Los personajes no me pertenecen, solo la historia que ha salido de mi imaginación.


No podía moverse.

No podía dejar de mirar la casa.

No podía pensar que ella estaba…

-No-gruñó con voz ronca- no…no

No iba a aceptar que no volvería a ver esa sonrisa suya, esos ojos del color del chocolate fundido, esos andares de pato cuando llevaba tacones, ese espíritu luchador, ese mal genio que no podía controlar.

Que no volvería a verla.

No, eso él no lo podía aceptar.

Se levantó del suelo furioso, haciendo caso omiso a los pinchazos en su espalda, sin importarle lo que le molestaran.

No eran comparables al dolor de su corazón.

-Tengo que entrar-susurró, y con pasos decididos se dirigió hacia la puerta, pero una voz le detuvo-

-¡Inuyasha!, ¿Qué se supone que haces?-chilló alguien a unos metros de él-

Ahí estaba, por un segundo él pensó que era un espejismo, una mera ilusión de lo que su corazón quería, pero cuando ella se acercó a él, le tomó del brazo y lo alejó de la casa en llamas supo que no era una ilusión ni un espejismo, era ella…

-Kagome…-acarició la mejilla de la mujer aun sin creérselo, quería zarandearla y gritarle por hacerle sentirse tan dependiente a ella, tan débil, dios como la necesitaba.

-Hey tranquilo-le dijo Kagome cuando vio como él temblaba- estoy bien.

-Idiota-susurró a la vez que la atraía hacia su cuerpo para poder fundirse en un cálido abrazo.

Segundos después llegaron los bomberos, la ambulancia y la policía.

Ninguno de los dos hizo caso a las sirenas de los vehículos, ni al revuelo que en unos segundos se había montado a su alrededor; solo estaban conscientes el uno del otro, para ellos no existía nadie más.

Él no podía dejar de pensar en que por un momento la había perdido, pero ahí estaba, tan bonita y radiante. Estos pensamientos hicieron que la abrazara aun más fuerte.

-Me ahogas-susurró ella, ya que no recibía casi aire-

-Lo siento-dijo él a la vez que la soltaba de su agarre-

Se miraron unos segundos, pero siempre alguien tenía que estropear los tiernos momentos, y era algo de lo que ambos estaban seguros.

-¡Kagome!-la aludida se giró y vio a la mujer pelirroja que se acercaba rápidamente a ellos, en su rostro se podía apreciar el miedo-

-Ayame, yo… la verdad es que no se…-comenzó a decir Kagome-

-No importa, primero que te vea un médico, ¿os encontráis ambos bien?-preguntó mientras les inspeccionaba con la mirada-

-Yo estoy bien, ¿y tu Inuyasha?

-También, me duele un poco la espalda pero ahora me tomare un calmante-dijo sin tomarle importancia al asunto-

-Tómatelo ya-ordeno Ayame- yo me llevare a Kagome, tengo que hacerle unas preguntas-

Inuyasha iba a protestar, pero al percatarse de la mirada de Ayame, prefirió callarse.

Kagome miró unos segundos a él hombre a los ojos y con una pequeña sonrisa se despidió, él la vio alejarse junto con Ayame, después la llamaría.

Suspiró amargamente, no le apetecía dejarla sola, no quería volverse a separar de ella ni un segundo.

Y por una vez él, Inuyasha Taisho tuvo miedo.


-Entonces es de ella… ¿estás segura Kagome?

-Sí, completamente segura, tan segura como que casi me cuesta la vida, no sé cómo pudo saber que yo tenía el pendiente tan rápido-susurró conmocionada, no todos los días alguien volaba literalmente tu casa-

Ayame iba a decirle sus sospechas, sospechas que ya casi eran hechos; pero decidió callarse y dejar que los acontecimientos siguieran su curso un poco más.

-¿Dónde te quedarás?

Con esa pregunta la morena se dio realmente cuenta de lo ocurrido.

Había perdido su casa, sus cosas, todo aquello por lo que había luchado.

Y por poco no había perdido la vida.

-No lo sé-no pudo evitar sorprenderse al escuchar lo frágil que parecía su voz- realmente no lo sé…

-Tengo entendido que tienes familia en Japón, ¿no es así?

-Sí, pero…

-Pues ya esta, ahora mismo llamo al aeropuerto y mañana a primera hora tendrás un bonito avión esperándote-concluyo Ayame-

-Pe…Per…Pe…Pero-tartamudeó Kagome- No puedo irme hace mucho que no veo a mi familia y…

-Oh la familia es la familia te querrán siempre, es bastante bonito-susurró lo ultimo con voz apenada-

-No lo veo…

-Oh lo veras, no te preocupes, serán unos días, estas allí te despejas de los acontecimientos traumatizantes, ¡ah! y te compras ropita mona.

¿Ropita mona? pensó, ¡ah sí! había perdido su "ropita mona", y sabía que discutir con Ayame era imposible.

-Bueno me voy ahora llegará Kouga con un coche y te dejará en el hotel cercano al aeropuerto.-anunció la pelirroja a la vez que se ponía su chaqueta marrón-

-Kikyo.

Ayame se giró y miro a la mujer que estaba ante sus ojos, era fuerte y decidida, pero en ese momento le recordaba a un conejito asustado. Con un suspiro comenzó a explicarle a Kagome la situación.

-En estos momentos se encuentra detenida en una celda, aun no probamos nada, pero ella no ha dicho ni media palabra desde que irrumpieron en su casa, es más cuando la encontraron estaba vestida y peinada, sentada en un butacón, como esperando ese momento.

Kagome se quedo pensativa ante las palabras de Ayame, y cuando se quiso dar cuenta se encontraba sola en la habitación, había oído un hasta luego, pero no lo había escuchado, y ya hacía unos minutos que la pelirroja se había marchado.

Fue entonces cuando dejó que las lagrimas cayeran por su rostro, cuando se tumbó en el suelo y se abrazó a si misma…


-¿Ella está bien?-pregunto Rin al teléfono, sus manos temblaban violentamente, Sesshomaru la abrazaba por la cintura y con los dedos de su mano izquierda hacia dibujos en la cadera de esta.

-Gracias…-susurró antes de colgar el teléfono- dice Ayame que Kagome está bien, que milagrosamente escuchó un ruido raro y decidió salir de la casa- abrazó a su novio- si le hubiera pasado algo… me habría dado un ataque.

-Tranquila, ¿te dijo algo Ayame sobre mi hermano?

-No, no me dijo nada.

Durante unos segundos Sesshomaru tuvo una mirada extraña, una mirada que Rin no pudo descifrar.

Por eso ella simplemente se dedico a abrazarle con fuerza, Rin no era una mujer que tuviera miedo fácilmente, pero en ese momento estaba aterrorizada.


-La situación se está poniendo fea.

Inuyasha se giró hacia su amigo, el cansancio se podía reflejar en su rostro, eso y las ganas de ir a buscar a Kagome, para abrazarla y hacerle entender que no estaba sola.

-Tienes que hacer algo Miroku, tienes que ayudarme.

Él hombre se sorprendió, ¿desde cuando Inuyasha pedía ayuda a alguien?

Desde nunca hasta ese mismo instante de tiempo.

-¿Vas a contárselo?

-¿Qué la he estado espiando? ¿ Qué he espiado a su familia? No

-Venga ya Inuyasha, es una mujer adulta con la cabeza bien amueblada no te pateara demasiado el trasero por ello.

El aludido negó con la cabeza las palabras de su amigo, él no le entendía.

-Qué pasa que el enamorarte te hace gilipollas.

-Miroku…

-Eres un maldito cobarde no te das cuenta que tú tienes que dar el paso, ella está asustada, su temperamento no la sirve en estos momentos, necesita que la mimen, le den apoyo, te necesita Inuyasha y tú pareces no querer verlo.

-¡Maldita sea claro que lo veo! No quiero presionarla-gritó Inuyasha enfurecido-

-Tienes que presionarla a que libere ese cúmulo de sensaciones y sentimientos que tiene en su cabeza, Sango dice que debe estar muy mal, ha intentado contactar con ella y le ha saltado el contestador, ¿Dónde está ella ahora? Por si no lo recuerdas no tiene casa ni…

Un portazo hizo callar a Miroku, pues Inuyasha se había ido enfurecido.

-Espero que hagas algo inteligente.


Miró sin ganas la botella de ron que estaba sobre la mesa, era una lucha entre ella y la botella; una lucha tonta y desesperada.

Cualquiera que conociese a Kagome Higurashi se asustaría a verla de esa forma; sentada en el suelo de una habitación de hotel, sólo con una camiseta de mangas cortas que le estaba más que grande y unas braguitas azul marino con líneas blancas, si hubiese estado sobria hasta se habría avergonzado.

Pero no lo estaba.

Después de llorar amargamente había intentado hacer lo que casi todo el mundo hace para olvidar, beber.

Parecía dar resultado.

-Lamentable…soy lamentable-susurró con tristeza- no me queda nada…

Lo había perdido todo, todo aquello por lo que había luchado, ya solo quedaba una casa quemada, llena de cenizas de viejos recuerdos.

Recuerdos que solo quedarían en su mente, junto con la imagen de su casa ardiendo con ellos dentro…

Si hubiera sido cualquier otro día, quizás ella no habría abierto la puerta con el aspecto que tenía.

Quizás no se habría encontrado a Inuyasha ante ella mirándola con cara de preocupación.

Quizás ella no se habría tirado literalmente a sus brazos, ni hubiera comenzado a apretarse contra el cuerpo de él ni a besarlo.

Quizás, solo quizás.

Pero eso fue lo que paso, en un abrir y cerrar de ojos se encontró apoyada contra la pared, con el pelo alborotado y los labios hinchados por los besos; con las piernas alrededor de las caderas de Inuyasha.

Luchando por quitarle la camiseta, por quitarse la camiseta y tirarse ambos sobre la cama.

-Kago…

Ella no le dejo hablar, siguió intentando evadirse de la realidad, olvidarlo todo.

Todo menos él.

Dios sabia que ella lo había intentado, había intentado olvidarse de todo de otras formas, de no pensar en él, pero en el fondo sabia que solo él podía hacer que se sintiera mejor.

Él no sabía qué hacer, demasiadas sensaciones le inundaban.

Sintió como Kagome se apretaba contra su entrepierna, esto le hizo tragar saliva fuertemente.

Demasiadas cosas se le pegaban al cuerpo.

Tenía que pararla, él se moría de ganas por hacerle el amor, pero cuando ella estuviese sobria y en sus cabales.

Pero la carne le podía, eso y la abstinencia que llevaba desde hacía un tiempo.

Ella movió sus caderas sensualmente para apretarse contra el bulto que se marcaba en los pantalones de él, y su sonrisa se hizo aun mayor cuando le escuchó jadear. Con lentitud dirigió sus manos a la hebilla del cinturón, ni siquiera se lo pensó, lo desató y desabrochó el botón del pantalón, metió la mano en su interior y acarició la carne caliente con sus dedos.

Inuyasha jadeó, la cosa se le estaba yendo de las manos…


Buenooo aqui traigo en capi 9, no es demasiado largo...siento la espera pero o una de dos o hago capis asi de largos o menos

o esperan a que tenga tiempo (con la uni es un no parar) y actualizo capitulos mas largos.

Espero que les haya gustado, y que la ultima parte me haya quedado bien, no he escrito nunca nada demasiado subido de tono

y aqui las cosas se estan poniendo caldeaditas ^^.

Gracias por su apoyo!

Amnii