Los personajes no me pertenecen son de la autora Rumiko Takahashi, lo que si me pertenece es la historia, la cual ha salido totalmente de mi imaginación.
-Qué diablos…
Inuyasha dejó caer varios documentos que tenía entre sus manos al ver llegar a cierta mujer.
Y que mujer, eso fue lo que pensó él al poder inspeccionar las largas y torneadas piernas de la morena.
La mujer de ojos marrones sonrío a modo de saludo a varios compañeros, realmente no sabía de donde estaba sacando el coraje para hacer tal cosa, pero le había encantado la reacción de Inuyasha.
Se sentía poderosa y femenina.
O al menos se sintió de esa forma hasta que Kikyo apareció por la oficina…
Su falda por encima de la rodilla y su blusa blanca con escote –no demasiado provocativo- no eran tan insinuantes y sexys como la minifalda azul oscuro y la camisa bastante apretada y escotada de Kikyo.
¿Tanto trabajo para esto?, ¡maldición! Se había levantado dos horas antes de lo normal para maquillarse y arreglarse, ¿y ahora qué? Esa maldita mujer conseguía más miradas que ella, pero lo que menos le gustaba era que había conseguido toda la atención de Inuyasha.
La vida es una mierda, al eso era lo que Kagome pensaba.
-Buenos días Inu…-le susurró la morena a el hombre en el oído mientras le agarraba del brazo-
-Buenos días Kikyo, por cierto no me gusta que me llamen Inu, no soy ni un perro ni un niño.
-Oh claro lo siento Inuyasha.
Kagome se sentó frente a su escritorio de muy mal humor, maldita manipuladora roba agentes del FBI.
¿A quién pretendía engañar?
Ella era una chica de ropa cómoda, informal.
Las faldas y los escotes no eran precisamente sus aliados.
Y mucho menos los malditos tacones de cinco centímetros de alto.
-Buenos días Kagome-le saludó Rin mientras se acercaba hasta el escritorio de la morena-
-Dilo…-susurró Kagome-
-¿Qué quieres que diga?
-Eso que te estas muriendo por decir.
Rin se mordió el labio inferior como si aún fuera una quinceañera que se acababa de enterar de un cotilleo, había veces que la morena no entendía como su amiga podía ser una inspectora, sobre todo con la mente tan fría y calculadora que hay que tener para ciertas cosas.
-¡Te has vestido así para impresionarle!
-¡Baja la voz!
-¡Qué fuerte! ¡Te gusta!
-¡¡Rin!!
-Oh, vale ya dejo de gritar, pero venga dime, ¿por qué?
-No me gusta Kikyo.
-Eso es evidente querida, aunque hay cierto moreno que tu y yo conocemos que te gusta, y como para no gustarte-le dijo mientras hacia un ronroneo-
-Cállate-le dijo sonrojada, ¿desde cuándo ella se sonrojaba tanto?
-¿Le pedirás que sea tu acompañante en la fiesta del departamento?
-No.
-¿Cómo que no?, oh vamos Kagome ¿entonces con quién iras?
-Con nadie no pienso ir.
-Eres una aburrida Kagome Higurashi.
-Y tú sigues estancada en la adolescencia.
-Hay que vivir la vida amiga-le dijo la otra mientras se dirigía a su despacho dejando a Kagome sola de nuevo.
La morena suspiró recordando la maldita fiesta, solían alquilar el comedor de un hotel famoso, eso si cada año era en un sitio distinto, es decir que podía ser en cualquier ciudad.
Pero claro, no todo el mundo podía irse y dejar la ciudad desprotegida, solo se iban algunos, aparte se celebraba una pequeña "fiesta" en la comisaría.
Este año ella también volvería a pedir quedarse en la ciudad, no quería fiestas.
Bailar no era lo suyo.
Y menos aun ir elegante y sofisticada.
Se quedaría en casa.
-¿Si?, si ya lo tengo, no, no se preocupe, ¿Cómo?, un momento él no tiene por qué…Si señor…Adiós señor…
El hombre de ojos dorados dio a la tecla de colgar con más fuerza de la necesaria, estaba realmente molesto, ¿por qué ese estúpido tenía que venir?, el se las arreglaba solo, no era un maldito novato de tres al cuarto.
El era Inuyasha Taisho, agente del FBI.
No era ningún inepto y mucho menos un estúpido.
Sabía perfectamente lo que hacía.
Solo había algo que se le escapaba de las manos.
Y ese algo era Kagome Higurashi.
-¡Ya voy!-grito Kagome al oír el timbre de la puerta, era bastante extraño que alguien llamase a las once y media de la noche, así que caminó lentamente hacia la entrada, en silencio intentando escuchar algún ruido extraño, miró a través de la mirilla y para su profundo asombro y desasosiego vio que no era ningún delincuente.
Aunque realmente prefería enfrentarse con un asesino antes que con la persona que estaba al otro lado de la puerta.
Ni siquiera se molesto en ponerse otra cosa que tapase mas, era su casa ¿no? Pues él tendría que aguantarse y verla con la camiseta de mangas cortas bastante dada de sí –se le caía por un hombro- y los pantalones vaqueros cortos desgastados, y mejor no hablar de su pelo.
Simplemente abrió la puerta.
-¿Qué haces aquí?
-Yo también me alegro de verte-le respondió el hombre mientras sonreía sensualmente, verla con esa ropa le sorprendió, no pensaba que Kagome abriera la puerta de casa con esa ropa puesta, aunque quizás en otra mujer diría que era una horterada y algo horroroso, pero en ella se veía bastante bien, incluso sexy.
-Inuyasha dejémonos de tonterías ¿qué pasa?
-Tenemos que hablar.
-Creo que no-le dijo a la vez que cerraba la puerta dejando al hombre asombrado y algo desilusionado, no quería ni verle.
Kagome volvió a su cuarto –donde tenía una televisión- y se tumbó en la cama mientras seguía comiendo patatas fritas y viendo el programa del corazón que emitían por la noche, la verdad a ella esas cosas no le gustaban demasiado, pero no había otra cosa en la televisión.
Se llevó otra patata a la boca y poco a poco la mastico, lentamente pensando en porqué Inuyasha había aparecido por su casa, pero sus pensamientos se vieron perturbados por un sonido que atrajo su atención.
Se levantó de la cama y se acercó a la ventana de su cuarto, descorrió la cortina y gritó.
-¿Si?, oh hola, claro no hay problema, si, si, vale adiós.-la morena colgó el teléfono y suspiro aliviada, realmente no le gustaba que él la llamara al teléfono, pero no le quedaba otra que contestar.
Ese hombre la asustaba.
Dejó el teléfono sobre la mesa y se dirigió hacia la cocina, estaba hambrienta, y echaba de menos a cierto hombre de ojos dorados.
Cenaría algo y le llamaría, quería tener algo de compañía masculina.
Después de todo Kikyo Parker tenía muchas necesidades y la mayoría se relacionaban con ese hombre…
-¡Maldita sea Kagome deja de gritar y abre la puñetera ventana de una vez!
-¿Cómo demonios has llegado aquí?-le gritó la mujer escandalizada, estaban un segundo piso-
-Trepando Kagome, ahora abre antes de que acabe en el suelo.
Refunfuñando la morena abrió la ventana del todo dejando entrar al individuo en su casa, ¿A qué persona en su sano juicio se le ocurriría escalar hasta una ventana de una segunda planta?
Solo a Inuyasha.
-¿Sabes que podrías haberte matado? Maldición Inuyasha ¿y si no llego a darme cuenta de tu presencia?
-Mi intención era que te dieras cuenta además, te recuerdo que trabajo para el FBI, por ello te aseguro que he hecho cosas mucho más peligrosas que escalar unos pocos metros.
-Eres un idiota.
-Sueles decírmelo mucho…-susurró el hombre mientras se sentaba en la silla que estaba cerca del escritorio-
-¿Qué quieres?-le preguntó ella mientras se sentaba en la cama y apagaba con el mando a distancia la televisión.
Inuyasha no dijo nada durante unos minutos, simplemente se entretuvo observando el cuarto de la mujer, no era gran cosa, una cama individual –cosa que por un lado le molestó y por otro le alivió-, una mesita de noche, una televisión, un escritorio con un ordenador y muchos clasificadores, y por ultimo un armario empotrado. El cuarto estaba decorado con colores tierra suaves.
-He venido a hablar contigo, pero como me echaste antes pues…he tenido que tomar unas medidas bastante drásticas.
-Ya me he dado cuenta, pues bien dime de que quieres hablarme, y te advierto que tienes dos minutos para decirme todo lo que tengas que decirme, después si no te vas seré yo la que te tire por la ventana.
Inuyasha asintió con la cabeza mientras la miraba fijamente.
-Solo quiero decirte dos cosas.
-Bien, dime.
-Van a reabrir el caso.
-¿Qué caso?
-El de la mansión Schofield.
-¿Por qué?
-Eso lo descubrirás mañana Kagome-le dijo sonriendo-
-¿Y que es lo otro?, te quedan treinta segundos.
-Oh, claro, que te ves realmente sexy con esa ropa.
La primera reacción de Kagome fue sonrojarse, un rubor carmesí cubrió sus mejillas haciéndola ver adorable, pero al recordar la ropa que llevaba se enfado.
Ese hombre se reía de ella.
-Vete al infierno.
-¿Cómo que me vaya al infierno? Esa no es forma de agradecer un cumplido.
-Ya claro, fuera de mi casa.
-Eres realmente extraña-dijo el hombre mientras se levantaba y se dirigía hacia la puerta-
Kagome se levantó y bajó las escaleras para asegurarse de que Inuyasha realmente iba a irse, no pensaba dejarle estar ni un segundo más en su casa.
-Buenas noches Kagome…
Fue bastante raro como ocurrió, el simplemente se agachó un poco para besarla en una mejilla, ella en un acto reflejo levantó la cara y levemente la giró, esos simples movimientos consiguieron hacer algo realmente deseado para ambos.
Un beso.
Entonces todo dejo de parecer importante a su alrededor, en ese instante solo existían ellos.
El beso comenzó siendo suave y algo torpe como si ambos estuvieran nerviosos, pero lentamente fue convirtiéndose en un beso con todas las letras, los labios de Inuyasha se movían rápidamente sobre los de la mujer y ella aún un poco aturdida le correspondía también con fervor, en un abrir y cerrar de ojos Kagome estaba apoyada contra la pared con sus dedos enredados en los cabellos de el hombre y una de sus piernas entre las de el, Inuyasha la tenia agarrada de la cintura y con cada movimiento de labios la atraía más hacia su cuerpo, le pasó la lengua por los labios como pidiendo paso, la respuesta de Kagome fue inmediata, entreabrió sus labios dejando paso a la cálida lengua del hombre que acabó desbastándola totalmente.
Pero desgraciadamente todas las cosas buenas llegan a su fin, y el fin de esta fue por culpa de un sonido.
El sonido de un móvil.
-No contesta…-susurró Kikyo mientras seguía insistiendo, tenía muchas ganas de estar con ese hombre y que no la contestara al móvil no le gustaba nada de nada.
Pero finalmente sus rezos fueron escuchados y al otro lado del aparato se oyó una voz masculina bastante ronca, respiraba fuertemente.
Kikyo frunció el ceño pero decidió no preguntar nada, tenía entendido que Inuyasha hacia ejercicio y salía a correr a menudo, así que le habría pillado haciendo footing.
-¿Inuyasha?, hola, ¿te importaría venir a mi casa? Es que estoy sola y me gustaría que me ayudaras con cierta cosa del trabajo, si, vale, entonces te veo dentro de diez minutos, adiós –Kikyo sonrío triunfantemente mientras colgaba el aparato, tendría a Inuyasha solo para ella, simplemente hablaría con el diez minutos sobre el trabajo, el resto del tiempo lo utilizaría para cosas más…útiles.
Inuyasha corto la llamada, tenía ganas de destrozar algo, demonios esa mujer había interrumpido su beso con Kagome, y no había sido un simple beso, la había tenido tan cerca…
-Me tengo que ir…-dijo Inuyasha sin casi mirar a la mujer que estaba ante él, sabía que si lo hacía volvería a besarla y no saldría de esa casa, y eso no se lo podía permitir, él siempre controlaba sus emociones y la lujuria no se le iba a escapar de las manos.
-Adiós…-dijo la morena con la voz entrecortada mientras veía como el salía por la puerta, ese beso había sido totalmente inesperado, había sido tan hermoso y excitante.
Pero que se cayese muerta en ese instante si no había sido Kikyo Parker la que había llamado a Inuyasha por el móvil.
Su voz de pito era reconocible en cualquier sitio.
Cerró la puerta de golpe, y se sentó en el suelo con la espalda pegada a la pared.
Primero la besaba y luego se iba con Kikyo, ¿a qué mierda jugaba Inuyasha?
-Buenos días.
Rin levantó la vista del documento que estaba rellenando y miró a su amiga.
Tenía muy mal aspecto, o más bien dicho muy mala cara. Bajo sus ojos se podían ver con toda claridad unas oscuras ojeras, y el cabello estaba revuelto, como si se habría peleado con el secador, además que los pantalones rojos y la camiseta fucsia no conjuntaba demasiado.
-¿Una mala mañana?-le preguntó mientras señalaba con el bolígrafo el atuendo de la morena-
-Malísima.
-Cuéntaselo todo a la tía Rin.
-Quiero un café, y bien cargado, después ya decidiré si te cuento algo.
Rin dejó escapar una risilla burlona mientras iba hacia la maquina del café y sacaba dos expresos bien cargados, era hora de comenzar con cierta charla.
-Aquí tienes, ahora dime que te ha ocurrido.
Kagome miró a su amiga y dudó por un momento si contárselo, hacerlo sería admitir que le molestaba que Inuyasha tontease con otras, y eso era algo que su orgullo no le permitía.
Finalmente decidió contárselo.
-Inuyasha apareció anoche por mi casa.
-¿y…?- dijo Rin animando a su amiga a que continuara con la frase-
-Me besó.
Rin se mordió el labio inferior para evitar soltar un grito de felicidad y victoria, aún tenía en la cabeza la conversación de hace ya unos días con Inuyasha.
Flash Back.
-Me gustaría pedirte que hicieras un poquito feliz a Kagome.
-Espera ¿estás diciéndome que me acues...
-¡¡No!! ¿Por qué todos los hombres pensáis que la felicidad es igual a sexo?
-¿Quizás por qué eso es lo más parecido a tocar el cielo?
-Da igual, yo no te he pedido que te acuestes con ella, solo que la hagas feliz, que la hagas sentirse femenina y querida. Tal vez que parezca tonto pero a ella la absorbe el trabajo, no recuerdo cuando fue la última vez que tuvo una cita con alguien, bueno sin contar las obligadas.
-¿Obligadas?
-Sango le concertaba citas, ella esta tan preocupada como yo, por cierto ¿la conoces?
-Si su novio es un viejo amigo.
-Bueno eso da igual, ¿lo harás?-le pregunto Rin mirándole fijamente-
-No.
-¿Qué?-Rin intentaba no perder la compostura, pero realmente ese hombre la estaba desesperando-
-No juego con corazones virginales.
-¡Maldito machista!
-No pienso jugar con ella.
-No te estoy pidiendo que hagas eso.
-Rin, yo y Kagome nunca tendremos algo.
Rin le miró duramente.
-¿Por qué?
-Porque yo he venido para trabajar, no para acostarme con la criminóloga del departamento de policía.
-Pues mira por donde Kagome piensa que te estás acostando con Kikyo.
Inuyasha no dijo nada, Rin miro el semblante de su interlocutor, parecía sorprendido, pero no dijo nada, simplemente se despidió de ella y se fue, dejando a la mujer con una gran duda en su mente.
Fin flash back.
-¿Te besó? ¿Así sin más?
-Bueno…si.
-¿No te dijo nada?
-No…
-¿Y después de besaros?
-Después de besarnos se fue rápidamente, su querida Kikyo requería su atención.-en su respuesta se podía percibir un toque de celos y enfado.
-¿Seguro que era Kikyo?
-Seguro.
Rin vio como su amiga apartaba la mirada de ella y la dirigía hacia la ventana, pero de pronto por caprichos del destino Inuyasha se acercó a la mesa en la que estaban ambas.
-Buenos días-dijo el sonriendo sensualmente, pero recibió unas miradas asesinas, pobre Inuyasha dos mujeres furiosas y molestas son bastante complicadas de apaciguar.
-¿Buenos? Yo creo que no Inuyasha-le dijo Rin mientras le miraba como si quisiese matarlo-
-No estoy de humor Taisho así que si no quieres una bala en tu trasero mejor que te largues.
-No pienso irme además Rin me defenderá ¿verdad?-dijo él con tranquilidad-
-No estés tan seguro… toma Kagome, dispárale-dijo la chica mientras le tendía su arma-
-Será un placer-dijo la morena sonriendo cruelmente-
Inuyasha las miró con asombro, esas dos eran unas psicópatas.
-Yo…mejor me voy antes de que me peguéis un tiro…
-Mira, es listo y todo-dijo la morena burlonamente a la vez que le dirigía una gélida mirada.
Inuyasha suspiró y se alejó de las dos mujeres, sabía perfectamente porque le miraban de esa forma y también la causa del mal humor que presentaban.
-Tengo que arreglar las cosas…-susurró el moreno mientras entraba en su despacho temporal, pero un segundo después una mujer se le tiro prácticamente encima.
-¡Inuyasha!
-Kikyo sabes cuánto odio que la gente se me pegue.
-Lo siento querido-le dijo con una sonrisa empalagosa mientras se separaba de él y agitaba su larga melena oscura-
El hombre miro a la mujer morena que estaba junto a él, ciertamente era hermosa y seductora, pero no era su tipo, era demasiado…sofisticada.
-Inuyasha serás mi pareja para la fiesta de navidad ¿verdad?-le dijo sonriendo seductoramente, no podía dejar que ese hombre se le escapara de las manos-
-Claro…
-Bien…-la mujer sonrió triunfalmente mientras rápidamente copiaba todo el contenido del ordenador a un disco duro portátil, no tenía mucho tiempo, Miroku llegaría en cualquier momento.
Realmente ella no quería haber llegado hasta esas alturas, pero no soportaba todas las mentiras que su novio llevaba diciéndole desde que Inuyasha había aparecido por primera vez por la casa.
Y ella no era tonta, sabía perfectamente que algo raro se estaba cociendo a su alrededor.
Y necesitaba descubrir el que.
-Kagome tienes que venir.
-Rin te lo vuelvo a repetir, no.
-Eres una aburrida.
-Soy una mujer que odia bailar.
-Eres una vieja cobarde.
-Pues vale soy una vieja cobarde.
Rin suspiró, no era capaz de convencer a su amiga para que fuese a la fiesta, bueno aún le quedaba llamar a Sango para pedirle que la ayudara…pero todavía le quedaba algo por utilizar.
-Él irá.
-¿Quién?
-Mi novio.
-Espera, espera. ¿Hablas de tu chico misterioso?-le pregunto Kagome-
-MI hombre misterioso.
-Oh…
-Y si no vienes no le veras…
-¿Estas chantajeándome?
-Sí.
Kagome bufó mientras se levantaba y miraba hacia donde Inuyasha y Kikyo estaban sentados tomando un café.
-¿Vas a permitir que vayan juntos?
-Cállate, ya decía yo que hace mucho que no saltabas.
-Estas siendo una estúpida, sabes lo bien que estaríamos disfrutando de ese hombre.
-Si claro estaríamos muy bien, divinamente.
-¡Pues vale! ¡Deja que esa zorra le manosee y lo toquetee, pero después no vengas llorando!
Maldijo entre dientes lo que su conciencia le había prácticamente gritado.
Tal vez tuviese razón y debería ir a esa fiesta, pero… ¿y si hacia el ridículo?, y si acababa mal…
¿Y si él se iba a un hotel con ella delante de sus narices?
-¿Vendrás?
Miró a su interlocutora y lentamente asintió con la cabeza, tenía un mal presentimiento… y normalmente sus presentimientos no fallaban.
Hola!!!
Bueno aquí traigo otra conti, espero que les haya gustado y que me dejen algún comentario!! Se lo pido por favor ^_^, el próximo capítulo creo que les gustara… ^_^
Muchas gracias a todo el mundo que me deja comentarios!!
Besos!!
Amni
