con sus nuevos amigos de la escuela, en la hora de receso. "Oigan, ¿alguien sabe porque no vinieron los Cullen?" Preguntó Bella fríamente, pero en el fondo tenía interés con respecto a ellos. "Nadie sabe, es lo típico en los Cullen, nunca vienen cuando hay días soleados." Respondió Jessica. "Pues los Cullen son raros." Dijo Mike, Bella se quedó pensativa, decidió tomar su vida. A la hora de la salida, Jacob fue por ella, pero esta vez, en su motocicleta, y trajo un casco especial para Bella. "¿Nos vamos?" Preguntó Jacob de un buen humor, Bella tomó el casco con entusiasmo, luego la llevó en la moto hacia su casa.

"Jacob, ¿puedo hacerte una pregunta?" Dijo Bella. "Dime." Respondió Jacob. "Ayer, cuando me llevaste a la escuela, estabas furioso cuando estaban los Cullen, pero ahora que no fueron a la escuela, estás de buen humor, dime, ¿qué te pasa? ¿Cuál es tu problema con los Cullen?" Bella lo encaró. "Bella, mi papá quiere hacer una barbacoa, nos va a contar las leyendas de esta región, son interesantes, será el sábado, ¿qué dices? ¡Será divertido!" Dijo Jacob con mucho entusiasmo y por supuesto evadiendo la pregunta. "Pues no me has respondido Jacob." Recalcó Bella. "Mira Bella, de las historias que mi papá nos va a contar, sabrás del por qué mi reacción." Afirmó Jacob. "…No sé si Charlie me dé permiso" Dijo Bella. "¡Vamos Bella! No creo que Charlie se oponga, mientras que esté mi papá." Insistió Jacob. "…Esta bien Jacob. Pero prométeme que hablaremos del asunto." Dijo Bella. "Prometido." Lo prometió Jacob, Bella estaba interesada en saber las leyendas del lugar, para saber del porqué los Cullen y Jacob estaban molestos entre ellos, y para ver, ¿qué respuestas les darán las historias de Billy?

En el palacio de los Volturi, en el trono aparecieron tres vampiros en frente de Aro, Marcus, y Caius; eran dos hombres y una mujer. Sus nombres eran James, un vampiro de cabello rubio y largo, tez blanca, su cuerpo era de un hombre de 30 a 35 años de edad; Laurent, un vampiro moreno, con un peinado extravagante; y Victoria una vampira pelirroja, tenía un cuerpo elástico, parecía una gata. Los tres le dieron una reverencia ante los lideres Volturi. "Mis señores, nos sentimos muy honrosos al ser llamados ante sus presencias." Dijo Laurent, el líder de los tres nómadas.

"Laurent, James, Victoria... Los hemos llamado para una misión muy importante. Escuchen: hay un ser humano con un poder extraordinario, pero está siendo custodiado por los infames hombres lobo. El ser humano se encuentra en America, en Estados Unidos, en un pueblo llamado "Forks" Seattle. Lo que nosotros queremos es que traigan hasta acá, a este humano, y lo traiga vivo..." Aro les explicaba, pero Laurent estaba extrañado. "Mi señor, nos podría decir, ¿qué características posee este humano que quieren?" Preguntó Laurent.

"Lamentablemente Laurent, no les puedo dar una descripción exacta de este humano, pero lo único que podré decirles, es que posee un gran poder, se darán cuenta cuando lo encuentren. Les recuerdo que el humano estará rodeado por los hombres lobos… Así que observen muy bien a estos nefastos y repugnantes seres, con quienes se relacionan y si ven a un humano en particular." Dijo Aro. "Y nosotros, ¿qué ganamos con esto?" Preguntó James altaneramente. "James, yo me encargo de esto." Ordenó Laurent. "... Si cumple con su misión, serán miembros de la familia Volturi." Respondió Aro, al oír esto, Laurent, James y Victoria, aceptaron el reto que les impusieron los Volturi, inmediatamente partieron hacia su objetivo.

"No será tan fácil para ellos traer al humano, sin que no quieran acabar con él, son nómadas, no controlan sus instintos." Le advirtió Marcus a Aro. "Eso no importa, solamente son instrumentos para localizar a la Luz de la Esperanza. Y muy pronto, estará en nuestras manos." Respondió Aro al verlo. "¿De verdad dejarás que se unan a nosotros si llegaran a conseguir la luz?" Preguntó Caius en tono molesto. "Dejaremos que el tiempo, responda la pregunta. Por lo pronto, ellos serán un "dolor de cabeza" para los Quileute." Dijo Aro firmemente... Sé que están pensando, será el inicio de los problemas… Y tienen razón….