Hola gente!! Luego de unas vacaciones obligadas, bloqueos mentales, efermedades y demas, aquí estoy de nuevo actualizando… Espero que les guste el nuevo cap, de ahora en adelante estara un poco diferente, nuevas direcciones, ustedes sabe…
Como siempre, recalcar q los personajes no son mios, pero la historia si.. :P
Que la disfruten!
NEGOCIOS
La lluvia golpeaba los altos ventanales de esa hermosa casa en la cima de esa pequeña loma próxima al centro de la ciudad, mie
La lluvia golpeaba los altos ventanales de esa hermosa casa en la cima de esa pequeña loma próxima al centro de la ciudad, mientras que lentamente, Kagome elevaba una taza de te hasta sus labios. Era de mañana, y el sol, perezoso, se negaba a calentar.
- aquí tiene su traje señorita- le indico una joven, sirvienta de la casa.
-Asegúrate de que el desayuno este listo cuando mi esposo y yo bajemos, Ayame- le contesto esta con tono frío
-Si señorita- y sin decir mas, salio de la habitación.
Kagome se desprendió de la bata blanca que la cubría, mostrando su excelente figura en ropa interior, con sus curvas perfectas, resultado de las largas horas en el gimnasio. Involuntariamente acaricio su abdomen, una sombra recorrió su rostro. Estaría a punto de cumplir dos años, ya que en ese día, se cumplía dos años y medio de no ver a Inuyasha. Tomo su traje de blusa blanca y conjunto negro de enagua y saco, combinándolos con unos elegantes zapatos de tacón alto, y su cabello suelto, elegantemente esparcido por su espalda, que resaltaba sus carnosos labios rubí, y sus ojos chocolate. "si me vieras ahora…" pensaba mirándose al espejo. La puerta principal se abrió, y Kouga apareció impecable y atractivo, irradiando seguridad y hombría. La saludo con un tierno beso en los labios, y luego bajaron juntos a desayunar. Los esperaba un largo día en el trabajo, a el como uno de los mas prestigiosos investigadores criminológicos del país, y ella como la dueña de un exitoso restaurante en las afueras de la ciudad, especializado en comida internacional. El silencio reinaba mientras tomaban los alimentos.
Kouga la miro por encima de su periódico, y luego de doblarlo y ponerlo sobre la mesa, tomo su taza de fuerte café y le dijo sin miramientos:
piensas en el no?
Ya sabes como es… Aunque fue hace mucho, de vez en cuando no puedo evitar hacerlo.. Pero no te preocupes, que eso ya no me perturba- dijo ella levantando la mirada y dándole una mirada fría, una de las tantas que le dedicaba últimamente.
Ya veo…
Vamos, no te pongas así.. recuerda que hoy es un día mas que estamos juntos, a pesar de todo- le dijo ella, tratando de sonreír.
Ella tenía razón. Las tragedias comenzaron con su regreso y que su madre descubriera que estaba embarazada, y luego se desato la peor tortura que ella hubiera sufrido nunca.
La señora Higurashi estaba satisfecha, ya que al menos, su hija iba a remediar su torpeza, ocultando "a ese bastardo" como lo llamaba ella, con su matrimonio con Kouga, pero Kagome sentía que no le podía hacer eso a Inuyasha, debía decirle que estaba esperando un hijo suyo, y luego de comentarle a Kouga su deseo, este la alentó a que lo hiciera, aun sabiendo el riesgo de que quisiera casarse con ella, y que lo abandonara a el.
Luego de unas seis horas de viaje, incomodas por su condición, arribaron a la vieja posada, pero ahora era diferente, no estaba ese típico calor que emanaba cuando Sango y ella estuvieron ahí. Sango, quien había viajado con ella con el pretexto de cuidarla, pero más con el deseo de volver a ver a Miroku, hablo con los nuevos dueños, quienes les contaron que la anciana había muerto de un ataque al corazón, y que sus sobrinos decidieron vender, e irse a la ciudad. No tenían señas de ellos, ni sabían porque se habían ido tan repentinamente.
La desilusión de apodero de ella, pero no sospechaba de la tormenta que se avecinaba al llegar a su hogar y ver a su madre ahí. En ese par de días había hablado con Kouga, pero no con ella. Con solo ver su rostro, supo que ella estaba enterada de todo. Le dirigió una mirada significativa a Sango, y luego se dirigió a reunirse con ella.
- no puedo creer que mi hija sea una cualquiera!!, sabia que la sangre gitana de tu padre te influenciaría, pero esto es el colmo!!- le gritaba mientras Kagome, resignada a otra de las rabietas de su madre, entraba en su pieza. Ella siempre atribuía su mal comportamiento a su padre, mientras que sus buenas acciones a ella misma.
-Mama, estoy cansada, por favor…- digo cansinamente subiendo la escalera.
- No de eso nada!- le dijo deteniéndola en la parte alta de las escaleras- se puede saber que fuiste a hacer? A mendingar lastimas?? A que el te dijera que no eras nada mas que un juguete, y que te iba a usar nada mas??
- No hables así de Inuyasha!! El no es así!!
- Inuyasha… ese maldito…. no, es que acaso no tienes vergüenza??- le grito su madre de repente con la ira reflejada en su voz.- como pudiste… con el…
- Que te sucede??- le dijo Kagome sorprendida por su reacción
ERES UNA CUALQUIERA!!- le grito su madre, dándole una bofetada, pero al no calcular, hizo que Kagome perdiera el equilibrio y rodara por las escaleras.
Lo único que Kagome pensaba en el momento en el que la sirena de la ambulancia gritaba pidiendo paso era en el destino de su bebe, sangraba copiosamente y sentía un dolor indescriptible en el abdomen.
Según la reseña del doctor, el golpe había provocado un aborto, y por mas que trataron de sostener al bebe dentro de útero, la pequeña criaturita había muerto debido al impacto. Era una preciosa niña de 6 meses, con el cabello albino, delicada y pequeñita. Kagome lloro hasta que sus ojos se secaron, por el destino de esa pequeña.. Todo era culpa de su madre, esa que tan egoístamente pensaba solo en ella y en el que dirán. Ella sabia que no la tenia en muy buen aprecio, como lo era Kikyo, pero de ahí a tratar de matarla?
Kouga se encargo de todos los tramites para sacar a Kagome del hospital… sus ojos habían cambiado en esos pocos días, se habían vuelto fríos, inexpresivos, así como lo eran los de su hermana.
Sango estaba espantada con lo sucedido. Convenció a la chica de cabellos azabache de que se fuera a vivir con ella, mientras corría una demanda contra su madre. Kagome, con los ojos perdidos en el vacío, solamente asentía. Su mente estaba con Inuyasha, y su pequeña bebe.
El tiempo paso, y Kagome se resigno a no volver a ver a chico de ojos dorados. Kouga había estado todo el tiempo con ella, muy diferente a Inuyasha, que parecía que la tierra se lo había tragado. Como era posible que después de haber compartido tanto, el la olvidara así sin mas?
Poco después, Kouga y ella contrajeron nupcias. Todos sus amigos estaban de acuerdo en que con esto, la chica empezaría a ser la de antes, pero su expresión fría y distante nunca cambio. Se entrego en cuerpo y alma a su marido, pero nunca le dio su corazón, puesto que este, según ella, ya no existía.
-Bueno, yo me tengo que ir- dijo Kouga limpiándose la boca con una servilletas mientras que se levantaba de la mesa- Tengo que ir a Kyoto a investigar la escena de un crimen muy extraño. Al parecer, una mujer asesino a su marido, siguiendo las órdenes de una voz en su cabeza…. Lo descuartizó, encontraron restos del pobre hombre por toda la casa- añadió con una muestra mitad asco, mitad espanto.
Eso es horrible!- le respondió la chica viéndolo fijamente- Y cuando tienes que quedarte ahí?
Por lo que me dijo el jefe de departamento, hay tanto desorden y es tal el desastre, que yo creo que mínimo, unas dos semanas.
Kagome bajo la mirada triste. Era la primera vez que Kouga se ausentaba tanto tiempo desde que se habían casado, y, a pesar de todo, a ella le gustaba la compañía y la protección que el le brindaba.
Vamos, no te pongas así… vas a ver que con lo ocupada que vas a estar en el restaurante, no vas a sentir este tiempo, volveré mas pronto de lo que te imaginas.
Le dio un beso en la frente y salio de la habitación con una sonrisa en el rostro. Si, podía ser muy fría, y muy distante, pero su pequeña Kagome seguía siendo la misma de siempre. Y el era muy feliz al ver que ella lo quería a el a su lado, y no al maldito desgraciado que le arruino la vida.
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Señora, el señor Myoga esta aquí- comunico la voz de Yuca desde el intercomunicador.
Hazlo pasar.
Luego de un tiempo administrando el restaurante, Kagome había decidido enfrentar nuevos horizontes, adentrarse en nuevos mercados y asociarse con compañías de actividades varias. El viejo Myoga, amigo de años de Kouga, viejo pervertido y dicharachero, pero excelente inversionista, se había dado a la tarea de encontrar algo acorde con los gustos de la exigente señorita Higurashi.
-He encontrado exactamente lo que busca!- Le había dicho por teléfono-Es una sociedad dedicada a la protección de mujeres abusadas y agredidas. Me pareció una obra excelente, no se que le parece.
Ella había accedido a reunirse con la persona creadora de la fundación, y dependiendo de cómo resultara la reunión, uniría esfuerzos para la causa.
Se acomodo los largos cabello azabaches, y se dirigió a la sala de reuniones que había dispuesto especialmente para los invitados. No conocía mayores detalles de ellos, puesto que Myoga había echo todo lo relacionado con la organización de la reunión, así que cuando abrió las puertas del salón, y ver al hombre que estaba de pie cerca del gran ventanal que la miro directamente, quedo paralizada.
Unas llamas doradas la miraban con asombro detrás de unas largas pestañas negras. Su rostro era el mismo que ella recordaba, su cuerpo, varonil y sensual, el cual había recorrido una vez con sus manos desesperadamente, y, lo mas probable, una colonia que haría que perdiera la razón en el momento de que llegara a su nariz.
Inuyasha estaba totalmente conmocionado. Después de que la resignación había echo que no la extrañara tanto, el dar por un sentado que no la volvería a ver…De pronto verla ahí, mas hermosa que nunca, vestida tan elegantemente, con ese porte magistral, sus sedosos cabellos perfectamente acomodados, sus mejillas sonrosadas haciendo contraste con esa piel blanca como la luna, mas madura, mas bella, mas elegante, mas mujer…. Era principalmente que no esperaba encontrarla ahí lo que lo había conmocionado, ni mucho menos que lo recibiera con esa expresión de sorpresa y… enojo? rencor? frialdad?
Myoga, necesito hablar contigo en mi oficina ahora mismo. Discúlpenos un momento por favor- dijo ella en un tono autoritario totalmente nuevo para Inuyasha.
Claro señora, señor Tashio, señorita Takeda….
En ese momento Kagome se percato que había alguien más con ellos. Era una hermosa chica de ojos y cabellos negros como la noche. La miro detenida mente, y no paso por alto cuando la chica, intimidada por su mirada, tomo uno de los brazos de Inuyasha en busca de protección.
Apenas el anciano cerro la puerta, Kagome suspiro pesadamente. Luego, recuperando el aplomo, se dirigió al hombre que la veía cohibido de pie junto a la entrada.
Acércate y siéntate Myoga, que yo no muerdo- le dijo señalando una de las sillas frente a su escritorio.- Quiero que me digas todo lo que sepas de ese par de personas.
Señora, ellos fundaron la sociedad hace un año. El señor Tashio me comento que fue debido a una chica que el conoció que paso por momentos muy difíciles por culpa de un desgraciado de abuso de ella.- En ese momento ella trago nerviosamente. Así que Inuyasha había echo eso debido a la historia que ella le había contado. Curioso.
La señorita Takeda- prosiguió Myoga- es la prometida del Señor Tashio, ella se unió poco después a la dirección del centro, pero en circunstancias no muy claras… - prosiguió el viejo, pero ya Kagome no lo oía… así que su prometida, eso explicaba muchas cosas. Que ingenua había sido, pensar que el iba a buscarla…
Muy bien- Lo interrumpió de repente- vamos a ver cual es la propuesta que traen, no quiero perder mas tiempo.
Si no hubiera sido la reacción inicial de ella, Inuyasha juraría que ella no lo había reconocido. Esos ojos tan fríos que los miraban seriamente, el modo tan formal y cortante que usaba para dirigirse a el y a Tsubaki… que le había pasado a la chica dulce que el había conocido?
Me parece interesante el modo en que expone su fundación, así como las maneras en que manejan los trastornos psicológicos que las mujeres atraviesan luego de estos incidentes… analizare la propuesta, y les daré la respuesta por medio de Myoga.- Dijo Kagome fríamente luego de que Inuyasha y Tsubaki expusieran por casi una hora las labores que desempeñaba la asociación. Se levanto con elegancia y le tendió la mano, que luego de un segundo de duda, Inuyasha estrecho delicadamente, pero Kagome la retiro inmediatamente, como si le quemara, e hizo lo mismo con Tsubaki, y luego, abandono la habitación sin pronunciar una palabra más.
Estaba molesta, no, furiosa, por la forma en que esos dos se trataban. Y no era el echo de que el estuviera con alguien mas, eso no se lo podía reprochar, ya que ella estaba ya casada, sino porque ese desgraciado se había olvidado de ella tan fácil, mientras que ella seguía recordándolo en las noches, y culpándolo de no estar ahí para protegerla de su madre…
Unos ligeros golpes en la puerta de su oficina la hicieron despertar de sus pensamientos.
- Sea lo que sea Rin, no quiero saberlo, no quiero que me molesten.- grito irritada hacia la puerta, tomando unos papeles que tenia que revisar y bajando la mirada.
El sonido de la puerta abriéndose la hizo enojar aun más. Rin se estaba pasando de confianzuda.
- Rin, si quieres conservar tu trabajo, es mejor que hayas lo que yo dig…
-No soy Rin, me parece que ha ido al baño- Respondió el chico albino con una sonrisa en los labios. Ella lo estudio un instante. Esa sonrisa que le pareció demasiado arrogante, el cabello recogido graciosamente en una coleta baja, ese traje blanco impecable, y esos ojos ámbar que destellaban, y que más de una vez le aparecieron en sueños
- Oh, señor Tashio- Le respondió ella mientras se echaba para atrás en su cómoda silla de piel, mientras veía que el fruncía el ceño- que puedo hacer por usted? Pensé que ya habíamos terminado.
Inuyasha frunció más el ceño. Porque ella lo trataba así?
- Kagome, solo quería saludarte, hace mucho que no nos vemos. Jamás pensé que seria contigo con quien me vendría a encontrar aquí.- le dijo riendo seductoramente, pero sin surtir ningún efecto en ella, que lo seguía mirando cada vez más fríamente.
-Bueno, pues creame que yo tampoco esperaba encontrarlo bajo estas circunstancias. Pero bueno, negocios son negocios no? Ahora si me disculpa, tengo cosas que hacer, gracias por pasar a saludar- dijo ella con frialdad y bajo los ojos de nuevo a su trabajo.
Inuyasha no podía creer lo que estaba oyendo. Como era posible que esa fuera su Kagome? Camino dos pasos, haciendo que ella levantara la cara con gesto de exasperación, mientras lo veía severamente.
- Kagome…
Ella levanto sus ojos de nuevo, estas vez volvía a ser ella, pero en vez de tener esa hermosa sonrisa en su rostro, tenia la tristeza y el cansancio reflejado en sus ojos.
-oh Inuyasha… - fue lo único que dijo para luego señalar la silla que tenia en frente. El se sentó en silencio, mirándola atentamente, como esperando alguna seña de ella- que haces aquí Inuyasha?
La pregunta lo tomo por sorpresa…. Que hacia allí? Pues tomar una oportunidad de tener un buen patrocinador, para esa obra que había comenzado con el fin de encontrarla… Claro, luego le había parecido absurdo, ella era una persona demasiado fuerte como para no poder enfrentarlo, y demasiado orgullosa como para pedirle ayuda a personas extrañas… Y luego de un tiempo, el había perdido la esperanza, y había encontrado a Tsubaki, la cual le había comentado que había una mujer que podría estar interesada en nuevos negocios, y era de dinero, así que esta seria su oportunidad… Imaginarse que era ella? Imposible…
-La verdad, lo mismo que tu- le respondió luego de un momento- quiero ayudar a gente con problemas, gente que se ha visto en situaciones traumáticas, que han sido marcadas de por vida…
- Inuyasha, eso es muy relativo- le interrumpió Kagome- Pero bueno, me alegra ver que quieres hacer algo bueno por las personas… Y esa niña, Tsubaki- dijo con tono indiferente- es una de las chicas afectadas?
-Ah, ella… pues ella es un caso especial…- dijo y su mirada rehuyo de la de Kagome
-En serio?- dijo ella en tono mordaz- y porque? Yo la veo tan normal como cualquier otra…
-No es eso- dijo Inuyasha un poco molesto- la verdad Kagome, es que ella es mi esposa…
En ese momento ella palideció… No que estaban comprometidos? Como que ahora estaban casados?
-Oh, pues felicidades- le respondió con la garganta seca
se que tu también te casaste- le dijo el de repente, lo cual hizo que ella levantara la mirada, quedando atrapada inmediatamente por esa de fuego que anhelaba cada noche
que dices?
Si, me lo acaba de contar el anciano Myoga, me contó que tu esposo esta apoyándote en ese proyecto…- se quedo en silencio por un momento, y luego añadió- es eso cierto?
Pues si, me case hace casi 2 años que estoy casada… curioso lo mucho que se cambia en tan poco tiempo no?
Kagome… - empezó el con los ojos fijos en ella, y con un tono suave y tierno. Y es que ella sabia lo que el iba a decir, se le veía en la mirada… esa forma de decirle con los ojos que la había extrañado, que la quería, que había visto desde el primer momento que se habían visto…
Inuyasha no…- lo paro en seco- tu estas casado, yo también, es mejor que no…
Lo amas?
La pregunta la desconcertó… Amarlo, a Kouga? Porque preguntaba eso?
Que dices?
Lo amas?
La amas tú a ella?
En ese momento Inuyasha se quedo en silencio. Luego, sin que ella se percatara, el se levanto, rodeo el escritorio, se inclino junto a ella, y la beso.
Una corriente eléctrica la recorrió de pies a cabeza. Hacia tanto que soñaba con ese beso, con la ternura que el le estaba transmitiendo, con el cariño con el que el le tomaba la mejilla, que las lagrimas resbalaron por su rostro perfectamente maquillado, y le correspondió… que demonios! Ya habría tiempo de arrepentirse. Inuyasha profundizo mas el beso, su lengua acariciaba suavemente la de ella, como si fuera terciopelo, mientras la sostenía posesivamente del cuello, y la dejaba sin aliento.
Poco a poco se fue separando, y la miro mientras ella respiraba con dificultad, con los ojos cerrados, los labios hinchados y entreabiertos, y las mejillas sonrosadas. De pronto, ella abrió los ojos y lo miro fríamente, lo cual desconcertó a Inuyasha.
No puedo creer lo que hiciste. Eres casado, y yo también. Te pasaste.
ella no es nada para mi Kagome, me case con ella por un favor.
Ay por favor Inuyasha, no la degrades…
No lo hago- le respondió el de repente furioso, lo cual asusto un poco a Kagome, quien le dio la espalda e intento salir de la oficina, alegando que no tenía tiempo para oír incoherencias. Pero Inuyasha fue mas rápido, y en un momento la tenia contra la puerta, aprisionándola con su cuerpo, y con una mano en la cerradura.
Incoherencias? Yo me case con ella porque sino la iban a matar.. su novio era un desgraciado, que la golpeo hasta dejarla casi muerta, y tuve que ayudarla a entrar al país, para que escapara de el… no son incoherencias, o tonterías… pero nunca la e tocado, nunca e sentido siquiera un beso de los labios de ella- le decía mientras acercaba los labios de el a los de ella- nunca e probado su piel… solo hay una persona que me provoca eso…
Inuyasha, por favor- le suplico Kagome al borde de las lagrimas… no quería pasar por esto otra vez, caer en ese juego de seducción para luego quedar destrozada… Dónde estaba el Inuyasha de hacia poco, el dulce y cariñoso? El que tenia en frente parecía poseído, le asustaba…
Te busque como loco, y ahora que te encontré, no te voy a dejar ir - pero en ese momento Kagome levanto el rostro y pudo ver las lagrimas caer por sus mejillas, y la cara de espanto y el pánico en sus ojos… por Dios, que estaba haciendo?
La soltó inmediatamente, y ella resbalo por la pared, hasta quedar sentada en el piso, llorando desconsoladamente, mientras se abrazaba a ella misma… y es que por un momento, revivió la angustia que vivió con Naraku, la mirada lujuriosa, los comentarios mordaces, las caricias no deseadas… y el lo sabia, lo podía ver reflejado en su rostro: angustia, vergüenza, arrepentimiento… pero ella no podía tenerlo mas en frente, había pasado algo que nunca pensó que pasaría: le temía a Inuyasha.
Vete..
Pero Kagome, yo…
VETE!- fue lo único que ella pudo decir, mientras tapaba su rostro con las manos, y sollozaba incontrolablemente.
Inuyasha se acerco, le beso la frente, y la abrazo.
lo siento- fue lo único que pudo susurrarle al oído- nos veremos mas pronto de lo que piensas- y luego de eso, lo único que oyó, fue la puerta cerrarse.
Weno, espero que les guste… ya saben, un review no estaria de mas… esperen sorpresas, que las van a haber…
Xao!
