Los Personajes no me pertenecen, estos son de S.M. yo solo me dedico a jugar con ellos. Eso sí, la trama es toda mía, nada de plagios.
Capítulo 2: La Chica del Antifaz.
El tiempo había pasado rápido haciendo que Alice Brandon se pusiera nerviosa y comenzar a hacer las cosas velozmente. Tenía todo calculado pero la repentina escena de la cafetería había echado abajo una cuarta parte de su tiempo haciéndola enfurecer.
Isabella Swan la observaba desde el otro lado de su gran habitación tan sorprendida que no parpadeaba. Su amiga se movía de un lado para otro y murmuraba palabrotas en voz baja mientras fruncía el seño. Ella podía imaginársela con una vena saltando en su frente y con un tipo de tic en el ojo por los nervios. Río provocando que Alice la mirara enojada.
-¿Qué es tan gracioso?-pregunto cruzándose de brazos.
-Tú-río aun más la castaña.
Alice la miro enojada.
-Lo lamento-se disculpo-pero es que te mortificas tanto, aun hay tiempo, Alice, no tienes por qué estar así.
-Es que tu no entiendes, el tiempo se acaba-miro su reloj y después la miro asustada- queda menos de cuatro horas y si no me apuro arreglarte, no saldrá como quiero-esto último lo murmuro tan bajo que solo ella se entendió.
Bella la miro y rodo los ojos, a pesar de que llevaba poco tiempo conociendo a la imperativa de su amiga, sabía muy bien como era y lo exagerada que podía llegar a ser. Camino hacia la silla donde su amiga había dejado un par de toallas y una bata y justo en ese momento observo una foto que su amiga tenia ahí en la cual aparecía su Adonis perdido.
La tomo entre sus delgados dedos y comenzó a observarla con rabia. Ella muy bien sabía que Edward nunca le haría daño pero morirá porque un día la observara y le sonriera con ternura, ser la dueña de sus sueños y amante de sus deseos, lo deseaba con todo el corazón, pero no podía hacer nada… a menos que…
Bella alzo la mirada de la fotografía y miro a su amiga quien la observaba con curiosidad.
-Alice-dijo acercándose a ella con un peculiar brillo en la mirada-se que tú has dicho que me ayudabas, pero quiero que hagas lo mejor posible.
-¿Te gustaría explicarme? No soy adivina para saber qué es lo que tramas.
Bella río.
-Esta noche bailare con Edward Cullen y necesito tu ayuda para dejar mi apariencia atrás y ser otra.
Dicho eso, tomo las cosas de nuevo y se encamino hacia el baño para tomar una ducha relajante. Lo que iba hacer esa noche era un plan aprueba de tontos y nada podía salir mal, lo había planeado en el último momento, pero la hacía ilusionarse, bien sabía que no podía hacerlo, pero quería intentarlo, debía hacerlo antes de terminar con la escuela.
Iba empezar una nueva vida y que mejor que empezarla en el baile.
-¿Pretendes quedarte aquí toda la noche?-pregunto Emmett cruzándose de brazos y observando a Edward.
El cobrizo se encogió de hombros mientras miraba el techo. La verdad es que aun no encontraba algo divertido por hacer y aquello lo tenía frustrado y de mal humor. Deseaba poder ir al baile pero no asistiría por culpa de Tanya, no quería verla y sentir su mirada por todo su cuerpo como cuchillos, o al grupo estudiantil preguntándose qué es lo que había pasado entre el capitán del equipo y la capitana de las porristas. Definitivamente eso sería un problema que quería pasar por alto.
-Vamos, tienes que levantarte, no puedes quedarte todo el tiempo en la cama piensa en todas las chicas hermosas que estarán en el baile.
Edward le dedico una rabiosa mirada a su mejor amigo y se sentó en la cama suspirando.
-No entiendes, ¿verdad?-lo observo y Emmett se encogió de hombros-Lo supuse. Hace menos de tres horas acabo de terminar con Tanya y no quiero ser el chisme de la semana.
Emmett asintió con la cabeza.
-Pero si vas no pasara nada. Si terminaste con Tanya, es muy tu problema no problema de los demás, deja que hable la gente, dales un motivo para que hablen de ti antes de salir.
Ambos chicos observaron a Rosalie Hale parada detrás de su novio con un elegante vestido largo de color azul metálico que dejaba ver por completo su pierna izquierda debido a la abertura. Tenía el cabello suelto y rizado que era adornado con un pasador en forma de mariposa del mismo color que su vestido. Sus zapatillas plateadas la hacían verse más alta a la casi altura de su novio.
Emmett la observo sorprendido, ¿Cómo había entrado? Se pregunto observándola y preguntándose cómo era posible que anduviera con una mujer de ese tipo. Era endemoniadamente afortunado.
-¿Qué haces aquí?-pregunto Edward levantándose de la cama.
Rosalie se acerco a su novio para besarlo antes de contestar su pregunta.
-Me canse de esperar a Emmett y supuse que estaba contigo-lo miro fríamente-así que no me hagas meterte a la ducha y cambiarte como niño chiquito para que asistas.
Edward trago en seco y sintió que los pelos de la nuca se le erizaban en cuanto observo a Rosalie. Ella podía ser una chica hermosa, pero tenía un genio demasiado horrible. Edward asintió y tomo una toalla y se encamino al baño.
Todo mundo se estaba preparando y nada podía salir mal.
Alice comenzó arreglar a Isabella en cuanto está había salido de la regadera. Comenzó a peinarla alisando su cabello con la secadora y cepillándolo mientras la castaña hacia muecas de dolor por cada vez que Alice jalaba su cabello. Roció un poco de líquido color naranja sobre su cabello y siguió peinándolo hasta que consiguió que todo quedara seco. Saco unas tenazas y tomo un mechón de cabello para enrollarlo y esperar que el calor lo hiciera quebrado, en cuanto repitió el procedimiento con todo el cabello de Isabella, roció un poco mas de espray y un puñado de diamantina para darle brillo a su cabello.
Después de aquello, Bella sabía perfectamente que era pasar por una lavadora y secadora; y lo mucho que debe de dolerle a su ropa cuando la lava.
Segundos después, empezó a maquillarla con tonos rojizos y dorados para darle más tonalidad a su rostro aprovechando el color pálido de su piel. Un poco de delineador oscuro y pestañas postizas para agrandar sus ojos, rímel, brillo y rubor e Isabella Swan había quedado lista para el baile.
-Ya esta-comento la morena suspirando cansada.
Isabella trato de levantarse y observarse al espejo pero Alice fue más rápida y cubrió el enorme espejo con una manta y no dejo la castaña se observara.
-¿Qué pasa contigo?-pregunto Bella con gracia.
-No puedes verte hasta que estés realmente lista-contesto Alice enojada.
Bella rodo los ojos.
-Yo pensé que ya estaba lista, con todo lo que me has puesto, yo lo creí.
-Estarás lista en cuanto te pongas el vestido y los tacones.
La castaña asintió desesperada y se sentó en la cama.
Alice comenzó a buscar en su armario el vestido que tanto había anhelado verle puesto a Bella. Ambas habían ido a comprar los vestidos pero ella jamás dejaría que la castaña usara un vestido tan siempre para una noche tan especial.
Había hablado con su cuñada y mejor amiga en la tarde diciéndole que necesitaba que hablara con Edward acerca de buscar a alguien más y dejar a la plástica de Tanya. Alice deseaba con todo corazón que Bella y Edward pudieran estar juntos, y aunque el cobrizo no estuviera enamorado de Bella como ella lo estaba de él, sabía que las cosas podían cambiar y las cosas podían darse bien. Siempre había sido buena para adivinar el futuro y sabía que esta vez no iba a fallar.
Coloco la caja alado de Isabella y ella la observo con curiosidad. La caja era nueva y tenía un gran moño color rojo alrededor, se lo entrego a Bella y le sonrió.
-¿Qué es esto?-pregunto tocando el moño de seda.
-Tu vestido.
Bella la miro sorprendida, ¿Su vestido? ¿No su vestido seguía en la bolsa de papel en el suelo? Se hizo varias preguntas hasta que capto la respuesta. Alice la había engañado y la había hecho comprarse un vestido falso. Negó con la cabeza y se levanto de donde estaba, camino hacia la bolsa donde estaba su vestido, el verdadero, y camino hacia el baño para cambiarse.
Alice la detuvo y la miro con rabia.
-No dejare que uses ese vestido.
-¿Por qué no? Es el vestido que me hiciste comprar ¡No puedes hacer esto, Alice!
La morena tomo su mano y la condujo hasta la cama, saco el hermoso vestido rojo y lo extendió para que Isabella lo observara. Era corto hasta la rodilla pero tenía una larga tela detrás que se veía con encajes negros, el color rojo sangre combinaba a la perfección con ese color y la forma del vestido sin tirantes hacia verse más elegante.
Bella la miro sorprendida y sintió que las cuencas se le saldrían en cualquier momento. Respiro profundo y miro el vestido de nuevo. Si creía que el plateado era exuberante, el rojo lo era aun más.
-Bien tenemos que apurarnos ya casi se acaba el tiempo y no me he arreglado-murmuro la morena dándole el vestido a Bella.
Ella asintió aun pensativa y camino hasta al baño, se lo puso y en cuanto salió, Alice grito de emoción.
-Te ves hermosa.
Camino hacia el espejo, jalo la cortina y Bella se miro.
Dejo de respirar en cuanto se observo y sonrió ante la imagen de aquella mujer, por eso era, ya no era la niña que ella conocía, ahora era toda una mujer.
Su hermoso cuerpo flacucho ahora se veía con forma debajo de ese extravagante vestido. Moldeaba a la perfección sus pequeños pechos pareciendo que eran más grandes y duros, sus piernas estaban largas y lizas en forma de haber hecho demasiado ejercicio y con las zapatillas altas de 10cm se veía mejor. La semi-cola de encaje del vestido le daba un aspecto sexy y gótico que le encanto.
Siguió observándose hasta llegar a su rostro y quedo sorprendida la forma en cómo sus ojos se veían más expresivos y su rostro parecía más grande y maduro.
Le gusto, se gusto por primera vez.
Edward se encontraba buscando entre su armario aquella pequeña caja que le había regalado su madre para aquel día. La coja contenía su antifaz color plateado que hacia juego con su traje oscuro y su camisa blanca.
Siguió buscando hasta que la encontró y camino hacia la salida colocándoselo en el rostro. Había acomodado su cabello en forma de rebelde para que le diera un toque único, antes de subir al carro de su mejor amigo se acomodo el traje y Rosalie le acomodo la corbata y juntos partieron al baile.
Emmett iba cantando todo tiempo, había escogido un traje oscuro y con corbata azul plateado para que combinara con el vestido de su novia. Ambos llevaban antifaces oscuros haciéndolos parecer misteriosos.
El camino hacia el baile estaba adornado de brillantes luces que te conducían hacia el instituto, la gente llegaba en carro o caminado. Risas y cotilleos rodearon el ambiente haciéndolo parecer más alegre. Edward bajo del carro al mismo tiempo que sus dos amigos lo hacían. Miro a su alrededor cuando observo a Tanya del brazo de un chico alto, rubio y de ojos azules, era uno de los jugadores del equipo; Mike Newton.
Aquello lo hizo sentir mejor.
El trió camino hacia el interior del instituto y observaron impresionados el lugar. Todo el salón estaba arreglado con diferentes tipos de globos de color oscuro, dorado y plateado. Mesas estaban esparcidas alrededor y la gente comenzaba a bailar en la pista.
Rosalie tomo la mano de su novio y cuando estaban a punto de caminar hacia la pista, una pequeña chica de cabello oscuro se atravesó en su camino.
Todos la miraron y a pesar de que tenía tacones, parecía, de igual forma, más pequeña. Traía puesto un hermoso vestido morado que se entallaba a su diminuta figura. Sus tacones de 15cm color plateado le daban un toque único a su atuendo y su diminuta diadema la hacía verse juvenil.
-¿Cómo han estado?-pregunto besando la mejilla de su hermano y de su cuñada.
-Bien, ¿Acabas de llegar?-pregunto Emmett.
La morena asintió.
-Pero mi amiga se retraso, yo creo que no tarda en llegar para que…
Dejo la frase inconclusa cuando Isabella entro en la habitación.
Cuatro pares diferentes de ojos la observaron y sintió su sangre vagar hasta llegar a su rostro. El hormigueo que sintió en la espalda le dijo que tenía que tener cuidado porque podía resbalar. Camino hacia donde estaban los chicos y sonrió.
Edward había quedado sin aliento, sintió que sus pensamientos se quedaban, literalmente, en blanco y comenzó a sudar al observar aquella chica de antifaz negro y cabello castaño.
Era la chica más hermosa que había visto alguna vez, su hermoso rostro se le hacía familiar pero no recordaba donde la había visto. Pero no importaba, lo que importaba era que un ángel había caído y que estaba parado frente a él, ¿Qué tenía que hacer?
¡Hola! Bueno aquí está otro capítulo, muchas gracias a las personas que me pusieron en favoritos y a las demás personas que comentaron, de verdad gracias. Iba a tardar más porque no sabía si a varios le había gustado o no. Por favor chicas comenten para poder actualizar más seguido. Sin más me retiro, muchas gracias, un beso, adiós.
