Los Personajes no me pertenecen, estos son de S.M. yo solo me dedico a jugar con ellos. Eso sí, la trama es toda mía, nada de plagios.
Capítulo 4: ¿Despedida?
-¡¿Qué demonios pasa contigo?-grito Edward desesperado tomando a Tanya por los hombros y moviéndola bruscamente.
Los hermosos ojos grises de la chica se posaron en él y gruño con odio.
-¡Que te pasa a ti!-le devolvió el grito-¡Protejo lo que es mío!
Lo abrazo fuertemente, pero él la empujo bruscamente tratando de separarse.
-¿Por qué?-pregunto ella observándolo y con lágrimas en los ojos-¿Por qué haces esto? ¿Por qué ella?
-¿Ella?-pregunto Edward refiriéndose a la castaña.
Tanya se dio cuenta de su error y comenzó a llorar distrayendo al cobrizo. Edward la miro y comenzó arrepentirse de su comportamiento. Si su madre lo viera lo golpearía de inmediato por tratar de esa forma a una mujer.
Se toco la punta de la nariz con los dedos y trato de calmarse. No le había gustado la forma en cómo la rubia había tratado a Mary y mucho menos golpeándola frente a él. Suspiro y la tomo del brazo para abrazarla.
Tanya siguió llorando, su cuerpo tembló por el llanto y de inmediato sintió el alejamiento de Edward, se dio cuenta en el momento que la separo lentamente de sus brazos y lo miro a los ojos, que lo había perdido, había perdido al único amor de su vida, y aun que para muchos pareciera un capricho, ella muy bien sabia que esto era amor, del verdadero y ella lo sentía.
Odiaba a Bella, odiaba que cambiara de la noche a la mañana en su aspecto y odiaba a Edward por comportarse como niño pequeño a su lado, todos parecían tener algo cuando ella había entrado en la estancia y odio que le quitara toda la atención. Pero aun así, sintió que todo había acabo y siempre había sido de las personas que pensaban que por algo pasaban las cosas.
Ella se sorbo la nariz e inclino la cabeza observando a Edward con una sonrisa. El Cobrizo no entendió el mensaje que le dio la rubia con su mirada. Tan solo observaba el brillo en sus ojos y la tristeza en ellos.
Lo tomo de la camisa y le planto un beso, tratando de darle a entender lo que de verdad sentía hacia él, obviamente Edward actuó de la forma que pensaba, empujándola con tal violencia y limpiando su esencia de sus labios. Asintió con la cabeza y lo abrazo.
-Te deseo suerte, no la dejes ir.
Y con eso se alejo del lugar dejando a Edward completamente confundido. ¿A qué se refería exactamente cuando decía, "No la dejes ir"? algunas veces no comprendía el comportamiento de las mujeres, su madre y mejor amiga se comportaban de esa forma cuando no sabían que hacer o simplemente cuando necesitaban algo, pero con Tanya, era la primera vez que experimentaba esto.
Un sentimiento de tristeza le atravesó el corazón sintiéndose acongojado. Agacho la cabeza y sostuvo su rostro con sus manos, estaba cansado y desesperado y fue hasta entonces cuando recordó lo que hacía. Alzo el rostro y giro rápidamente donde había dejado a la castaña, pero no encontró nada, tan solo luces y arbustos.
-¡Maldición!-grito y camino hacia el interior del gimnasio.
Alice estaba hablando con alguien cuya figura no alcanzo a ver, pero en cuanto observo el destello de su mirada, corrió inmediatamente hacia ellas, pero la castaña ya había salido corriendo.
-¡Alice!-grito y la morena lo observo con odio. El comprendió pero no comento nada-¿Has visto a Mary?-pregunto como si nada.
Ella bufo.
-Se ha ido y será mejor que la dejes en paz, no quiere verte de nuevo, Edward.
Ambos intercambiaron miradas diferentes, Alice sintió un odio hacia el cobrizo y Edward la miraba confundido. ¿Qué había pasado?
-¿Qué? ¿Por qué?
-¿Todavía preguntas?-se cruzo de brazos la morena y miro hacia otro lado.
Si no fuera porque era un asunto importante, Edward se hubiera reído de la pose y comportamiento de la pequeña, Alice.
-Alice, yo…-no pudo continuar y termino suspirando-… necesito pedirle perdón, se que fui un tonto la dejarla sola pero tenía que arreglar las cosas con…
-¡Cállate!-exploto Alice-Se que tu nunca vas a cambiar, serás siempre el mismo y no quiero que te acerques a mi amiga, Be…-se quedo callada y carraspeo-Mary.
Edward volvió a mirarla confundido.
-Alice, por favor…
-Edward no insistas, no lo hare así que será mejor que la olvides, ella mañana regresa a Florida y no volverán a verse.
Y con aquellas palabras se marcho junto a Jasper.
A la mañana siguiente, Bella sintió que un camión había pasado por todo su cuerpo haciéndolo añicos y dejando los pedazos rotos. Se había levantado hace una hora y todavía sentía sueño y cansancio. Tal vez había sido el hecho de que llevara unas zapatillas con un enorme tacón o simplemente llorar toda la noche no había servido de nada. No lo sabía pero estaba completamente segura de una cosa. Odiaba a Edward Cullen por haber jugado con ella.
Pero no tenia de otra, ella misma se había buscado aquello, o eso pensaba, ella era quien había decidido cambiar por él y es ella quien había cometido el error de hacerse ilusiones, toda la culpa era de ella, pero si tan solo la entrometida de Tanya no se hubiera metido entre ellos, todo habría terminado bien y le habría dicho quien era, aun que también, corría con el peligro de que Edward saliera corriendo en cuanto lo supiera, ¿Quién querría estar con una chica como ella? Toda flaca y fea, sin nada de gracia. No definitivamente Edward hubiera salido corriendo con la escusa tonta de 'Me habla alguien ahora vuelvo' y nunca lo hubiera hecho.
Suspiro mientras se bañaba. Era un lunes perfecto, hoy recogía sus papeles para poder desaparecer de aquel pueblucho que no había hecho nada tan solo hacerla sufrir con cada maltrato que obtuvo en la escuela.
Al terminar de ducharse, salió con una toalla envuelta alrededor de su cuerpo y se encamino hacia su cuarto. Había escogido un corto vestido oscuro para ese lunes, deseaba que todo terminara con la graduación y que mas si no puedes disfrutarlo. Les daría a todos una probadita de lo que es ella, que se dieran cuenta de que no era la fea nerd de la escuela y que era toda una mujer, y que habían estado perdiendo su tiempo insultándola.
Tenía tanto odio a la escuela que no se dio cuenta del corto vestido que Alice le había regalado y ahora, literalmente, cubría su cuerpo. Se miro al espejo y comenzó a arreglar su cabello tal y como Alice lo había hecho el día anterior, se coloco las pequeñas zapatillas que había escogido y sonrió al espejo, el maquillaje que se había aplicado era delicado y transparente, tan solo realzaba sus ojos y sus carnosos labios.
-Bella, ¿Estas lista?-pregunto su padre del otro lado de la puerta.
-Si, en un momento salgo, no tardo.
Tomo su espantosa toga amarilla de poliéster para la graduación y bajo las escaleras lentamente.
Charlie Swan, su padre, se encontraba cerca de la ventana observando el exterior, tenía una taza de café en sus manos y montaba un traje que le daba elegancia. Bella jamás había visto a su padre tan elegante, mucho menos en el momento cuando se caso con su madre, o eso había notado en las fotos.
Su padre se giro y al observarla sintió que sus ojos se le salían. Jamás había visto a su hija tan hermosa, ni el día anterior que había llegado con aquel vaporoso vestido, estaba perfecta y parecía que se la habían cambiado, para bien obviamente, pero de igual forma, jamás había visto a su hija tan destapada y al momento que observo el largo de su vestido frunció el seño.
-Ni creas que así saldrás de esta casa.
Ella sonrió.
-Ya había pensado en eso, pero no te preocupes, solo quiero hacerme notar el día de hoy, papá, por favor-hizo un puchero el cual Alice le había enseñado.
Charlie sonrió, siempre había sido tan accesible con su hija pero para el resto del pueblo era él: Jefe de la Policía de Forks, honorable y respetable hombre.
-De acuerdo, pero cuando volvamos a casa te lo quitas.
Ella asintió.
Sin más se dispusieron a irse.
Edward no había podido dormir en toda la noche ya que siempre que cerraba los ojos, imaginaba el rostro de la castaña y el sabor de sus labios.
Le había encantado estar a su lado, bailar y tocar su escultural cuerpo con tal solo un baile, pero lo que más le había gustado era haber besado sus rosados labios. Haber experimentado aquella sensación de mariposas revoloteando dentro de su estomago había sido lo más maravilloso que le había pasado en mucho, mucho tiempo.
Se levanto suspirando de su cama y se dispuso a arreglarse. Había lamentado haber terminado de esa forma con la castaña y de igual forma con Tanya, ella había sido su novia por mucho tiempo y el haber creído que de verdad la amaba, era una cosa completamente diferente a lo que sentía por la castaña.
Muchos lo describirían como amor, pero el más bien lo describiría como cuento hecho realidad. Nunca en la vida encuentras a una chica como ella y él había desaprovechado la oportunidad de estar a su lado.
Cerró los ojos al momento que el chorro de agua tibia caía sobre su espalda. El rostro de la chica con el antifaz se grabo en su mente y sus hermosos ojos chocolate lo hicieron alucinarse.
Tomo la toalla que estaba cerca y la enrollo sobre su torso. Camino hacia su armario y saco el primer traje que encontró. Necesitaba verse elegante y con clase puesto que era su graduación, no iría como todos los días iba a la escuela, con pantalones de mezclilla y camisas de colores neutros.
Acomodo su cabello con la mano y tratando de verlo más acomodado, su rebelde cabello no cedió. Suspiro frustrado y se encamino hacia la salida.
Su madre se encontraba en la entrada acomodándose los pendientes mientras su padre se arreglaba la corbata.
-Estas guapísimo, hijo-lo alago su madre, Esme.
Edward sonrió y su madre prosiguió en acomodarle las corbatas a ambos.
-Hora de irnos-comento su padre y Edward asintió.
-¡Bella!-grito alguien desde el otro lado de la estancia.
Alice Brandon corrió para abrazar a la castaña, aun que Bella se preguntara como diablos podía correr con tremendo tacón-¡Dios! Te ves realmente hermosa-volvió abrazarla.
-Gracias Alice, ¿Ya está todo listo allá adentro?-pregunto.
-Sí, el director Greene solo está esperando que todos los alumnos lleguen. Por cierto, excelente vestido, lo escogiste muy bien.
Bella sonrió y agradeció.
-Bella-esta giro el rostro y observo a su padre-te veré después, iré a tomar asiento.
-Sí, papá, con cuidado.
Segundos después uno a uno de los estudiantes comenzó a llegar. Bella estaba completamente nerviosa y apenada, en cuanto había puesto un pie en la estancia, todos la habían visto sorprendidos, creyendo que lo que sus ojos estaban viendo no era real, Bella Swan se había vestido bien y se veía, hermosa, si realmente hermosa.
El director, como siempre aburrido con su traje oscuro, comenzó a hablar por el micrófono dando la bienvenida a los familiares y dando palabras de apoyo a los alumnos que pronto seria graduados. Su discurso consistía en darles a entender a los jóvenes que la vida es tan hermosa como la manejaban las caricaturas, y que todo en la vida consta de decisiones bien tomadas.
Bella comenzó aburrirse y a bostezar. Sentía cansancio debido a que el fin de semana había pasado llorando todo el día y noche pensando en el cobrizo que por cierto aun no había visto.
Poco a poco los alumnos comenzaron a pasar en cuanto iban nombrándolos, unos lloraban y otros tan solo permanecían callados, lamentaban que este momento, esta etapa había terminado y que ahora ellos mismos tenían que seguir.
-Isabella Mary Swan-dijo el director y Bella se levanto y camino hacia él tomando su diploma.
Su padre se levanto de su asiento y comenzó aplaudir con emoción, Bella se sintió feliz.
Era el momento de despedirse, era el momento de decir adiós y eso era lo que más temía Bella, ¿Sería capaz de decirle adiós a su amor platónico de la preparatoria?
¡Hola! Sé que he tardado una eternidad en subir capitulo, pero estaba con la escuela y muchos trabajos, así que no tenía tiempo para nada. Ayer había escrito este capítulo y hoy decidí subirlo, lamento informar que el Domingo será el último capítulo, se termina. Pero bueno, ahora no tengo mucho tiempo, sin más mes despido y gracias por todo. Adiós.
