Aclaraciones: POT no me pertenece pero la historia es completamente mía.
-Diálogos-
Pensamientos
-.-.-.-.-.-Cambio de Escena-.-.-.-.-.-
"Todo cambio, cuando te vi…"- Camila.
Obviamente no era la primera vez que sentía celos.
Constantemente sufría de esta detestable enfermedad- porque en efecto, los celos son una enfermedad- cada vez que alguna chica se pasaba de graciosita y coqueteaba con él frente a mis narices. Muchas veces sentía hervir mi sangre porque sencillamente yo no podía hacerle ver a Ryoma que detestaba esas escenas. Yo era solo su amiga y punto. Cuando salía con una nueva chica, me veía obligaba a rechazar cualquier contacto con él, ya que, en más de una ocasión era víctima de las miradas asesinas de sus conquistas.
Steven, quien al parecer se había cansado de hablar ahora me miraba fijamente; su hermana se había ido de mi lado para ir a buscar unas bebidas pero justamente ahora –tratando de evitar la inquisidora mirada de Steven- la vi conversando en otra mesa no muy lejos de nosotros. ¿Y en donde estaba el otro chico, el amigo?
-¿Steven?
-¿Si?
-Deja de verme así, me asustas.
-Lo siento- dijo el escondiendo su rostro.
-Y bien, ¿de qué hablamos ahora?- pregunté para aminorar la tensión.
Siento como si alguien me mirara… Mmm, debe ser tu imaginación…
-No lo sé, a ver…- dijo colocando su dedo índice sobre su boca, al estilo pensador. Se veía tan lindo- ¿De dónde vienes, que estudias, cuántos años tienes, cuando…?
-Dios, respira- reí. ¿En dónde había quedado el chico que no me agobiaba con preguntas?-Una a la vez. Pero, mmm… puedo responder las primeras. Vengo del distrito de Shinagawa, estudio en el instituto Seishun Gakuen y en un año me gradúo. Hace unos meses cumplí dieciséis y si ibas a preguntar el día de mi cumpleaños, es el catorce de febrero.
-¿En serio? ¿Es el catorce?- preguntó de nuevo sorprendido- Que buen día para cumplir años ¿No?, supongo que te deben molestar con los obsequios de San Valentín.
-¿Te soy sincera?- pregunté a lo que él asintió- Nunca he recibido un regalo de San Valentín.
- Eso sí que es raro- dijo en voz baja- Bueno Sakuno, si aún nos mantenemos contacto para el próximo San Valentín, prometo regalarte algo- respondió con una sonrisa que le iluminaba el rostro.
-Gracias pero…
-¡Nada de peros! Es solo un detalle que quiero hacer, toda chica debe tener su San Valentín ¿No crees?
Eso me hizo recordar mi último cumpleaños, cuando Ryoma me abandonó esa tarde para irse con su novia de turno. Luego en la noche, llegó a mi casa con un ramo de flores y diciéndome: ¡Feliz Cumpleaños! Se veía cansado pero con un extraño brillo en los ojos. Más tarde, después de haber tomado el té y unos trozos de pastel, escuche que le dijo a mi abuela que sentía mucho llegar tarde; que las florerías estaban llenas y varias ya no tenían nada para vender, pero que hizo lo posible para conseguirme un regalo de cumpleaños adecuado. Él sabía perfectamente que detestaba los obsequios caros y que prefería las cosas sencillas… como aquel ramo de fresias blancas sobre la mesa…
-Supongo que si- dije después de un rato - ¿Y tú?...
Él me miro y pareció comprender lo que quería preguntar- Oh bueno, yo soy extranjero. Aprovecho mis vacaciones en el campamento. Vengo de Inglaterra y estudio Idiomas en la Universidad de Londres, mi tío es el director de todo esto y…- de pronto tuve la necesidad de interrumpirlo.
-¡¿Qué?! Tu tío es…-
-Sí, sí y vine a ayudarlo con el campamento, ya sabes, ver como es el comportamiento de los chicos que vienen acá. Desde hace tres años vengo con ese propósito- me dijo guiñando su ojo.
-Claro, tu papel en todo esto es de delator- dije apoyando el rostro sobre mi mano y mirándolo con los ojos entrecerrados.
-Algo así, pero me pagan por eso- contesto como si no tuviera importancia el asunto.
-Ya veo. Dijiste que estudias en la Universidad de Londres, así que debes de tener…
-Dieciocho, voy en mi segundo semestre en la carrera- me sonrió a lo que yo sonreí sin poder evitarlo- Entonces ¿Qué quieres estudiar?
-No lo sé aún- respondí y en sus ojos se reflejó algo de ¿molestia? - ¿Qué? ¿Por qué pones esa cara?
Entonces escuche como alguien tosía de forma fingida a mis espaldas. Me gire y mis ojos se detuvieron en los orbes dorados de cierto sujeto pero -en si- no me miraba a mí, sino a Steven y siendo sincera, si las miradas mataran…
-¿Ya nos podemos ir?- preguntó Ryoma mirándome esta vez.
-Oh, ¿Ya terminaste de hablar con tus nuevos amigos?- pregunté sarcástica, a lo que mire a mi reloj de muñeca para confirmar la hora. Ya eran las siete de la noche y ni cuenta me había dado, entonces decidí darle una cucharada de su propia medicina- Pero, si te das cuenta yo aún no término de hablar con Steven y justo ahora la conversación se está poniendo interesante, ¿Verdad que sí?- volteé a mirar al rubio quien asintió siguiéndome el juego.
-Pues yo creo que ya se terminó, si te dejo aquí no podrás llegar a la cabaña sin perderte- contestó él mirándome de forma altanera.
-No creo que eso sea problema, ya me has dejado y me he perdido. Todo gracias a ti. De no ser por Steven aún estuviera en el bosque tratando de llegar al comedor- lo fulminé con la mirada a lo que él frunció más el ceño.
-Si mal no recuerdo, fuiste tú quien comenzó a caminar y me dejaste justo cuando iba a pedir indicaciones.
-¿Indicaciones o los números de teléfono?- me levanté del asiento y me volteé hacia Steven- Espero verte mañana- él me sonrió y asintió.
Salí del comedor con la ira en mi cuerpo, ese imbécil no me iba a ver la cara de tonta. Sabía perfectamente que indicaciones quería con esas chicas y no eran nada sanas, apostaba que ya tenía el número o incluso el Messenger de ambas. Me adentre al bosque, el cual estaba iluminado por pequeños bombillos en los árboles y así dejaban ver el camino entre tanta oscuridad.
Entonces sentí como me agarraba del brazo y me giraba -¿Que como sabía que era él? simplemente sabia que era Ryoma, algo en mi me lo afirmaba-, cerré mis ojos para cuando choque contra su pecho. Luego me aparto y me agarró por los hombros.
-Sakuno, mírame…- su voz sonaba ahora sonaba más tranquila.
-No quiero- replique frunciendo el ceño y apretando mis ojos fuertemente.
-Sabes que no fue mi intención…- esa fue la gota que derramó el vaso, así que abrí mis ojos para encararle.
-¿Y por qué no me seguiste? Si no fue tu intención ¿Por qué no me buscaste? Yo esperaba que…- calle en seguida, estaba a punto de decir algo de lo cual me arrepentiría.
-¿Querías que te encontrara? Pensé que estarías molesta y que no querías verme - sus ojos, sus malditos y hermosos ojos me miraron con ese brillo tan peculiar.
Ah no, eso sí que no… ¡No me va hacer sentir mal con sus endemoniados ojos!
-¡Deja de hacer eso!- lo empuje zafándome de su agarre.
-¿Hacer que?- me preguntó extrañado.
-¡Eso! Lo que haces con tus ojos- él alzó una ceja- Si, eso. No me vas hacer sentir mal y mucho menos me vas a deslumbrar con la mirada.
-¿Deslumbrar?- pregunto esta vez con una sonrisa de medio lado.
-Quiero decir… ¡Siempre haces eso con todas! Las miras de esa manera, luego caen rendidas a tus pies y te disculpan de cualquier desplante. Así que no, no me mires de esa forma porque realmente lo detesto- respire profundamente para luego soltar todo el aire en un fuerte suspiro. Dios, me había desahogado.
Se quedó callado por un momento para luego dar un paso hacia mí y decir: -Así que… ¿Realmente te deslumbro?- a lo que yo lo mire más enfurecida.
-¡¿Qué no escuchaste lo que te acabo de decir?!- zapatee el suelo y seguí caminando hacia donde yo creía que quedaba nuestra cabaña.
- Esta bien, está bien- dijo alcanzándome y parándose frente a mí- Te prometo que no pasará de nuevo… sea lo que sea que te moleste, no pasará de nuevo.
Esta vez fue mi turno de alzar mi ceja estando incrédula.
-Eso ya es parte de ti, no creo que seas capaz de no volver hacerlo.
-Bueno entonces dime lo que te molesta, porque sinceramente todo esto me está dando dolor de cabeza.
Comencé a caminar, pero esta vez más despacio esperando a que él me siguiera. Pasaron unos minutos y aún no me decidía en decirle lo que realmente me molestaba; si le decía que era por lo de su junta muy amistosa con las otras chicas, él sabría la verdad y para ser honestos esta no es la manera en la que tenía planeado declararme.
Suspire.
-Solo no permitas que me vaya sola, por más molesta que este contigo aún sigo siendo pésima para la orientación- le codee sonriente, callándome lo que en verdad sentía. Sencillamente no era el momento.
-Lo prometo- contestó pasando su brazo por mis hombros y acercándome a él- Últimamente has estado rara, Sakuno- giramos en una bifurcación y recordé que pronto llegaríamos a las cabañas.
-¿Rara?
-Si desde hace unas semanas has estado más rara de lo que normalmente ya eres- dijo él de forma burlona y para añadir con su otra mano me despeino el cabello.
Pero al oír eso me había petrificado. Hace dos semanas había planificado decirle la verdad y siempre sucedía algo que lo impedía o simplemente me acobardaba y cambiaba el tema. Él llamó mi atención con señas y yo le di una excusa poco creíble -por suerte como dijo Anelisse al parecer Ryoma no solo era un idiota sino también un ciego-, así que él simplemente se quedó callado y no le busco más explicaciones al asunto.
Llegamos al poco tiempo a nuestra cabaña, al día siguiente iría a la oficina de recepción para pedir otra llave. No iba a depender de Ryoma para mis horas de llegada y supongo que él opinaba lo mismo.
-Me iré a bañar, si quieres puedes cambiarte- mencionó comenzando a buscar una toalla en el armario.
-No te preocupes, también tengo ganas de tomar un baño así que no te gastes toda el agua caliente.
Ryoma me miro y sonrió ladinamente. Hay no, que había dicho ahora.
-Sabes hay una forma de compartir el agua y te aseguro que alcanzara para ambos, claro a menos de que te avergüences como siempre- le lancé inmediatamente una almohada que estaba cerca de mí.
-¡Deja de andar insinuando cosas, Echizen!
-¿Por qué? ¿Te interesa?
-¡Por supuesto que no!
-Bueno yo solo decía- dijo esto para cerrar la puerta tras de sí.
Sentía mi cara arder. No podía dejar que me viera así, sería una humillación total. Nuestra querida Sakunito volviendo a sus malos hábitos de sonrojarse, apuesto a que diría eso.
Había colocado el despertador de mi celular para que me levantara temprano. La noche anterior no pude darme ese baño que deseaba y tenía que ser precisamente a esta hora, a las cinco de la mañana, para que Ryoma -quien estaba profundamente dormido- no me molestara y me permitiera arreglarme en paz.
Salí del cuarto de baño con una toalla sobre mi cabeza, ya me había vestido y solo faltaba secarme el cabello. Había sido una lástima dejar la secadora en casa de mi abuela, pero no importaba, mi cabello no era tan rebelde después de todo. Mientras me peinaba frente al espejo del baño, oí como Ryoma roncaba y decía incoherencias en ocasiones. Tuve que aguantar las ganas de reírme, se veía tan cómico revolcándose de un lado a otro en la cama.
Me dirigí a la ventana y abrí un poco las cortinas, las cuales mantenían la habitación a oscuras. Afuera estaba comenzando a salir el sol y la poca neblina que había se fue dispersando hasta desaparecer. Me entró una adrenalina de repente y tuve la necesidad de salir de la cabaña para sentir esa atmosfera de tranquilidad y ese aire puro recorrer mi piel.
Salí silenciosamente, cerrando con cuidado la puerta tras de mí. De inmediato la piel se me erizó y la brisa mañanera me heló hasta los huesos, respire profundamente y solté ese aire comprimido en un suspiro. ¡Dios, me encantaba este lugar! Y eso que apenas comenzaba mi segundo día aquí. Me estire llevando mis manos hacia arriba y me prepare para explorar un poco los alrededores. Primero que nada, me había llamado la atención ese jardín trasero que estaba detrás de la cabaña, así que ese fue el primer sitio a donde me dirigí. Habían pequeñas flores creciendo por todas partes, así eso me daba a entender que ellas habían crecido ahí y que nadie las había plantado. Había tantas y de diversos colores, flores silvestres de tonos azulados, violetas, amarrillas y rojas. Me agache y tome una de color rosado. Mientras la contemplaba una voz sonó a mis espaldas.
-Buenos días- me volteé y una chica de un extraño color de cabello se acercaba a mí -¿también tienes problemas para dormir?
-Buenos días- le contesté levantándome del suelo con la pequeña flor en mis manos- Y podría decirse que sí.
Ella se acercó y me tendió su mano presentándose.
- Soy Sakura. Creo que soy tu vecina, estoy en la cabaña ocho- me dijo sonriente.
-Sakuno- le estreche la mano y sonreí.
-Y bien Sakuno, ¿Cómo pasaste la primera noche en el campamento?- me preguntó mientras me indicaba que la siguiera hasta el inicio de unas escaleras, frente a su cabaña.
-Sinceramente echa un mar de nervios. No estoy acostumbrada a compartir una habitación con un hombre.
-Me pasa igual, me agrada mi compañero pero después de todo no me siento cómoda con él estando cerca de mí- dijo para cuándo nos sentamos en las escaleras.
-Me pregunto qué haremos hoy- dije más para mí misma.
-Mmm, pues hoy nos darán un recorrido. ¡Ya quiero ir al lago! ahí la vista de las montañas nevadas es hermosa.
-¿Montañas nevadas?
-Sí, pero no nos dejaran ir allí todavía. Antes debemos aprender lo necesario para pasar un día acampando en esas montañas.
-¿Y más o menos cuanto tardas en llegar a las montañas?- pregunté curiosa, esto de escalar y acampar comenzaba a emocionarme.
-Un día o dos, luego te harán una prueba de supervivencia y si logras pasar un día en las montañas, podría decirse que te has graduado.
-¿Cómo sabes todo eso, Sakura?
-Fácil, he venido desde pequeña. A todos nos hacen la prueba por igual, en si todo depende de cuanta resistencia tengas. Pero no te preocupes las pruebas aquí son sencillas, solo diviértete- ella me sonrió a lo que yo le conteste de la misma manera.
La puerta tras de nosotras se abrió y un chico alto, de cabellos negros y piel blanca se nos quedó mirando con una ceja alzada. Lo reconocía, él era uno de los que estaba junto a Ryoma, el día anterior en el comedor. Me quede mirándolo fijamente, no había detallado antes su rostro el cual era casi perfecto. Sus ojos eran negros y tenían esa facilidad de arrastrarte hacia su profundidad, como un fuerte agujero negro. Su nariz perfilada y esa boca delineada que formaba una mueca de burla. Sakura de pronto llamó mi atención.
-Sakuno, él es mi compañero Sasuke.
Él me tendió su mano y yo la estreche dudosamente. Ninguno de los dos habló, y hasta era notable como la atmosfera había cambiado de repente. Sasuke se sentó al lado de la pelirosa, esta comenzó a hablar de nuevo y en menos de un minuto ya me había envuelto en una conversación, de cómo Sakura había llegado al campamento y había decidido junto con Sasuke compartir la cabaña.
Me había enterado de que Sakura tenía la misma edad que yo, mientras que Sasuke era mayor por un par de años. Ambos se conocieron hace unos años atrás en el campamento y es por eso que decidieron estar juntos este año, al parecer mantenían una amistad a distancia ya que Sakura vivía en Yokohama y Sasuke en Nagano.
-Al fin te encuentro- dijo una voz a lo que inmediatamente se encendieron la emociones en mi cuerpo- Avisa que vas a salir Sakuno.
Voltee a verlo y quede un poco cegada debido a la luz, el sol mostraba todo su esplendor y justamente él estaba parado en donde más se proyectaba la luz. Sus cabellos ahora reflejaban unos hermosos tonos verdosos y sus ojos- que ahora los veía más cristalinos y de un color ámbar puro- me observaban con ese brillo peculiar. Y lo que faltaba, esa sonrisa espectacular que aceleraba mi corazón a ritmos inimaginables.
-Lo siento- dije nerviosa. Él me sonrió y se dirigió esta vez a Sasuke. Se saludaron y pronto todos decidimos que era hora de ir al comedor a desayunar.
Sakura y yo íbamos adelante, Ryoma y Sasuke caminaban atrás de nosotras a una considerable distancia. Y mientras caminaba en dirección al comedor, miraba de a ratos hacia atrás para verlo hablar animadamente con su amigo. Se dio cuenta de mis inquisidoras miradas, a lo que él me guiño un ojo para volver a sonreírme.
Oh Dios ¿Qué me has hecho?, creo que estoy perdidamente enamorada de Ryoma Echizen.
Continuará…
M.P: ¡Hola! Aquí está la actualización, no pude publicarla el viernes pasado por que estaba algo ocupada. En fin espero que les haya gustado =) Les recuerdo que las fotos de algunos personajes, las cabañas y eso, están en mi perfil xD Muchas gracias a:
aifonsy, esta vez fuiste la primera en comentar el segundo cap. xD
-Sakutitah-
viicky2009
funny-life
ili-sama
tormenta oscura
Mido-Maru-Hime
RyoSakulovers, tus reviews siempre me dan ánimos de continuar mis historias =D
Laura-chan
Serena92
Realmente muchas gracias por seguir la historia y por dejar sus reviews! Nos leemos en la próxima actualización =)
P.S: Por cierto a todas ustedes les envío a un Ryoma para que les cumpla sus deseos jojo!
Xoxo
B!
¿Reviews? ¡Recuerda que la historia no continua sin tu Review! Se te enviara a un sexy Ryoma para cumplir tus deseos si envías un ¡Review! juju xD
