El día que Harry decidió buscar su estilo

Advertencia: Algunos chistes podrían no entenderse a los que no conocen a los "Black-metaleros". Recomiendo informarse un poco para poder reírse xD.

Segunda parte: Harry Blackmetalero, el niño que se True norwegian Black Metalerizó.

Harry sentía tanta repulsión por el ser que se encontraba al frente de él que lo agarró por la cabeza y comenzó a patearlo. ¿Cómo se atrevía a ser tan gay? No. Su ruda mente cerrada no lo permitiría.

-¡¿Qué mierda haces con esa ropa?- Le espetó a su amigo que yacía en el suelo mientras se calmaba.- ¿Qué clase de ente eres?

- ¡Pero Harry! Sólo estoy vestido igual que tú. -Harry se miró al espejo de la habitación. Y soltó un chillido gutural como de un cerdo desesperado. Se le había olvidado que por un par de semanas había sido Harry Potter, el emo-tivo. Gritó y se enfureció tanto, que Ron hubiera jurado que por unos segundos se convirtió en un Súper saiyayin.

De pronto sintió la imperiosa necesidad de quemar gatitos, destruir iglesias, golpear homosexuales, dibujar pentagramas y cruces invertidas, irse a un oscuro y frío bosque de Noruega para vivir ahí como una bestia ("aunque pensándolo bien, el bosque prohibido serviría" pensó satisfecho), gritar como loco "True Norwegian Black Metal", en fin, sintió tantas ganas de ser rudo y anticristiano (anticristiano y pagano, nótese), que decidió que necesitaba urgentemente un cambio de estilo.

Entonces Harry abrió el cajón de la cómoda, y con un giro sobre sí mismo, tipo "Los Sims" Harry ya estaba transformado en todo un Blackmetalero Rudo: Su pelo ya no estaba decolorado sino que completamente negro azabache, Su cara estaba maquillada, pero no como un emotivo personaje: Estaba con la cara completamente blanca, los labios negros y alrededor de sus ojos se había puesto pintura negra, simulando un rudo cadáver. Calzaba bototos, jeans ahora apretados y rotos, y una playera de Darkthrone. Harry no sabía quien diablos era ese tal señor "Darkthrone", pero si tenía letra ilegible y una carátula angustiosa en blanco y negro, de seguro eran muy Blackers.

Se sintió satisfecho: Escupió con desprecio a Ron que seguía en el suelo quejándose como niña y bajó saltando, agitando los brazos y chillando como un troll enfurecido a desayunar. En el camino organizó todo lo que debía de hacer ese día: Ser el más rudo de todo Hogwarts.

Irrumpió en el Gran Salón imponiendo su presencia abriendo la puerta con una fuerte patada. Cuando todos los que se encontraban desayunando lo miraron, se cruzó de brazos, alzó la cabeza y Gritó con todas sur fuerzas "¡TRUE NORWEGIAN BLACK METAL!" Luego empezó a caminar hacia la mesa de Gryffindor altaneramente mientras miraba a todo aquel que lo apuntaba con cara del más profundo odio. Antes de sentarse, alzó sus manos, sus índices y sus meñiques y gritó "¡Salve Paganismo (O en su defecto satanismo)!"

Mientras Harry se sentaba y consideraba seriamente la posibilidad de hacerse Mortífago ("Ser mortífago es lo más rudo y Blackmetalero que un mago puede hacer" pensó) y torturar unos cuantos muggles y sangresucias (ser intolerante es el Blackmetalerismo por defecto, pensó), un dedo le tocó el hombro. Harry estuvo a punto de apalear al que lo había hecho, pero se detuvo al ver algo que verdaderamente le dio ganas de chillar de placer como un cerdo con múltiples orgasmos.

Se encontraba ante él la más ardiente metalera que él había visto en su vida (la verdad era la única que había visto, ya que él hace cinco minutos que estaba en el rudo y malvado mundo de los metaleros…black). Llevaba una apretada camisa de Cradle of Filth, maquillaje negro alrededor de los ojos, y al igual que él llevaba jeans negros y bototos. Harry comprendió entonces que: Ginny Weasley era Blackmetalera.

"Pero esperen" pensó Harry "El Black metal es sólo para hombres" Frunció más el entrecejo (si era posible, claro, a esas alturas Harry ya tenía marcado el ceño de tantas miradas furiosas) al percatarse de que Ginny no era más que una posera. Además, no llevaba una camisa de black Metal, sino que de "Cradle of Filth", un grupo tan intento-fallido-de-black-metal. Todos los "True" Blackmetaleros sabían que "Cradle of Filth" nunca sería Black Metal. "Los Blackmetaleros, odian a los poseros" pensó Harry. "Por ende, no me pueden ver con ella"

- Hola Harry- Le dijo Ginny y se sentó al lado de él- ¿Qué tal si vamos a escuchar Burzum a mi habitación mientras cabeceamos y chillamos como monos?

-No fastidies, puta- Le espetó harry (Espetar era algo muy rudo y poco educado, por ende, una actitud muy Blackmetalera, al igual que insultar a las mujeres)- En el Black Metal no hay espacio para las mujeres. Pero si quieres espérame en el recreo en el bosque prohibido, te sodomizaré, y grabaré tus gritos de placer y dolor y los incluiré en mi nueva canción que se titulará "Witch of Sodomy" – Harry sonrió (para sus adentros, claro está, "Los blackmetaleros no sonríen"), quedaría una canción original y nunca antes vista.

- Pero Harry… en el summary de este fanfiction dice que yo te apoyaré…

- ¡Si, lo sé! ¡Pero no te aparezcas en este capítulo a no ser que en el recreo tenga ansias sexuales (lo cual es muy seguro así que te sugiero esperarme en el bosque a esa hora)! ¡Ahora vete! ¡Dejaré de parecer rudo si hablo con una chica! ¡¿Qué acaso quieres que piensen que soy como Dani Filth, alguien quien, por cierto nunca tendrá cabida en el basto mundo del True Black Metal?-

-Hijo de puta…- Ginny se marchó ofendida, no sin antes pegarle en la nuca a todos los que se encontraban desayunando.

Harry comenzó a comer su desayuno con la mano. Trataba de derramar la mayor cantidad de comida posible. La gente se empezó a alejar de él. "Bien" pensó Harry "Ahora soy un personaje temido, ahora lo que debo hacer es que al gente sepa que soy anticristiano".

Sonó el timbre. Harry no había visto ni a Ron ni a Hermione. Algo positivo para él ya que no quería que lo vieran acompañado de gente normal y poco grosera. Partió hacia su primera clase: Pociones con los de Slytherin. Bien, eso era lo que Harry necesitaba, alguien a quien enfrentar para que la gente viera su hosquedad y maldad metalera. Mientras caminaba a su primera clase, pociones, Harry empezó a urdir un plan para intimidar a Malfoy. Debía dejarle muy claro que no era un llorica, ni que nunca lo fue. Que nació y morirá rudo, y que nunca en su vida había llorado (si alguien le echaba en cara que el primer día en Hogwarts se había comportado de una forma muy marica, lo negaría, o también podría pegarle o intimidarlo hasta que se olvide de su actitud "emo" en el banquete).

Y llegó a la puerta de las mazmorras, todos sus compañeros, de Gryffindor y Slytherin estaban esperando a que Snape abriera la puerta. Cuando Harry llegó, todos lo miraron, algunos con terror, otros con incredulidad, y otros, como Malfoy, soltaron una risita.

"! Bah! No se reirán así cuando les parta el cráneo" Pensó Harry y empujó a Dean para quedar primero en la fila. Luego de este rudo movimiento, evaluó el resultado: Dean en el suelo atónito, como las miradas de todos los presentes.

-¿Qué te pasa, Potter?- Preguntó Malfoy- ¿Te diste cuenta que hiciste el ridículo con tu aspecto y ahora quieres provocar temor?- Algunos rieron nerviosamente. Harry se limitó a levantarle el dedo del medio.- Ohhhh qué miedo me das Potter- Dijo Malfoy fingiendo un escalofrío. Harry le respondió con una voz chillona y gutural que hizo que todos se asustaran

- Voy a patearte el trasero, Malfoy.- Volvieron a sonar risitas nerviosas. La verdad ese sonido gutural no había resultado mucho.

- Oh, hazlo, bruja de Blair- Lo retó el rubio.- Y de paso deberías hacer gárgaras: Si tu intención es intimidarme…-

- ¡Poder pagano y anticristiano, ven a mí!- Harry alzó los brazos lentamente con las manos abiertas y miró al cielo- ¡Odíiiiiiiiiiiiiin!- Después de hacer esto, las manos de Harry empezaron a absorber un poder extraño de color violeta, que se apoderó completamente de él, acto seguido, se abalanzó sobre Malfoy y comenzó a darle una paliza. Primero empezó pateando sus partes privadas, y cuando su rival ya no pudo más de dolor, lo tomó por la cabeza y empezó a golpearlo contra la pared. Los presentes lanzaban gritos de terror, muy escandalizados.

- ¡Oh sí!- Harry sentía mucho placer, más aún que cuando vio a Ginny.- ¡¿Te sientes macho ahora, hijo de la gran p…?

- ¡Potter!- Snape había abierto la puerta y lo miraba con los ojos fuera de sus órbitas.- ¿Qué estás haciendo?

- Nada profe- Le dijo Harry y empujó a Snape para poder entrar y sentarse en la última fila. Hecho esto, subió los pies a la mesa y –pese a jamás haber cursado la signatura de Runas Antiguas- Comenzó a dibujar Runas nórdicas en la mesa. El profesor –cuya vena en la sien palpitaba peligrosamente- estaba revisando a Malfoy, que había quedado empapado en sangre.

- Bien hecho, Harry- Le dijo Seamus que se sentó delante de él, mitad nervioso, y mitad divertido. (Dean estaba rezagado de la conversación).-

Harry puso su palma entre su cara y la de Seamus y le habló sin mirarlo a los ojos.

- No me hables, jodido mestizo. Sólo hablo con blackmetaleros (y eso rezaga también a los asquerosos happy-metaleros, aggros y estilos metaleros varios).

- Eh… Harry- Le dijo Hermione tocándole el hombro.- No sé si estás enterado pero tú eres mestizo.- Harry la ignoró.

- ¡Potter!- Snape había cerrado la puerta de las mazmorras y caminaba hacia él, iracundo.- ¡Eres un sin respeto! ¡Me empujaste!

Harry rió, muy rudamente.

-Oh profe, es que ahora soy homofóbico. Todos los blackmetaleros lo son.

Toda la clase aulló al unísono, asombrada. Nunca nadie había tratado a Snape así…nadie vivo, claro. El aludido habló con voz calmada, pero peligrosa.

- ¿Qué has dicho, maldito crío?

Harry se levantó de su banco y se puso de brazos cruzados a mirar a Snape con una mirada muy seria y ruda.

- Oh ¿No sabe lo que es homofóbico? Es una persona que odia a los maricas- Levantó las cejas.- como usted.

-¡SUFICIENTE!- Las manos de Snape temblaban y sus ojos se le salían de las órbitas. Tomó a Harry de una oreja, con un ademán de llevárselo fuera de la sala de clases.- ¡TE VAS DONDE EL DIRECTOR AHORA!

Harry antes de salir se retorció para mirar a la sala, levantó el meñique y el índice, y vociferó para luego cantar.

-¡TRUE NORWEGIAN BLACK METAL!

Seven Tears are Flowing to the River, and six of them are mine

Snape aventó a Harry hacia afuera de las mazmorras y le cerró la puerta en la cara. Harry rió. Lógicamente, no iría a donde el director. Sacó de su mochila un frasco de tinta roja y escribió en la pared, con el propósito de espantar:

"LA CÁMARA DE LOS BLACKMETALEROS HA SIDO ABIERTA. ENEMIGOS DE SATÁN, CUIDADO. (Y MARICAS TAMBIÉN)"

††۞Runas Vikingas, trolls, cabezas de puerco y cosas varias۞††

Hermione y Ron estaban sentados adelante de la clase. Snape estaba a centímetros de la pizarra, la observaba con la mirada perdida y hacía caso omiso a los que conversaban. El profesor se estaba balanceando ligeramente sobre su eje y murmuraba palabras inconexas.

-Harry está actuando muy raro- Decía Ron después de sollozar por ver tanta violencia. No soportaba más, quería escapar del mundo.

-Es normal en los adolescentes, Ron- Decía Hermione como si ella no lo fuera.

-¿Qué es normal? ¿Ser una persona tan malvada? ¿Qué clase de mundo somos? ¡Quiero irme de aquí!- Dijo con una mueca muy sufrida y se comenzó a balancear hacia delante y hacia atrás mientras se tapaba la cara con sus manos.

Hermione resopló, como siempre que lo hacía cuando sus amigos no entendían.

-No, Ron, no me refería a eso, idiota- Ron comenzó a gimotear y se encogió lo más que pudo, como si lo estuvieran apaleando. Últimamente estaba muy sensible.- ¡No seas llorón, Ron! Me refiero a que es normal en los adolescentes buscar su propio estilo, por eso empiezan a seguir tendencias (como lo estás haciendo tu ahora) y entonces…-

- ¡Cómo si fuera, Hermione! ¡Ser emo no es una moda! ¡Nosotros no seguimos a la gris sociedad que nos rodea! Ah, sí, ahora deberás llamarme Maram, sacerdote de la soledad.

- ¿Ah no?- Dijo Hermione haciendo caso omiso al último comentario y mirando de reojo el aspecto de Ron. Había visto tipos igual a él en sus vacaciones en América.

-¡No!- Dijo Ron con energía renovada, aplicándose brillo labial.- Hermione, lo dices porque tú no tienes estilo. Deberías ir por ahí y encontrar el tuyo.- Se miró al espejo, se lanzó un coqueto beso y se guiñó el ojo.

-¡Tú tampoco lo tienes, Ron, se lo copiaste a Harry!

- ¡Maram! Y no me importa lo que digan de mí, Hermione.- Se limitó a responder con el labio temblándole y los ojos llorosos.

Hermione frunció el entrecejo, tomó un libro y empezó a leer. ¿Qué demonios se creía Ron? "Ser normal no es carecer de estilo. Al menos no sigo modas y así soy feliz" Pensó mientras ron alzaba una cámara fotográfica lo más arriba y alejado de él, miraba hacia abajo, ponía una cara muy triste y sufrida, y se tomaba una foto "¿Lo soy realmente? Siempre he sido la aburrida, la estudiosa…. Siempre he hecho lo que se supone que se debe esperar de una buena hija…" Sus pensamientos fueron interrumpidos por la campana que indicaba el cambio de clase. Hermione se levantó de su silla y agarró a Ron del brazo para llevarlo a la sala común. Ignoraron a un asustado grupo de alumnos que leía una inscripción en la pared.

-¿Qué ocurre, Hermywi?- Preguntó Ron hablando como un bebé retardado-

Hermione tenía un brillo de determinación en sus ojos.

-Ya verás, Ron. Les demostraré a todos que no soy una aburrida, y se mucho de estilos.

Mientras recorrían el castillo, se dieron cuenta de la cantidad de mensajes amenazadores que Harry había escrito: Amenazas a los hijos de muggle, mestizos, Hufflepuffs (claro, es sabido que Hufflepuff es la casa de los inútiles. Así que Harry decidió que quienes pertenecían a esta casa eran la vergüenza de la raza mágica).

Al anochecer, Harry ya había hecho bastantes cosas como para haber disipado en Hogwarts su imagen de emo: Había desdentado a un alumno de tercero, violado a unas cuantas compañeras de casa, sodomizado a Ginny, y soltar un Troll en las mazmorras. Testigos oculares afirman que este Troll se había violado a Snape innumerables veces. Ahora se encontraba en el corazón del bosque prohibido con un grupo de personas que habían sucumbido ante el Black Metal: La mayoría del Ejército de Dumbledore, (para gran gusto de Harry, puesto que sus aspectos eran muy dignos de un Blackmetalero) Hagrid y su hermano Grawp, unos alumnos de séptimo de Slytherin, mortífagos, e incluso el mismísimo Voldemort (Quien tuvo que retirarse para asistir a un concierto de Gorgoroth).

Todos usaban una capucha negra y se habían maquillado igual que Harry, quien estaba en el centro de un círculo compuesto por todos sus seguidores. Tenía brazaletes con púas y una daga en su mano derecha.

-¡Hijos de Odín! – Habló con voz lúgubre.- Habéis causado el caos en Hogwarts. Ahora os espera una recompensa que os llevará al éxtasis, como nuestros antepasados los berserkers…- Alzó un caldero rebosante de una sustancia oscura.- ¡Celebraremos el triunfo del Black metal en Hogwarts bebiendo sangre de jabalí y nuestro éxtasis culminará con una orgía de dimensiones colosales!- Los presentes chillaron de excitación.

-¡Muerte a los muggles!-

-¡Muerte a los posers!-

Lo que ocurrió luego de eso es irreproducible, pero aquí están los extractos más suaves. Fue una noche larga y llena de excesos: Innumerables orgías (Harry hubiera jurado que incluso un troll se había colado a éstas), sangre por doquier (estaba seguro que uno de sus compañeros se había clavado una estaca en el cráneo), chillidos guturales e invocaciones varias.

A la mañana siguiente, sintió un dolor en todo su cuerpo. Estaba rodeado de gente muy poco fashion, -con maquillaje blanco y negro muy corrido y salpicados de sangre- y eso le aterró mucho. Sabía que estaba en el bosque prohibido y salió de éste lo más rápido que pudo. Sabía que los Blackmetaleros eran muy rudos y no quería que le dieran una golpiza, se desayunaran sus sesos y sodomizaran su cadáver. Corrió lo más rápido que pudo hacia los terrenos del castillo. Le dolía un costado. Se alegró al ver las puertas abiertas del vestíbulo e ingresó allá rápidamente. Sintió que una chica lo llamaba a sus espaldas, pero la ignoró, subiendo las escaleras de la entrada de dos en dos.

Pero al llegar al vestíbulo no sintió alivio alguno, ya que este estaba lleno de gente que leía unos panfletos repartidos por Hermione y un guapo y emocional chico que sujetaba una rosa blanca con aprensión, tenía el rímel corrido y una expresión de sufrimiento supremo: Ron Weasley seguía siendo emo.

Yaaa… al fin actualicé…. En realidad tenía la mitad escrita desde hace tiempo, pero no me animaba a seguirla. Como recordarán algunos esta fanfic lo empecé en el apogeo de las tribus urbanas... igual pienso terminarlo aunque todo el show de estas tribus se haya acabado un poco XD. Eso sí, ya no serán capis independientes y decidí convertirlo en una historia.