Achocolatada
Eso no era nada normal en él, usualmente no sucumbía a las necesidades carnales. No, él era demasiado estricto para caer en ello, pero a pesar de que esos pensamientos le daban animo para terminar aquello, a la hora de la verdad, siempre caía. Era imposible no caer, se consolaba, mirándola, simplemente era demasiado tentadora.
Era TenTen, en todo su esplendor, el postre predilecto a su paladar ¿A que se debía esa obsesión suya por compararla con un postre? Era con lo único que su mente podía compararla, era su dulzura, su piel tersa, su suavidad, su sabor. Era ella, en conjunto, un peligro. Un vicio tan profundo que sentía que de hundía en posos de chocolate derretido cada vez que la miraba a los ojos. Y era su piel de canela, aquella que mordía en las noches, su atracción principal. Su boca de caramelo, el mejor juguete de su lengua. Los ojos achocolatados eran, en su totalidad, insinuantes y sobre todo, incitantes. Aunque, pensándolo bien, su cabello chocolate con leche que caía sobre su desnudez lo que lo cautivaba.
Era, en si, sabrosa.
Y él estaba enviciado, estaba hundido en algo que ni siquiera sabia como había empezado. Siempre había rechazado lo dulce, prefería el café al chocolate, siempre había sido así. Hasta que TenTen le hizo probar aquella tableta de chocolate dulce y señor, una vez que lo mordió no pudo detenerse.
Paso sus manos por el cuerpo de ella, lamiendo sus hombros, sintiendo su calor desprenderse. Era calida, tan suavemente candida que, sin darte cuenta te cobijabas en ella y su calor. Aspiro su aroma, siempre a vainilla y coco, ¿Cómo no compararla con un postre? Toda ella era dulce, cada parte de su anatomía era perfecta, desde la más suave hebra de su cabello hasta el tono marrón de las uñas de sus pies.
Estando en ella sentía que tocaba el cielo y quizá lo hacia, un par de veces, procurando que ella sintiera todo lo que sentía él. Aunque era algo que sabía no lograría. Él era frío, era hielo, y ella era calor, era chocolate.
-¿En que piensas, Neji?- Le preguntó, ocultando su perfecto cuerpo bajo las sabanas color arena.
-¿Qué te gusta de mi?- Cuestionó, dejando atónita a su novia.
TenTen se sentó, moviendo sus caderas de chocolate, que el tanto había tocado. La chica sonrío, enseñándole aquella sonrisa que lo relajaba.
-Me gustan los helados- Dijó ella- En especial el granizado, ya sabes, ese tan blanco e inmaculado, pero lleno de trocitos de chocolate amargo.
TenTen sonrío más ampliamente y deposito un suave beso sobre los labios de Neji. Sí, amaba a Neji, amaba besar su boca y hundir sus uñas en la piel inmaculada de él, llenándola de pequeñas medialunas y marcarlo con algunas manchitas moradas. Si ella era chocolate, él era helado… y no había nada mejor en el calor veraniego que un helado de granizado con salsa de chocolate, mmm, un postre delicioso, como él, como ella, como ambos.
¡Hola!
Pues bien, aquí acaba este mini fic de dos capitulos. Supongo que luego, cuando tenga mayor tiempo hare una historia más larga de esta hermosa pareja. Aunque claro, a veces solo me sale y termino subiendo un one-shot. Bueno, un beso enorme y cuidense mucho. Saludos desde Argentina ¡Chaó!
