El lunes por la mañana había comenzado en Metropolis. La gente en las calles apuraba el paso para llegar a sus trabajos o alguna cafetería que le sirviera de reparo. El invierno se había hecho sentir con igual intensidad tanto en Smallville como en Metropolis. La diferencia es que en esta última, había nevado menos. Aún así las calles lucían igual de congeladas.
Lois y Chloe salían del primer estacionamiento libre que encontraron. El Daily Planet le quedaba a dos cuadras lo que se les antojaba lejísimos al tener que lidiar con las heladas ventiscas y las aceras húmedas. Debían hacer bastante fuerza con sus piernas para no resbalarse al caminar.
Lois – ¡Me prometo que el año que viene no me pesca ningún invierno más!
Chloe -¿Qué dices Lois?
Lois – ¡Que el año próximo me mudo, te juro que me mudo!
Chloe - ¿Qué? – hacía un esfuerzo para intentar entender las palabras de Lois en medio de los ruidos de la calle, el bullicio y la bufanda que le rodeaba prácticamente todo el rostro incluida la nariz y sus orejas. Lois no podía ver la mueca de fastidio que le devolvía su prima.
Lois – ¡Odio el invierno! ¿El Daily no tendrá una sucursal en el Caribe?
Chloe –Ya….¿No tienes otra …– la frase fue interrumpida por el sonido de su móvil que le indicaba que tenía un nuevo mensaje. No demoró mucho en tomarlo, lo llevaba en el bolsillo del saco, a mano por cualquier emergencia. Esa mañana estaba al tanto de cualquier novedad que surgiera.
Era un mensaje de Clark: "Buenos días! Al resto te lo imaginas". Chloe demoró su marcha para leerlo nuevamente. Una cálida sensación la recorrió. Debajo de su bufanda una sonrisa se dibujaba. El gesto de Clark la había tomado por sorpresa.
Lois - ¡Chloe! ¡Vamos! ¡Deja los mensajes para cuando lleguemos!
Chloe –Espera un minuto, Lois – le retrucaba mientras le respondía a Clark. Realmente lo echaba de menos esa mañana.
Lois – Chloe, ¡vamos! ¿O quieres que el editor nos despida?
Chloe – Emm… ok… - guardó rápidamente el móvil en el bolsillo y reanudó su marcha con un pequeño trote para alcanzar a Lois que la había adelantado unos metros. - ¿Qué nos despida? Si no estamos llegando tarde…
Lois – Me estoy congelando y con mi cuerpo mis dedos y mis ideas. No voy a poder escribir ni una línea coherente durante toda la mañana sino nos apuramos. Y el editor me va a despedir por eso.
Chloe - ¿Y yo? ¿Qué pinto en tu "frase"?
Lois – Y a ti te va a despedir por ser la responsable de que la futura ganadora del Pulitzer no lo logre – y le sonrió divertida mientras la tomaba del brazo para apurarla.
En el sótano del Planet, el ambiente era igual de agitado que en las calles, pero con la diferencia de la comodidad que brindaban unos cálidos 20° centígrados y una taza tamaño desayuno llena de café humeante.
Chloe se había instalado en su computador. Tenía todo listo e impreso para cuando la editora la llamase por el artículo de los ambientalistas, el bendito artículo. Mientras, aprovecharía todo el tiempo que tenía a su disposición para seguir investigando sobre el tema del supuesto phantom. No se consideraba una persona de perder el tiempo.
Tomó su dispositivo de almacenamiento USB y lo conectó al ordenador para tener acceso a los documentos que había elaborado con los datos que obtuvo de las fotos y el análisis que hiciera Mike. Tenía las coordenadas que él le había pasado. Se vio tentada a recurrir a Lois para acortar los tiempos de investigación. Lois, con los conocimientos militares que había adquirido en todo el tiempo que tuvo que acompañar a su padre de base en base, podría ayudarla y sacarla del agua en unos minutos. Pero no quería un periodista sabueso más husmeando por ese tema.
Acudió a "San Google". Colocó las coordenadas completas, tal como Mike se las había detallado. Tras unos segundos de demora, comenzaron a aparecer links que apuntaban a sitios geográficos, todos diferentes. "Más rápido de lo que esperaba", se dijo alegrándose del acierto.
Tomó nota de cada uno de las zonas, colocando el nombre que obtuvo al lado de la coordenada. Eran todos sitios de Kansas, algunos correspondían a localidades y otros a campos de sembrados que se encontraban entre una localidad y otra.
Buscó en Internet un mapa de rutas de Kansas y lo imprimió. Con un resaltador marcó las zonas que acababa de descubrir dibujando un punto en cada una de ellas. Notó que los puntos parecían alinearse, no daban la impresión de estar distribuidos al azahar. Tomó nuevamente el resaltador y unió cada uno de los puntos con una línea. Se formó una línea relativamente recta.
Chloe frunció el seño. Esto no podía indicar otra cosa que una trayectoria pero ¿hacia donde? Necesitaba conocer cual era el lugar del impacto para saber el punto de origen y determinar hacia donde se dirigía. Claro, si se estaba moviendo. Intentaba convencerse de que lo que deducía era incorrecto.
Buscó en el resto de las fotografías que tenía de los phatoms que habían interceptado en el pasado. De esta forma sabría la fecha exacta del impacto de los mismos en la tierra. Por suerte, las traía consigo. Desde que todo esto había comenzado nuevamente a darle vueltas en su cabeza, no quiso deshacerse de ninguna.
Allí estaba, la fecha del inicio de todo y concordaba con una de las coordenadas. Según lo que había encontrado, el supuesto phantom había impactado en las afueras de la localidad de Yellowville, a unos 130 kilómetros de Smallville, aproximadamente.
Frunció el ceño, le extrañó la cercanía del impacto. ¿Cómo tanto ella como Clark no supieron nada de esta entidad? En ese preciso momento recordó el último phatom que había atrapado Clark: Bizarro, uno de los más fuertes y huidizos. Lex lo había encontrado primero, en un páramo al norte de Canadá, cerca del límite con Alaska, bastante más lejos que este último. ¿Qué seguridad tenían de que Lex no lo hubiera interceptado? Considerando lo que Mike decía y si eran ciertas sus deducciones, Lex podría sacarle provecho en más de un sentido.
Comenzó a intranquilizarse. Debía moverse más rápido de lo que lo había hecho hasta ahora. Trató de quitarse a Lex de la cabeza, no quería adelantarse.
Chloe – Vamos… ¡no te desconcentres! ¡Piensa, piensa, piensa! – se decía mientras tamborilleaba los dedos sobre el teclado buscando una idea de cómo continuar.
Decidió unir toda la información, fotografías, coordenadas, los nombres de los lugares geográficos y las fechas y horas que figuraban en cada una de las fotografías, para ver que podía sacar. Siempre un nuevo punto de vista encuentra novedades, era su premisa.
Tomó las imágenes impresas, y les anotó toda esta información. En poco tiempo las tenía en orden cronológico sobre su escritorio, tomando la precaución de que no fuera demasiado obvio lo que estaba realizando, no quería a nadie prestando atención en sus movimientos.
Lo que vio confirmó su corazonada: no le quedaba dudas de que se trataba de una trayectoria. A las últimas zonas las conocía, correspondían a lugares a unos cien kilómetros de Smallville. Era más que obvio que lo que hubiera caído en un principio comenzó a dirigirse a Smallville, pero ¿a que velocidad? ¿Por qué motivo? Y si había cambiado su rumbo ¿donde estaba ahora? Desde la caza del último phantom a la fecha, ya habían pasado casi tres meses y las fotografías que tenía sólo correspondían a los cuatro primeros días del aterrizaje de estas entidades.¿Y si acaso Lex había puesto sus manos en este asunto?
Antes de alarmarse, necesitaba más información que confirmara si alguien más a parte de ellos podía tener evidencia de esta entidad. Tenía que buscar en las noticias locales de cada uno de las zonas que había descubierto. Entre todo el material, sólo contaba con el nombre de dos localidades, la del impacto y una más. No era demasiado, pero lo suficiente como para indagar en los periódicos o noticiosos locales. Rogaba que en esos pueblos alguien llevara una crónica de los acontecimientos, o lo que fuera y que estuviera en internet.
Sin demorar más tiempo, acudió nuevamente al buscador introduciendo en el campo de búsqueda los nombres de las localidades acompañadas de la palabra clave periódico y ¡walá! Una de las búsquedas dio resultado: "El clarín de ".
Chloe – Es mejor que nada.
Puso manos a la obra y en unos instantes se había reunido con los titulares de las ediciones de los cuatro días posteriores al impacto. Como buen periódico de una localidad pequeña, cualquier suceso fuera de lo normal era suficiente para cubrir una página del ejemplar, algo debía aparecer. Pero no encontraba nada. Intentó con los días posteriores, y nada le llamó la atención. ¿Es que nadie había visto algo inusual?
Estaba acostumbrada a las complicaciones. Continuó revisando las ediciones de las semanas siguientes, leyendo cada uno de los titulares, sin saltarse ninguno. Algo debía aparecer. Pero estaba equivocada, no había nada.
Intentó con la localidad del impacto, Yellowville, pero no tuvo mejor suerte. El pequeño pueblo de no más de 5000 habitantes no contaba con un periódico o informativo local, o por lo menos no en Internet. Todo lo que pudo hallar correspondían a pequeñas notas de otros periódicos que lo mencionaban por la segunda lluvia de meteoritos, nada que ya no supiera. Todo lo que leía no aportaba nada nuevo.
Ahora entendía por que no habían reparado antes en este tema, lo que fuera que se había escapado junto con Clark sabía como mantenerse oculto o había sucedido algo más. Todo parecía más complicado de lo que creyó en un principio.
La información era escasa y no ayudaba el tiempo que había transcurrido. En Internet no obtendría nada más y estaba segura de que en el Planet no se había mencionado ningún suceso anormal en la zona de Kansas. Si así hubiera sido, lo sabría. En ese momento lo único que se le ocurría era realizar trabajo de campo, debería ir hasta los lugares que tenía identificados para ver con sus propios ojos que rastros había dejado este supuesto pahtom. Y, lo más importante, debía contárselo a Clark, ya estaba al tanto de lo suficiente como saber que no lo preocuparía en vano.
Se echó hacia atrás en su silla. Por sus pensamientos cruzaban una y otra vez cientos de interrogantes. Tenía el ceño fruncido. Realmente este asunto le preocupaba.
– Srta. Sullivan ¡a mi oficina! – se escuchó de la otra punta del sótano, entre medio del bullicio del resto de los trabajadores.
Chloe - ¡Si señora! En un momento… - respondió de un sobresalto. Rápidamente agendó los links encontrados y cerró todas las ventanas del explorador. Quitó el llavero de su computador y guardó las fotografías en su bolso. - ¿Por qué no usa el teléfono? – se quejó fastidiada por el susto.
Natalie Kubik era la nueva editora del Planet desde hacía unos meses. Era una mujer joven aunque su aspecto no lo denotara. Su vestuario y peinado monótonos y totalmente anticuados, no la ayudaban en absoluto a mejorar su imagen.
De cabello castaño y de contextura pequeña y delgada, Kubik no llamaba normalmente la atención, hasta que se decidía a hablar. Esta mujer poseía una voz profunda y clara, se hacía oír con facilidad aún sin levantar su tono. Era poseedora de una personalidad fría e imponente, pero no se salía de sus cabales fácilmente ni aún en momentos de altas presiones. No le hacía fácil la tarea de periodista a nadie, no se le podían adjudicar favoritos. Sus trabajos eran siempre impecables, había sido una muy buena adquisición para el Planet. Y Chloe estaba dispuesta a aprovecharla al máximo
Con Lois siempre bromeaban, la llamaban el general. Para Lois esta mujer debería haber seguido la carrera militar, hubiera llegado lejos.
Tomó la nota que tenía impresa sobre su escritorio y fue rápidamente hasta la oficina de la editora. No quería hacerla esperar. No tenía la más mínima intención de conocer el lado menos amable de la señorita Kubik, y menos ahora con un tema más que complicado entre manos.
Clark miró la hora en su reloj pulsera. Faltaban diez minutos para el mediodía.
Se encontraba en el granero, realizándole unos ajustes al motor del viejo tractor que invariablemente necesitaba de alguna clase de mantenimiento cada vez que se lo dejaba sin uso por un tiempo prolongado. Más de una vez pensó en cambiarlo por un modelo aunque sea unos años más nuevo, para tanto no daba el presupuesto, pero año tras año retrasaba esa decisión. Jhonatan siempre insistió en conservarlo, y ahora él no podía deshacerse de ese viejo trasto. El valor emocional que cargaba era demasiado alto como para desprenderse de el, o dejarlo en algún rincón del granero, olvidado.
De todas formas, el tiempo que le insumía repararlo siempre le ayudaba a despejar la mente en los momentos malos. Era más una terapia que una maquinaria.
Lo miró una vez más antes de cerrar la tapa del motor y le brindó una media sonrisa. Tomó las herramientas que se encontraba utilizando y las guardó ordenadamente en su respectiva caja. Realmente, buscaba mantenerse ocupado.
La granja estaba en orden. Esa mañana se había levantado más temprano que lo habitual. En realidad, casi no había dormido. Se la pasó meditando sobre todo lo que le había ocurrido con Chloe durante el fin de semana, como se habían dado las cosas, como se habían confesado todo.
Se sentía muy bien, la verdad es que nunca se imaginó que se sentiría así con ella. Siempre fue su amiga, su mejor amiga, presente en todo. Era la persona en la que más había confiado, lo mejor que le había pasado fue que ella se enterara de su secreto.
Se sentía tan pleno, podía disfrutar de una relación en la que era él mismo en todo momento, aceptado en todo sentido, que no debía demostrar nada ni preguntarse más hasta donde podía confiar. Con Lana nunca pudo obtener esto. Quizás haya sido su culpa, quizás no; ya no tenía sentido averiguarlo.
Repasó con heno los comederos de los animales. Debía asegurarse de que tuvieran el alimento necesario por las bajas temperaturas de la época, a pesar de que el sol comenzaba a asomarse de entre las nubes.
Cerró las puertas del granero y se fue hacia la casa. Ya no quedaban tareas pendientes en la granja, había concluido todo. Le pesaba saberse con tanto tiempo disponible y Chloe tan ocupada. La había echado de menos durante toda la mañana.
Necesitaba verla, pero no quería resultar un peso ni una interrupción en el trabajo de ella. Aunque, no trabajaría todo el día. Sabía que Chloe siempre se tomaba un receso de cuarenta minutos para almorzar al mediodía. En pocos segundos podía encontrarse en Metropolis y darle una sorpresa. ¿Qué perdía si le hacía una visita? Podría cambiar a Lois por él esa mañana, e ir a almorzar juntos.
Clark - ¡Que más da!
Se aseó las manos manchadas de grasa del motor, tomó su chaqueta roja y se puso en marcha, a "modo supervelocidad" como decía Chloe.
Chloe – Ok señorita Kubik, lo tendré en cuenta. – mientras tomaba el picaporte de la puerta de la oficina de la editora.
– Nuevamente, muy buen trabajo con el artículo de los ecologistas. Me gustó la forma en que lo cerró.
Chloe sonrió. Debía reconocer que Clark había puesto esmero en esa nota, el cierre le pertenecía a él. – Muchas gracias.-
– Y de ahora en más, como hablamos, la quiero más tiempo buscando historias. No me equivoco cuando le digo que tiene talento en esto, señorita Sullivan. ¡No me decepcione! – le decía mientras tomaba el auricular del teléfono y marcaba un número, en señal de que la larga reunión había concluido.
Chloe – Dé por descontando que no será así – le alcanzó a decir antes de cerrar la puerta.
Cuando se encontraba fuera de la oficina de la editora, dio unos pasos para alejarse y miró hacia el techo. Con un suspiro intentó soltar todas las tensiones de la reunión. El aire expulsado le voló el flequillo. Hacía rato que no pasaba tanto tiempo en la oficina de la señorita Kubik. Le había tomado por sorpresa la charla que le había dado acerca del talento que veía en ella y la poca acción que últimamente tenía. Le exigió de forma cortés y motivante más historias de su autoría.
En cierta forma, pasarse toda la mañana con una persona que reconocía su trabajo y su esfuerzo, le hacía sentir bien, pero no olvidaba el tema del phantom.
Abrazó contra su cuerpo el artículo y demás papeles que le había entregado la editora y se dirigió rápidamente al escritorio. Lo tenía decidido, debía hablar con Clark, debían reunirse cuanto antes.
Agradecía la fortuna de que la señorita Kubik le exigiera más historias brindándole libertad de entrar y salir del Planet. Eso había sido una bendición y más desde que Lex era el dueño del periódico.
Ya no era seguro verse con Clark en el sótano. No tenía la certeza de que Lex estuviera controlando cualquier flujo de información en el Planet, pero sabía que no demoraría mucho tiempo en hacerlo, lo conocía muy bien. Por desgracia, él a ella también. Lex estaba muy al tanto de que Chloe manejaba más información de la que parecía y que conocía a Clark tanto como él quisiera conocerlo. No podían arriesgarse a que se filtrara nada.
Tomó el celular y marcó el número de Clark.
Clark se encontraba bajando por las escaleras al sótano del Planet. Estaba a unos diez metros de Chloe, observándola.
Ella se encontraba de pie frente a su escritorio. Con la mano izquierda sostenía el celular sobre su oreja, y la derecha la utilizaba como apoyo sobre el escritorio. La veía seria, preocupada, pero igual de hermosa que siempre, se le antojaba muy sensual la blusa ceñida al cuerpo que vestía esa mañana. En ese momento su celular sonó. Lo tomó y atendió. Era Chloe.
Clark – Hola – contestó con una sonrisa en los labios. Se detuvo al final de la escalera, se le ocurría divertirse antes de revelar su ubicación.
Chloe - ¡Clark! Necesitamos vernos … - le dijo Chloe sin presentarse, realmente tenía prisa.
Clark – Em… si, casi no escucho… ¿Quién me habla?
Chloe - ¿Qué no me escuchas? ¡Esa es una novedad! – suspiró en un ademán de molestia, intentado liberar el nerviosismo que comenzaba a sentir - ¡Clark! ¡Soy yo! ¡Chloe! ¿Tu celular no identifica mi número? Pero… ¿y todo ese bullicio? - se quejó.
Clark – Ah! Hola Chloe… ¿bullicio? Es que estoy en medio de algo... – le decía mientras comenzaba a caminar hacia ella.
Chloe - ¿En medio de algo? Más que algo suena como un montón de "alguienes" - hizo una mueca de fastidio y giró su cuerpo quedando de espaldas a la escalera. Esto le daba una ventaja muy buena a Clark. - ¿Desde cuando te haces el misterioso? - su tono de voz cambió a demandante.
Clark - ¿Misterioso yo? Pst, como si no me conocieras – se encontraba a cuatro pasos de ella. Hacía un esfuerzo por no reírse.
Chloe – Clark, ya… Tenemos que vernos, en lo posible ahora.
Él le colgó. Se encontraba detrás de ella, no podía ni quería seguir hablando.
Chloe - ¿¡Clark! – retiró rápidamente el teléfono de su oreja y miró la pantalla. La comunicación se había cortado. Revoleó los ojos en ademán de impotencia, apretó los labios y los puños, todo su rostro se contrajo. No podía creerlo. De un tirón dejó su móvil sobre el escritorio y llevó su otra mano a la cintura. - ¡Maldita sea! – Su fastidio aumentó.
Sus pensamientos se aceleraron. No quería dilatar más el tiempo, necesitaba contarle todo lo que había investigado. No se consideraba una persona necesariamente ansiosa, si no más bien se definía así misma como de riendas tomar y esa mañana se le escapaban todas. Sabía que no podía utilizar otros medios del Planet para comunicarse con él, no quería dejar rastros. Realmente Lex dando vueltas por el edificio del periódico la ponía en cierta forma paranoica.
Apoyó la cadera derecha en el escritorio, sin voltearse. Clark se acercaba sigilosamente detrás de ella. Todo su rostro sonreía, le divertía la situación. Rogaba que no apareciera Lois ni nadie que lo conociera para no delatarlo, sabía que la sorprendería.
Se detuvo a unos treinta centímetros de ella. La escuchaba quejarse por lo bajo. Se humedeció los labios antes de proceder, llevando las manos a la espalda, para evitar cualquier contacto.
Inclinándose levemente hacia delante, llevó el rostro al oído de ella y le dijo con voz suave pero firme – Pero ¡que mal humor que tenemos esta mañana! ¿Tan mal te dejé?
Al oír estas palabras, Chloe se sobresaltó ligeramente pero de inmediato reconoció el timbre de voz: era inconfundiblemente Clark. Sus mejillas se ruborizaron por la alegría que le dio saberlo allí, pero también por el enojo que le provocaba la situación. Ella estaba realmente preocupada y él le gastaba bromas. Debía reconocerlo, esta actitud la sorprendía y divertía, le encantaba ver a Clark tan, a su forma particular, relajado, como era desde que lo conoció.
Giró rápidamente para encontrarse cara a cara. Él le sonreía divertido, de la forma que sólo él puede hacerlo y a ella esa expresión le ganaba siempre. Se tomó unos segundos para mostrarle su fastidio, pero no tardó en contagiarse de la sonrisa, después de todo se trataba de Clark, el hombre que siempre había amado. Se abalanzó sobre él, rodándole el cuello y los hombros con sus brazos. Sus tacones altos le ayudaban a alcanzarlo, pero aún así Clark hizo el esfuerzo de inclinarse levemente para facilitar el abrazo. Le encantaba sentirla cerca, la había echado de menos todo el tiempo que estuvieron separados.
Chloe - ¡Maldito! Me estabas jugando una broma – le decía el oído.
Clark simplemente le sonrió aunque ella no lo viera, mientras le rodeaba la cintura y la espalda con sus brazos y la llevaba más contra de sí. El aroma del perfume que ella utilizaba, lo volvía loco, y sumado a la fuerza con que lo sostenía… de no saberse observado la hubiera besado sin pensarlo, pero sabía que debían guardar las formas.
Chloe llevó las manos a los hombros de él para tomárselos y separase de su cuerpo, muy a pesar suyo. Se quedaron mirando. Ella se mordió el labio inferior, se moría de ganas de besarlo pero sabía que no podía en ese lugar. Con los ojos le indicó que se soltaran, algunas compañeras de ella, las más chismosas, comenzaban a observar la situación. Él le comprendió de inmediato y la soltó, llevando rápidamente las manos a los bolsillos.
Chloe - ¿Cómo es eso de "tan mal te dejé"? - le reclamó divertida mientras volvía su cuerpo al escritorio.
Clark – No fui yo el que pidió un descanso la otra mañana – le decía devolviéndole una mirada cargada de picardía y girando en la misma dirección que ella.
Chloe recordó de inmediato la situación y frunció el seño mientras sonreía – Es que entre los dos hay alguien que tiene naturalmente una ventaja increíble con la resistencia y da la casualidad que no soy yo. – y se rió mientras ordenaba rápidamente los papeles que le diera la editora.
Él también rió. Tenía intenciones de seguir divirtiéndose, pero vio que el rostro de Chloe volvió a denotar preocupación – Chloe, venía a invitarte a almorzar… pero ¿Qué problema tenemos entre manos?
Chloe – Llegué a creer que no me lo ibas a preguntar nunca. Veo que tu supero oído no está tan distraído después de todo – le decía en tono irónico mientras tomaba su sillón de escritorio para ponerse más cómoda.
Chloe – Te voy a mostrar unos archivos. Recuerda la política "save the Planet"
Clark – Ok – ahora él se encontraba igual de serio. Que ella nombrara la política que habían impuesto entre ambos desde que Lex se adueñara del periódico significaba que tenían "esa" clase de problemas entre manos.
Ella colocó el pendrive y comenzó a abrir archivos protegidos con contraseña. Seleccionó de ellos dos fotografías y les realizó doble clic sobre las mismas para abrirlas. Tras unos segundos, Clark puedo ver ambas imágenes. Frunció el seño acercándose al monitor para tratar de entender de qué se trataba.
Clark – Coméntame lo que estoy viendo, hasta aquí no hay problemas…
Chloe – Eso mismo me pasó a mí, hasta que comencé a indagar. Clark, te muestro esto rápidamente sólo de introducción: tenemos un nuevo "fugado". – le decía mientras abría otros archivos y los enviaba a imprimir.
Clark la miró con expresión extrañado. Tomó aire para preguntarle a que se refería con "fugado" cuando ella le susurró por lo bajo "phatom". Él se incorporó de inmediato sin ocultar su asombro.
Clark – Chloe, ¿Cómo puede ser…?
Chloe – Créeme, me pasó lo mismo – mientras elevaba las cejas sin ocultar su preocupación - Y también créeme cuando te digo que tampoco me gusta esta clase de sorpresas, pero está pasando. – Se levantó de su silla para dirigirse a la impresora a buscar los trabajos que había enviado.
Cuando volvió al escritorio, cerró todos los archivos y quitó el pednrive. Tomó los papeles que había impreso con los resultados de su búsqueda y miró a Clark.
Chloe – Acepto tu invitación, ¿vamos?
Clark asintió. Ahora era él quien estaba preocupado.
A sugerencia de Chloe, fueron a uno de los locales de comida rápida más alejado del Planet. Quedaba lo bastante lejos como para que la mayoría de los periodistas y demás trabajadores del periódico no lo eligieran como su lugar habitual de almuerzo. Nadie caminaría todos los días más de quince cuadras teniendo a menos de un minuto otros locales ofreciendo lo mismo, y más sabiendo que su tiempo era contado y valioso.
Esa era la razón por la que Chloe y Lois lo elegían cada vez que podían. Les resultaba relajante almorzar sin que ningún colega o compañero de trabajo les interrumpiera el momento, y más cuando necesitaban hablar o pedirse consejo sobre alguna nota. Si bien entre ellas existía una sana competencia, también compartían métodos y se ayudaban mutuamente. Ésa era la clave de su éxito, se repetían cada vez que era necesaria la ayuda de alguna de ellas.
Clark - ¿Ruben's Food? No suena demasiado …apetitoso– le decía mientras se detenía frente al local observándolo, frunciendo el ceño en un ademán de disgusto.
La verdad es que no era un local que despertara el interés del transeúnte. Su frente era bastante pequeño, no llamaba la atención y menos debido a que se encontraba en medio de dos locales de considerable tamaño y con buenos asesores de marketing. Lo ayudaba que su rubro eran platos centroamericanos, un buen disparador que explotaba en demasía cuando exponía los menús pegados en una de sus vidrieras y que, a pesar de todo, atraía clientes.
La fachada estaba decorada con dos medias vidrieras cruzadas por franjas de color marrón y verde. Una no muy llamativa combinación de colores. Entre ambas vidrieras, la puerta, también de vidrio en su parte superior, enmarcada en una estructura de metal pintada de verde. No se encontraba muy cuidada, tenía la pintura descascarada alrededor del picaporte, dándole un aspecto dejado. Coronaba el comercio un cartel que, con una tipografía pasada de moda, rondando lo infantil, lo identificaba.
Más allá de la fatal combinación de elementos de la fachada, no se podía juzgar al lugar como de dudosa reputación, todo lo contrario. Más bien daba un aire de local pueblerino… y de un pueblo bien pequeño. "Un oasis dentro de la cuidad" así se lo describió Chloe cuando lo convenció de ir hasta allí.
Chloe se río – Las apariencias engañan, Clark. Tu debería saber eso más que nadie, ¿no? - a ella le había pasado exactamente lo mismo cuando Lois, por error, decidió entrar en ese comercio, meses atrás. Le atinó a Clark un codazo en las costillas antes de tomar el picaporte de la puerta de entrada.
Clark sólo la miró con una expresión burlona mientras la seguía y entraba detrás de ella.
El interior no llegaba a ser todo lo contrario a su exterior, pero era reconfortable, hasta se podría decir que hogareño. Un clima muy acogedor bañaba todo el lugar. No tenía un estilo definido, se hallaba decorado con colores vivos y fuertes, típicos de países tropicales, y un rejunte de distintos estilos de mesas.
Cerca de los ventanales se encontraba un grupo de cuatro mesas pequeñas de madera oscura, acompañadas de dos sillas cada una; típicas de un café. En el centro se hallaban las mesas familiares, las tradicionales mesas de las hamburgueserías, de plástico, rectangulares y más amplias, de color blanco con un motivo a cuadro rojo o azul simulando el mantel.
Hacia el fondo, muy alejadas de las demás, había tres mesas empotradas en la pared una seguida de la otra, de color negro, con asientos tipo sillón completo, bien de cafetería de los años sesenta.
Acompañando la extensión del local, se encontraba la larga barra, llena de banquetas altas. Al final de la misma, la caja registradora atendida por su dueño, que observaba con una sonrisa en los labios a los recién llegados, mientras con un repasador blanco le daba los últimos toques de limpieza a la taza de desayuno que tenía entre sus manos.
Rubén – Buenas tardes señorita Sullivan. Hace varios días que no la veía por aquí.
Rubén era el dueño del local. Puertorriqueño, morocho de mediana estatura pero de formas muy proporcionadas y bien trabajadas, de mirada profunda y muy bien parecido. Su acento lo delataba y a la vez lo diferenciaba del resto de los habitantes de Metrópolis, pero su personalidad carismática y alegre hizo que se ganara rápidamente su lugar en la ciudad,
Chloe - ¡Como va Rubén! Si, es verdad, realmente hace mucho que no venía por aquí. Tu sabes el trabajo – le decía mientras revoleaba sus ojos en señal de cansancio – No siempre deja que me escape para verte – y le sonrió.
Clark la miró cuando dijo esto. Un punzada de celos le puso incomodo, pero igualmente sonrió ante estas palabras.
Rubén - ¿Ya está mejor de su resfriado? – debía reconocerse que tenía muy buena memoria y predisposición para cuidar a sus clientes. Recordar pequeños detalles de la vida de cada uno de ellos, le daba esa calidez humana que en una ciudad es muy difícil de encontrar. Y eso era muy valorado por todas las personas habitúes de su comercio, especialmente Chloe que por momentos extrañaba ese trato particular al que se había acostumbrado en Smallville.
Chloe - Si, por suerte ya lo dejé atrás. ¡Gracias por preguntar! Muy considerado de tu parte…
Rubén – De nada, señorita. Su mesa de siempre está disponible. En un instante le alcanzo el menú.
Chloe – Ok. – mientras la indicaba a Clark la mesa que le gustaba ocupar, una de las mesas empotradas que se encontraba en el rincón más alejado del local. Según ella, ese era el sitio más tranquilo para conversar debido a que no constituía un paso obligado para la gente que concurría al local ni para los mozos.
Chloe tomó asiento colocando su bolso del lado de sillón que quedaba hacia la pared, para ofrecerle un obvio reparo. Clark se acomodó en el asiento del frente, no sin esfuerzo ya que el espacio le resultaba incomodo para su tamaño.
Chloe observó unos segundos la mueca de fastidio que ponía Clark al renegar para tomar asiento. Ser rió por lo bajo pero inmediatamente puso manos a la obra concentrándose en lo que habían venido a hacer. Extrajo de su bolso un sobre de color madera que contenía toda la documentación que había impreso durante la mañana.
Chloe – ¿Ya estás cómodo? – le decía observándolo seria, mientras del sobre retiraba cada uno de los papeles.
Clark le echó una mirada helada.
Chloe- ¿Está haciendo frío aquí o soy sólo yo?
Clark – Sí, claro…
Chloe – Ok. A lo nuestro. Estas primeras fotografías que te alcanzo son las originales, las que tomó el satélite de Industrias Queen el día del impacto. Si uno no se detiene a buscar patrones, a simple vista aquí no hay nada que podamos llamar phathom. Pero… - le alcanzó una nueva fotografía, la correspondiente a la primera ampliación realizada por Mike – si la vemos en una escala mucho más grande ¡walá!
Clark observaba serio. Arqueó levemente las cejas al concentrarse en la fotografía ampliada.
Clark – Me parece a mí o ¿es una figura humanoide?
Chloe – Por desgracia no te parece, es una figura humanoide. De acuerdo a los cálculos que hicimos mide aproximadamente tres metros.
Clark - ¿Tres metros?
Chloe – Si así es y …
Clark la interrumpió - ¡Brilla!
Chloe – A eso iba. Mira estas nuevas fotografías. Las marcas que ves evalúan su contorno y alrededores. Aparentemente lo cubre un halo de energía que emana de su cuerpo y por las sombras ennegrecidas a sus alrededores daría la impresión de que es radioactivo o muy caliente.
Clark –Si, tienes razón. Ahora, quizás su tamaño no sea tal, su brillo podría distorsionar las mediciones…
Chloe – La verdad es que no se me había ocurrido… sólo me preocupaba su tamaño… - lo miraba con una media sonrisa mientras se tomaba la barbilla en gesto de intriga – Mmmm.. cada día que pasa estás más inteligente ¿en que andas?
Clark le sonrió – Paso demasiado tiempo contigo
Chloe - Eso me imaginaba…
En ese momento frente a ellos apareció Rubén con dos listas de menús entre sus manos – Disculpen la demora. Aquí tienen los menús, en unos minutos regreso por su pedido – mientras le extendía a cada uno una lista. Tanto Chloe como Clark ocultaron como pudieron sus fotografías - ¿Una nueva historia entre manos?
Chloe – Así es Rubén. Pero recuerda…
Rubén - ¡Secreto de estado! – le dijo guiñándole un ojo y retirándose apresuradamente de la mesa para atender a otros clientes.
Clark – Y hasta te guiña un ojo… - le decía con cara de fastidio, mientras recorría con la mirada el menú.
Chloe - ¿Y eso? A caso percibo… ¿celos?
Clark le sonrió y le echó una rápida mirada al rostro de Chloe. Esta también sonreía pero de forma burlona – Quería ver si estabas atenta.
Chloe – Si, claro. ¿Ya sabes que vas a ordenar?
Clark – No me he decidido. La verdad es que casi no vi el menú,… todo esto que me estás diciendo…
Chloe – Te entiendo. Pero, no termina ahí Clark. – dejó su menú en el extremo externo de la mesa, tomó unas fotografías nuevas y se las extendió a Clark. – Mira esto y dime que crees que ves.
Clark observó las fotografías. Mostraban una figura en distintas posiciones igual de ampliada que las anteriores, pero además podía observar puntos de colores alrededor de la criatura, puntos verdes y rojos.
Clark - ¿Kriptonita?
Chloe – Por desgracia, coincidimos en lo que creemos
Clark – Pero ¿Cómo puede ser? En la zona fantasma no había presencia de materiales de Kriptón… - soltó las fotografías y miró a Chloe
Chloe – Y mira esta y esta otra fotografía. Siempre hay puntos de colores en todas.
Clark – Algo me dice que no estamos hablando de la misma fotografía.
Chloe – Aciertas otra vez: todas estas fotografías son de lugares diferentes, Clark – ahora lo miraba con nerviosismo. Esperaba que él llegara a conclusiones diferentes a las de ella. Coincidir en casi todo sólo le confirmaba sus deducciones, y eso no le gustaba nada. Cada minuto que pasaba estaba más convencida de que la amenaza esta vez era peor que con los fantasmas anteriores.
Clark dejó las fotografías sobre la mesa, sin quitarle los ojos de encima. Apoyó los codos en el borde y las manos sobre las mismas. Se veía meditativo y preocupado. Tenía el ceño contraído, claramente preocupado pero sin demostrar ansiedad alguna.
En ese momento, se acercó Rubén, como salido de la nada. Estaban tan compenetrados en su conversación que el mundo que los rodeaba casi había desaparecido.
Rubén - ¿Les tomo el pedido? – y sacó de su cintura el típico anotador de los meseros y, de detrás de su oreja, la lapicera.
Clark y Chloe sólo lo miraron, sin cambiar sus expresiones. Rubén respondió con una sonrisa, arqueando sus cejas en señal de "estoy esperando" mientras les mostraba en el aire el anotador y la lapicera apoyada sobre el, listos para registrar el pedido.
Chloe reaccionó – Em, sí … disculpa Rubén. Yo voy a ordenar una porción de asopao de pollo.
Rubén – Ok. ¿Y el señor va a pedir? – girando su rostro hacia Clark, que se encontraba con la mirada distraída.
Clark – Em.. lo mismo que ella
Rubén – Ok. Dos porciones de asopao de pollo. No se va arrepentir, la señorita sabe elegir muy bien. – se colocó la lapicera nuevamente detrás de su oreja y se retiró a la cocina.
Clark y Chloe se miraron. Ella le sonrió mientras se inclinaba sobre la mesa para acercarse más a él – Ya lo creo que sé elegir bien. – le dijo en tono suave.
Él extendió su brazo para alcanzar el rostro de Chloe y acariciarle suavemente la mejilla.
Chloe – Muero por un beso
Clark – Yo también
Chloe – Voy a odiarme a mí misma los próximos minutos, pero creo que vamos a tener que dejar el romanticismo a un lado…
Estas palabras rompieron la pequeña burbuja que se había formado entre ambos. A mala gana, Chloe se retiró hacia atrás y colocó sus manos sobre el resto de los papeles. Clark hizo lo mismo, apoyando su cuerpo en el respaldar del sillón, mientras lanzaba un suspiro y se rascaba la sien derecha, en un ademán de recordar el hilo de la conversación.
Clark – Ok… Te estaba por preguntar …¿exactamente de que lugares estamos hablando?
Chloe – De Kansas. El impacto fue en Yellowsville, a un poco más de 100 kilómetros de Smallville. El resto de los poblados son más cercanos… es como si la criatura se estuviera moviendo, dirigiéndose a algún lugar que no puedo determinar. Todas estas fotos corresponden al día del impacto y los tres días posteriores al mismo.
Clark – Estamos desactualizados.
Chloe - ¡Totalmente! Y lo peor es que por Internet no encuentro absolutamente nada que me indique que alguien haya visto algo inusual en esas zonas.
Clark - ¿Qué me quieres decir?
Chloe – Que esta entidad sabe ocultarse muy bien o alguien más la tiene. Desde el impacto a hoy han pasado meses, Clark ¿Cómo no nos enteramos de nada? No quiero alarmarme, pero temo que…
Clark – No nos apresuremos. Recuerda que la mayoría de los phantom estaban heridos o débiles. La zona fantasma era realmente un desierto, Chloe. No me extrañaría que estuviera oculto, recuperando fuerzas.
Chloe – Ok, supongamos que tu hipótesis es cierta y se está recuperando ¿Qué está utilizando para recuperarse? Que yo sepa uno de los phantom devoraba médulas óseas humanas. Espero que este tenga gustos un poco más triviales.
Clark – La falta de información al respecto nos confirma eso.
Chloe – Mira este mapa que he trazado. Esta es la trayectoria que realizó en cuatro días. – y le extendió el mapa.
Clark lo observó detenidamente – En cuatro días ha recorrido 30 kilómetros aproximadamente. Todo se termina en esta zona, entre los poblados de y The Horses. No se está moviendo rápido, pero lo está haciendo… ¿que busca?
Chloe - ¡La pregunta del millón! – y se echó hacia atrás en un ademán de fastidio. Estaba realmente nerviosa, lo que no le ayudaba en lo más mínimo. No le dejaba pensar con claridad y las ideas no estaban fluyendo.
Clark observaba detenidamente el mapa, y alternaba su mirada entre las fotografías de las cuatro zonas detectadas por Chloe y la trayectoria marcada. Con el dedo recorría cada uno de los lugares, dando pequeños golpecitos en los puntos que indicaban los sitios que se correspondían con las fotografías. Frunció el ceño nuevamente.
Clark –Chloe, los distintos lugares en los que tenemos evidencia que ha estado esta criatura… ¿Por qué los eligió?
Chloe - ¡Si lo supiera! ¿Qué quieres decirme con esto? – acercándose nuevamente a la mesa. Clark se traía algo con estas palabras, lo sabía.
Clark – Supongamos que los puntos de colores son kriptonita, ¿y si las rocas estaban en esos lugares desde antes? – y la miró dejando la respuesta en suspenso. Chloe le rogaba con la mirada que dijera lo que venía - ¿Tienes forma de averiguar si alguna de las dos lluvias de meteoritos afectó a más localidades que a Smallville?
Chloe – Con un ordenador e Internet, en diez minutos te saco del agua. – lo dijo con renovada energía. Clark había dado con lo que necesitaban: un nuevo punto para seguir buscando. - O sea que… ¿tú piensas que la criatura busca kriptonita?
Clark - ¿Por qué no?
Chloe - Esto la convierte en sumamente peligrosa, Clark. ¿te has dado cuenta de eso?
Clark – Si. – desvió la vista hacia otro lugar.
Chloe se quedó inmóvil. Llegar a esta deducción no le había gustado nada. La invadió una sensación de preocupación que lindaba con la desesperación. Por su mente comenzaron a pasar rápidamente toda clase de imágenes hipotéticas, creadas por su imaginación, en las que Clark se encontraba muy malherido producto del enfrentamiento con el phantom. No soportaba pensar que ésa era una posibilidad, pero pronto la razón volvió a tomar el mando de su juicio y cayó en la cuenta que lo que estaba haciendo no era constructivo, y no le servía de nada a Clark. Ella estaba convencida más que nadie del destino del hombre al que amaba, no podía tomar esta actitud.
Tomó una bocanada de aire y suspiró – Ok. Entonces tenemos mucho trabajo que hacer – y lo miró otorgándole una sonrisa leve, tratando de mostrar la mayor tranquilidad y apoyo posibles.
Se escuchó acercándose el sonido de tintineo típico de unas copas que se golpean entre sí por el movimiento.
Rubén - ¡Aquí he llegado con su pedido! Lo traje lo antes posible. Conozco la vida de los periodistas – les decía inclinándose hacia la mesa para depositarle los platos soperos que contenían el almuerzo para ambos.
Chloe tomó todos los papeles y los retiró de la mesa, depositándolos sobre el asiento, debajo de su bolso.
Desde una de las mesas se escuchó a un cliente que llamaba al mozo. Rubén apuró su tarea. – Que lo disfruten. – Y se retiró hacia el lugar desde el que lo reclamaban.
Al alejarse, Chloe retomó con su frase – Necesitamos averiguar todo lo más que podamos de la criatura, antes de un enfrentamiento. Estamos en la era de la información y quien la tiene corre con la ventaja. Y, por supuesto, luego hay que encontrar al phamtom, donde sea que esté, ¿no? No quiero sonar pesimista, pero algo me dice que ubicarlo no va a ser tan fácil.
Clark – Todo depende.
Chloe levantó la mirada y sonrió, su rostro se iluminó –Depende de que cierto señor que tiene aversión por lo verde nos brinde una vez más acceso a su tecnología
Clark – ¡Me leíste el pensamiento! Eso, no va a ser problema. Déjamelo a mí.
Chloe tomó la cuchara que se encontraba a la derecha de su plato y levantó una importante porción de asopao. Miraba la cuchara como queriendo estudiar el bocado que se llevaría a la boca.
Clark - ¿Vas a decirme algo?
Chloe – Se ve delicioso…
Sentía como las ideas volvían a fluir. Conversar con Clark, sentir la seguridad que él tenía ante estas situaciones y comprender una vez más que su lugar era colaborar con él y no retenerlo, la desbloquearon.
Clark - ¡Ya Chloe! – la apuró.
Chloe – Clark, estoy pensando que nos vamos a tener que ensuciar las manos. Para aprender más de la criatura no basta con verla plasmada en unas fotografías tomadas a miles de kilómetros en el espacio, tenemos que conocer el hábitat en el que se ha estado moviendo. Algún rastro, algo tiene que haber dejado, algo que nos sirva
Clark - ¿Sugieres que vayamos a estas cuatro zonas?
Chloe – Si, y esta misma tarde. No están tan lejos una de otras para que podamos cubrirlas antes de que anochezca. Eso sí, vamos a tener que ir en tu camioneta.
Clark – Ok. Pero recuerda que ha nevado. Va a ser bastante difícil ubicar las zonas exactas de las fotografías. Todo va a lucir bastante parecido.
Chloe – Ese es el menor de nuestros problemas. Lois compró un GPS bastante sofisticado. Anoche le estuve ayudando a configurarlo con lo que te puedo decir que lo manejo, no soy una experta, pero me va a hacer caso.
Clark – Veo que tienes todo bajo control – y le sonrió. Ahora se sentía lo suficientemente tranquilo como para probar su plato - ¿esto está bueno?
Chloe tenía la boca llena. Tragó apresuradamente para responderle – Pruébalo. ¡No vas a arrepentirte! Además, tenemos que apurarnos, el tiempo apremia.
Clark - ¿Y como vas a hacer con el Planet? Por lo que me dijiste las cosas no están muy buenas por allí. No quiero que tengas problemas por ayudarme.
Chloe revoleó los ojos. Toda su expresión cambió por completo, pasando de la seriedad y preocupación a la alegría – De eso, despreocúpate. Aún no te he podido comentar las novedades. Realmente, hoy es un lunes agitado.
Clark – Y ¿Qué esperas para contarme?
Chloe – Te hago un resumen. Esta mañana la editora me pidió más historias, no sólo la de los ecologistas. Me dio pase libre para entrar y salir del Planet como yo dispusiera. ¡No sabes el alivio que me da! Y más sintiéndome controlada como me estaba sintiendo. Pero…
Clark suspiró – Siempre hay un pero, no?
Chloe -¡Que sería de la felicidad sin la tristeza! Debo traer una nota por semana, arrancando hoy. – mientras dejaba la cuchara a un lado y ponía mirada de súplica – Considerando la cruzada en la que vamos a estar por vaya a saber Zeus cuanto tiempo, voy a necesitar de tu ayuda.
Clark – Sabes que cuentas conmigo
Chloe – Aunque esto del periodismo no te guste tanto…
Clark – Tampoco es tan malo. – le decía mientras disfrutaba de los primeros bocados de su plato.
Chloe – Mmmmm… soy yo o ¿estoy viendo los primeros atisbos de "Clark Kent el periodista"? Esta profesión te sentaría de maravillas… a parte, hoy la editora elogió varias veces el cierre de la nota de los ecologistas y ¿quién hizo el cierre?
Clark – Ya me tenías convencido, no era necesario aportar eso
Chloe – Es que "eso" que tu mencionas como aporte innecesario, es lo que pasó. Yo que tú lo voy pensando seriamente.
Clark meneó la cabeza de un lado a otro. Por más que él insistiera que la granja era el lugar en donde quería estar, Chloe no iba a desistir nunca. Era una persona muy persistente, y eso se lo agradecía. Pero a veces se tornaba algo pesada con ciertos temas, aunque debía reconocer que por más que le fastidiara, no estaba del todo equivocada cuando le sugería determinadas acciones.
Chloe – Yo que tú nos vamos apurando.
Clark – No me tientes
Chloe se rió – Ok, cierto que tienes el modo supervelocidad del que yo, y a mi pesar, carezco. Así que organicemos nuestros itinerarios mientras terminamos de comer ¿te gustó así?
Clark sólo le sonrió. No le dejaba pasar una.
Chloe – El contacto con Oliver es desde su departamento, ¿no? ¿No ha cambiado?
Clark – No cambió. Sólo atenderá las llamadas que provengan del teléfono de su departamento.
Chloe – Ok. Mientras contactas a Oliver, yo voy al Planet y busco información acerca de las zonas afectadas por las lluvias de meteoritos. Obvio que cubro mi salida. Después me voy al departamento de Lois a buscar el GPS. ¿Nos reunimos allí?
Clark – Mejor te espero en la granja. Voy a dejar organizados unos temas que me olvidé esta mañana y alisto la camioneta.
Chloe – Entonces, terminemos nuestros platos. Nos vemos en una hora. ¡El tiempo corre!
Clark – Ok – y desvió su mirada al plato.
