Los dos días que transcurrieron luego de esa accidentada noche fueron muy peculiares. Al principio, las chicas se mostraban recias al contacto de Inuyasha y de Miroku. Pero estos, luego de explicar que era solo un método de Shesshoumaru para molestarlas, tomaron confianza de nuevo. Y era de esperarse, quien podía resistirse a los encantos y los trucos que esos dos tenían?
Shesshoumaru no había mentido del todo: Inuyasha y Miroku habían tenido algunas aventuras en el pasado, pero nada serio, para decepción de las involucradas. Pero esta vez, un sentimiento extraño les había surgido al verlas: Por una parte Inuyasha recordó como, en el tiempo que estuvo con Kikyo compartiéndolo todo, no sentía ese vacío que reinaba luego de tener a alguna niña que pretendía retenerlo, la dulzura que emanaba Kagome era como el antídoto a ese veneno que llaman soledad, y Miroku, que nunca había sentido atracción siquiera por ninguna de sus ´´victimas´´, se había quedado prendado de Sango, la cual, podía golpearlo si la situación lo ameritaba, esa rebeldía lo había atrapado.
Una noche, Kagome se levanto para ir a beber un vaso de agua. Rondaba la media noche, y solamente se oía el tic-tac de un viejo reloj que estaba en el vestíbulo. Al entrar a la cocina, se encontró con la imagen de Inuyasha, el cual, con un vaso de licor marrón, miraba al vacío con los ojos inexpresivos. No parecía ese joven seguro de si mismo que mostraba todo el tiempo, lo rodeaba una atmósfera de abandono y despego que hizo a la estremecerse.
-Inuyasha?- le llamo dulce y suavemente.
Este la miro, y en sus ojos se reflejaron los destellos de las lágrimas que querían liberarse, y que estaba luchando por contener. Volvió la cara para que Kagome no lo viera, pero ella la tomo entre sus manos, y forzándolo a volverlo le dijo:
-te encuentras bien?-
-si, es solo que hoy es el aniversario de la muerte de mis padres, y este estupido sentimentalismo mío no se cura…-dijo frotándose los ojos con fuerza.
Ella lo miro por unos momentos, luego, se dirigió al refrigerador, tomando un envase de helado, y se sentó al frente de Inuyasha, mirándolo.
La noche se volvió mas animada, ya que Kagome, con ese calor y esa ternura natural que emanaba, fue disipando los malos recuerdos que tenia.
El amanecer los encontró todavía en la cocina, hablando de cosas pasajeras, contando anécdotas y conociéndose.
-deberíamos ir a nuestros dormitorios, si Sango o Miroku nos descubren aquí….- dijo Kagome con una risita tonta, ya que había bebido un poco del licor que estaba tomando Inuyasha, pero como ella nunca tomaba, le afecto un poco.
- si tienes razón- respondió el con una sonrisa en los labios. Se imaginaba explicándole a Miroku que habían charlado toda la noche, y este con su cara de pícaro no creía una palabra.
Las habitaciones eran contiguas así que subieron juntos, despacio, en silencio. Y no era por miedo de despertar a nadie, sino que ese momento les pertenecía. No podían explicarlo pero no querían que nada ni nadie arruinara ese momento. Al llegar a las escaleras que conducían al ático, Kagome se volvió hacia Inuyasha, y señalando con el dedo como una niña le dijo:
aquí me quedo.
Si, yo voy aquí..- le dijo señalándole la puerta que tenían detrás.-bueno, que tengas buenas noches… o días- se corrigió divertido al ver como la luz del amanecer iluminada los ventanales.
Kagome abrió las cortinas, y la vista la deslumbro, con esos prados bañados de pequeñas gotas de rocío doradas, con un poco de neblina, logrando el efecto de un mundo fantástico. Rió por lo bajo al darse cuenta que se sentía como esas princesas que esperan a su amado perdido en el horizonte. Sintió la mirada de Inuyasha, y se sonrojo.
te veo en un rato- le dijo sonrojada, empezando a subir la escalera. Pero en ese momento, en el cual dirigió a Inuyasha una mirada para retener su imagen mientras no estuviera con el, fallo un escalón, y tambaleándose, logro sostenerse de Inuyasha, el cual rápidamente se había acercado a ayudarla. Como fue el segundo escalón en el que se tropezó, logro quedarse en el primero, sosteniéndose del cuello de Inuyasha. podían sentir los mutuos alientos en sus caras ya que habían quedado a escasos centímetros. Por un lado, Inuyasha estaba embriagado por el perfume de la chica, y ella estaba hipnotizada por esos ojos que brillaban hermosamente a la luz traviesa del amanecer. Sus rostros se acercaron un poco mas, y en susurro, mirando esos labios entreabiertos, Inuyasha dijo:
deberías tener mas cuidado.
Si…- respondió ella, pero al tratar de apoyarse por si sola se tambaleo, ya que se había lastimado el tobillo, pero con el contacto con Inuyasha no lo había notado.
La sentó suavemente en la escalera para revisarle la lesión, pero al tocarle este el pie, ella se estremeció. Malinterpretando, subió rápidamente y le trajo una manta, cubriéndola con cuidado, pues pensó que tenía frío
mejor?- le pregunto sentándose a su lado.
Si- respondió ella, y el miro como un mechón de su travieso cabello le cubría el rostro. Lo aparto delicadamente, pero al rozar la piel de su rostro, no se pudo contener, y poso su mano en la mejilla de la chica, mirándola fijamente. En la semana que ellas habían estado ahí, nunca la había tocado.
La caricia de Inuyasha derritió el corazón de Kagome. Sus ojos la miraban con una ternura inigualable. "Como es posible que este tan prendado de ti?" pensó Inuyasha.
" En que momento te volviste tan importante para mi?"Pensó Kagome, pero luego su mente se quedo en blanco, ya que noto como Inuyasha se le acercaba lentamente, y lo único que hizo fue cerrar los ojos, esperando, con los labios entreabiertos…
En ese momento, un ruido procedente de una de las habitaciones cercanas los hizo separarse. Shesshoumaru apareció entonces, y observándolos, dijo en tono frió:
-tan temprano y en esas? Por favor! Veo que ustedes no tienen decencia!- le dijo enojado a Kagome, mirándola con desprecio.
Ella solo bajo su mirada, pero Inuyasha no podía dejar que Shesshoumaru la tratara así.
a ti que te pasa?- le dijo furioso- no tienes derecho de tratarla así. Solo se a lastimado un tobillo, y e venido a ayudarla, no tienes porque insinuar cosas que no son!
Mientes y lo sabes- le dijo Shesshoumaru venenosamente- los escuche subir. Ella es igual a esa amiguita suya, que paso toda la noche en la habitación de Miroku. deberías aprender a escoger mejor hermano.
Todo ocurrió en un instante. Inuyasha se abalanzo sobre Shesshoumaru para golpearlo, y este no se quedo atrás. En un momento toda la casa estaba despierta. Los huéspedes, con curiosidad, salieron a ver que pasaba, mientras, entre Miroku y otro joven separaban a los hermanos.
no eres mas que un bastardo, una mezcla, no se puede esperar mas de ti- decía Shesshoumaru con odio
Inuyasha trato de responder al insulto pero en ese momento sonó la voz potente de la anciana Kaede, que había apareció por el rellano y miraba muy seriamente a los chicos. Aunque estuviera con su camisón de dormir, imponía su presencia.
-que sucede aquí? Que son estas demostraciones?
- no sucede nada abuela- le respondió Shesshoumaru entre dientes- solo me despedía de Inuyasha. Me alegro de no estar aquí cuando las cosas se pongan mal. Hasta luego Inuyasha, Que disfrutes tu juguete nuevo.
Y diciendo esto se perdió en las escaleras.
Kagome miraba hacia el suelo, con los ojos llenos de lágrimas, mientras que se apoyaba en Sango, la cual se le había acercado para consolarla.
-Aquí no hay nada que ver, lárguense- dijo entre dientes Inuyasha, mirando a los curiosos que cuchicheaban con descaro, luego se acerco a Kagome y le dijo: quieres que te ayude a subir?
Ella lo miro y asintió suavemente. Rodeo su cuello con los brazos, y dejo que Inuyasha la levantara. Las lágrimas seguían corriendo por su rostro, y para que no lo notaran, lo oculto en su hombro.
-abuela, podrías venir a revisarla?- le dijo Inuyasha mientras subía las escaleras, con Miroku y Sango detrás.
-solo es una torcedura, sanara en unos días, pero no debes guardar reposo.- le comento Kaede, varios minutos después.
-si- dijo quedamente, con los ojos bajos- señora Kaede, por favor discúlpeme, no quería que pasara esto….
Las lágrimas empezaron a correr nuevamente por su rostro, mientras Sango trataba inútilmente de consolarla. Había faltado poco para que se abalanzara sobre Shesshoumaru, si no hubiera sido porque Miroku la detuvo, estaba segura de que le hubiera dado su merecido, no le importaba que le llevara casi una cabeza de más.
-No te preocupes- le dijo Kaede con el tono maternal y amable que utilizaba siempre- todo fue culpa de estos dos cabezas huecas- dijo señalando a Inuyasha.
- pero…- Inuyasha se detuvo al ver la mirada severa que la anciana tenia
-Inuyasha, me ayudarías a traerle el desayuno a las chicas? Tu también Miroku.
- si, claro…- contestaron los dos desconcertados.
Una vez en la cocina, la anciana los enfrento.
se puede saber que tienen ustedes en el cerebro? Como se te ocurre meter a esa chica toda la noche en tu habitación?- dijo Kaede casi gritando, y dirigiéndose a Miroku.
-pero Kaede, no hicimos nada malo…
Me importa un comino lo que hicieran, no se dan cuenta de que esas chicas no son de la clase que ustedes frecuentan? Por Dios! Y que pensabas tu al montar ese espectáculo? Suponiendo que es verdad que solo ayudabas a Kagome, lo cual es curioso, no la oi cuando se cayo.
Inuyasha se sonrojo, pero respondió con voz firme:
abuela, no fue lo que pareció. Lo admito, me gusta esa chica, pero no íbamos a hacer nada. Solo charlábamos, y cuando subíamos a nuestras habitaciones, ella tropezó, saber lo torpe que es….
Claro! Charlaban a las 2 de la madrugada, por favor Inuyasha!
Es cierto, ella no es de esas abuela, tú lo dijiste, tiene algo especial…
ELLA NO ES KIKYO INUYASHA!
Fue un golpe bajo. Miro a su abuela, que lo miraba con enojo, y a Miroku, que se quedo sin palabras ante ese inesperado argumento, y apenas moviendo los labios respondió:
ya se que no es Kikyo, tal vez eso es lo que te molesta.
Desaparezcan de mi vista.- les dijo Kaede.
