El sonido se su respiración era lo único que se escuchaba en la oscuridad. Su corazón golpeaba fuertemente contra su pecho; la ansiedad, el cansancio y el dolor lo habían vencido en algún punto atrás. No estaba seguro cuanto tiempo llevaba ahí, solo sabía que la situación estaba muy lejos de estar bien.

No podía pensar en una persona que fuera capaz de orquestar semejante situación. Claro, en su trabajo se había ganado bastantes enemigos, pero esta persona, si es que se le podía llamar así, estaba lejos de todos los criminales que habían enfrentado hasta el momento.

Los gritos desesperados de la chica rompieron el silencio en el que estaba envuelto. Su desesperación subía poco a poco al sentirse impotente contra ese monstruo que los mantenía cautivos.

No pudo evitar el pánico al oír el silencio nuevamente, ni mucho menos cuando retumbaron los pasos de su captor recorriendo lo que se imaginaba seria el pasillo que daba a la habitación donde estaba. La herida en su pierna lo mantenía inmovilizado casi totalmente, y estaba seguro que aunque ya no estuviera sangrando, la infección que podía provocarle la falta de higiene podía ser letal. Esto si no la tenía ya.

La puerta se abrió de golpe, provocando que aguantara su respiración, mientras que el hombre se aproximaba a el tomándolo del brazo y arrastrándolo hacia la salida. La luz dolía en sus ojos, y su piel ardía contra el duro suelo de concreto.

El lugar al que se dirigían olía a humedad y a químicos que no podía determinar. No era la primera vez que estaban ahí. El bulto inmóvil que se notaba al fondo le provocó escalofríos. La chica no parecía moverse. La sangre mezclada con la suciedad del suelo le provocaba arcadas.

En el momento en que fue forzado a levantarse su cuerpo grito de dolor. Sabía lo que venía, una nueva ola de torturas de parte de ese monstruo de ojos negros, al cual nunca había podido verle el rostro bien por culpa de las intensas luces.

Acostado boca arriba en esa camilla que semejaba a las de los hospitales, podía sentir las ataduras siendo reforzadas en sus tobillos y muñecas. Cada experiencia se volvía peor que la anterior, y el sadismo de esa persona no tenía límites. Aunque... podía ser que fueran varias personas en vez de una sola? Tenía que ser esa la explicación para justificar el hecho de que existiera alguien tan retorcido y lleno de maldad.

La hoja afilada de un bisturí recorría juguetonamente sobre su brazo, dejando hilos de sangre correr libremente. Esas pequeñas heridas eran el comienzo de horas interminables de juegos sangrientos. La sonrisa del ojinegro crecía mientras imaginaba su próximo paso.

- QUIEN DEMONIOS ERES!- grito Kouga, evitando así la muestra de dolor que salía de su cuerpo.

- De veras quieres saberlo? O prefieres saber porque estás aquí? - le respondió el hombre mientas lo amordazaba.

La expresión de sus ojos fue suficiente para que las risas del monstruo se elevaran de nuevo.

- Veras Kouga, esa chica que ves allá, si, esa, la que ha compartido estos días con nosotros, es de la que te voy a contar primero. Quieres saber porque ella está aquí? Pues veras, hace tiempo conocí a esta chica... era única, su personalidad hacía que la notaras apenas entraba en la habitación. Lo cual fue muy atractivo para mi persona. No te confundas, no es que la amara a primera vista. Ella es más como un objeto nuevo que me provocaba el deseo de unir a mi colección. Sin embargo, ella no acepto mis avances, y luego de un tiempo, llegue a frustrarme tanto, que decidí hacer algo al respecto.

Diciendo esto, levanto la camilla en ángulo haciendo que Kouga estuviera sentado y mirando directamente en dirección del hombre. Era la primera vez que podía verlo bien. Su cabello color ébano caía hasta la base de la nuca, aunque en ciertas regiones de su cabeza era inexistente. Sus ojos negros brillaban llenos de maldad, aunque todo esto se perdía cuando la mirada se fijaba en lo desconcertante que era su cuerpo. Aun siendo extremadamente fuerte para su contextura, todo su cuerpo estaba cubierto de cicatrices, marcas de quemaduras, haciéndolo ver más grotesco de lo que ya era en la mente del chico. Su rostro deforme se contorsionaba de furia estando de pie junto a Tsibaki, mientras seguía hablando.

- La seguí hasta su casa, luego de que saliera del trabajo, como todos los días. No podía creer que ella ni siquiera hubiera notado que yo estaba ahí siempre, esperando pacientemente el día en que ella volviera a ver, me notara, el día que pudiera tenerla... al llegar a si apartamento, la enfrente en la entrada. Claro que ella iba a pelear, si no hubiera sido así, no hubiera valido la pena... - se arrodillo lentamente, tomándola del cabello para levantarla. Ella grito de dolor, mientras que forcejeaba por soltarse sin éxito, su cuerpo totalmente falto de fuerza.

-Si, justo así, como ahora... me encantan las que oponen resistencia... fue tan dulce tomarla ahí mismo, en la alfombra de la sala, mientras ella trataba de soltarse.. lo hizo más interesante.- recorrió su lengua por la mandíbula de la chica, mientras de su mano libre apretaba sin cuidado uno de sus pechos. Lagrimas corrían por las mejillas de la chica, mientras que sus ojos se mantenían cerrados.

Sacando fuerzas de la nada, Kouga trato de liberarse, mientras que sus amenazas y maldiciones quedaban ocultas detrás de la mordaza en su boca.

Lo único que pudo hacer fue cerrar sus ojos y sentir de nuevo impotencia al entender los planes de esa bestia.

De un golpe, Tsubaki cayó al suelo, golpeándose el costado de la cabeza al no poder usar sus manos, las cuales estaban atadas en su espalda. El vestido echo jirones que cubría poco su cuerpo, fue arrebatado por su agresor, mientras que se soltaba el cinturón y procedía a bajarse los pantalones. Había sido mucho tiempo desde que había gozado de ella, y luego de la mala experiencia en la cárcel, en el cual los prisioneros decidieron que era buen castigo quemarlo vivo para que pagara por su trayectoria de asaltos a mujeres, lo único que quería era hacerla pagar.

-Tranquilo chico, que ya te tocara el turno a ti, ahora disfruta del espectáculo.

- No Onigumo, por favor, no lo hagas- le imploro Tsubaki con los ojos llenos de lágrimas, mientras veía como ese hombre se acercaba peligrosamente, como un animal a punto de matar a su presa.

- Al final, vas a gritar mi nombre de placer.

Antes de que ella pudiera reaccionar, Onigumo el golpeo en el rostro, haciendo que la chica golpeara nuevamente el suelo, mientras que se colocaba rápidamente sobre ella. Sostuvo sus manos firmemente mientras desataba el nudo que las mantenía en su espalda, para luego atarlas a la mesa de instrumentos que estaba clavada al suelo y tomo sus piernas, abriéndolas de forma poco delicada, causando un grito de dolor en la chica. Su erección palpitaba dolorosamente, y la desesperación de la chica por escapar lo excitaba aún más.

- así es, grita, que nadie te va a escuchar- y diciendo esto la penetro de golpe, provocando los gritos y las lágrimas de la chica.

Tomo sus pechos entre sus manos, apretándolos de manera dolorosa y mordiéndolos hasta sangrar, disfrutando los forcejeos que morían con cada embestida.

- Por favor, detente!- imploraba casi en un susurro Tsubaki, al sentir como poco a poco las pocas fuerzas que tenía la dejaban, siendo reemplazadas por un dolor tan intenso que no la dejaba respirar.

Las embestidas eran más fáciles debido a la sangre que corría poco a poco por sus muslos, producto de la invasión a su intimidad, con la cual la había desgarrado. Poco a poco fueron siendo más rápidas y más fuertes, encontrando su camino a un nivel más profundo, provocando que los sollozos fueran más altos y que las palabras implorando ayuda murieran en sus labios.

Aunque ella estuviera oculta entre el suelo y el cuerpo de Onigumo, Kouga hubiera podido ver perfectamente cada detalle de la violación, si hubiera tenido los ojos abiertos. Pero no le fue posible si quiera respirar, esto era demasiado para él. Los gemidos ahogados de Onigumo le avisaron que el final estaba cerca, y en su mente elevó una plegaria a Kami para que terminara pronto. Solo si tuviera sus manos libres...

El silencio volvió lentamente a la habitación, mientras que Onigumo controlaba su respiración y se colocaba de nuevo sus ropas, y miraba con desdén la imagen ensangrentada de la chica. Sus muslos, sus pechos, las heridas provocadas por encuentros anteriores con la tortura hacían que él se sintiera feliz. Si, definitivamente ella había pagado parte de su deuda con él.

Volviendo sus ojos hacia Kouga, Onigumo agregó:

- Ahora, el por qué tu estas aquí.

Saco un cigarro de su camisa y lo encendió, inhalando profundamente con placer, mientras veía como Kouga trataba de liberarse de sus ataduras. Una pérdida de energía en realidad, su entrenamiento militar lo había hecho acreedor de mucho conocimiento en lo relativo a prisioneros.

- Parece que te has ganado muchos enemigos, mi estimado señor criminalista. Lo irónico del asunto aquí, es que al que hiciste enojar, no es ninguno de tus acusados, y te digo algo más, él te manda saludos- le susurro al oído mientras presionaba la brasa del cigarrillo sobre su pierna, a la altura del muslo.

Los gritos ahogados del ojiazul sirvieron para traer una sonrisa más a Onigumo, la cual lo hizo ver más demente.

- Puedo hacer con ella lo que quiera, hasta matarla si es el caso, pero contigo, solo puedo divertirme un poco, y créeme que eso haré.

Tenía la mente el blanco. Podía sentir el calor que despedía su cuerpo llenando toda la habitación. Sabía bien que no se libraría de el a menos que le diera explicaciones, cosa que en ese momento no podía darle. Todo estaba sucediendo demasiado rápido, demasiadas cosas a la vez.

Sus manos se aferraban fuertemente al cuello de su camisón de baño, mientras inconscientemente ponía toda la distancia disponible entre ellos. Sentía como la seguía con la mirada, era como un león esperando el momento exacto para brincar sobre su presa.

El podía ver el nerviosismo con el que ella se movía. Pero su rostro mostraba el enojo que estaba sintiendo en ese momento. Bien era cierto que no planeaba hablar con ella de su situación sentimental, no era de su incumbencia, pero verla así, envuelta en esa pieza blanca, con su cabello atado de forma desordenada en lo alto de su cabeza, y su rostro sonrosado, probablemente por el calor del agua, fue suficiente para que volvieran a él los recuerdos y que dejara de pensar racionalmente. Evidencia de ello era que ahora estaban encerrados en lo que parecía la habitación de ellos 2, ella prácticamente desnuda y llena de furia.

- Dejemos una cosa en claro. No estoy aquí para escuchar tus berrinches, estoy aquí porque me llamaron. Si dejaras de comportarte como una niña mimada podríamos terminar con esto de una vez. Ahora, siéntate y dime lo que quiero saber.- Le dijo Inuyasha cruzando los brazos.

Si en ese momento lo dudaba, ahora estaba seguro, ella estaba a punto de explotar. Podía ver la vena de su frente palpitar, mientras que con pasos decididos se dirigía hacia el hasta estar a centímetros de su rostro.

- No tengo porque decirte absolutamente nada. Quién demonios crees que eres para aparecer en MI casa, dando órdenes y tratándome como si tuvieras algún derecho sobre mí? Lo que pase en mi vida solo me concierne a mí, y me vale un demonio tu maldita curiosidad.

Antes de que pudiera retroceder, Inuyasha la tomo de los brazos, manteniéndola en donde estaba.

-Bien, piensa lo que quieras. Pero no me voy a ir de aquí sin que me expliques todo este asunto. Aunque no quiera admitirlo, estamos en la misma situación. Tsubaki lleva 3 días desaparecida, y si esto se relaciona con la desaparición de tu esposo, es todo lo que debería importar. Sé que te vale un demonio lo que tuvimos, y por mi está bien, pero si esto tiene relación tendremos que buscar el modo de arreglarlo.

Ella se mordió el labio inferior con fuerza. Así que él estaba en la misma situación que ella. Pero en vez de perder la cabeza como había hecho ella, él había estado pendiente a cualquier pista que pudiera guiarlo donde esa chica con la que lo había visto la última vez.

En ese momento fue consiente de la posición en la que estaba, prácticamente tocando su nariz con la de ella, mientras que sus cuerpos permanecían a centímetros de distancia. Fue consciente de lo delgado que se sentía su camisón de baño, e inmediatamente se apartó de él.

-Necesito vestirme.

- Bien, hazlo.

Ella lo miro incrédula. Acaso pensaba que se vestiría frente a el así no más? Pero antes de que pudiera siquiera abrir la boca, el hablo con voz calmada.

- No voy a arriesgarme a que te vuelvas a encerrar aquí. Además, no entiendo el problema, ya he visto tu cuerpo antes.

Un intenso rojo recorrió sus mejillas, mientras que lo su mirada le lanzaba dagas. Eso era demasiado. Tomo su ropa del armario y se dirigió al baño. Si él no tenía decencia, ella sí. Lo malo era que él tenía la velocidad que ella no tenía, y en momentos estaba junto a ella.

-Dos minutos, o tirare la puerta abajo y te sacare a la fuerza.- le susurro el peliplateado antes de dar vuelta y sentarse tranquilamente en la cama. Ella lo miro por un momento, preguntándose qué tan cambiante podía ser su personalidad, ya que la última vez que lo había visto se había comportado de manera totalmente diferente, y en realidad este nuevo Inuyasha le resultaba intimidante.

No sabía que era más molesto, si el tic de su ceja o el tic de su pierna. Habían pasado 10 minutos desde que Kagome había entrado al baño y en ese momento estaba harto de esperar.

Se levantó rápidamente de la cama y se dirigió hacia la puerta del baño, esta estaba sin cerrojo, inhalo profundamente y la empujo, para darse cuenta que el baño estaba vacío. Su bata de baño estaba tirada en el suelo, y las puertas que daban al pasillo principal abiertas. Maldijo por lo bajo por no pensar en esta salida de escape mientras se dirigía a toda velocidad hacia afuera, no era posible que ella hubiera tenido la inmadurez de escapar, bien que él le había dado la delicadeza de dejarla vestirse primero.

La llamo a gritos por el corredor, pero al pasar por una de las ventanas, vio el carro de ella salir a toda velocidad, mientras que el ama de llaves le gritaba desde la puerta que ella había salido a subirse al carro.

Sin perder un segundo, Inuyasha corrió hasta su carro, y pisó el acelerador decidido a perseguirla. El nivel de enojo que tenía aumentaba a cada segundo. Bien que Kagome iba a tener bastantes problemas cuando la alcanzara. Era totalmente ridícula la situación, lo cual lo irritaba más. Acelerando un poco más por la calle principal, no le tomo mucho tiempo ver el auto que ella conducía. Manejaba a gran velocidad, cosa que lo sorprendió, pero no lo suficiente como para que él no la pudiera alcanzar. Maniobrando en el camino, se colocó al lado de ella, y en el momento en que miro por la ventana y se percató del auto que estaba junto a ella, el pánico se le reflejo en los ojos. Inuyasha tomo ventaja de eso para adelantarla un poco y bloquear el camino, de modo que el vehículo cubría los dos carriles de la carretera. Ella frenó de golpe y estuvo a centímetros de chocar con el auto de Inuyasha.

La puerta del conductor se abrió de golpe, emergiendo ella con los ojos llenos de furia:

-Que intentas hacer, matarnos a los dos? Acaso no estas consciente de lo grave que puso ser semejante estup…

Pero no tuvo tiempo de terminar la frase, puesto que el había aprovechado ese momento para salir de su auto, y en tres pasos estaba junto a ella, tomándola fuertemente del brazo, mientras que la arrastraba al haciendo del pasajero, donde abrió la puerta y la obligo a entrar, para luego volver al haciendo del conductor, y en un momento, poner el motor en marcha, alejándose de ahí a toda velocidad.

Conforme los minutos pasaban ella se ponía más ansiosa. La mirada fija en la carretera y la expresión tensa del chico junto a ella, sin mencionar la velocidad a la que iban, le provocaba una sensación de pánico. Estaba atrapada con él, a menos que abriera la puerta y se lanzara del auto en movimiento. Dirigio su mirada al seguro de la puerta, pero inmediatamente escucho un gruñido, y miro de nuevo a Inuyasha, quien la miraba airadamente.

- Ni lo pienses- le dijo entre dientes.- Donde demonios crees que ibas? Que demonios estabas pensando? Es acaso que en realidad sabes algo acerca de todo este asunto? Porque si es así, es mejor que hables de una maldita vez, mi paciencia se está agotando.

Ella simplemente cruzo los brazos debajo del pecho, y dirigio la mirada a la ventana, ignorándolo completamente.

Eso era el colmo.

Girando bruscamente, se adentro en un camino comunicaba la carretera principal con un pequeño bosque. En ese lugar ella no podría correr a menos que n le preocupara perderse i encontrar algún peligro. No iba a poder evadirlo.

Apagando el motor, y dejando el auto en completa oscuridad, espero en silencio a que ella le dijera lo que él quería saber.

Suspirando pesadamente, lo miro a los ojos y le dijo suavemente:

- Solo quería encontrar a Kouga personalmente. Necesito sentir que estoy haciendo algo sabes? Necesito saber que no estoy de brazos cruzados mientras él está ahí afuera, posiblemente sufriendo… Se que es estúpido pensar que puedo en realidad hacer algo, pero no soporto el miedo y la desesperación que siento en mis entrañas. Necesito saber que estoy haciendo algo…

El la miro, y su expresión era una mezcla de frustración y compasión. En serio ella se creía capaz de arreglar el mundo ella sola? Se creía capaz de lograr lo que personas entrenadas y capacitadas para estas situaciones no habían podido hacer?

La tomo del hombro para llamar su atención, y mirándola fijamente a los ojos le dijo con voz ronca:

-Kagome, tienes que entender que esto tal vez no termine bien, alguien peligroso está detrás de esto… no sabemos quién es, no sabemos si hay relación entre nosotros, pero tienes que enfrentar la realidad de que tal vez el nunca vuelva.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas mientras trataba de separarse de Inuyasha. Como podía ser posible que el cambiara tan rápido de ser el chico rudo que la acorralo en su habitación, al chico tierno, amable y preocupado que ella conocía? Sin pensarlo 2 veces se arrojó a sus brazos, y lloro desconsoladamente, por la tristeza y el miedo contenido desde el momento en el que recibió la noticia, por ese chico que se había convertido no solo en su esposo sino que también en su mejor amigo, y que tal vez nunca volvería a ver, por sentirse impotente con la situación general.

Inuyasha la abrazaba fuertemente, el sabia por lo que ella estaba pasando, ya que él estaba pasando por lo mismo. Los minutos pasaron , y hasta que los sollozos murieron en sus labios, y ella se separó, avergonzada del arrebato que había tenido, se había prometido no volver a comportarse así, no enfrente de él.

Soltándola lentamente, Inuyasha dirigió la vista al frente, pero no encendió el auto, sino que mirando la oscuridad que había delante de ellos empezó a hablar con voz queda.

- Conoci a Tsubaki hace un año. Eramos una organización nueva, habíamos enfrentado pocos casos, y este era el primero en el que teníamos que trabajar en conjunto con la policía. Nos llego una nota anónima acerca de una chica en los suburbios, no se sabia si todavía estaba viva, pero al parecer la mantenían en un sotano, siendo victima de maltratos y violaciones constantes. Nos tomo casi 2 meses llegar a ella.

El cerro los ojos antes el recuerdo de ese dia. Al llegar la casa estaba vacia, era evidente que la persona que estaba viviendo ahí se había ido días antes. Al revisar la casa, se llevaron la sorpresa de que no había sotano. Dando el allanamiento por perdido, se disponían a irse cuando algo les llamo la atención.

- Junto a la casa había un viejo almacen, no tenia nada en particular, excepto por el tubo de ventilación que salía de uno de sus costados. Al pasar cerca se notaba que estaba funcionando. Al entrar al edificio nos dimos cuenta que estaba siendo usado para torturar personas, por la cantidad de instrumentos y sangre que había en todas partes. Nunca voy a olvidar el momento que la encontramos, estaba desnuda en el suelo, sobre uno de sus costados, con la mirada perdida. Las heridas cubrían el 90 % de su cuerpo, mientras que el otro 10 lo cubrían golpes e inflamaciones. Los doctores no le dieron posibilidades de vida, el bastardo la había destrozado tanto por fuera como por dentro físicamente, sin contar el daño emocional que tuvo.

Ella lo miraba fijamente mientras cubria su boca con ambas manos. No podía creer lo que oia, la chica que ella conocio el dia de la reunión no tenia señas de la mujer abusada que el le describia.

- No hablo por bastante tiempo, hasta que un dia, en una de nuestras visitas usuales, ella me miro, me sonrio, y me pregunto si quería acompañarla a caminar un poco. Desde ese dia se comporta como si nada hubiera ocurrido, bloqueando sus emociones aun teniendo ayuda de los mejores profesionales.

El dirigio sus ojos ambar hacia ella, y ella pudo ver en ese mar dorado el dolor que sentía al contarle.

- La amas?

- Ella es alguien especial para mi. Al principio la idea de matrimonio era una idea para encontrar al maldito que destruyo su vida, pero con el tiempo llegue a quererla. Ella es mi protegida, el cariño que le tengo solo lo puedo comparar con el de un padre hacia su hija.

Ella se mordio el labio bajando la mirada, mientras sentía una ola de alivio, sentimiento que la hizo sentir peor. Que le sucedia?

- Crees que sea el de nuevo?

- Sí.

Ella lo miro nuevamente, notando como el temor de Inuyasha se reflejaba en su rostro. Estaba seguro que ese hombre había encontrado la manera de burlar las seguridades que Sesshoumaru había puesto para ellos, y era casi totalmente probable que ese maniaco la tuviera en ese momento, tal vez torturándola, o peor, que ella ya no estuviera con vida.

Al ver la sinceridad en los ojos de Inuyasha, Kagome sintió un nudo en el estómago, mientras que la realidad de la situación caía sobre ella. Era momento de contarle a él la realidad de la historia que compartían ella y Kouga.

N/A: Hola! Despues de mucho tiempo aca estoy, con un cap un poco mas largo, prometo que de ahora en adelante voy a tratar de alargar mas los caps y acortar los tiempos de actualización. Tengo una buena excusa para el atraso: he estado traduciendo este fic, para publicarlo en ingles, y estaba haciendo varias investigaciones, trabajando, lidiando con la vida diaria que la mayoría del tiempo apesta… lo normal…

Tambien estoy editando todo el fic en español, porque simplemente lo lei y me di cuenta de muchas inconsistencias, asi que yo les avisare cuando este editado para que lo lean de nuevo, voy a cambiar varias cosillas.

Dejen un review, que nada cuesta :P

XOXO

Sahora