Chloe revolvía suavemente con la cuchara el café que tenía a su izquierda, para lograr entibiarlo aunque sea un poco antes de beberlo. No quería quemarse la lengua, no otra vez.

Tenía el codo derecho apoyado sobre la mesa, y su cabeza sobre la mano mientras leía la introducción a la nota que había comenzado a escribir. Todo su rostro estaba iluminado por la luz brillante que emanaba del monitor de la laptop. El resto de la habitación estaba en penumbras, levemente aclaradas por el resplandor del hogar. Movía ligeramente los labios durante su lectura, como si lo estuviera haciendo en voz alta.

Eran las seis y cuarto de la mañana. Aún afuera no había amanecido. Normalmente estaría durmiendo a esa hora, pero esa noche su sueño había sido demasiado liviano a pesar de que se habían quedado conversando con Clark hasta la madrugada, sacando conclusiones y haciendo conjeturas acerca de toda la información que habían reunido.

Cuando se despertó sobresaltada y no pudo volver a conciliar el sueño en los siguientes quince minutos, decidió levantarse y aprovechar el tiempo. Luego de preparar café, puso manos a la obra para registrar todas las ideas que se le habían ocurrido para su nueva nota.

Clark – Ey ¿Qué haces levantada a esta hora?

No escuchó los pasos de Clark bajando descalzo por la escalera. Se sobresaltó al oír su voz.

Chloe - ¡Clark! – le decía apoyando una de sus manos sobre el pecho mientras se giraba para verlo - ¡Me asustaste!

Él se acercó y le acarició la mejilla al tiempo que le sonreía – No fue mi intención, pensé que me habías escuchado.

Chloe – Está bien. No es tu culpa que se me haya ocurrido estar despierta a esta hora – le sonrió - Estaba muy concentrada.

Clark - ¿Trabajas en la idea que me mencionaste anoche?

Chloe – Así es. – Tomó la taza de café y se la llevó a los labios para beber un sorbo – Hay más si quieres.

Clark se dirigió hacia la mesada de la cocina para servirse algo de café. Aprovechó el momento para colocar la tostadora a calentar. Su jornada comenzaría en media hora.

Clark - ¿Todo bien? Lo digo por la hora… - le decía mientras buscaba una banqueta para sentarse a su lado.

Chloe – Mala noche, Clark. Sueño liviano, mucho café… ¡uf! De todo. – puso los ojos en blanco, otorgándole énfasis a sus palabras.

Él le pasó una mano por la espalda, para darle calor y a la vez brindarle una caricia que la relajara.

Clark - ¿Y? ¿Cómo va eso? – señalándole el monitor con los ojos mientras bebía un sorbo de café.

Chloe – Va y te diré que para estas alturas eso es demasiado.

Clark le sonrió y se levantó de la banqueta para preparar el desayuno. Se le antojaban unas buenas tostadas con mermelada de arándanos, su preferida.

Chloe lo observaba. Sabía que en unas horas, ni bien hubiera sol, él se iría a recorrer las dos zonas que les faltaron el día anterior. No pudo evitar sentirse preocupada nuevamente, aunque desvió sus pensamientos. Se concentró en como organizaría su jornada. Iría al Planet lo más temprano posible para buscar datos sobre el mantenimiento de rutas y caminos de Kansas y luego vería si podía organizar una visita a las autoridades de Smallville y Yellowsville. Si en el pasado se dedicó a la caza de fenómenos, ahora lo haría de cuestiones sociales y de falta de cumplimiento, en definitiva, de políticos corruptos. Si, ese sería su nuevo enfoque, a ver como le iba.

Clark – Chloe, aquí tienes una tostada. Espérame un minuto que voy a subirle la temperatura al termo tanque. Te gusta el agua bien caliente, ¿no?

Chloe – Em… si… pero no te molestes. En cinco minutos me voy. Me ducharé en el departamento de Lois, quiero llegar cuanto antes a Metrópolis.

Clark - ¿Ya te vas? – mientras le brindaba una mirada de triste sorpresa.

Chloe – Si… no me mires con carita de cachorro maltratado – y extendió su mano para tomarlo de ambas mejillas llevándole los labios hacia delante- ¿No me pediste ayer que atendiera más mi carrera que a ti?

Clark - Si, es cierto. ¡Me retracto! – le decía esforzándose para lograr hablar con los labios contraídos al frente.

De un arrebato Chloe le robó un beso. – Ya es tarde señorcito. – y se giró para apagar su laptop y terminar la tostada con mermelada que le había alcanzado Clark.

Clark – Bueno. Creo que tendré que acostumbrarme a tenerte menos tiempo conmigo – la miró y le brindó una media sonrisa antes de beber más café – Ya comienzo a odiar la política "No más Planet".

Chloe detuvo lo que estaba haciendo para concentrarse sólo en Clark. Frunció el ceño mientras se sonreía, en un gesto de interrogación. En cierta forma, le gustaba lo que oía.

Chloe - ¿Qué pasa? ¡Vamos Clark!, nunca pasamos tanto tiempo juntos como estos últimos cuatro días.

Clark – Si, pero ahora es distinto. – dejó la taza sobre la mesada y se inclinó para acercase.

Ella se quedó mirándolo. También le sonrió y luego se mordió el labio inferior al tiempo que le rodeaba el cuello con ambos brazos.

Chloe – Vaya, veo que va en serio la cosa.

Clark - ¿En serio? Chloe, hablas como si no me conocieras. – le decía con el ceño fruncido, sin ocultar la molestia que le causaron esas palabras.

Chloe – Sí, lo sé. Es que antes … - desvió su mirada. En el pasado nunca le había ido bien con él, no en las cuestiones del corazón. No podía evitar sentir ciertas dudas sobre su futuro juntos, sobre las pruebas que deberían atravesar, cuales serían y si lo lograrían; aunque en ningún momento desconfió de su sinceridad. Al fin y al cabo, él nunca le había mentido. No en esto. – No me hagas caso, Clark. Creo que la falta de sueño me está comenzando a afectar. – y lo besó.

Clark cortó suavemente el beso. En cierta forma, entendía los miedos que ella tenía, debido a como se les habían dado las cosas en la preparatorio – Chloe, ya sé a que te refieres. – le sonrió – Pero esta vez es distinto, ¿me oyes?

Ella le sonrió. Nunca se imaginó que con tan pocas palabras Clark podía hacerla sentir tan segura. Cada día que pasaba, se sentía más a gusto con la relación que habían comenzado.

Chloe – Claro y fuerte – y lo besó.

Clark le devolvió el beso por unos segundo, volviéndola a detener suavemente – No es que no quiera seguir con esto, pero mira la hora – le decía llevando la muñeca en la que vestía el reloj pulsera arriba para indicarle que se le iba a hacer tarde.

Chloe miró por unos segundos el reloj – Mmmm no sé… ahora que lo medito, creo que el tiempo está de mi parte hoy. Conoces el refrán: "al que madruga…" – se le acercó aún más, bajando la mirada a la vez que le pasaba una mano sobre el pecho - Me parece que voy a aceptar tu oferta de la ducha. Auque con una condición… - y lo miró a los ojos con picardía dejando la respuesta en suspenso.

Clark - ¿Qué condición? – se lo imaginaba, la sonrisa que se comenzaba a dibujar en su rostro no disimulaba para nada la satisfacción que le brindaba lo que venía.

Chloe – Que estés incluido – y lo besó.


Eran pasadas las 10.30 de la mañana en Smallville. Era un hermoso día de invierno. El cielo, completamente despejado, lucía un color celeste limpio y profundo. La luz solar lo cubría todo entibiando ligeramente el aire, aunque las bajas temperaturas se seguían haciendo sentir. Una suave brisa de vez en cuando movía los pastos secos que no se encontraban cubiertos por la nieve y las ramas de las coníferas de la zona.

Clark entró apresuradamente a su casa. Llegaba de investigar los dos lugares que les habían quedado pendientes. Únicamente encontró algo interesante en el paraje ubicado más cerca de Smallville.

Cerró la puerta tras de si de un portazo. Se notaba agitado, como si la carrera le hubiera cansado. Eso sólo significaba que debía tener adherido en alguna parte del cuerpo el bendito polvo plateado. En la segundo zona se había topado con demasiado de este residuo, pero había tomado precaución para no entrar en contacto. Obviamente no fueron del todo exitosos sus esfuerzos.

Se revisó rápidamente las manos, girándolas una y otra vez pero no encontró nada. Ninguna otra parte de su piel expuesta le ardía. Lo único que quedaba era la ropa.

Se quitó la chaqueta roja y la revisó con cuidado. Efectivamente, gran parte de la espalda estaba cubierta, debía haberse ensuciado con ese material cuando entró a investigar en las cuevas que encontró en el lugar.

Inspeccionó el pantalón palpándolo. Si había algo instantáneamente le arderían las manos. Nada, por suerte sólo había sido la chaqueta.

Sacó el GPS del bolsillo y la tomó del cuello, para llevarla al cuarto de lavado. La introdujo en la máquina lavadora y le configuró un programa corto, lo suficiente como para que toda la tela entrara en contacto con el agua y se le quitara el residuo radioactivo. Ni bien se alejó de la habitación, su agitación cesó. Sonrió antes de cerrar la puerta.

Tomó su móvil y observó algunas de las fotografías que había tomado esa mañana. Se vio tentado de enviárselas a Chloe, pero no le aportarían nada decisivo. Decidió llamarla.

Presionando dos veces la tecla de retroceso, salió del álbum, y buscó el contacto de Chloe. Se apoyó en la mesada antes de presionar Send y activó el altavoz. Luego de los tres clásicos sonidos de línea llamando, se escuchó la voz de Chloe.

Chloe – Ey Clark! Estaba esperando tu llamado. ¿Encontraste algo nuevo?

Él se sonrió, realmente ella no era persona de perder el tiempo cuando tenían algo entre manos. Quitó el altavoz y llevó rápidamente el móvil al oído.

Clark – En sí, nada que no hayamos visto antes. Lo único más extraño fue lo que encontré en una cueva.

Chloe - ¿Cueva? ¿Dónde había cuevas?

Clark – En el último lugar, el paraje cercano a Bigman.

Chloe no respondió. Se escuchó el sonido seco que produce un micrófono al frotar contra la tela. Ella había llevado el teléfono al pecho cuando alguien le interrumpió. Clark podía distinguir dos voces apagadas discutiendo algo acerca de un sobre.

Chloe – Ok, ok. Déjamelos. Los veo y te aviso, ¿vale? – su voz se hizo más clara, evidenciando que el teléfono ahora estaba sobre su rostro. Se oía disgustada.

Clark – Oye, ¿te pesco en mal momento? Si quieres puedo…

Ella lo interrumpió – No, no, no, Clark. Estoy contigo – hizo una pausa – Esa mujer me pone furiosa ¡tiene una forma de pedir las cosas! Bueno, al margen, me decías lo de las cuevas en Bigman ¿hay cuevas en Bigman?

Clark se sonrió – Evidentemente sí. La suerte que tuvimos es que era bastante cerrada, conservó muy bien las huellas. Lo que más me extrañó fueron las manchas ennegrecidas de las paredes.

Chloe - ¿Manchas ennegrecidas? - frunció el seño.

Clark – Si, y sólo en esos lugares había rocas de las transparentes y polvo plateado. – se inclinó para buscar un banqueta.

Chloe – Esto es interesante.

Clark - ¿Tuviste alguna novedad? – no quiso seguir. Sabía que a Chloe no le gustaba dar detalles en conversaciones telefónicas, no ahora que Lex estaba a cargo del Planet.

Chloe – No, desgraciadamente no. Pero bueno, todavía estamos dentro del tiempo que nos pidieron. Trato de no pensar, no quiero ponerme ansiosa, me conoces.

Clark – Si, y es por eso que sé que esta conversación debería… - interrumpió su comentario. Su oído captó el sonido de un motor a lo lejos, un vehículo se acercaba a la granja.

Chloe - ¿Clark? ¿Sigues ahí?

Clark se tomó una pausa antes de responder – Emm… si, estaba prestando atención, alguien viene. Bueno, como decía, la seguimos esta noche ¿vienes?

Chloe – No sé, todo depende de… - lo dejó en suspenso mientras revisaba su casilla de correos electrónicos - ¡Si! Me han respondido de Yellowsville, esta noche estoy por Smallville.

Clark - ¿Yellowsville?

Chloe - ¿Recuerdas la nota que te comenté? He acordado una cita con las autoridades de Yellowsville. Vamos a ver que promesas le habían hecho desde la gobernación. Ando tras una pista de ciertos fondos desviados.

Clark sonrió. Le alegraba ver a la reportera de regreso y entusiasmada tras un caso.

Clark – Ok. Me parece genial.

Chloe – A ver, ¿con que me esperas esta noche? – le decía al tiempo que se apoyaba en el escritorio para cubrirse lo más que podía y evitar que alguien la oyera. Una sonrisa pícara se dibujaba en su rostro.

Clark – Hoy estoy poco creativo, ¿Qué se te ocurre? – se echó hacia delante apoyando ambos brazos en la mesada. Le divertían de sobremanera las ocurrencias que ella tenía. Y le encantaba provocarla.

Chloe - ¿Estás seguro de dejármelo a mí?

Clark - ¡Segurísimo!

Chloe – Ok. Que tal si me esperas con la bañera lista… yo llevo las velas y el champange.

Clark – Veo tus intenciones de continuar lo de esta mañana. - en ese momento escuchó el inconfundible sonido de los frenos de una camioneta estacionando frente a la casa. Se echó levemente hacia atrás para espiar por entre medio de las cortinas de la puerta. En su afán de ocultarse siempre, a veces se olvidaba de que estaba solo y de que podía echar mano a sus habilidades cuando quisiera.

Chloe - ¡Absolutamente! Me gusta repetir lo interesante.

Golpearon la puerta de la granja.

Clark – Chloe, te tengo que dejar. Golpean. – se incorporó de la banqueta y comenzó a dirigirse a la puerta – Mantenme informado de las novedades.

Chloe – Ok.

Clark - ¡Ah! Me olvidaba, todavía tienes a cuenta el bonus de anoche

Chloe lanzó una risita - ¡Que no me olvido! Tú deja que ya sabré yo cuando echarle mano a mi premio. Nos vemos. – y cortó la comunicación.

Clark se sonrió meneando levemente la cabeza mientras presionaba el botón End para finalizar la llamada. Tomó el picaporte y abrió la puerta.

Clark – Disculpe la demora. Estaba al… - cuando levantó la vista para comprobar quien era su visitante quedó helado. Jamás se esperó a la persona que estaba frente a él. No pudo ni reaccionar, la sonrisa comenzó a desdibujarse de a poco.

Lana – Hola Clark. – y le brindó una tímida y fugaz sonrisa, al tiempo que desviaba la mirada de esos ojos azules que estaban clavados en ella. Se sentía terriblemente nerviosa. - ¿Puedo pasar?


Lois – Mmmmm… ¿y esa miradita? Te conozco mariposa y esos ojitos sólo se ponen así cuando estás en asuntos "picantes" – le decía mientras echaba su abrigo y bolso sobre la silla que estaba al lado de su escritorio, al tiempo que le brindaba una sonrisa burlona sin quitarle los ojos de encima. Recién llegaba al Planet.

Chloe - ¡Pst! ¿Qué dices? – se echó rápidamente hacia atrás en su sillón. Se ruborizó levemente y lo notó al sentir que sus mejillas levantaban temperatura. Carraspeó para disimular el momento, al tiempo que se llevaba un mechón de cabello detrás de la oreja en un intento de ocultar su rostro - ¿Asuntos "picantes"? ¿A que te refieres con ese término?

Lois se acercó al escritorio apoyando las caderas en el borde y girando la silla de su prima para dejarla frente a ella.- Por momentos llego a pensar que no tienes mis genes, primita. Andas medio lenta últimamente, ¿eh?– y le sonrió.

Chloe - Ya, ya. Que tal si dejamos la prensa rosa de mi vida amorosa y nos concentramos en lo que necesitas. ¿Qué te trae a mi escritorio? – cruzó las manos al frente, apoyando ambos codos en los pasamanos de su asiento. Necesitaba cambiar el tema lo antes posible.

Lois - ¡Ajá! Evadiendo el asunto. Primita, que yo sepa dije "picante" no "amoroso" – se incorporó levemente y se estiró para alcanzar de la punta de su escritorio una pequeña caja – Aquí hay gato encerrado, mi olfato me lo dice. Pero bueno, vamos a lo nuestro ¿reconoces esta hermosa cajita? – le decía meneando la caja frente al rostro de Chloe.

Chloe frunció el ceño. Era la caja del GPS. Se echó a reír al recordar que no le había pedido permiso, sólo había dejado una nota cuando se lo llevó para investigar al phanthom. La tomó de de un tirón.

Chloe – Es la caja de un GPS, por lo que leo en las especificaciones, uno bastante bueno ¡y caro!

Lois asintió – Mira debajo de la caja.

Chloe la giró. Debajo tenía dibujado con fibrón negro indeleble una flecha circular. La miró con cara de interrogación - ¿Y esto?

Lois – Eso significa que tiene una "vueltita" ¿la captas? – le decía mientras le hacía un gesto burlón de lentitud.

Chloe la miró con cara de disculpa. Estaba por decirle algo cuando su móvil comenzó a sonar. Lo tomó rápidamente y miró en la pantalla para saber de ante mano quien la buscaba. Era una llamada sin identificación, de las que tienen el ID bloqueado. Normalmente no las atendía, pero ahora estaba esperando información y no sabía desde donde iba a llegar. Carraspeó para aclararse la voz y la atendió rápidamente mientras le extendía la caja a Lois.

Chloe – Hola. ¿Quién…– se quedó con el impulso de la pregunta atragantado. Del otro lado de la línea una voz masculina pero aguda comenzó a hablar rápidamente.

Kiro - Estoy hablando con la señorita Chloe Sullivan ¿es así?

Chloe – Si, pero…

Kiro – Mi nombre es Kirosawaki Fujiko, soy científico jefe del proyecto Eyes Skay de las Industrias Queen. El señor Queen nos dio instrucciones precisas de que nos comunicáramos con usted cuando tuviéramos la información lista.

Chloe arqueó las cejas y rápidamente se acercó al escritorio – Sí, así es, señor Kirosa…

Kiro – Kirosawaki, pero llámeme Kiro, como todo el mundo lo hace. Hemos estudiado más de dos meses de fotografías de….

Chloe lo interrumpió – Si, lo sé. Me llama en un momento inoportuno. – disimuló. No quería hablar de esos temas en el Planet pero tampoco hacer demasiado evidente que lo estaba evitando, menos frente a Lois que nunca se le escapaba una. – Eh… es que no cuento con todos los elementos necesarios en este lugar, ¿usted me entiende? – esperaba que del otro lado Kiro fuera una persona discreta.

Kiro – Entiendo ¿Cómo sugiere que procedamos?

Se sonrió. No sólo era discreto, sino por demás eficiente.

Chloe – En quince, no mejor, en veinte minutos comuníquese nuevamente conmigo. En ese momento estaré en condiciones.

Kiro – De acuerdo - y cortó.

Chloe se quedó mirando la pantalla de su móvil mientras tomaba una bocanada de aire. Por fin iba a tener a su disposición la información que tanto necesitaba. No pudo evitar sentir un nudo en el estómago por lo que podría llegar a venir.

Lois la miraba con interrogación, mientras su prima se levantaba con prisa y acomodaba distintos elementos dentro de su bolso.

Lois – Entiendo que tienes trabajo y se nota que es algo importante y, ¡no me estoy metiendo, aclaro! Tus historias son tuyas, pero ¿lo mío que?

Chloe – Emm… - se detuvo por unos segundos, realmente su mente estaba en otra cosa – Discúlpame, lo tiene Clark, tenía que…

Lois - ¿Clarkito? ¡Tenía que ser! ¿Y sabe usarlo?

Chloe – Yo le enseñé – le decía sin mirarla, mientras guardaba los cambios en los archivos que se encontraba trabajando para apagar el ordenador.

Lois – Le enseñaste, bien… últimamente todo lo que haces se relaciona con Clark ¿no?– la miró abriendo los ojos grandes – No me digas que…

Chloe - ¡Déjate de bobadas! – la interrumpió. No quería que sacara conjeturas, sabía que su prima la conocía y no tardaría en darse cuenta de todo si le daba aunque sea una punta. Aún quería mantener lo suyo con Clark en secreto. Tomó su abrigo para ponérselo.

Lois - ¡Está bien! ¡Está bien! Por esta te la dejo pasar pero recuerda que tengo muy buen el olfato y creo que no me equivoco cuando digo que lo "picante" de hace un rato y Clark tienen que ver. ¡No señor no me equivoco!

Chloe le sonrió y revoleó los ojos – Contigo no hay caso. - Tomó su bolso para retirarse.

Lois – En serio Chloe, ¿Cuándo crees que puedas devolvérmelo? Lo necesito.

Chloe – Pronto, prima, pronto. – se giró pero aún así continuó caminando de espaldas hacia la puerta. Puso cara de súplica juntando sus manos al frente en señal de rezo – Y te prometo que te devuelvo el favor… ¡no! Te devuelvo cinco favores ¿vale?

Lois – Si, si, vale. – Le sonrió mientras encendía el ordenador - Ya vete. Si tu no cazas esa noticia ¡otro lo hará por ti!

Chloe le sonrió. Le brindó un gesto de OK cerrando el puño de su mano derecha y levantando el pulgar. Se giró para salir del Planet lo más rápido posible. Afuera casi era hora pico y sólo le quedaban quince minutos para llegar al departamento de Lois.


Clark cerró lentamente la puerta detrás de Lana. Se quedó de espaldas a ella, tomándose un tiempo para procesar su presencia. Realmente no la esperaba, hacía tiempo que había dejado de hacerlo. En su interior se desataba una pequeña tormenta de sentimientos encontrados. Una sensación de alivio lo recorrió al verla sana y salva, de regreso, pero reflotaron todas las incertidumbres, todo el dolor que su partida había ocasionado. No pudo impedir que el enojo fuera la emoción dominante, pero lo contuvo.

Lana – Clark, si llego en mal momento yo… - hizo un intento de romper el silencio que se había adueñado de la situación. No tenía esperanzas de que él la recibiera con los brazos abiertos. Sabía que la forma en que se había escapado de su vida no fue la mejor, pero no tuvo otra opción en aquel momento.

Clark giró levemente su cuerpo, pero no la miró – No, no Lana. Está bien. – tomó una bocanada de aire. Se acercó unos pasos y levantó la mirada para encontrarse con los ojos de ella. A Lana también le dolía el momento – No quise ser descortés. ¿Puedo invitarte un café? – lo dijo más por buena educación que por que así lo sintiera. Y se notó.

Lana – Está bien, pero no, gracias. Sólo vine a decirte que estaba de regreso a Smallville, no sé por cuanto tiempo…

Clark - ¿Vuelves a irte? – le interrumpió.

Lana – No lo sé, Clark. – Le clavó la mirada - Todo depende de si pueda remediar las cosas que hice. – Esa frase iba directamente hacia él, hacia lo que habían tenido. Todo su rostro le pedía compresión. El aire entre ellos se sentía tenso, a punto de quebrarse.

Clark la miró unos segundos, para luego desviar los ojos hacia la ventana. Se encontraba serio, demasiado para el gusto de Lana. Se alejó unos pasos de ella, acercándose a la mesada. A pesar de todo, se sentía tranquilo.

Clark – Lana, ahora todo es diferente.

Lo dijo en un tono que a ella se le antojó comprensivo, como si comenzara a bajar esa barrera de frialdad con que la recibió. Le brindó una tímida sonrisa al tiempo que se llevaba un mechón de pelo detrás de la oreja. No esperaba menos. Lentamente se acercó a él. Dejó en el suelo su bolso y le apoyó una mano en el hombro. Tenía confianza de que iba a lograr algo.

Lana – Lo sé. Siento mucho lo que te hice. No tenía otra opción en ese momento.

Clark se giró hacia ella con el ceño contraído. Esas palabras le parecieron irónicas. Rompieron el escudo que estaba manteniendo, todo el enojo que sentía se desbordó en su garganta, en su pecho. - ¿No tenías otra opción? – se alejó bruscamente echando hacia atrás el hombro para quitarse la mano de Lana. – No me tomes por idiota, Lana, ¿nunca se te ocurrió que contabas conmigo?

Lana – Clark, sé lo que te hice sufrir. Para mí tampoco fue fácil. Por favor compréndeme…

Clark – ¡No lo sabes! – le interrumpió alzando la voz. - ¡No digas que sabes lo que me hiciste sentir por que no lo sabes!

Lana no se esperaba esa clase de reacción por parte de Clark. Quedó inmóvil, observándolo con asombro, con sus ojos bien abiertos. No era consciente del daño que había causado. Siempre él fue paciente y tolerante respecto a ella. Evidentemente había cruzado un límite.

Sus ojos se tornaron vidriosos. En su interior buscaba las palabras justas para lograr que él la entendiera, pero no podía decirle todo lo que le había pasado, todo lo que había tenido que hacer para separarse definitivamente de Lex y de la familia Luthor. Le pesaba demasiado y la estaba destruyendo. Pero aún no estaba preparada para confesárselo a alguien.

Lana - ¿No entiendes? ¡Te estaba protegiendo! – le respondió efusivamente, defendiendo su postura.

Él elevó la vista mientras en su rostro se dibujaba una sonrisa irónica. Suspiró. – Claro, protegiéndome – esa palabra, la conocía. Tantas veces la usó como excusa para evitar decirle la verdad, no podía reprocharle nada por ello, pero aún así le dolía terriblemente - ¿No se supone que yo debía hacer eso? – la miró con reclamo.

Lana – No puedo… Clark. Créeme por favor, esta vez será diferente. No quiero más secretos…

Clark - ¿Esta vez? – contrajo aún más el ceño por unos segundos. Apretó la mandíbula, como una forma de contener lo que estaba sintiendo antes de hablar de más. - Lana ¿Qué te hace pensar que existirá un "esta vez"? – la miraba con evidente enojo, con una frialdad que la destrozaba.

Lana quedó helada ante estas palabras. Sabía que iba a ser difícil recomponer las cosas con Clark. Estaba dispuesta a pelear, ese era el objetivo de su regreso. Pero nunca lo había visto reaccionar de esa forma en una discusión entre ambos, le destrozaba tomar conciencia de lo que le había causado. Una lágrima rodó por su mejilla derecha. Se la limpió con el dorso de la mano.

Lana – De todas formas Clark, lo siento. De verdad siento lo que te hice, lo que nos hice. – hizo una pausa, apretando los labios. Un nudo le subía por la garganta. Con esfuerzo logró contener el llanto tragando dificultosamente. Su voz sonaba temblorosa - Aunque sea pude llegar a pedirte perdón.

Lo miró unos segundos más, buscando sin suerte algún gesto de comprensión. Sonrió tímidamente, aceptando el precio que debía pagar. Tomó el bolso que había dejado en el suelo, al lado de la mesada, y se dirigió hacia la puerta, sin prisa. En realidad, no quería irse pero no veía otra forma de proceder, le dolía demasiado la situación.

Clark no la miraba. Lana se quebró cuando tomó el picaporte. La oyó llorar frente a la puerta, de espaldas a él. Ese llanto, esas lágrimas, lo devastaron. En cierta forma, verla sufrir había relajado parte del enojo que sentía, como si hubiera descargado la ira que sintió durante meses. No le gustaba para nada lo que estaba haciendo, no era su estilo.

Clark – Lana…

Ella giró levemente su rostro ante el llamado. Tenía las mejillas cubiertas de lágrimas y los ojos enrojecidos.

Clark – Lo siento, no quise ser tan duro contigo. - su rostro, su mirada se habían relajado, dejándole paso al dolor.

Lana reaccionó de inmediato ante la tregua y corrió hacia él. Lo abrazó como si se aferrara a un salvavidas. Cuando apoyó su mejilla izquierda en el pecho de Clark, este la rodeó con los brazos. Pudo sentir su llanto, como se le convulsionaba la espalda en cada sollozo. Hacía mucho tiempo que no la veía tan mal.

Toda la situación le dolía más que a ella. Pero aún así se sentía fuerte, entero. Llevó una de sus manos hacia la cabeza de Lana y le acarició el cabello. Si esto le hubiera sucedido meses atrás ese abrazo significaría algo totalmente diferente. Ahora, sólo buscaba tranquilizarla.


Tan pronto se abrieron las puertas corredizas del ascensor, Chloe salió disparada por el pasillo hacia el departamento de Lois. El tiempo que había pedido ya se estaba cumpliendo y en cualquier momento sonaría su móvil.

Casi torpemente abrió la puerta de entrada al departamento, no sin soltar alguna que otra maldición entre dientes por lo duro que estaba el cerrojo.

Arrojó el bolso de mano sobre el sillón de un cuerpo y se quitó el abrigo que fue a parar al suelo. No le dio importancia. Su atención estaba enfocada en otra cosa. Se acomodó rápidamente delante de su laptop, la que había dejado esa mañana, por fortuna, en la sala. Mientras la encendía comenzó a sonar su móvil. Era Kiro.

Kiro – Señorita Sullivan, le habla Kiro. ¿Se encuentra en condiciones ahora? – le dijo con voz serena.

Chloe - ¡Kiro! Sí, ahora podemos hablar tranquilos. – respondió a una velocidad increíble, mientras daba pequeños golpecitos sobre el mousepad en un intento inútil de apurar la carga del sistema operativo. Debía calmarse.

Kiro – Ok. En su cuenta de correo electrónico le he enviado un mensaje con un enlace. Descargue el archivo al que apunta. – hizo un pausa – Descuide, el remitente es imposible de rastrear y el link será inválido apenas usted concluya la descarga.

Chloe – Iba a preguntarle eso. - se sonrió de satisfacción – Lo que voy a descargar ¿es…?

Kiro – Es un pequeño ejecutable que abre un canal seguro para conectarse a uno de nuestros servidores, encriptando la señal, claro. Puede quedarse tranquila, el algoritmo que utilizamos es propio e indescifrable. – lo dijo con orgullo de autor y se notó en la voz. – Cuando la conexión al servidor finalice, mutará la clave. No podrá volver a entrar con el mismo enlace. – carraspeó – Le voy a pasar una serie de fotografías y mapas, de acuerdo a lo que solicitó el Sr. Queen.

Chloe – Ok – mientras se concentraba en realizar lo más rápido posible las tareas que le solicitara Kiro. No pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro. Era evidente que Kiro sabía muy bien lo que hacía.

Kiro – Mientras espero su conexión, aprovecho para comentarle que no fue sencillo ubicar la entidad para rastrearla. – hizo una pausa - No encontramos muchas imágenes hasta diez días posteriores a la fecha de las fotografías que usted nos hiciera llegar. Es como si en ese tiempo hubiera desaparecido.

Chloe – Ahora me explico la falta de información.

Kiro – "Etni" es muy escurridizo. – lo dijo sin disimular una risita aguda.

Chloe - ¿Etni? – se extrañó.

Kiro – Es el nombre que le di. Es la abreviatura de Entidad Terrestre No Identificada. – se rió nuevamente por su ocurrencia.

Chloe no respondió ante el comentario. No le dio demasiada importancia. La conexión a Internet no estaba siendo lo suficientemente veloz a esa hora del día y le ponía de malhumor.

Kiro esperó unos segundos por alguna clase de respuesta que no obtuvo. – Prosigo. – su tono volvió a la seriedad - Rastreamos meses de imágenes satelitales y sólo en muy pocas pudimos ubicarlo. Pero aún así logramos bastante información. Etni se esconde de día y de noche excava, pero sólo en algunos lugares. Pasa horas para ubicarlos. Extrae unas rocas que aparentemente le brindan una clase de energía ya que se lo ve rodeado de un halo de luz muy brillante cuando las localiza. En un lapso de aproximadamente mes y medio no se movió más de diez kilómetros.

Chloe – ¿Tiene identificadas las zonas en las que avistó a la criatu..digo, a Etni?

Kiro - ¡Con puntos y comas! Le pasaré un mapa con los lugares identificados cuando … ¡aquí la veo! Comienzo la transferencia de los mapas y de las fotografías que respaldan lo que le acabo de comentar.

Chloe – Ok. – mientras observaba como una a una las imágenes se descargaban en el escritorio de su laptop. No esperó demasiado hasta comenzarlas a abrir.

Kiro – Prosigo. A las semanas, cuando Etni se acercó a la zona de cuevas sitas a 15 kilómetros aproximadamente de Bigman desaparece por 36 días. Es simple deducir que se estuvo ocultando en esas cuevas. No me extrañaría, es muy propio de él.

Chloe se sorprendió ante esto. Sabía lo de Bigman por lo que investigara Clark esa mañana, hasta ahora Kiro había dado pocas nuevas. Se estaba intranquilizando, sentía que estaba perdiendo tiempo. Necesitaba saber todo lo que hubiera investigado y ya.

Inspiró hondo para relajarse, no quería sonar insolentemente exigente. – Si tiene más información, por favor prosiga.

Kiro - ¡Muchísima más! – se notaba que el tema lo entusiasmaba - Como decía, a los 36 días volvemos a encontrarlo. Nos resultó difícil ubicarlo esta vez, lucía menos brillante, más pequeño. Se me antojó debilitado.

Chloe - ¿Debilitado? – frunció el ceño - ¿Tiene alguna hipótesis?

Kiro – Por supuesto. Noté que con cada explosión de energía parecía crecer en tamaño y brillo. Al pasar más de un mes sin "alimentarse" – puso énfasis en esa palabra - del material verdoso que extría del suelo, era evidente que se debilitaría.

Chloe – O sea, sugiere que "come" ese material. – sabía a lo que se refería Kiro con esta observación. Coincidir con él sólo le ponía más nerviosa, aunque le gratificaba confirmar que todo lo que habían investigado con Clark eran pistas ciertas.

Kiro – Estoy seguro. – lo dijo con tono de obviedad, se oía muy confiado de sí mismo - A partir de ese momento, Etni recorre aproximadamente 30 kilómetros en dirección a la localidad de Elekhart, en donde nuevamente se registran las excavaciones y explosiones. – se tomó unos segundos para buscar unos archivos para enviárselos – Le estoy pasando nuevas fotografías.

Chloe – Ok. Ahora… ¿Por qué demonios habrá desaparecido?

Kiro – Para esa pregunta tengo una muy buena respuesta. – lanzó nuevamente una de sus risitas de satisfacción - Nuestros satélites estudian el estado del tiempo para efectuar mediciones del clima y controlar la evolución del calentamiento global, entre otras cosas. Son equipos muy completos. En fin, pude observar que la desaparición coincidió con el inicio de la temporada de lluvias en la zona geográfica de Kansas.

A Chloe se le iluminó el rostro. ¡El agua! Había podido quitarse el residuo que dejaba la criatura gracias al agua, era evidente que el efecto de ese simple compuesto terrestre se extendía a su progenitor. De alguna forma lo dañaba.

Chloe- ¿Simple coincidencia? – lo desafió. Hasta ahora Kiro había sido muy analítico en la información que le estaba brindando.

Kiro - No lo creo. Comenzó a suceder algo similar con las primeras nevadas. Empezó nuevamente a ocultarse por períodos más prolongados, moviéndose preferentemente entre los árboles o zonas de tierra con escasa nieve. Es incuestionable que intenta tener el menor contacto con el agua en cualquiera de sus estados naturales.

Chloe – Parece que Etni tiene un grave problema de higiene.

Kiro – Si, lo mismo pensé – se rió. Carraspeó antes de seguir – Prosigo. Observé que cuando se asentó la estación seca, que coincide con las semanas previas al inicio del invierno, Etni regresa a sus andadas, debilitado como bien dije. Lo que sigue, no es nuevo. Excava y crece en tamaño e intensidad de la luz que emite. Y aquí hay algo que me preocupa.

Chloe – ¿Qué encontró?

Kiro – Me tomé el tiempo de observar las imágenes que el satélite obtuvo de las zonas en las que había estado Etni. A partir de Bigman en adelante, tras su paso, todo luce quemado, muerto.

Chloe levantó sus cejas en señal de preocupación - ¿Es radioactivo?

Kiro – No puedo confirmar radioactividad, pero sí que es una fuente muy intensa de calor. – se oyó un suspiro del otro lado de la línea, la voz de Kiro había mutado de entusiasmo a total preocupación, como si temiera lo que iba a decir - Y muy destructiva, señorita Sullivan. Nada vuelve a crecer a su paso. Es como si fuera… no se me ocurre compararlo contra nada. El calor que emite destruye todo, hasta los minerales esenciales para la vida vegetal.

Se pasó una mano por la boca y el mentón intentando liberar ansiedad. "¿Qué demonio eres Etni?" se dijo a sí misma.

Chloe - Kiro, necesito saber donde se encuentra Etni en estos momentos.

Kiro – Desgraciadamente no puedo brindarle esa información exactamente en este momento. El satélite tarda cuatro días en recoger información y entrar en una banda que nos permita enlazarlo. Pero, he armado una trayectoria con un 98% de certeza.

Chloe – Ok. ¿Etni se dirige a..? – dijo apurando la respuesta.

Kiro – Se dirige a Smallville, exactamente al parque industrial de las Industrias Luthor, al oeste de esa localidad.

Chloe quedó unos segundos helada, sin reacción. Sabía que en las industrias Luthor siempre se había experimentado con kriptonita. Había rocas en todos los estados conocidos y en grandes cantidades. Más de una vez las había visto. Era evidente que la criatura las había rastreado, tal como temía. Si llegaba a poner sus manos sobre todas esas rocas, su poder destructivo se potenciaría y Clark no podría ni acercarse para detenerlo. ¡Dios! Esto estaba siendo peor de lo que se había imaginado.

Kiro - ¿Sigue allí?

Chloe - Emm.. si …. ¿tiene idea en que tiempo puede estar llegando a esa zona?

Kiro – Por la velocidad en la que se estuvo moviendo este último mes, no me extrañaría que se lo viera por allí la semana próxima. Es muy cauteloso. ¿Puedo confesarle una suposición mía?

Chloe – En este barco estamos juntos, señor Kiro. Le prometo que cualquier comentario está fuera de juicio.

Kiro se sonrió – Me da la impresión de que es consciente de que lo estamos observando.

Chloe - ¿Cómo dice? – la sorprendió ese comentario.

Kiro – Si, desde que he posicionado la mayoría de nuestros satélites sobre la a zona de Kansas, se ha estado moviendo con mayor cautela, mucho más lento que meses atrás, y eso que en estos momentos es más poderoso que nunca. – hizo un silencio – Conozco los votos de silencio de mi trabajo razón por la que no le preguntaré que sabe usted sobre Etni, pero lo que sea que estamos estudiando es más inteligente de lo que creemos. Está midiendo sus pasos. Y está midiendo los nuestros…

Chloe – Entiendo… - no logró decir otra palabra más. No quiso tentar la eficiencia de Kiro.

Kiro – Estoy recibiendo lecturas del satélite que en estos momentos está atravesando la banda. Voy a probar intentar enlazar al satélite principal con este… - dejó de hablar, sólo se escuchaba a lo lejos el sonido indiscutible de los dedos moviéndose rápidamente sobre el teclado – Y… trayectoria… ¡vamos! ¡vamos! – suspiró – Responde precioso… responde…

Chloe se sonrió ante los comentarios de Kiro, pero no pudo evitar contagiarse de la ansiedad que le transmitía con cada comentario.

Kiro - ¡Sí! Estamos de suerte señorita Sullivan. He logrado enlazarlo con lo que puedo confirmarle que esta noche tendré con exactitud de no más de media hora de margen de error, el lugar en donde se encuentra Etni.

Chloe – Por favor, ni bien tenga el dato comuníquese conmigo. Sea la hora que sea. Es urgente que sepa en donde se encuentra.

Kiro – Ok, señorita Sullivan. Si necesita algo más, le estoy pasando en estos momentos el contacto que nos autorizó el Sr. Queen. No dude en llamarnos.

Chloe – Muchas gracias. – tomó nota del contacto y cortó la comunicación con el servidor – Kiro, muy buen trabajo.

Kiro – Lo sé – y lanzó una risita.

Se hizo un pequeño silencio. Chloe dudó en cortar.

Kiro - ¿Señorita Sullivan?

Chloe – Estoy aquí Kiro.

Kiro - Si piensa enfrentarse a esa… esa cosa, tenga cuidado.

Chloe – Lo haré, Kiro. – y cortó la comunicación.

Chloe separó el móvil de su oreja y se quedó unos segundos contemplando la pequeña pantalla. Una media sonrisa se asomó en sus labios. No podía negar que el eficiente científico de Oliver le había caído bien.

Pronto volvió a la realidad al constatar la hora que el protector de pantalla del teléfono le mostró luminosamente. La sonrisa desapareció tan rápido como volvió la preocupación. Se echó hacia atrás en la silla intentando descansar su tensa espalda.

Todo se estaba complicando demasiado. Se estaba dando muy rápido dejándole poco tiempo para reaccionar. Necesitaba comunicarse cuanto antes con Clark para advertirlo, tenía que estar preparado.

Se levantó de un respingo de la silla para colocarse el abrigo. Cerró la laptop y tomó su bolso. Tenía por delante un viaje de más de 150 kilómetros para llegar a Yellowsville. Si partía en ese momento contaría con el suficiente tiempo para pasar por la granja y darle las nuevas a Clark.

Miró su móvil. Se sintió tentada a llamarlo, pero no. Era mejor hablarlo personalmente.

Manoteó las llaves sobre la mesada, era hora de ponerse en marcha.


Clark - ¿Estas mejor? - le decía mientras le acercaba un té de tilo caliente, con mucha azúcar.

Lana le asintió mientras se secaba las lágrimas con una tolla de papel. Se encontraba sentada en la banqueta que quedaba frente a la ventana, la que elegía todas las mañanas para desayunar en el tiempo que vivieron juntos.

Lana – Gracias.

Tomó la taza de té por el plato y se la acercó. Revolvió el líquido de color amarillo suave para entibiarlo levemente. Suspiró mientras observaba como lentamente se diluía el calor en el vapor que ascendía. Clark acercó una banqueta y se sentó a su lado. Ella continuó concentrada en su té.

Apoyó ambos brazos en el borde de la mesada, tomándose las manos al frente. La miró. Tantas veces había recreado ese momento en su imaginación, pero nunca creyó que reaccionaría de la forma en como lo hizo ese día. En muchas oportunidades sintió enojo, pero no era una persona de librarse a las emociones. Se sorprendió de sí mismo. No le gustaba la forma en como se habían dado las cosas. Sentía que le debía una disculpa.

Clark – Lana, necesito pedirte perdón. No debería haber reaccionado así. Descargué toda mi frustración por lo que pasó en ti y…

Lana – No me debes nada – lo interrumpió al tiempo que le brindaba una suave sonrisa – Es comprensible tu proceder Clark, no sé si yo no hubiera hecho lo mismo si hubieras sido tú… - no continuó la frase. Era evidente que todo le pesaba demasiado. Lanzó un hondo suspiro, tratando de aliviarse.

Clark – Sí, pero yo no soy así.

Ella volvió la mirada a su té. Tomó la taza de su asa y se la llevó a los labios para beber un sorbo. Clark ahora miraba hacia la ventana. Se hizo un silencio entre los dos.

No pudo evitar que a su memoria retornaran recuerdos de los momentos que compartieron juntos cuando ella fuera a vivir con él. Se había sentido tan pleno, tan feliz. Pero, cada recuerdo era teñido de inmediato por la carta de despedida y le asaltaban como punzadas las dudas del amor de ella, de los motivos que tuvo para estar con él y si realmente lo había aceptado todo el día que le confesó la verdad.

Necesitaba saberlo, quitarse esa duda de encima. Se frotó las manos y giró su rostro para verla.

Clark – Lana, necesito hacerte una pregunta.

Ella posó la taza que sostenía ahora con ambas manos y lo miró. Tomó aire en señal de que estaba lista para oírlo. Se notaba nerviosa.

Clark – El tiempo que vivimos juntos…¿fue real? – estaba serio, le suplicaba sinceridad con la mirada - ¿Realmente querías estar conmigo o sólo buscaste donde refugiarte?

Lana le recorría el rostro con los ojos. Su pregunta la había sorprendido.

Lana – Clark, claro que fue real. Siempre lo ha sido. – apoyó su mano sobre las de él – Es real ahora.

Clark – Entonces, ¿Qué pasó? ¿Qué te pasó Lana?

Ella retiró de inmediato su mano y desvió la mirada. Era innegable que ese era el punto sensible.

Lana – Es algo complicado, Clark. Son muchas cosas que… te prometo que a su momento las sabrás. Ahora, me es difícil hablarlo.

Con cada palabra que oía su confusión aumentaba. Le tenía la mirada clavada, una mirada que desesperadamente buscaba respuestas.

Clark – Me pides que te comprenda pero ¿dime como hago? No sé lo que te pasa. Te veo quebrada, me dices que hay una razón pero que no estás lista para hablar. – tragó saliva. – Lana… - se giró hacia ella observándola con una expresión de ruego.

Lana – Clark, créeme que la sabrás, lo sabrás todo. – suspiró – Necesito tiempo, por favor, realmente lo necesito. Necesito alejarme de todo… Nada de esto es fácil para mí…

Su mirada cambió ante estas palabras. Otra vez quedaba con la misma sensación de angustia que antes. No pudo evitar sentir un dejo de decepción y se le notaba en los ojos. Jugueteó con los dedos mientras acomodaba sus pensamientos, mientras trataba de entender algo.

Clark – La única razón que conozco es la que leí en la nota. – desvió su mirada hacia el sector de la mesada en la que la había encontrado esa mañana – Allí la dejaste.

El silencio volvió a apoderarse de la situación, un silencio doloroso, incómodo. Ella no le quitaba los ojos de encima. Sabía que lo había lastimado, pero no se imaginaba cuanto.

Clark – Lana, esas palabras… me destruyeron. – giró para encontrarse con ella – Todo este tiempo me dejaste creer que te fuiste por que no soportabas estar con alguien… con alguien como yo.

Ella quedó inmutada ante lo que oía. Sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Tuvo que tragar con fuerza para evitar comenzar a llorar otra vez. Por dentro, sentía como esas palabras la destrozaban aún más.

Lana – Clark… lo siento, lo siento tanto. – se inclinó hacia delante, buscando desesperadamente los ojos de Clark – Esa no fue mi intención, nunca quise que pensaras que me iba por ti.

Se puso de pie y se acercó. Le tomó el hombro para girarlo y dejarlo totalmente frente a ella. Buscó nuevamente sus ojos hasta encontrarlos.

Lana – En ese momento necesitaba que me odiaras, que te alejaras de mí, que no me buscaras y … y lo logré – sonrió nerviosamente ante lo irónico que sonaban sus palabras - Pero nunca quise que pensaras eso, no ¡por dios!

Clark – Pero lo pensé. – le clavó la mirada. En su reclamo había dolor y había distancia.

Lana – Lo siento tanto… - le acarició el hombro con el pulgar.

Clark - ¿Por qué no me pediste ayuda?

Lana elevó sus ojos al techo y se mordió el labio superior en un gesto de frustración. Inspiró, las aletas de la nariz se le dilataron levemente. Le dolía la garganta de la fuerza que hacía para contener el llanto, para no quebrarse nuevamente.

Lana - ¡Porque iban a matarte! ¿No entiendes? Sabían como hacerlo y no dudarían – lo miraba fijamente. Sintió coraje como para soltar algo de todo lo que la estaba consumiendo – Era mi guerra, necesitaba detener todo lo que había descubierto. Estaba dispuesta a pagar cualquier precio… pero el precio no podías ser tú.

Clark – Lana ¿Matarme? Pero... ¿Quién? ¿Lex? – la miraba con incredulidad, con horrorosa sorpresa - ¿Guerra? …¿Qué estás diciendo?

Ella se pasó la lengua por los labios para humedecerlos. Estaba realmente nerviosa. Sentía sus manos heladas y un sudor frío recorriéndole la espalda. – Decidí sacrificar mi relación contigo para protegerte. Por favor, entiéndeme ahora.

Clark se acomodó en la banqueta dándose unos segundos para procesar sus palabras. Bajó ligeramente su cabeza sin quitarle la mirada de los ojos verde avellana de ella. – Lana ¿Qué está pasando? ¿En que estás metida?

Ella meneó la cabeza. Entendía como lo estaba tomando Clark, pero no podía decirle más.

Lana – Necesito que me creas que a su tiempo lo sabrás. – se acercó más a él. Llevó la mano que tenía en el hombro hacia el rostro, para acariciarle la mejilla - He vuelto para eso, para recomponer mi vida…

Él sólo se limitaba a mirarla. En su rostro se denotaba la preocupación que le causaba todo lo que estaba oyendo.

Lana – Para recomponer lo nuestro. – le acarició la mejilla con el pulgar bajando suavemente hasta los labios. En cierta forma se sentía más tranquila después de haber hablado con él, aunque eso no fuera todo. - Podremos vivir lo nuestro como siempre quisimos. Todo es diferente ahora…

Le sonrió al decirle esto. Él la miraba serio, preocupado y a ella le encantaba, le daba seguridad comenzar a ver que él aún sentí algo. Con el dedo pulgar le acarició los labios. Se acercó lentamente, necesitaba tanto besarlo.

Clark reaccionó al sentir la yema de los dedos sobre sus labios. Siempre creyó que cuando ella regresara se rendiría ante la primer caricia, ante el primer beso que pudiera darle. En esos momentos la amaba tanto, la necesitaba tanto, no concebía otra clase de vida que no fuera juntos. Pero ahora, al tenerla frente a él, intentando recomponer la relación que alguna vez tuvieron, deseosa de su contacto, nada era igual. No sentía nada.

Le tomó delicadamente la mano que estaba en su mejilla y se la quitó, llevándola hasta su pecho, marcando una distancia.

Clark – Tú lo dijiste Lana, todo es diferente ahora – se quedó mirándola con serenidad.

Ella tenía una expresión de total intriga. Lo sentía cerca, intentando protegerla y entenderla como siempre, pero percibía un muro que no permitía que se le acercara como mujer. ¿Qué estaba pasando? Sabía que iba a ser muy difícil sellar las heridas y lograr recuperar la confianza que habían logrado tenerse, pero esa distancia era nueva. Presentía que había algo más.

Asintió con un pequeño movimiento de cabeza y lentamente deslizó su mano hasta quitarla del cuerpo de Clark. Lo observó unos segundos antes de alejarse, respetando la distancia que le estaba pidiendo implícitamente.

Lana – Entiendo… espero que algún día puedas llegar a perdonarme.

Clark – Lana, ya lo he hecho…

Ella frunció el ceño ante estas palabras. Sólo le confirmaban que lo que presentía era más real de lo que creyó segundos antes. Le brindó una leve sonrisa.

Lana – Clark, te esperaré… - le dijo sólo para observar su reacción. Si algo había aprendido de su matrimonio con Lex era la forma de obtener información sin pedirla directamente. No era lo mejor, pero era útil.

Él tomó una bocanada de aire y le sonrió nerviosamente. En ese momento no podía ocultar muy bien el hecho de que había algo que ella debía saber, pero no podía decírselo, no en ese momento. ¿Cómo confesarle que se había enamorado de Chloe? Ella había sido su mejor amiga, lo seguía siendo, y la veía tan débil emocionalmente. No sabía como lo tomaría, si entendería como realmente se habían dado las cosas entre ellos. No quería brindarle otro motivo de angustia, ya era demasiado por el momento. Esperaría unos días, hasta que ella se acomodara. Pero no dejaría pasar más tiempo. Debía cerrar esa historia para seguir adelante, lo necesitaba por él, por Chloe.

Llevó una de sus manos y le acarició suavemente la mejilla con el dorso de sus dedos, en un gesto de comprensión. Ella sonrió al sentir la calidez de su mano. Inclinó apenas la cabeza para apretarse más a su contacto. Lo necesitaba tanto en ese instante.

Lana – Te amo, Clark – no pudo evitar decirlo.

Clark le sonrió – Siempre estaré para ti ¿lo sabes? – No podía responderle lo mismo, pero necesitaba que supiera que no iba a dejarla sola en esto.

Ella asintió. No era precisamente la respuesta que quería escuchar, pero era mejor que nada. Algo en su interior le decía que la nota que dejó ese día le iba a costar más caro de lo que se había imaginado.

Se tomó unos segundos para procesar la situación, mientras buscaba en los ojos de Clark algún señal que le dijera que aquellas palabras, que aquella distancia, eran sólo producto del resentimiento. Necesitaba tener alguna esperanza, no quería darlo por perdido cuando apenas regresaba a su vida.

Pasó la mano por la fría mesada y suspiró. Desvió la mirada y sonrió antes de comenzar a hablar nuevamente.

Lana – Creo que ya está… Nos dijimos todo lo que teníamos que decirnos, ¿no?

Clark – No. Creo que nos dijimos lo que pudimos. Pasaron demasiadas cosas, Lana.

Ella le asintió moviendo la cabeza.

Lana – Entonces… hoy ya no me queda más por hacer aquí. – le sonrió nerviosamente separándose de la mesada – Es hora de irme.

Clark se quedó observándola mientras ella recogía rápidamente su bolso y abrigo. La notaba diferente, como si algo dentro de ella estuviera deshecho, como si le hubieran robado todo el optimismo que siempre contempló en sus ojos. Le preocupaba lo poco que ella había logrado dejar salir. ¿Una guerra? Lana, ¿en que demonio estás metida? Debía averiguarlo antes de que hiciera algo peor, o detenerla si ya lo estaba haciendo. No la sentía bien. A pesar de todo lo que le había echo y los cambios en su vida, no podía dejarla sola.

Clark – Es casi mediodía. Si quieres, te invito a almorzar. – le dijo rápidamente, intentando retenerla.

Lana – Te agradezco – le sonrió al tiempo que se llevaba un mechón de cabello detrás de la oreja. Le gratificaba lo atento que siempre era. – Pero debo buscar un lugar donde quedarme, y si me demoro más no encontraré una habitación disponible en Smallville. Además…

Él la interrumpió - ¿Te vas a quedar en un hotel?

Lana – Sí, no tengo demasiadas opciones. A sugerencia mía, mi tía ha vendido su casa y no quiero molestar a Chloe en el Talón. De seguro que Jimmy sigue parando allí la mayoría de las noches.

Clark se sonrió ante estas palabras bajando la mirada. En cierta forma le molestaba no decirle todo en ese momento, pero necesitaba ser cauteloso. La miró.

Clark – Lana, no quiero que te quedes sola.

Lana – No te preocupes. Me verás todos los días – se detuvo – Claro, si quieres…

Clark se tomó unos segundos. – Puedes quedarte aquí. La casa tiene demasiadas habitaciones desde que mamá asumiera como Senadora – le sonrió.

Lana se quedó mirándolo. – No quiero incomodarte…

Clark - No lo harás – se levantó de la banqueta acercándose a ella. – Toma mi habitación, yo iré a la de mis padres.

Dudó unos instantes, pero sabía que no podía negársele, además, tampoco lo quería.

Lana – Esta bien. – le sonrió sinceramente.

Sus ojos se iluminaron. Era la primera vez desde que había atravesado su puerta esa mañana en que pudo contemplar un atisbo de la Lana que él conocía.

Lana – Pero sólo por un tiempo, hasta que resuelva mi situación ¿de acuerdo?

Clark – Vale. ¿Tienes los bolsos en la camioneta?

Ella le asintió con la cabeza.

Clark – Vamos, te ayudo a bajarlos. – y le sonrió, al tiempo que abría la puerta de la casa y le hacía una señal con la mano para que ella pasara primero.


Notas del autor:

¡Que regreso! No? Tenía que traerla. No me gustan los cabos sueltos y senti la necesidad de darle un cierre a esa historia. Ya verán como se da todo.

En el próximo capítulo Chloe se reencuentra con Lana. ¿Sentirá que se pone a prueba su relación con Clark? Y Etni cobra mayor peligrosidad que lo que creen hasta el momento.

¡Hasta la próxima!