Las 9 de la mañana. Genial. Ese maldito hombre tenia media hora de retraso para su reunión de hoy. Y lo peor de todo, es que ella llevaba media hora conteniendo la respiración esperando ver esos ojos dorados entrar por la puerta frunciendo el entrecejo.
Su intercomunicador parpadeo.
Dime Rin.
Señorita Kagome, el señor Inuyasha llamo, al parecer tiene una urgencia y no va a poder presentarse a la reunión. Me pidió que le dijera que lo disculpara, y que el la llamará para ponerse de acuerdo con usted para establecer una nueva fecha para la reunión.
Esta bien Rin, gracias por avisarme.- le dijo con evidente alivio mientras cortaba la comunicación.
Tomo su bolso de mano, y mientras digitaba un número de teléfono en su celular, le dio instrucciones a Rin para que nadie la molestara durante el día. La entusiasta voz de Sango respondió al segundo timbre, y Kagome inmediatamente sonrió.
Que tienes que hacer hoy?
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El sonido del timbre de la puerta principal llamo parcialmente la atención de Kagome, quien estaba en el salón principal tomando el almuerzo con Sango.
Un minuto después, Ayame apareció en la puerta con una actitud extraña.
Disculpe señora, pero la busca el señor Hirotaka- le dijo suavemente, para luego volver a salir del salón.
Naito?- pregunto ella al aparecer en el lobby. Sabia de antemano que si Naito Hirotaka, jefe de la división de Criminología de la policía de Japón aparecía en su casa, no podía ser nada bueno.
Hola Kagome, ha pasado tiempo ya sin verte- le contesto el con una sonrisa en el rostro, que a ella le pareció forzada.- se encuentra de casualidad Kouga acá?
No, el esta en un caso fuera de la ciudad, y lo sabes- le respondió ella frunciendo el entrecejo- que sucede Naito?
En ese momento Sango apareció en la habitación. Instintivamente Naito guardo silencio, pero por la mirada que le dirigía la pelinegra, no tenia otra opción que decírselo.
Kagome, puede ser que no sea nada, pero Kouga no aparece. La ultima vez que lo vieron, fue ayer en la tarde noche. Hoy varios de sus compañeros lo fueron a buscar a su habitación de hotel, pero no estaba. Se que es prematuro preocuparse, así que solo estaba descartando que el viniera aquí.
Yo hable con el anoche- respondió ella- y sonaba extraño. Ya intentaron llamarlo a su celular?
Si, y no responde. Este chico, quien sabe donde se metió- le contesto el hombre mientras se ponía el saco, listo para irse.
Espera… si no hubiera nada de que preocuparse, no estarías aquí… - le detuvo la pelinegra con temor en la voz- que sucede?
Naito suspiro derrotado, y tomándola de los hombros, mirándola directamente a los ojos, le dijo sin más:
Sospechamos que Kouga fue secuestrado. En su habitación encontramos evidencia de que se reunió con alguien ayer en la noche, y si eso es así, y ahora no aparece, solo podemos esperar lo peor.
Los colores desaparecieron del rostro de la chica. No había terminado de recuperarse cuando su teléfono celular empezó a vibrar con una alegre tonada. Ella lo saco de su bolsillo, y respiro aliviando la presión en su pecho cuando vio en nombre de su esposo en un mensaje de texto. Sonrío al detective mostrándole la pantalla, pero cuando leyó el contenido del mensaje, sus ojos se llenaron de lagrimas, y se sintió desfallecer.
"Estoy muerto"
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Estaba desesperado, molesto, incomodo… Todas las manifestaciones que puedan encontrarse para el estado de ansiedad en el que se encontraba. Donde demonios podía haberse metido esa mujer? Había salido hacia dos días a comprar unos medicamentos que necesitaba y no había vuelto. Ya había dado parte a las autoridades, pero aun así tenia un muy mal presentimiento.
Sonrío con ironía. Claro que debía tener un muy mal presentimiento. Termino en un solo trago el licor oscuro de su copa, mientras que observaba por la ventana las luces del centro de la capital. Seria acaso que sus esfuerzos fueron en vano?
En ese momento, el sonido del teléfono lleno la habitación, sacando al ojidorado de sus pensamientos. Pensando en el regaño que le daría a Tsubaki si era ella la que lo llamaba, contesto de manera poco agradable. Jamás se espero la voz al otro lado de la línea.
-Inuyasha, soy Sango.- le dijo quedamente, casi con recelo, la chica.
- Sango, la amiga de Kagome?- pregunto el impresionado. Jamás en sus mas locas ideas se hubiera imaginado que ELLA lo llamara.
-Si, mira, no tengo mucho tiempo, y necesito de tu ayuda, aunque Kagome me matara si se entera que te llame- le comento ella con un tono de voz mas bajo, haciendo que Inuyasha levantara una ceja
- Mira Sango, no se como conseguiste mi numero, pero en este momento estoy en un dilema un poco serio, y no tengo tiempo de…
- Inuyasha, Kagome esta como loca, no tengo a nadie mas a quien llamar, encontré tu numero entre los números de los socios de ella… Por favor, el esposo de Kagome fue secuestrado, y parece que el o los que lo hicieron, no planean pedir nada a cambio… Por favor Inuyasha, Kagome esta encerrada en el cuarto de baño, y me temo que se le ocurra hacer alguna estupidez…
Inuyasha quedo totalmente en blanco… Coincidencia? Era demasiado macabro para poder serlo. Pero entonces, que estaba pasando?
Donde están?
En casa de Kagome, por favor Inuyasha, date prisa…- y enseguida le dio la dirección.
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Sentía como la piel se le erizaba con el agua tibia, y como su cabello flotaba delicadamente sobre la superficie cristalina de ese liquido que trataba de devolverle calor a su cuerpo.
Luego de recibir la noticia de que Kouga podría estar muerto, ella había caído en shock. Oyó como Naito se concentraba con todas sus fuerzas en hacer que ella se tranquilizara mientras la sostenía de un brazo, y le prometía que nada malo le pasaría a su esposo. Y la sentaba en uno de los lujosos sillones de la sala de estar. No sabia exactamente cuanto tiempo paso ahí sentada, cuando sintió un deseo desesperante de estar sola, de gritar, arañarse la cara, lo que fuera con tal de no sentir la angustia que sentía.
Kouga era su mejor amigo, la había cuidado y protegido, había echo su miserable vida un poco mas llevadera, y ahora, se lo arrebataban, justo cuando ella empezaba a confiar…
Se levanto de golpe, asustando a la adormilada pelicastaña que se mantenía a la par suya, y tomaba su mano. En un segundo, se encontraba corriendo por el pasillo que comunicaba el salon principal con la sala de estar, al oír a Sango llamarla, subió al segundo piso, abrió la primera puerta que encontró y se encerró, con tan mala; o buena, no se podía decir con certeza; suerte de que era el baño de la pieza principal. En las puertas de roble macizo sonaban débilmente los golpes de su amiga, llamándola y rogándole que la dejara entrar, pero ella hacia caso omiso a los ruegos. Minutos después todo quedo en calma
Y ahí estaba ella, semi sumergida en la gran tina de baño, son las lágrimas cayendo por sus mejillas como si nunca en su vida hubiera llorado, mientras que lentamente se iba hundiendo en ese agujero negro en el que estaba. Es que acaso ella no podía ser feliz? Miro los contenedores de pastillas que tenia en la canastilla junto a la tina.
Fuertes golpes que sacudieron las puertas de roble la sacaron de sus pensamientos de golpe. Su corazón corría a mil. Ni Sango ni Ayame tenían la fuerza suficiente para hacer que las puertas se estremecieran así. Pero su corazón se detuvo en el instante que oyó esa voz demandante, que por mucho tiempo oyó en sus sueños.
Kagome, abre la puerta de una buena vez!
La chica no sabia que hacer, que hacia el ahí? Tomo su bata de baño y se envolvió rápidamente, mientras en su cabeza trataba de descifrar cual era la mejor manera de evadirlo. Sabia, por el tono de voz del ojidorado, que si no abría botaría la puerta. Camino silenciosamente hacia la puerta que daba al dormitorio, giro lentamente el seguro, y se aventuro a la habitación, con la idea de correr lo mas rápido que pudiera y cerrar también esas puertas. Pero en el momento en que alcanzo la puerta del dormitorio, esta se abrió de golpe, y un par de manos la sujetaron con fuerza impidiéndole escapar.
a que demonios estas jugando?- le dijo Inuyasha con obvia frustración en la voz.
Había llegado ahí con el fin de averiguar si había conexión entre la desaparición de Tsubaki con la del esposo de la pelinegra, jamás pensó que de verdad ella estuviera encerrada en el baño como una niña malcriada, y que los demás le siguieran la corriente.
Ella lo miro con pánico. Y no era el echo de que podía sentir sus manos como fuego por encima de su bata de paño blanco sosteniéndole los hombros, ni su mirada penetrante que exigía verle el alma. Era el echo de que nunca, en el poco tiempo que lo conoció, había reaccionado de forma tan violenta con ella.
Inu… yasha- le dijo con la garganta seca. A alguien mataría de fijo. Al que lo llamo en primer lugar.- que haces aquí?
Vengo a 2 cosas: a hacerte entrar en razón para que dejes de actuar como una niñata, y a que me expliques como es eso de que estas casada- dijo achicando sus penetrantes ojos dorados- y que a tu esposo lo han secuestrado.
Ella contuvo la respiración, pero esta vez, la sorpresa se convirtió en enojo. Estaba el acaso exigiéndole explicaciones? Quien se creía?
lo que yo haga o deje de hacer es mi asunto, no deberías reclamar, bien que tu también estas planeando casarte- le soltó ella con rencor.- lo que me pase no es de tu incumbencia. Vete de aquí,
Inuyasha endureció la mirada, y antes de que ella pudiera reaccionar, la empujo dentro de la habitación y cerro la puerta con llave. Ya vería esa mujer que con el no se jugaba.
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Abrió lentamente los ojos, sintiendo un dolor punzante en la parte trasera de su cabeza, y un dolor todavía mas intenso en su muslo derecho. Maldito bastardo, le había disparado mientras el estaba de espaldas, y le había dado un golpe con la culata del arma, dejándolo inconciente. Conforme su mente se iba aclarando, noto con fastidio y preocupación que estaba atado de manos, colgando del techo de lo que parecía un sótano.
Un movimiento inmediatamente lo puso alerta. La habitación estaba en una semi oscuridad, así que quien quiera que estuviera ahí, escondido en las sombras, tenia ventaja sobre el, que permanecía suspendido e inmóvil en el centro de la pieza.
Al dirigir sus ojos hacia el lugar de donde provenía el movimiento, vio a la chica de cabello negro de antes. Estaba atada de pies y manos, y temblaba levemente acurrucada en una esquina.
Te duele?- le pregunto ella con un tono suave, totalmente fuera de contraste con su aspecto maltratado.
Quien eres?- le pregunto el en cambio- donde estamos?
Soy Tsubaki Takeda- respondió ella, cambiando su semblante, e inmediatamente agrego seriamente- y estamos aquí para morir…
Hola gente! Como están??? Primero que todo, en defensa propia, no me tarde un año como la ultima vez… aunque se que eso no es excusa, gomenne…. T.T
Este capitulo va dedicado con todo mi cariño a Pankmiau, amiga, muchísimas felicidades por tu cumpleaños! Acá esta la conti, como lo prometí!! Gracias por ser mi amiga y soportarme… jiji
También va dedicado a Diosa Luna, que me presiono para que subiera la actualización…
Pues mi mente esta trabajando a mil, tengo un montón de ideas… Que le pasara al pobre de Kouga?? Que le ira a hacer Inuyasha a Kagome??
Esperen el siguiente cap, y sabrán!
Como siempre, no digo cuando voy a volver a actualizar xq siempre me paso de la fecha XD, pero tratare de actualizar lo mas pronto posible.
BESOS! Y ESPERO QUE ME DEJEN MUCHOS COMMENTS!!
XOXO
Sahora
