HOLA A TODOS! COMO ESTAN? ME ALEGRA QUE LES HAYA GUSTADO ESTE FIC, LA VERDAD NO HABIA TENIDO ACEPTACION EN OTRO LUGAR, GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS, NO SABEN LO FELIZ QUE ME HACEN, LES CUENTO QUE ESTE PEQUEÑO FIC TENDRA UNAS ESCENAS FUERTES ASI QUE LES AVISARE CUANDO PASE OK? ESPERO SUS REVEWS, SE CUIDAN BYE!
P.S: este cap tiene partes suvidas de tono, les estoy avisando... n.n
Chii Tomoyo
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Luego de dormir un rato, y de que se le paso el enojo, no solo con Shesshoumaru, sino también con su abuela, Inuyasha se dirigió a la habitación de Kagome. Toco suavemente la puerta, y al no haber respuesta, la empujo lentamente. Ella estaba durmiendo tranquilamente, su pecho subía y bajaba al compás de la respiración relajada, y su rostro reflejaba como había llorado.
Lentamente, se acerco a ella, y ese sentimiento tan difícil de explicar que sentimos al estar cerca de un ser especial se apodero de el. Esos labios entreabiertos, que rogaban que los besaran, esa expresión relajada, con una leve sonrisa, la hacia ver como esas princesas de los cuentos de hadas que esperan bajo un conjuro que su príncipe azul, con un dulce beso, las despierte, e Inuyasha tuvo que recurrir a su fuerza de voluntad para no aprovecharse de la situación. Le acaricio suavemente el rostro, maravillado por la belleza que mostraba esa sencillez que ella tenía, y en ese momento ella se movió, perdida en sus sueños, y suspirando murmuro:
-Inuyasha…- y sonrió.
Fue una sorpresa para el. No podía creer que esa chica que le había robado el sueño, soñara con el, y sonrió. Suavemente, se levanto, y luego de arroparla, salio del cuarto, para bajar a desayunar. Al pasar por la habitación de Miroku, decidió hablar con el, ya que estaba muy emocionado, pero cuando iba a tocar la puerta, oyó voces, y al escuchar mas atentamente, se dio cuenta que era Sango.
como puede ser posible? Todavía no lo entiendo Miroku, es que ese Shesshoumaru es un monstruo, y la pobre Kagome, con todo lo que a sufrido, la traje aquí para que olvidara todo y tuviera paz, y mira, no a dejado de llorar en toda la mañana, me a costado mucho hacer que se durmiera. Insinuar semejante cosa, es ilógico! Ella jamás haría eso, no después de… bueno, ella no lo haría.
Cálmate Sango, que no llegaras a nada alterándote. Mira Shesshoumaru se fue de viaje con su prometida, y no volverán hasta dentro de tres meses….
Seque hay alguna mujer que pueda soportar a ese… ese hombre? Que, es sorda y ciega?
Cálmate, ven y siéntate, hablemos de otra cosa… no me gusta que tu hermoso rostro este así…- le dijo sedosamente Miroku a Sango, e Inuyasha supo que era momento de irse, ya que su amigo estaba expandiendo sus encantos.
Al llegar a la cocina, se encontró con su abuela, lo cual hizo que se detuviera en seco. Podía ser anciana y todo, pero el respeto que le tenia rayaba en el miedo, era capaz de golpearlo si lo alcanzaba, si estaba molesta. Estaba sentada con los ojos perdidos en el vació de sus pensamientos, con una taza de cocoa en una mano, y al entrar Inuyasha, ella levanto la vista. Le sonrió y le señalo una silla. Con precaución, se sentó frente a ella. Sus ojos reflejaban tristeza, y con voz cansada le dijo:
Inuyasha, discúlpame no debí hablarte así.
no te preocupes…
no, fui grosera, y te juzgue mal,y no tenia razón. Se que no harías nada para lastimar a esa chica, no eres así, pero es que no quiero que te ilusiones, ella se va a ir….
Lo se abuela, yo también lo he pensado, pero por mas que quiero, no puedo dejar de pensar en ella; tiene algo que me fascina, no se como explicarlo… y no es el hecho de que se parezca a Kikyo- agrego en tono de reproche.
Lo se, lo se… - lo miro y de repente suspiro:- has crecido Inuyasha.
Diciendo esto se levanto, y le preparo algo para comer. Comieron en silencio, y luego de un rato, Kaede le dijo, poniéndole una bandeja en las manos:
deberías llevarle algo de comer a Kagome, ya debe estar despierta, y Sango no puede, esta muy ocupada…
Inuyasha se sorprendió, pero esta guiñándole el ojo le dijo:
no se, puede que ellas encuentren un motivo para quedarse, no?
Agradeciendo silenciosamente, se dirigió hacia la habitación de Kagome. Ya estaba despierta. Lo miro sin inmutarse cuando este entro, y le dejo la bandeja con la comida a la par de la cama. No la miro a los ojos. Al volverse para salir de la habitación, oyó como suavemente ella lo llamaba.
-Inuyasha, estas enfadado conmigo?
-claro que no, porque lo piensas?
-no se, perdona.
-deja de disculparte, no tienes porque.
- me iré esta tarde, Inuyasha….
Inuyasha se quedo Inmóvil, tratando de asimilar las últimas palabras de Kagome. Luego, la miro sin darle crédito a sus oídos.
pero porque?
No creo que sea buena idea el seguir aquí… e causado muchos problemas…
No digas tonterías!- le dijo con enojo.
perdóname Inuyasha, pero de todas formas debo volver a la vida que deje suspendida en la ciudad. Quiero darte algo.
Se levanto y se dirigió a su bolso. De el saco una pequeña medalla, en la cual, estaba grabado su nombre, se acerco y la puso en su cuello, posando sus manos en los hombros de Inuyasha.
cierra los ojos y pide un deseo- le dijo mirándolo a los ojos.
Aunque lo pida con todas mis fuerzas no se va a cumplir- le respondió mirándola fijamente también. Ella sonrió, y el cerro los ojos, deseando que ella no se fuera nunca.
Como si hubiera leído su pensamiento, le dijo al oído mientras que lo abrazaba:
siempre estaré contigo. Gracias por todo.
Sintió como los brazos de la chica se separaban de el, y la tomo con fuerza por la cintura, y la abrazo como nunca a nadie en su vida. Sentía que una parte de el se iría con ella, y no le gustaba tener que vivir con otro vació mas.
no te vayas, quédate conmigo- le rogó con voz ahogada. Ella lo miro con expresión desolada, y el supo que era igual de difícil para ella. Miro sus labios, esos que tantas veces estuvo a punto de probar, y no pudo contenerse. Quería tener por lo menos un recuerdo de ella. Suavemente le beso los labios. Primero fue un roce, una caricia. Ella no puso resistencia, ya que no podía tenerlo a el, por lo menos se llevaría eso. Luego el beso se fue volviendo mas apasionado. Era un beso impregnado de cariño, ese que se había desarrollado en ese tiempo, pero no lo suficiente para llamarlo amor. Cuanto duro, nadie lo supo, ya que el tiempo dejo de existir en ese momento. Luego, suavemente, juntaron sus rostros en silencio, frente con frente.
quédate por lo menos esta noche, es la fiesta de mi prima, ella llegara hoy, es su cumpleaños, por favor.
Inuyasha….- susurro ella débilmente.
Por favor, solo una noche mas….
De acuerdo…
Vamos, salgamos de aquí, caminemos un rato- le dijo tomándola de la mano y llevándola hacia la puerta.
El aire fresco de la mañana era un alivio. Caminaron en silencio, tomados de la mano, hasta que llegaron al borde de un riachuelo el cual provenía de las montañas. Los árboles que los rodeaban estaban manchados de florecillas rojas, que caían suavemente al agua. Se sentaron entre las raíces de uno, y luego de contemplar el paisaje, Inuyasha tomo el rostro de Kagome entre sus brazos para besarla de nuevo. Era como una droga, sentía que ya no podría dejar de besarla nunca. El ambiente romántico, la disposición de ella, y la experiencia que tenia, hicieron que inconcientemente Inuyasha metiera su mano bajo la blusa de ella, para acariciarle el pecho. En ese momento ella se separo, mirándolo horrorizada.
-como te atreves….- y antes de que Inuyasha pudiera decir una palabra, recibió una sonora cachetada. Ella salio corriendo, y a mitad del prado la logro alcanzar.
- Kagome, discúlpame, no fue mi intención…
- suéltame, déjame, no me toques, no quiero, no otra vez!- gritaba desesperada Kagome, con los ojos perdidos del miedo.
- Kagome, mírame, soy yo, que te sucede?
Ella lo miro de repente, reparando en el hecho de que era el quien estaba ahí. Sus ojos se llenaron de lágrimas, arrojándose a su cuello.
lo siento, no fue mi intención, perdóname… - le susurraba suavemente, mientras le acariciaba el cabello
fue horrible Inuyasha, fue horrible- le decía ella abrazándolo con fuerza.
Le tomo un rato calmarse, luego, apoyada en el pecho de Inuyasha, escucho que este le decía:
que te sucedió Kagome?
En ese momento, ella decidió que era hora de contarle a alguien la verdadera historia de su vida…
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El sol brillaba alegremente en la plenitud de esos últimos días de verano, pero Kagome sentía como si el invierno se hubiera alojado en su piel, y los brazos de Inuyasha fueran un abrigo del que no quería desprenderse. Encontró coraje en ese suave respirar del chico, como si fuera una película, los recuerdo fluyeron con orden acompasado….
como detesto mi trabajo. No sabes que tortura, Sango- le decía Kagome por teléfono- gracias a Kami, mis vacaciones empiezan este fin de semana.
Señorita Higurashi, el señor Naraku la espera en su oficina- le dijo Kagura, la secretaria de Naraku, el jefe de la compañía dedicada al control de las Contabilidades de empresas más pequeñas. Kagome tenía un puesto de contadora, en lo cual era muy buena, por lo que le extraño que la llamara. Solo llamaba a una persona por algo malo.
Debo irme Sango, hablamos luego- dijo quedamente colgando el auricular, y siguiendo a Kagura.
No le gustaba esa mujer. Esos ojos rojos con mirada perversa se regocijaban al encaminarse a la oficina gerencial.
En silencio, golpeo la puerta, y oyó como la voz inquietante de ese hombre le dijo que pasara. Era una habitación oscura, con un escritorio y silla giratoria negros. Sus ojos malvados la miraban detrás de sus manos juntas. Con un dejo de malicia le indico en asiento que tenia enfrente, invitándola a sentarse. Ella no le tenía confianza, ya que su disimulado interés se había convertido en acoso abierto, pero solo Kagura y ella eran las únicas mujeres que trabajaban en esa compañía, así que no había nadie a quien comentárselo sin perder el empleo. Podía odiarlo, pero era preferible a morirse de hambre.
señorita Higurashi ,hemos tenido una pequeña situación, por lo que le tengo que pedirle que se quede esta noche trabajando. Se que es inesperado, pero alguien tiene que hacerlo.
Una pequeña curva se dibujo en sus labios, indicándole a Kagome que eso no seria buena idea.
lo lamento mucho señor Naraku, pero eso no será posible, tengo un compromiso.
En serio, ya son muchos compromisos, señorita, me temo que tendré que despedirla.- le respondió con tono frío
Pero…
Pero nada, espero que desocupe su escritorio al terminar su turno. Quisiera que pase luego aquí para entregarle su carta de despido, así como sus liquidaciones.
Ella se quedo clavada en el suelo, cosas como "carta de despido" y "liquidaciones" rondaban por su cabeza. Como era posible que se quedara sin empleo? Lo miro atónita, era una broma sin duda. Se quería deshacer de ella porque no había querido corresponder sus insinuaciones.
por favor vuelva a lo que queda de su trabajo, estoy esperando ese informe de gastos, y las proyecciones de ventas de la compañía de Kyoto, así que espero tenerlo hoy, si sabe de alguien que pueda ocupar su puesto inmediatamente, me avisa.
Se estaba burlando de ella en la cara! Pues bien, pensó Kagome, no le daré el gusto.
esta bien señor Naraku, tendrá ese informe y los estados de cuenta, los balances y la proyección antes de que me vaya- dijo encaminándose hacia la puerta, y luego, mirándolo sobre su hombro añadió con desprecio- y no conozco a nadie que pueda hacer mi trabajo, ese problema se lo dejo a usted.
Al llegar a la seguridad de su cubículo, se sentó a llorar. Como era posible? No tenia sentido. Pero no le daría el gusto, terminaría con su trabajo y se iría con toda la dignidad que pudiera.
Alrededor de las 10 de la noche, Kagome termino las proyecciones. No debían hacerse hasta fin de mes, pero le dejaría eso y más hecho.
Lentamente, casi con miedo, se dirigió al despacho de Naraku. Todo estaba en silencio, ya que el ultimo de sus ahora excompañeros había salido casi tres horas antes.
Golpeo la puerta, y entro. El despacho, igual de oscuro que unas horas antes, tenia un aspecto intimidatorio. Naraku estaba bebiendo una copa de licor, mirando por la ventana. Kagome se acerco al escritorio y le dejo los papeles encima. Antes de que se diera cuenta, Naraku se había dirigido a la puerta. Era muy tarde cuando se dio cuenta de lo que se tramaba, ya que solo oyó el pequeño ruido que hizo la puerta al ser trancada. Su corazón se acelero. Aunque no quería creerlo, sabía lo que iba a pasar. Miro a ese hombre de aspecto despiadado que se acercaba a ella, con una mirada de demencia.
Señor Naraku, que hace? Debo ir a recoger mis cosas, por favor, podría darme mis doc…
Cállate mujer- le dijo este entonces. Por el tono de su voz y su forma de andar, se podía notar que estaba ebrio.
Abra la puerta por favor…- le rogó ella, pero en ese momento, el la tomo de los hombros y la arrojo a un amplio sofá que había ahí, para luego arrojársele encima.
NO! DÉJEME! QUE HACE, NO SE ATREVA!
Este se levanto un poco y la golpeo en la cara, diciéndole amenazadoramente:
Si no te callas, será peor para ti.
Luego volvió a manosearla, tocando sus pechos mientras ella sentía como la dureza de su intimidad la golpeaba en el estomago. El tenerlo encima de ella, le era imposible moverse. Las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas, mientras ese desgraciado le quitaba la ropa interior, mientras que le sujetaba las manos. Alargo su mano y tomo de la gaveta de una veladora que estaba junto al sofá una pequeña soga, la cual estaba oculta debajo de unos papeles. Le amarro las manos y con un hábil movimiento, la despojo de la falda. Sus manos subían como grotescas arañas por su estomago, hasta llegar a los botones de su blusa, y con un tirón, la despojo de ella también.
Ahí se encontraba ella: vestida solamente con su sostén de encaje, amarrada, sola, a punto de ser violada por ese hombre que no tenía reparos en golpearla, deseando que alguien lo detuviera.
voy a hacer lo que tanto e deseado- le dijo con los ojos llenos de lujuria. Se saco un pañuelo del bolsillo, y se lo ato en la boca a Kagome, se desprendió del pantalón y la ropa interior, y sin mayores ceremonias la penetro.
El pañuelo ahogo el grito que ella produjo. Podía sentir como la lastimaba al forzar la entrada de su miembro en su femineidad. Aunque ya no fuera virgen, esa repentina invasión había logrado lastimarla mucho. Lloraba y se removía desesperadamente, tratando de safarse de ese hombre, pero este la volvió a golpear, mientras daba furiosas embestidas, con las cuales Kagome sentía como si se desgarrara. Llego el momento, sin embargo, en el que ella dejo de sentir. Fue como si de repente estuviera dormida, todo le parecía irreal, y se dejo llevar. Naraku aprovecho esa repentina debilidad, para volverla y profundizar sus embestidas. Cuando hubo llegado al clímax, y luego de violarla tres veces más, se dio por satisfecho. Kagome tenía un moretón bajo el ojo izquierdo, y le sangraba un labio, aparte de su femineidad, y tenia varios golpes en el cuerpo. El se vistió, la libero y le dijo:
sal de aquí, ya no me sirves. Aquí tienes tu dinero- le dijo arrojándole el cheque de su liquidación- a sido un placer hacer negocios contigo. Y luego, se marcho.
Paso largo tiempo antes de que ella pudiera moverse. No solo habían herido su cuerpo, su alma y su espíritu estaban mutilados. Llamo a su amigo Hoyo pasa que la recogiera, y la llevara a su casa pero el advirtió inmediatamente que algo no andaba bien, y la llevo al hospital. Ella les mintió a los doctores, diciéndoles que solo era una gripe,la cual le había producido un mareo, y se había caido. No sabia exactamente porque, y se lo había callado, hasta este momento.
lo que mas me duele- le dijo a Inuyasha con la voz cargada de lagrimas- es que gracias a ese desgraciado, me da terror que alguien se me acerque.
Tranquila, ya paso, no te angusties… - le dijo Inuyasha, controlándose difícilmente. No podía creer que alguien pudiera hacer algo tan bajo. Era un hombre bueno, que le enfurecía que otros no lo fueran.
Le tomo el rostro suavemente y le beso los labios con ternura, los sentía salados por las lagrimas, pero deposito en ellos todo el sentimiento que pudo, tratando de hacerla ver que el jamás haría eso. Ella lo entendió, y no opuso resistencia, sintiendo la tranquilidad de saber que ese hombre no la forzaría a nada que no quisiera hacer. Luego se separaron, para abrazarse nuevamente.
es mejor que regresemos, pronto llegara mi prima, y debemos estar listos para la fiesta.
Si-respondió ella suavemente, y se dirigieron a la cabaña, en silencio, a mitad de la tarde.
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