Aclaraciones: POT no me pertenece pero la historia es completamente mía.

-Diálogos-

Pensamientos

-.-.-.-.-.-Cambio de Escena-.-.-.-.-.-

Just Friends

"Y con los ojos cerrados te seguí, si yo busqué dolor lo conseguí…"- Camila.

-¡Lo siento!- dijo él quitando rápidamente su mano de mi trasero- Fue un accidente.

-Un accidente es lo que te sucederá y créeme, será muy pronto- lo mire con furia, ahora no podría sacar de mi mente la manera tan poco común en la que había despertado.

Como te gustaría despertar así todas las mañanas.

¡Hey! Malvado subconsciente pervertido, se supone que estas de mi lado, del lado racional y sano. Aunque siendo sincera, yo no quería nada sano con este hombre por más que lo negara.

-Ahora me puedes aclarar ¿Qué hacías abrazándome?

-Sencillo, tú solita te lanzaste a mis brazos- contestó con su sonrisa egocéntrica.

-Si claro. ¡Deja de inventar y ya dime la verdad!

-Es la verdad- contestó de mala gana- Allá tú sino me crees, pero tranquila no le diré a nadie que secretamente babeas por mí.

Le golpeé una pierna en respuesta y él chilló de dolor.

-Ahí está el amor que siento por ti- dije volteándome de inmediato para ver por la ventana.

Oh Dios, espero no haber dicho nada en sueños. Si él supiera que es cierto, que literalmente babeo por él… de seguro se burlaría…

-Que bestia eres y pensar que eres una mujer- dijo aun quejándose del golpe que le di. Más bien que agradezca que no calcule bien el golpe y que no le di en donde más le duele.

-Tú te lo ganaste, Echizen- no podía voltearme, si lo hacía vería mi cara completamente sonrojada.

-En fin, mi pequeña bruja ¿Qué haces tú aquí? No sabía que ibas al campamento.

-Lo mismo digo pequeñín. Mi abuela me inscribió y justamente ayer cuando llegó a la casa fue que me aviso- dije ya calmada y sintiendo como los colores de mi rostro regresaban a la normalidad- Debí suponerlo, con razón tu padre insistió tanto en que le avisara a mi abuela de su llamada.

-¿Mi padre te llamó?- preguntó, de inmediato gire a verlo y note como su cara se contorsionaba un poco con el enojo.

-En verdad no sé porque te molestas, además la llamada era para mi abuela. Yo solo recibí su mensaje que era sobre el campamento.

-Ya veo- dijo bajando la mirada.

-No puedo creer que pasare todo un mes contigo- dije fingiendo estar asqueada- Realmente no sé cómo sobreviviré.

-Digo lo mismo chiquilla ¿Crees que es lindo verte todos los días? Ya era suficiente con el instituto ¿Pero ahora esto?- mencionó para luego alborotarme el cabello, como siempre lo hacía.

-¡Ya deja de hacer eso!- grité tratando de arreglar el nido de pájaros que ahora era mi cabello.

-Jum, no quiero- sonrió de medio lado y se levantó del asiento.

Seguí con la mirada hacia donde iba con curiosidad, luego me arrepentí al ver que solo se dirigía hacia su próxima víctima. Esa linda morena no iba a poder contra las sucias artimañas que tenía Echizen, era todo un Casanova por así llamarlo. Rodé mis ojos y me concentre en el camino atreves de la ventana. Por esa actitud era que no deseaba confesar mis sentimientos, por esa maldita forma de ser era que me comportaba así, ruda y tosca.

Si te fijas, solo con él eres así.

Sí. Solo con él. Siempre era la excepción en mi vida. Trate de borrar toda emoción que me hiciera débil al morir mis padres, quería ser más fuerte y demostrar que en mí no solo se hallaba esa chiquilla asustadiza y tímida. Me esforzaría mucho más para no ser una carga para mi abuela. Pero había llegado él con su sonrisa, con una personalidad que no era la que recordaba de hace años atrás y me había hablado, se había interesado en saber porque me veía tan diferente –que irónico, pensé en ese momento-, decía que ya no tenía ese brillo en los ojos y que ya no dejaba ver ni una sola emoción, como una muñeca de porcelana.

-Las cosas han cambiado- recuerdo que eso fue lo que le dije. Y desde ese día comencé a considerarme como su única amiga.

Así que no quería arruinarlo. Debía olvidar esos sentimientos que había estado guardando y que repentinamente surgieron cuando él regresó.

Al llegar al campamento, baje del autobús con parálisis en el trasero. Estar más de tres horas sentada dejaba sus consecuencias. Vi como Ryoma –quien había permanecido con la morena hasta ahora- se acercaba hacia mí peligrosamente, algo iba a pedirme.

-Sakuno, ¿En dónde recogemos el equipaje?- ahí está, lo sabía.

-No lo sé Ryoma- vi cómo se empezaba a formar una cola cerca del autobús- pero supongo que ya están bajando el equipaje, ven vamos.

Después, con maleta en mano me fui hacia quien parecía ser uno de los guías del campamento. Ahí me informaron que las cabañas en donde nos quedaríamos iban a ser divididas por parejas, así que, si quería tomar una cabaña rápido debía escoger a alguien con quien compartirla.

-¿Y ahora qué haré?- murmure.

-¿Qué pasa?- preguntó curioso cierto moreno a mi lado.

-¿Sigues aquí? Pensé que te irías con tu amiguita.

-Deja los celos Ryuzaki. No seas egoísta, no toda la atención tiene que ser para ti. Además si conocieras a Anelisse estoy seguro de que se harían amigas- contestó mientras tomaba uno de los folletos que entregaba el guía. Fruncí el ceño.

-¿Así como me hice amiga de las chicas del club de porristas, las del club de teatro, las del laboratorio de ciencias?… ¡ah también me hice muy amiga de las de tu club de fans!- me fui caminando hacía la recepción en donde debía registrar mi nombre y el de mi compañero. Lo malo era que no tenía uno.

-Ya deja el sarcasmo Sakuno- dijo parándose justo en frente de mí, me tomó de los hombros y me miró fijamente con expresión preocupada- Ahora ¿con quién compartirás la cama? Porque según esto, a la cabaña se va en pareja.

-Son camas individuales y bien separadas, por si no lees. Y aún no lo sé, no conozco a nadie…

-Cof, cof…- tosió y lo mire extrañada.

-Y no creo que tú vayas a compartir la habitación conmigo, así que preguntaré si puedo tener una cabaña sin compañero.

Llegamos y una guía de nombre Caroline nos atendió. Nos explicó las reglas del campamento y los horarios, justo después nos pidió nuestros nombres.

-Ryoma Echizen y Sakuno Ryuzaki- dijo él apresuradamente.

-Muy bien- dijo ella anotando los nombre- Solo recuerden seguir las normas, aquí no aceptamos los comportamientos obscenos, ¿si me entienden?- ambos asentimos- Bueno, aquí está la llave de su cabaña. Un guía los pasara buscando mañana temprano para iniciar con el programa del campamento.

-Ok, muchas gracias- dijo él tomando la llave de la cabaña.

¿Qué porque no reaccioné a tiempo? ¡Hey Sakuno, despierta! ¡Mira se va caminando!

-¡Un momento, Ryoma!- grité y él se detuvo- yo no acepte ser tu compañera, así que no pienso compartir la cabaña contigo.

-Entonces te jodiste- dijo comenzando a caminar de nuevo- ya todos tienen compañero, así que no creo que te acepten.

Baje la mirada, por más que me negara él tenía razón. Solo se permitían dos personas por habitación. Me resigne y disimuladamente lo seguí hasta llegar a unas pequeñas casas. Era como un conjunto residencial solo que con unas seis casas por grupo y cada una tenía el espacio suficiente para ser un mini apartamento. Nuestra cabaña -por lo que vi- era la número siete. Él abrió y cerró la puerta rápidamente, dejándome afuera chocando mi nariz con ésta. ¡Ouch!

-Ryoma ¡¿Por qué demonios cerraste la puerta?!- pregunté tocando fuertemente.

-Si mal no recuerdo tu misma dijiste que no compartirías habitación conmigo- respondió él desde el otro lado.

-Pues… ¡Cambie de opinión!

-Yo también, ahora soy yo quien no quiere estar contigo.

Me sorprendí- Yo nunca dije que no quería estar contigo.

-Claro que sí. Lo expresaste claramente.

-No me refería a eso idiota, es solo que…

Se abrió la puerta y una mano que venía del interior me haló bruscamente. Sucedió tan rápido que ya me veía acorralada entre la puerta y él, sus brazos a cada lado no me permitían escapar.

-¿Es solo que…?- y él pretendía que le respondiera después de esto, ¡Ya se me había olvidado lo que le estaba diciendo! Odiaba ese efecto que causaban sus ojos en mí. ¡Hasta estaba temblando!

-Que…- vamos Sakuno, recuerda lo que ibas a decir- Que…

-Pero que elocuente te volviste, por lo que veo te pongo nerviosa- dijo sonriendo de medio lado, dejándome más arruinada. ¡Esa maldita sonrisa me hacía delirar!

-Claro que no, es solo que me tomaste por sorpresa- agradecí que mi voz no se trabara- ahora, si me permites…- me escape por su costado y coloque la maleta que aún traía en mis manos sobre la cama.

- Pido la que está cerca de la ventana- dijo él acostándose en la cama que estaba a unos cuantos metros de la mía. A su lado un enorme ventanal daba como vista a un pequeño jardín detrás de la cabaña.

Le eché un rápido vistazo a lo que sería nuestra habitación por unas cuantas semanas. Habían dos puertas más aparte de la que era la entrada, suponía que una debía ser el baño y la otra el armario. Genial, solo había un baño. Por lo demás, las dos camas eran separadas por una mesita de noche en el medio de ambas, sobre esta había una lámpara y un reloj. ¡Vaya no me había dado cuenta de que eran las dos de la tarde! Y eso me hace pensar en que me muero de hambre.

-¿Por dónde estará el comedor?- murmure más para mí misma.

-¿También tienes hambre?- me preguntó Ryoma acercándose a la puerta de entrada. Yo asentí- Bueno vayamos a ver si hay comida.

Ambos salimos de la cabaña, él la cerró con seguro y guardo la llave en su bolsillo derecho del pantalón mientras que yo le echaba una ojeada al mapa del campamento. ¡Dios, esto sí que era enorme! Había tres comedores para los tres respectivos grupos, había piscinas y canchas para jugar distintos deportes; también había un anfiteatro, la oficina principal del campamento y para completar un bosque de robles en dirección norte con un lago cercano a éste. Aún me preguntaba cuanto había pagado mi abuela por darme este lujo…

Mientras caminaba observando el mapa, tropecé con algo y casi caigo al suelo de no ser por unos fuertes brazos que me atraparon.

-¡Sakuno! Por favor, mantén tu vista al frente- dijo Ryoma regañándome- Lo siento, mi amiga es algo distraída.

Lo último me extraño, así que alce mi vista y vi a dos chicas frente a mí. Con razón me regañaba, ya sabía que eran raras esas muestras de preocupación. Solo una castaña y una pelirroja lo suficientemente hermosas, podían hacer surgir ese lado caballeroso en él para luego atraparlas en sus redes de Casanova. Dios, como lo detestaba.

-No te preocupes, puede sucederle a cualquiera- dijo la pelirroja con una pícara sonrisa. Hay no, esa ya cayo.

-Además ¿Por qué deberíamos de molestarnos? Solo fue un accidente- ¿Y ahora la otra le guiñaba el ojo? ¡Perfecto!

-Estamos buscando el comedor más cercano, ¿Ustedes saben por dónde está?- preguntó el soltándome y acercándose a ellas.

¡Maldito desgraciado! Pero esto no se queda así, que se vaya con sus conquistas a otro lado, ¡Ya no lo aguanto!

Rodé mis ojos y comencé a caminar sin esperar a ninguno. No importaba lo que pensaban y tampoco quería la ayuda de esas… esas… bueno, ellas no tienen la culpa, así que no tengo porque insultarlas. Seguí caminando aun estando completamente perdida, era yo o este mapa no me servía de nada.

Caí derrotada al suelo, apoyando mi espalda a un roble que estaba en el camino. Resignada, subí mi vista al cielo y contemple el maravilloso azul celeste con pequeñas motas blancas. El tiempo estaba tranquilo y se respiraba un aire de paz en este lugar. Todo a mí alrededor era naturaleza, árboles por todas partes, pequeñas plantas, flores y hasta musgo. Todo era demasiado verde, sinceramente nada se comparaba a este lugar. Creo que podría gustarme de no ser por la compañía.

¿Por qué demonios siempre me hacía lo mismo?

Trate de controlarme, la impotencia me dominaba a veces y sus consecuencias no eran nada buenas, para explicarme mejor, solía llorar cuando me sentía frustrada. Así que respire profundamente y me tranquilice, decidida a esperar a cualquiera que pasara por ese camino.

Paso alrededor de media hora y en su momento había mantenido la estupida esperanza de que Ryoma viniera a buscarme –se me ocurrió al transcurrir los primeros diez minutos- pero luego había desistido completamente. Mis rezos fueron escuchados ya que pronto visualice a un chico que se acercaba caminando justo a mi dirección.

-¿Disculpa, me puedes indicar el camino hacia el comedor? Creo que me perdí- dije de forma inocente. Tratando de poner mis ojos de cachorrito perdido para que este sujeto me ayudara.

-No te preocupes linda, es por aquí- dijo comenzando a caminar de nuevo.

-Muchas gracias- le dije estando a su lado. Lo mire un poco para así detallarlo y al instante me sorprendí. El chico no era un galán, pero sí que tenía su potencial.

De piel tostada al igual que el trigo, un bien formado cuerpo que se notaba desde lejos con esa camisa que le quedaba un poco ajustada y su cabello de ondulados rizos rubios. Más me quitaba el aliento ver su rostro, su nariz algo torcida – que daba la impresión de haber tenido una pelea, como todo un chico rebelde-, su boca con una diminuta cicatriz en la comisura y sus ojos… esos ojos grises que me estaban observando…

-Oh, disculpa. No quería incomodarte- dije rápidamente ocultando el rostro entre mis cabellos.

-No, no, no te preocupes- dijo él en una carcajada- Y dime ¿Cómo te llamas?

-Sakuno- volteé a mirarle esperando su respuesta.

-Steven, un placer conocerte- dijo el tendiéndome su mano, la cual dude en un instante en estrechar. Se sentía tan cálida…

-¿Andas sola, Sakuno?- me preguntó de repente, sacándome de mi mundo interior.

-Por desgracia… no.

Doblamos en una bifurcación hacia la izquierda, a lo lejos se podía ver una enorme casa la cual asocie con el comedor.

Steven volvió a reírse por mi comentario, a lo que él respondió con una pregunta: -¿Podrías explicarte?

-Mi ami… mi compañero me ha abandonado por un par de faldas, aunque era de esperarse después de todo- suspire entristecida. Seriamente estaba considerando el llamarlo mi amigo, después de dejarme seguir caminando sabiendo que soy predispuesta a perderme.

-Él tendrá sus razones, no puedo juzgarlo. Realmente no sé lo que quisieras oír de mi- lo mire a los ojos y me sorprendió ver algo extraño en sus ojos. ¿Sinceridad? ¿Inocencia? No, eso no podía ser.

-Tampoco sé lo que quisiera escuchar, pero no te preocupes- le sonreí- ya mucho estás haciendo con indicarme el camino.

-Al contrario, me agrado haberte encontrado– dijo codeándome a la vez que sonreía ampliamente.

Nos mantuvimos en silencio, pero no de esos que incomodan sino de aquellos que son agradables. Hace tanto tiempo había pasado, tanto que no recordaba cuando fue la última vez que me sentí a gusto con una persona ajena a mi entorno. Un completo desconocido. Desde aquél día en que los perdí, no había vuelto a confiar en nadie nuevo, con Ryoma fue fácil ya que lo conocía desde antes pero ahora me mantenía a distancia de los demás. Podía ser muy conversadora, animada incluso. Pero de eso a llegar a confiar en alguien, no.

Este chico comenzaba a gustarme, como amigo claro está. No era de esas personas que necesitaban llenar un silencio ni de las que preguntaban demasiado, me daba mi espacio y eso me gustaba.

Al entrar en la casa vi como por dentro estaba llena de mesas y sillas, con muchas personas tomando un bocadillo y socializando con los demás. Steven me guió hasta una mesa en donde reconocí a la morena del autobús, Anelisse si no me equivocaba.

-Hermana, ella es Sakuno- ahora sí que estaba sorprendida.

-Oh, mucho gusto- dijo ella dándome una magnífica sonrisa- si quieres puedes sentarte a mi lado.

Yo mire a Steven y él asintió. Al tiempo ya me encontraba hablando animadamente con ambos, también había comido un poco y ahora me tomaba un té helado mientras escuchaba una de las anécdotas de Steven. Ellos realmente no eran hermanos, se conocieron hace poco al escoger la cabaña y según ella decidió apodarle hermanito.

También trate de no pensar en él y de no verlo desde mi mesa. Había llegado después, siendo acompañado por las chicas de antes y por otros tres muchachos. Se veía alegre conversando y al parecer disfrutaba de la compañía de la castaña. Aparte la vista y me concentre en Steven, que ahora le hablaba a uno de sus amigos que nos acompañaba –en ese momento no recordaba cuál era su nombre- y éste le animaba a seguir contando historias algo vergonzosas para el rubio.

-Deja de mirarlo o se dará cuenta- me dijo Anelisse a mi lado, susurrando para que los otros dos no nos escucharan.

-Yo no…- quise negarlo pero ella me miro con una sonrisa.

-Oh vamos, a leguas se nota que tu estas…

-¡Calla!- grite.

A lo que Steven, Anelisse y su amigo me miraron extrañados.

-Lo siento- baje la mirada avergonzada…

¿Qué se notaba a leguas? Que patética soy…

-Jajaja- se rió ella a mi lado- Tranquila Sakuno, que por lo que veo Ryoma además de idiota también es ciego.

Yo la mire a ella para luego dirigir la mirada hacia la mesa en donde él se encontraba. Ryoma seguía hablando animadamente con la castaña, mientras que yo moría de celos por dentro.

Continuará…

M.P: Bueno aquí está el segundo capítulo como lo prometí. Espero que les haya gustado, como verán decidí colocar a Steven desde el inicio y pronto verán el por qué. Gracias a:

funny-life, quien fue la primera en comentar =D

-Sakuritah-

viicky2009

luffy

Mido-Maru-Hime

Ryosakulovers

aifonsy

ili-sama

Laura-chan

¡Muchas gracias por estar pendiente de la historia y por dejar sus reviews! La imagen de las cabañas se encuentra en mi perfil, también están otras, la imagen de Steven, la de Anelisse... por si tienen curiosidad pasen y vean xD

Bueno hasta la próxima…

Xoxo

B!

¿Reviews? ¡Recuerda que la historia no continua sin tu Review! Se te enviara a un Ryoma para cumplir tus deseos si envias un ¡Review! juju xD